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19 de febrero de 2022

Cosmología: cuestionamientos y nuevas tendencias (2 de 7)

David Pratt
Mayo de 2012


Contenidos:
 
04. Inflación, materia oscura y energía oscura
05. Radiación de fondo de microondas


04. Inflación, materia oscura y energía oscura

A principios de la década ochenta y para resolver una serie de problemas, los teóricos del Big Bang determinaron que un billón de billones de billones de segundo después de la explosión inicial, el "espacio-tiempo" experimentó un período de inflación hiper-rápida que duró unos 5.000 millones de billones de billones de segundo, durante el cual se expandió hasta 1050 veces más rápido que la velocidad de la luz, creciendo desde un punto minúsculo a un volumen de varios millones de años luz en diámetro (1), y entonces de alguna manera frenó abruptamente a una tasa más lenta de expansión. Esta teoría completamente extraña y ad-hoc muestra cuán "creativos" pueden ser los cosmólogos cuando se ve amenazada la teoría en que basan sus carreras y reputaciones. Se desconoce por completo el mecanismo responsable de la inflación, pero ya ha sido etiquetado como "inflatón cósmico" (probablemente porque esto suena mejor que decir "no tenemos una pista"). Los teóricos dicen que la expansión superlumínica no transgrede la teoría de la relatividad (que dice que nada puede moverse más rápido que la luz), ya que es el espacio que se está expandiendo en lugar de haber materia que se mueve. Pero, como señala William Mitchell, "es un desafío al sentido común pensar en cómo la inflación puede de alguna manera desplazar a toda la masa o energía del Universo sin moverse físicamente" (2).

La inflación se consideró necesaria para explicar cómo la radiación de fondo de microondas en sitios opuestos del Universo puede ser tan uniforme y por qué el Universo se ve tan plano en lugar de curvado. También se dice que la inflación ha magnificado diferencias de densidad causadas por fluctuaciones cuánticas a tamaño cósmico de modo que pudieran convertirse en las simientes para el crecimiento de la estructura en el Universo. Todas las diferentes versiones de la teoría de la inflación hacen una predicción comprobable: que los protones deben decaer con el paso del tiempo. Todos los experimentos hasta la fecha no han podido detectar algún deterioro, pero este problema fue "resuelto" ajustando las ecuaciones para prolongar la vida útil de los protones.

El modelo de inflación dicta que la materia en el Universo debe tener una cierta densidad crítica, pero la densidad de la materia visible es sólo una pequeña fracción de este valor. Sin embargo, la moderna teoría del Big Bang afirma que la materia ordinaria (bariónica) y los neutrinos representan sólo el 4,5% de la masa-energía del Universo, mientras que la materia oscura constituye el 22,7%, y la energía oscura 72,8%.

Antes de la invención de la energía oscura, muchos teóricos del Big Bang solían afirmar que la materia oscura debía componer alrededor del 99% de la masa del Universo. La evidencia observacional llevó a la mayoría de los astrónomos a la conclusión de que hasta un 90% de la masa del Universo podría consistir en materia oscura. En nuestro Sistema Solar la velocidad orbital de los planetas disminuye al aumentar la distancia desde el Sol, por lo que el conjunto planetario tiene una "curva rotacional" de caída. Sin embargo, muchas galaxias tienen curvas de rotación planas, y las velocidades anormalmente altas de las partes exteriores de las mismas son atribuidas al efecto gravitacional de grandes cantidades de materia invisible. Se piensa que la materia oscura está concentrada alrededor de las galaxias en grandes halos, y las observaciones de la velocidad con que aquéllas parecen moverse en grupos y cúmulos también son interpretadas como evidencia de la materia oscura.

Existen sin duda concentraciones "oscuras" o no luminosas de materia física ordinaria en nuestro Universo, pero los "big-bangers" afirman que la gran mayoría de materia oscura consiste en partículas físicas hipotéticas (como axiones y partículas masivas de interacción débil o WIMPs en inglés) que a diferencia de toda la otra materia física conocida no emiten ni absorben luz y pueden ser detectadas solamente por sus efectos gravitatorios. La razón principal por la que los partidarios del Big Bang postularon la existencia de tanta materia oscura era puramente teórica, pues el Gran Estallido no funcionaría sin ella y la mayor parte de la materia oscura debía tener propiedades inusuales porque de lo contrario podría alterar otros aspectos del modelo. La existencia de esta exótica materia oscura, por tanto, "se basa en la creencia y no en pruebas contundentes" (3). Los modelos de materia oscura fría no fueron capaces de simular con precisión la estructura del Universo en escalas tanto galácticas como multigalácticas al mismo tiempo, y tampoco tuvieron éxito los intentos de resolver el problema mediante la adición de un poco de materia oscura caliente (como neutrinos masivos de movimiento rápido) (4).

Para explicar la evidencia de materia oscura, Mordehai Milgrom ha propuesto una modificación de la ley de la inversa del cuadrado, conocida como dinámica newtoniana modificada (MOND, en inglés) (5); no obstante, no existen pruebas experimentales independientes para apoyarla. Algunos científicos sostienen que la materia oscura en forma de materia ordinaria y no luminosa puede explicar toda la evidencia observacional (6). Tal materia incluye nubes de polvo, gas y plasma, estrellas de baja masa (por ejemplo, enanas marrones), planetas y restos de estrellas muertas como enanas blancas, estrellas de neutrones y "agujeros negros" (a veces llamados objetos astrofísicos masivos del halo compacto o MACHOs en inglés). Se ha estimado que el gas interestelar, los plasmas de baja energía y las enanas marrones podrían exceder la masa de estrellas luminosas en nuestra galaxia (7), y las averiguaciones basadas en microlentes gravitatorias sugieren que puede haber 100.000 veces más "planetas nómadas" que estrellas deambulando en la Vía Láctea (8). Otros investigadores explican las curvas de rotación planas invocando la operación de fuerzas electromagnéticas a escala galáctica (9).

Otro enfoque cuestiona si las partes externas de las galaxias (incluyendo la Vía Láctea) realmente están girando anormalmente rápido. La única evidencia para esto son las frecuencias alteradas de luz, que se interpretan como desplazamientos Doppler causados por movimientos de retroceso o aproximación como se ven desde la Tierra. Una explicación alternativa de los datos espectroscópicos es que las frecuencias alteradas son producidas por partículas en las partes exteriores de las galaxias que tienen masas (y por lo tanto velocidades de reloj) ligeramente diferentes que aquéllas más cercanas al centro. H.R. Drew escribe: "Tal gradiente de energía o frecuencia es bien conocida en la biología, y comúnmente se llama 'gradiente de desarrollo', como se aprecia mediante las anchuras de los embriones en crecimiento". Lo mismo puede ser cierto para cualquier sistema de materia altamente organizado, incluyendo una galaxia en desarrollo (10).

Referente a los movimientos galácticos en grupos y cúmulos, se requieren grandes cantidades de materia oscura sólo si las galaxias cuyos movimientos están siendo utilizados para determinar la masa hipotéticamente son parte de sistemas consolidados y estables; en ciertos casos algunas de las galaxias realmente pueden no pertenecer al grupo o clúster y el conglomerado puede estar separándose y experimentando desintegración (11). Más aún, el hecho de que las galaxias compañeras tienen exceso de desplazamientos al rojo y que éstos a menudo se cuantifican sugiere fuertemente que no son simplemente velocidades. La cuantización del desplazamiento hacia el rojo parece indicar que las velocidades orbitales de las galaxias deben ser inferiores a 20 km./s., pues de otro modo la periodicidad desaparecería, y si esto fuera cierto se desvanecería la necesidad de materia oscura. 

Mapa que muestra la distribución de materia oscura durante más de mil millones de años luz, en base a la lente gravitacional de la luz de galaxias distantes (www.space.com), aunque los datos no dicen nada acerca de la naturaleza u origen de la materia oscura. Algunos científicos creen que puede ser materia ordinaria y radiación emanando de las galaxias (12).

En 1998 se encontró que el tipo Ia de supernovas remotas (explosiones de estrellas) era más tenue de lo esperado en el supuesto de que son "velas estándar", es decir, que todas ellas tienen el mismo brillo intrínseco y explotan exactamente de la misma manera. Los "big-bangers" interpretaron esto como resultado de la dilatación del tiempo, y concluyeron que, lejos de ser frenado por la gravitación (como habrían esperado), la expansión del Universo se está acelerando y que ha estado así durante unos 7 mil millones de años. Para explicar la supuesta expansión acelerada, los "big-bangers" inventaron la noción de "energía oscura", una fuerza repulsiva presente en todas partes del espacio, ya sea asociada con la constante cosmológica de Einstein o con un nuevo campo escalar conocido como quintaesencia, y de esta manera una explicación más razonable es que las supernovas tipo Ia no son "velas estándar" (13).

"El juego cósmico de 'tirar la cuerda': la fuerza de la energía oscura sobrepasa a la de la materia oscura a medida que pasa el tiempo". Un diagrama que no pasa de ser "bonito" (hubblesite.org).

Michael Disney escribe: "Para explicar algunas observaciones sorprendentes, los teóricos han tenido que crear nociones heroicas y aún así insustanciales, tales como la 'materia oscura' y la 'energía oscura', que supuestamente sobrepasan, por cien a uno, la materia del Universo que podemos detectar directamente. Los legos están obligados a preguntar si debieran estar más impresionados por las nuevas observaciones o más consternados por los teorías endemoniadas que se han evocado para explicarlos" (14). "El hecho de que algunos profesionales se aferren a una teoría tan débil (...) no tiene por qué persuadirnos de adoptar una postura mucho más prudente" (15).


Referencias

1. "Inflation (cosmology)", en.wikipedia.org; Mitchell, Bye Bye Big Bang, Hello Reality, p. 214.

2. Bye Bye Big Bang, Hello Reality, p. 220.
3. Hoyle, Burbidge y Narlikar, A Different Approach to Cosmology, p. 293, 307.
4. Peter Coles, "The end of the old model universe", Nature, vol. 393, 25 de junio de 1998, p. 741-4.

5. "The Mond Pages", astro.umd.edu/~ssm/mond.
6. Narlikar y Burbidge, Facts and Speculations in Cosmology, p. 213-8; A Different Approach to Cosmology, p. 281-93; C.F. Gallo y J.Q. Feng, "Galactic rotation described with bulge + disk gravitational models", 2008, arxiv.org; bigbangneverhappened.org.

7. Timothy E. Eastman, "Cosmic agnosticism, revisited", Journal of Cosmology, vol. 4, 2010, p. 655-63, journalofcosmology.com.

8. Andy Freeberg, "Researchers say galaxy may swarm with 'nomad planets'", 23 de febrero de 2012, news.stanford.edu.

9. Eric J. Lerner, The Big Bang Never Happened, Vintage Books, 1992, p. 240-1.
10. H.R. Drew, Apeiron, vol. 4, n° 1, 1997, p. 26-32, redshift.vif.com.
11. A Different Approach to Cosmology, p. 287-93; The Big Bang Never Happened, p. 32-5.

12. Bye Bye Big Bang, Hello Reality, p. 311.
13. Ratcliffe, The Static Universe, p. 166-71.
14. Disney, "Modern cosmology: science or folktale?", americanscientist.org.
15. "Modern cosmology: science or folk tale?", astro.umd.edu.


05. Radiación de fondo de microondas

La radiación de fondo de microondas (MBR en inglés) fue descubierta por Penzias y Wilson en 1965 y tiene una temperatura de 2,73 grados Kelvin (K); de hecho, los teóricos de la Gran Explosión predijeron la radiación cósmica de microondas con un espectro de cuerpo negro sobrante de la bola incandescente del Big Bang. El prominente teórico George Gamow anticipó una temperatura de microondas de 5 K en 1948, 7 K en 1955 y 50 K en 1961, y en términos de densidad de energía, que se transforma a la cuarta potencia de la temperatura, la predicción de 50 K resulta en un valor 113.000 veces más elevado. Los defensores del Big Bang prefieren citar los 5 K predichos por Alpher y Herman (estudiantes de Gamow) en 1948, pero se olvidan de mencionar que un año más tarde la corrigieron a 20 K, al tiempo que se ignoran todas las evaluaciones más precisas de la temperatura de fondo por científicos contrarios al Big Bang. Walther Nernst dio una estimación de 0,75 K en 1938; en 1926 Arthur Eddington calculó que la luz estelar daría una temperatura de fondo de 3,2 K; para la década de 1930, Ernst Regener concluyó que el espacio intergaláctico tenía una temperatura de fondo de 2,8 K, y en 1941 Andrew McKellar la determinó en 2,3 K (1). 

De acuerdo con la teoría del Big Bang, la MBR es el residuo de la luz emitida unos 380.000 años después de ese estallido colosal, cuando la radiación se separó de la materia, lo que significa que la temperatura bajó lo suficiente (3.000 K) para que los electrones y los núcleos formasen átomos de modo que la radiación pudiera expandirse libremente por el espacio. Supuestamente, la radiación infrarroja liberada en ese momento se ha desplazado hacia el rojo en un factor de más de 1.000, por lo que ahora es la radiación de microondas. La suavidad y el espectro casi perfecto del cuerpo negro del MBR son generalmente citados como confirmaciones de la Gran Explosión, pero si la radiación realmente ha estado recorriendo el espacio durante más de 13 mil millones de años e interactúa con estructuras galácticas parece mucho más probable que su espectro estuviera disperso y distorsionado (2).

La uniformidad extrema del MBR se interpreta en el sentido de que la materia en el Universo temprano del Big Bang debe haberse distribuido en una forma increíblemente suavizada, lo que hace que sea extremadamente difícil explicar cómo el Universo terminó teniendo tantos bultos. En abril de 1992 se anunció que el satélite Explorador de Fondo Cósmico (COBE) de la NASA había encontrado pequeñas fluctuaciones o "ondas" en la radiación de fondo, supuestamente causadas por variaciones cuánticas en el Universo inicial. Sin embargo, las modificaciones de temperatura eran muchísimo más vastas en extensión para ser antepasados de las galaxias y los cúmulos observados hoy, y no excedían las 30 millonésimas de grado, demasiado minúsculas para constituir las simientes a partir de las que se forman las estructuras. De esta forma, aunque los hallazgos fueron recibidos por los "big-bangers" (el líder del equipo COBE dijo que era como "ver el rostro de Dios"), "al mismo tiempo tiraron a la basura la mayoría de los modelos específicos de los cosmólogos para la formación del Universo" (3).

Desde entonces, se han hecho otras mediciones de MBR mediante la Sonda de Anisotropía de Microondas Wilkinson (WMAP) y diversos experimentos con globos y en bases terrestres, al tiempo que se gastan millones de dólares en este proyecto con el objeto de encontrar respaldos para el Big Bang. Los principales cosmólogos aseveran que los datos confirman plenamente todos los aspectos de dicha teoría y les han permitido determinar la edad del Universo (13,75 mil millones de años), las cantidades de materia oscura y energía oscura físicamente indetectables y otros numerosos parámetros con una precisión sin precedentes (4).

Pierre-Marie Robitaille, experto en imágenes de resonancia magnética, ha presentado una evaluación detallada y concluyente de los proyectos COBE y WMAP (5). El satélite WMAP adquiere señales en cinco frecuencias de microondas, y para crear imágenes de las fluctuaciones de microondas o anisotropías, se hacen intentos para eliminar la señal contaminante de primer plano de nuestra galaxia, que es 1.000 veces más intensa que la señal de interés, la cual a su vez está sujeta a variaciones anuales significativas. El equipo de WMAP aplica métodos complejos y arbitrarios de manipulación matemática para "limpiar" y combinar las imágenes en bruto, pero no tiene forma de verificar si las "características'" que quedan son realmente de origen cosmológico o el producto de procesamiento de datos, por lo que las figuras no cumplen con las normas aceptadas en la investigación de imágenes médicas. "A partir de los 5 grupos básicos se puede generar un número infinito de mapas," dice Robitaille; "no hay una solución única y por lo tanto cada mapa es indistinguible del ruido". Esto significa que todos los parámetros clave del "Universo Big Bang" que se han derivado de las anisotropías de microondas "están desprovistos de verdadero significado, precisamente porque las imágenes son tan poco fiables".

Robitaille sostiene que aún no se ha descartado que la señal de microondas medida por varios satélites, y en fecha más reciente por el Planck, provenga principalmente de los océanos en nuestro planeta (6). El agua es un poderoso absorbente y emisor en las bandas de microondas e infrarrojo lejano, y posteriormente las emisiones oceánicas son dispersadas por la atmósfera.






Serie superior: imágenes de las señales adquiridas por el satélite WMAP en las cinco frecuencias de observación: 23, 33, 41, 61, y 94 GHz, conocidas como bandas K, Ka, Q, V y W (de arriba abajo). Última imagen: la foto "limpiada" y retocada para el "consumo público". La temperatura promedio es de 2725 K y los colores representan diminutas fluctuaciones de temperatura: las regiones rojas son más cálidas y las azul oscuro más frías en aproximadamente 0,0002º (lambda.gsfc.nasa.gov).

Las reivindicaciones de una excelente concordancia entre la teoría del Big Bang y las observaciones MBR son muy dudosas. Eric Lerner señala que "la curva que se adaptó a los datos tenía siete parámetros ajustables, la mayoría de los cuales no podía ser corroborada por otras observaciones" y que incluso entonces "el ajuste no fue estadísticamente bueno, con una probabilidad menor al 5% de que la curva realmente calzara con los datos"; por ejemplo, el modelo sobreestimó en gran medida la anisotropía en las escalas angulares más grandes (7). La corriente continua de resultados anómalos a partir de los datos de WMAP se ignora o la teoría subyacente se modifica de manera que la predicción coincida con las mediciones (8). Una anomalía importante es que las anisotropías en la MBR "no parecen estar dispersas tan fortuitamente como se esperaba", pues están alineadas con la eclíptica u otras estructuras astrofísicas locales (9). 

La Tierra está bañada por radiación cósmica en todas las bandas de frecuencia, desde ondas de radio hasta rayos gamma, y probablemente la mayor parte se origina en estrellas y centros galácticos. Hilton Ratcliffe sostiene que el fondo de microondas no es la excepción: "tiene mucho más sentido que constituya la temperatura límite del espacio calentado por la luz estelar del ambiente y la radiación de estructuras astrofísicas, incluyendo la propia Tierra, en vez de la firma de una hipotética explosión primordial" (10). Para suavizar las grandes variaciones y producir el espectro de cuerpo negro medido, la radiación tendría que ser dispersada y termalizada por absorción y reemisión reiteradas. Algunos investigadores creen que esto podría hacerse mediante diminutos filamentos de hierro y carbono en el espacio intergaláctico, como resultado de explosiones de supernovas (11), o por una maraña de filamentos de plasma denso y confinados magnéticamente que impregnan el medio intergaláctico (12).


Referencias

1. A.K.T. Assis y M.C.D. Neves, "History of the 2.7 K temperature prior to Penzias and Wilson", Apeiron, vol. 2, n° 3, 1995, p. 79-84, redshift.vif.com; Mitchell, Bye Bye Big Bang, Hello Reality, p. 104-5.

2. Bye Bye Big Bang, Hello Reality, p. 112-3.
3. Scientific American, julio de 1992, p. 9.
4. "Lambda-CDM model", en.wikipedia.org; "Wilkinson Microwave Anisotropy Probe", map.gsfc.nasa.gov.

5. Pierre-Marie Robitaille, "WMAP: a radiological analysis", Progress in Physics, vol. 1, 2007, p. 3-18, ptep-online.com; Pierre-Marie Robitaille, "COBE: a radiological analysis", Progress in Physics, vol. 4, 2009, p. 17-42, ptep-online.com.

6. Pierre-Marie Robitaille, "The Planck satellite LFI and the microwave background: importance of the 4K reference targets", Progress in Physics, vol. 3, 2010, ptep-online.com.

7. Eric J. Lerner, "Two world systems revisited: a comparison of plasma cosmology and the big bang", 2003, bigbangneverhappened.org.

8. Ratcliffe, The Static Universe, p. 119-20, 129-30.
9. "Ripples cause cosmic doubts over inflation", New Scientist, 30 de abril de 2005, newscientist.com; Eric Lerner, "Cosmology in 2007: a year-end survey", bigbangneverhappened.org.

10. The Static Universe, p. 128.
11. Narlikar y Burbidge, Facts and Speculations in Cosmology, p. 243-4; Hoyle, Burbidge y Narlikar, A Different Approach to Cosmology, p. 201-7.

12. Lerner, The Big Bang Never Happened, p. 50-1, 268-78; "Cosmology in 2007".

Cosmología: cuestionamientos y nuevas tendencias (1 de 7)

Por David Pratt
Mayo de 2012


Contenidos:

01. El mito moderno de la Creación
02. Contorsiones espaciales
03. Controversias sobre el corrimiento al rojo


01. El mito moderno de la Creación

Actualmente, la mayoría de los cosmólogos cree que el Universo que habitamos se produjo hace unos 14 mil millones de años por la explosión de una bola de fuego titánica llamada Big Bang. La teoría moderna homónima no establece que explotara repentinamente un bulto concentrado de materia situado en un punto particular del espacio y que "disparaba" fragmentos a gran velocidad, sino que ese espacio en sí mismo apareció en el momento de dicho estallido. Se dice que el nacimiento del Universo sucedió de la siguiente manera: en el principio, una pequeñísima burbuja de espacio-tiempo, de 10-33 cms. de diámetro, surgió espontáneamente de la nada como resultado de una "fluctuación cuántica" aleatoria, y debido a una "fase de transición" fue súbitamente atrapada por una intensa fuerza antigravitacional que la hizo expandirse muchos billones de veces más rápido que la velocidad de la luz. Luego, la fuerza antigravitacional desapareció y la fase inflacionaria de expansión acelerada se detuvo abruptamente en medio de un enorme estallido de radiación. La energía calorífica y gravitacional del espacio en expansión produjeron entonces la materia y, a medida que el Universo se enfriaba, más y más estructuras empezaban a "condensarse": primero núcleos, luego átomos y finalmente estrellas, galaxias y planetas (1). 

Paul Davies y John Gribbin escriben: "Literalmente, el Big Bang fue la creación abrupta del Universo desde la nada, sin espacio, sin tiempo y sin materia, siendo así una conclusión extraordinaria: el cuadro de todo el Universo físico que simplemente aparece desde el vacío" (2). Esta teoría no es sólo "extraordinaria", ¡sino totalmente absurda!, pues, si no había espacio, materia y ninguna energía antes del hipotético Big Bang, entonces obviamente no había nada que experimentara una fluctuación aleatoria y en ninguna parte para que ocurriera. Además, la expansión del espacio requiere la creación continua de espacio (es decir, energía) desde la nada.

Nada viene de la nada, excepto en la teoría del Big Bang (y la teología ortodoxa), donde "todo viene de la nada".

Para evitar la idea ilógica de que el Universo surgió desde un punto infinitesimal o "singularidad" de densidad y temperatura infinitas, algunos teóricos inventaron la noción igualmente fantasiosa de una "singularidad expandida". Antes de 10-43 segundos después del Big Bang, cuando el Universo medía 10-33 cms. de diámetro y tenía una temperatura de 100 millones de billones de billones de grados Kelvin (1032 K), supuestamente la distinción entre el espacio y el tiempo se borra como resultado de fluctuaciones cuánticas, de modo que un punto infinitesimal nunca puede formarse y tampoco se puede afirmar que el origen del Universo ocurrió en un momento preciso, sino que está "esparcido" (3).

Algunos de los últimos "avances" teóricos sobre el origen del cosmos se basan en la teoría de las branas (o teoría M) al concebir un Universo de 11 dimensiones que contiene partículas dimensionales de punto cero, cadenas unidimensionales, membranas bidimensionales ,"glóbulos" tridimensionales y objetos de dimensión superior hasta incluir a otras nueve. Al confundir estas abstracciones matemáticas por realidades, algunos teóricos han propuesto un modelo cíclico en el cual nuestro Universo consiste en dos branas separadas por una brecha microscópica en una dimensión extra, y así el Big Bang resulta de la colisión (periódica) de ambas (4).

La teoría del Big Bang, también conocida como modelo Lambda-CDM (o modelo de concordancia), se basa en tres tipos principales de evidencia observacional: 

a) En las primeras décadas del siglo XX se descubrió que la luz procedente de galaxias distantes está "desplazada hacia el rojo", es decir, que las líneas espectrales indicadoras de sus elementos constituyentes están desplazadas hacia el extremo rojo o de longitud de onda larga del espectro cuando se los compara con los espectros de los mismos elementos en la Tierra. Una explicación posible es que las galaxias se alejan entre sí a gran velocidad debido a la expansión del Universo, y de esto se infirió que este último se produjo en una enorme explosión.

b) El Universo está repleto de una radiación de microondas uniforme, que se dice que es el eco débil del Big Bang. 

c) Se cree que la teoría del Big Bang explica las abundancias relativas de hidrógeno, helio y otros elementos ligeros en el Universo. Al comentar sobre las pruebas para el Big Bang, una editorial en el New Scientist declaró: "Nunca se ha construido un edificio tan poderoso sobre bases tan insustanciales" (5). 

A lo largo de los años se han añadido varias hipótesis auxiliares a la teoría del Big Bang para que se desarrolle de acuerdo con nuevas observaciones. Los ejemplos más flagrantes son la teoría de la inflación y la invención de la exótica "materia oscura" y la misteriosa "energía oscura" (que se dice componen más del 95% del Universo). Michael Disney ha demostrado que el número de "parámetros libres" (es decir, factores de manipulación) supera el número de mediciones independientes que apoyan la teoría del Big Bang y no hay señales de una mejora sistemática con el tiempo. De este modo, Disney concluye que el Big Bang tiene todos los sellos de "un cuento popular constantemente reeditado para encajar con nuevas observaciones incómodas" (6).


Referencias

1. Paul Davies y John Gribbin, The Matter Myth, Simon & Schuster/Touchstone, 1992, p. 162-73; Brian Greene, The Elegant Universe: Superstrings, hidden dimensions, and the quest for the ultimate theory, Vintage, 2000, p. 346-70; "Big Bang", en.wikipedia.org; B. Feuerbacher y R. Scranton, "Evidence for the big bang", 2006, talkorigins.org. 

2. The Matter Myth, p. 122. 
3. Stephen Hawking, Black Holes and Baby Universes and other essays, Bantam Books, 1994, p. 83-90; The Matter Myth, p. 140. 

4. P.J. Steinhardt y N. Turok, "The cyclic model simplified", 2004, arxiv.org. Ver también "Big bang, agujeros negros y sentido común" y "Falsedades en física moderna" (parte 4). 

5. New Scientist, 21/28 diciembre 1991, p. 3. 
6. Michael J. Disney, "Modern cosmology: science or folktale?", American Scientist, sept.-oct. 2007, americanscientist.org.


02. Contorsiones espaciales

Los partidarios del Big Bang teorizan que el espacio puede estar curvado "positivamente", "negativamente" o no curvado (es decir, plano y euclidiano) dependiendo de cuánta materia y energía contenga el Universo. Si la densidad universal de materia-energía es lo suficientemente alta (es decir, si el parámetro de densidad Ω es mayor que 1), el espacio se curva en forma positiva; de hecho, supuestamente se curvará en torno a sí mismo de modo que el Universo sea "cerrado" y finito, pero sin presentar fronteras o bordes. En este caso, si viajáramos lo suficientemente lejos en una dirección, eventualmente volveríamos a donde comenzamos.

Si la densidad de materia-energía está por debajo del valor crítico, se asume que el espacio está curvado negativamente y que el Universo es "abierto", mientras que si la densidad es exactamente igual al valor crítico se sostiene que el espacio es plano. En ambos escenarios, aunque el espacio emergiera a la vida hace un período finito y se expande a un ritmo finito, de alguna manera llegó a ser "infinito", ¡y aún así, aunque sea infinito, todavía logra seguir expandiéndose! Se nos dice que un Universo cerrado eventualmente dejará de expandirse y comenzará a contraerse, culminando en un Big Crunch o "gran colapso", lo cual resultará en que el Universo se autoaniquile por completo, o en otro Big Bang. Sin embargo, si el Universo es abierto o plano, la teoría dice que se expandirá para siempre; eventualmente las estrellas se quemarán, la materia se tornará fría en su totalidad, las fuerzas en su conjunto se desvanecerán y el Universo sufrirá una "muerte por calor" o "gran congelación" (Big Freeze). 

Albert Einstein popularizó la noción de "espacio curvo" con su teoría de la relatividad general (1916): los objetos celestes supuestamente deforman el espacio (o más precisamente, el "espacio-tiempo") alrededor de ellos, produciendo la fuerza de la gravedad. Sin embargo, el espacio-tiempo es simplemente una abstracción matemática en la que el tiempo es tratado como una longitud negativa. Y mientras que las líneas, trayectorias y superficies en el espacio pueden ser curvadas, nunca se ha encontrado alguna evidencia concreta para la menor curvatura del espacio en sí mismo, y tampoco hay ninguna razón para pensar que el espacio tridimensional pueda curvarse, a menos que se invoque una cuarta dimensión espacial para tal efecto (1). En la teoría de Einstein se establece que toda masa produce una curvatura espacial positiva, pero el físico no tomó en cuenta la idea del espacio curvado negativamente, pues tendría que ser producido por algún tipo de masa o energía "negativa". No obstante, los "big-bangers" modernos simplemente asumen que por debajo de un determinado umbral de densidad toda la masa-energía en el Universo produciría una curvatura espacial negativa (2).

Diagramas que representan geometrías cerradas, abiertas y planas del Universo, correspondientes a un parámetro de densidad Ω, el cual es mayor, menor o igual a 1 (es.wikipedia.org).

La idea de que el espacio como conjunto puede ser curvado positiva o negativamente se originó con la obra del matemático ruso Alexander Friedmann. Si dibujamos un triángulo sobre un papel plano, los ángulos sumarán 180º, mientras que si dibujamos un triángulo en el exterior de una esfera (como la Tierra) sumarán más de 180º, y si trazamos uno sobre una superficie en forma de silla de montar, los ángulos totalizan menos de 180º. Del mismo modo, si pudiéramos esbozar un gran triángulo en el espacio, la suma de los ángulos será de 180º si el espacio es "plano" y euclidiano, pero supuestamente tendría más de 180º si el espacio estuviera curvado positivamente, y menos de 180º si posee curvatura negativa. Una superficie arqueada es, por supuesto, una muy mala analogía para el espacio tridimensional curvo pues no es práctico construir un gran triángulo en el espacio, pero por razones teóricas y observacionales la mayoría de los cosmólogos ahora cree que el Universo es más probablemente plano. Sin embargo, para que un Universo en expansión sea tan plano como aparece hoy, a los 10-43 segundos después del Gran Estallido tendría que haber sido liso dentro de una parte en 1058; en otras palabras, ¡la teoría del Big Bang no funcionará a menos que ajuste un parámetro crucial a 58 lugares decimales! (3). 


Referencias

1. Ver "Espacio, tiempo y relatividad", sección 3. 
2. William C. Mitchell, Bye Bye Big Bang, Hello Reality, Cosmic Sense Books, 2002, capítulo 20. 

3. Ibídem, p. 66.


03. Controversias sobre el corrimiento al rojo

Como regla general, las líneas espectrales en la luz de las estrellas de nuestra galaxia se desplazan al rojo si ellas se alejan de nosotros, y se desplazan al azul si se mueven hacia nosotros, resultando del estiramiento y compresión de las ondas luminosas respectivamente, lo cual se conoce también como efecto Doppler. Dado que las líneas espectrales en la luz de todas las galaxias se corren al rojo, con excepción de algunas cercanas, esto podría significar que las galaxias se alejan de nosotros y el Universo se está expandiendo. El desplazamiento hacia el rojo de la luz de galaxias distantes aumenta con su distancia aparente, como lo indica su brillo o tamaño reducido. Esto significaría que las galaxias se están separando a una velocidad que aumenta con la distancia, mientras que la velocidad de las galaxias más alejadas se acercan cada vez más a la velocidad de la luz. Los cosmólogos frecuentemente utilizan la analogía de un budín de pasas: a medida que el budín se calienta y expande, las pasas -que representan grupos de galaxias- se separan. Un desplazamiento al rojo causado por la expansión del espacio se conoce como desplazamiento al rojo cosmológico.

Al proponer sus ecuaciones de campo gravitacional, Einstein agregó una "constante cosmológica" -una fuerza antigravitacional, conocida como lambda (λ ó Λ)- para equilibrar la fuerza de gravedad y mantener el Universo estático. Alexander Friedmann (en 1922) y el sacerdote jesuita Georges Lemaître (en 1927) encontraron soluciones de forma independiente a las ecuaciones de Einstein en las que el Universo se expande. Al mismo tiempo, los astrónomos estaban descubriendo que los espectros de otras galaxias se desplazaban al rojo, lo cual era compatible con un Universo en expansión. A principios de los años treinta la idea de que el Universo comenzó como un "átomo primitivo" -en términos de Lemaître- y que se ha ido expandiendo desde su nacimiento había ganado amplia aceptación, y por lo tanto Einstein abandonó la constante cosmológica, pero se reconsideró en los años ochenta.

Aunque fue concebido originalmente como una explosión en el espacio, los "big-bangers" rápidamente decidieron que el nacimiento del Universo debió haber implicado una explosión de espacio porque una detonación de materia en el espacio preexistente habría tenido una ubicación definida y medible. Puesto que el desplazamiento al rojo significa que todo se está alejando de nosotros y que las velocidades de expansión son las mismas en todas direcciones, esto implica que tendríamos que situarnos en o cerca del centro de la explosión. Por tanto y para evitar la conclusión de que estamos ubicados en un lugar especial del Universo, se afirma que el espacio mismo surgió a la vida con el Big Bang y se ha expandido desde entonces, llevando a las galaxias consigo. Como no se observa expansión del espacio al interior de nuestro Sistema Solar, galaxia o incluso grupo de galaxias, los "big-bangers" suponen que el estiramiento del espacio debe producirse entre clústeres y superclústeres de galaxias, donde está seguramente más allá de la investigación observacional. En conclusión y estrictamente hablando en el modelo del Big Bang el desplazamiento hacia el rojo no es un efecto Doppler ya que las galaxias permanecen estacionarias mientras que el propio espacio se expande.

Esta masa de gas y polvo de apariencia caótica y violenta es el resto de una estrella explosiva cercana o supernova (N63A). La imagen fue tomada por el telescopio espacial Hubble, con utilización de filtros de color para tomar muestras de la luz emitida por el azufre (rojo), oxígeno (azul) e hidrógeno (verde). En marcado contraste, se supone que el Universo del Big Bang se está expandiendo en una manera perfectamente uniforme y simétrica. Esto comenzó como una aserción simplificadora y necesaria para evitar que las ecuaciones relevantes se tornaran inmanejables, pero ahora es parte integral del "dogma Big Bang".

Desde principios de la década de 1920, varios científicos han argumentado que, en lugar de ser causado por expansión, el desplazamiento al rojo podría provocarse por la luz que pierde energía a medida que viaja a través del espacio; esto se conoce como "hipótesis de la luz cansada". Se han propuesto varios mecanismos posibles que implican interacción de la luz con materia, radiación o campos de fuerza en el espacio interestelar e intergaláctico (1) y en ocasiones se objeta que tales procesos producirían imágenes borrosas de objetos distantes, pero esto está lejos de ser cierto para todos los mecanismos. La luz también podría estar perdiendo energía a medida que pasa a través del éter, como propusieron Walther Nernst (premio Nobel en 1921) y varios investigadores posteriores (2). El éter es un medio sutil que penetra todo el espacio y forma el sustrato de la materia física. Los científicos solían creer que las ondas de luz se propagaban a través de un medio etérico, pero el éter fue abolido por la ciencia de cabecera a principios del siglo XX favoreciendo así la ficción del "espacio vacío".

Actualmente la supuesta tasa de expansión del Universo todavía se denomina "constante de Hubble", aunque incluso Edwin Hubble (quien en 1929 confirmó que los desplazamientos hacia el rojo eran aproximadamente proporcionales a la distancia) llegó a favorecer el modelo de "luz cansada" de un Universo infinito y no expansivo. Además, la mayor parte de las galaxias que estudió al obtener la relación de desplazamiento al rojo/distancia estaba situada dentro de nuestro Grupo Local y hacia 1934 los cosmólogos habían decidido que el espacio dentro de los "racimos" de la galaxia no se está expandiendo (3).

Paul LaViolette, Tom Van Flandern, Eric Lerner y otros autores han revisado varias pruebas observacionales de las diferentes interpretaciones del desplazamiento al rojo y muestran que la teoría del Universo no expansivo explica los datos mucho mejor que la del Universo en expansión (4). Para adaptar el modelo Big Bang a las observaciones hay que introducir una variedad creciente de supuestos ad hoc sobre la forma de evolución del Universo desde su creación. Además, los ajustes hechos para permitir que la teoría del Big Bang se enmarque en un conjunto de datos a menudo socavan su adaptabilidad con otros tipos de pruebas cosmológicas, llevando a confusión a la teoría en su conjunto. Van Flandern concluye: "A pesar de la popularidad generalizada del modelo Big Bang, incluso su premisa más básica, la expansión del Universo, es de validez dudosa tanto observacional como teóricamente". Como sostiene LaViolette, al abandonar el mito del Universo en expansión, podemos contemplar un nuevo paisaje cósmico: "Las galaxias ya no se alejan de nosotros a velocidades increíbles, sino que flotan suavemente en las aguas del cosmos, como muchos lirios brillantes en un enorme lago" (5).

Si los desplazamientos al rojo extragalácticos se debieran únicamente a la expansión del espacio (como en la teoría del Big Bang) o si se produjeran sólo por pérdida de energía de la luz a medida que viaja por el espacio (como en la idea de la "luz cansada") dichos corrimientos al rojo deberían ser siempre proporcionales a la distancia. Sin embargo, existen numerosos casos en que las galaxias a la misma distancia tienen acercamientos al rojo muy diferentes, lo que demuestra la incidencia de otros factores (6). 

Los grupos galácticos consisten en una galaxia central orbitada por otras compañeras. Se supone que el desplazamiento al rojo del conjunto se debe a su velocidad de recesión; sin embargo, los desplazamientos al rojo de las galaxias vecinas debieran ser ligeramente superiores o inferiores a los de su galaxia central debido a su velocidad orbital en torno a ella. Y puesto que en cualquier momento dado aproximadamente el mismo número de galaxias aledañas debiera tanto acercarse como alejarse de nosotros en su movimiento orbital, esperaríamos que una mitad tuviera desplazamientos hacia el rojo ligeramente más altos y la otra mitad otros corrimientos levemente inferiores. No obstante, los desplazamientos al rojo de las 22 galaxias anexas principales en nuestro Grupo Local y el grupo principal siguiente son sistemáticamente más altos que los de la galaxia central. Dado que la probabilidad de que esto ocurra por casualidad es de sólo 1 en 4 millones, la conclusión lógica es que las galaxias contiguas tienen desplazamientos al rojo intrínsecos y en exceso, y que este fenómeno no es simplemente resultado de la velocidad. Asimismo, el corrimiento al rojo sistemático de las galaxias colindantes se ha confirmado en cada grupo galáctico examinado. Halton Arp señala que el exceso de desplazamientos al rojo de las galaxias adyacentes se anunció rutinariamente en la revista Nature en 1970 cuando su importancia era apenas reconocida, pero ahora que la evidencia ha crecido en proporciones abrumadoras hay pocas probabilidades de que los resultados y sus implicaciones sean discutidos en las principales revistas profesionales.

Como Arp ha demostrado en gran detalle, los desplazamientos al rojo excesivos se correlacionan con las edades más recientes. En los clústeres de galaxias, también, las más pequeñas y jóvenes presentan excesos de desplazamiento hacia el rojo. Además, desde 1911 se sabe que las estrellas más jóvenes y luminosas de nuestra galaxia tienen exceso de corrimientos al rojo que generalmente aumentan con la relativa juventud de las estrellas, pero obviamente no todas estos astros calientes y lozanos pueden explosionar lejos de nosotros en cada dirección que miremos, lo que en otras palabras significa que los desplazamientos al rojo no son sólamente producto de la velocidad.

El diagrama inferior muestra los desplazamientos al rojo (expresados como velocidades) de las galaxias en un segmento de espacio (90º por 32º), trazados contra su posición angular como se aprecian desde la Tierra. Las galaxias en rojo pertenecen al Cúmulo de Virgo. Si asumimos que las galaxias se encuentran en sus distancias de desplazamiento hacia el rojo, tales agrupaciones adoptan una forma alargada (conocida como los "dedos de Dios") que apuntan hacia la Tierra. Dado que nuestro planeta no es el centro del Universo o el punto focal del Cúmulo de Virgo, esto sugiere que la suposición de que "el corrimiento al rojo es igual a la distancia" es falsa. Atribuir la amplia gama de desplazamientos al rojo a los movimientos individuales de las galaxias dentro de un "racimo" no es convincente porque las velocidades requeridas son increíblemente grandes. También es difícil entender cómo los cúmulos podrían mantenerse unidos si realmente se extendieran por distancias tan grandes, y así es más probable que el Cúmulo de Virgo sea más compacto, como se muestra en el diagrama superior izquierdo (7).

Hay muchos casos de galaxias con bajo desplazamiento al rojo que están físicamente asociadas con galaxias y quásares de alto desplazamiento al rojo (fuentes de radio cuasi-estelares) (8). Arp sostiene que los objetos de alto desplazamiento al rojo han sido expulsados de las galaxias de bajo corrimiento al rojo y que el exceso de dicho fenómeno óptico se debe principalmente a su edad más reciente. Algunos científicos sostienen que en lugar de ser expulsados de núcleos galácticos activos, los cuásares y otros objetos de mayor desplazamiento hacia el rojo se forman en áreas más densas ("efecto zeta pinch") del plasma que emerge de muchas galaxias (9). Los pares de estos objetos a menudo se alinean a ambos lados de las galaxias activas y están conectados a su galaxia parental por filamentos luminosos o puentes de plasma (a modo de "cordones umbilicales"). Sin embargo, los científicos del establishment insisten en que todos estos casos involucran alineaciones casuales de objetos de primer plano y de fondo, y atribuyen los filamentos de conexión a "ruidos" o defectos de instrumento. Por tanto, los "big-bangers" persisten en su creencia de que los corrimientos al rojo muy altos de muchos quásares indican que están situados cerca del borde del Universo visible y se están alejando de nosotros a velocidades que se acercan a la de la luz.

Si los cuásares se encontraran realmente en sus distancias de desplazamiento al rojo, brillarían más que una galaxia entera de 10 mil millones de estrellas a pesar de no ser mucho más grande que el Sistema Solar; los cosmólogos afirman que esta energía es liberada por la materia que cae en hipotéticos agujeros negros ultramasivos, y tales objetos acelerarían la materia a velocidades tan grandes que se producirían firmas de radiación de alta energía, pero éstas no se observan. Curiosamente, los quásares con desplazamientos al rojo muy diferentes tienen un brillo aparente similar, obligando a los "big-bangers" a asumir que el tamaño y brillo de los cuásares recién formados disminuyen a medida que el Universo envejece. Además, los cuásares más alejados serían demasiado jóvenes para haber alcanzado el nivel de metalicidad observado; los quásares de alto desplazamiento al rojo y sus galaxias de acogida a veces tienen un nivel de metalicidad más alto que aquéllos con desplazamientos al rojo inferiores. Las estrellas de nuestra galaxia tienen un movimiento adecuado medible (por ejemplo Sirius, a 8,6 años luz de distancia, se mueve a 1,3 segundos de arco/año) e igualmente estos movimientos han sido medidos y catalogados para los cuásares, pero esto es ignorado en la literatura. El cuasar más brillante, TON 202, tiene un movimiento propio de 0,053 arcos de segundo/año, lo cual a su distancia de desplazamiento al rojo sería aproximadamente 1.000 veces la velocidad de la luz (10). La velocidad a la que se separan los lóbulos emisores de radio que emanan de algunos quásares también sería de cientos o incluso miles de veces la velocidad de la luz, y así los intentos de acomodar estas anomalías en el modelo estándar son artificiales y poco convincentes. Todas esas irregularidades desaparecen si los cuásares no están en sus distancias implícitas de corrimiento al rojo (11). 


NGC 7603 es una brillante y activa galaxia Seyfert de rayos X con un desplazamiento al rojo de 0,029 (8000 kms./seg.) y está conectada por un puente luminoso a una galaxia compañera más pequeña. Sin embargo, esta última tiene un desplazamiento al rojo más alto de 0,057 (16.000 kms./seg.) y, según los supuestos convencionales, debiera estar al doble de distancia. Por lo tanto, los cosmólogos del Big Bang sostienen que la aparente conexión física entre estas dos galaxias es puramente "ilusoria" y "coincidente". En 2002 se descubrió que el filamento luminoso entre las dos galaxias contiene dos objetos de tipo cuásar con desplazamientos al rojo aún más altos. El Astrophysical Journal y Nature se negaron a publicar esta observación, y finalmente se dio a conocer en Astronomy and Astrophysics que trabaja con la revisión por pares, pero es menos "prestigioso". Además, se rechazaron solicitudes para hacer observaciones de seguimiento con el satélite de rayos X Chandra y el Very Large Telescope del hemisferio sur. La historia de NGC 7603 es un ejemplo asombroso de cómo la evidencia científica crucial es ignorada y suprimida (12).

La flecha señala un cuásar de alto desplazamiento al rojo en frente de NGC 7319, una galaxia con igual fenómeno a inferior escala. El corrimiento al rojo del cuásar dicta que debería estar 95 veces más lejos de la Tierra que la galaxia, ¡y aún así, un "big-banger" afirmó que debe existir un agujero en la galaxia en el lugar correcto para que brillara el cuásar de fondo! Se puede ver un "chorro de materia" que se extiende desde el centro de la galaxia hacia el cuásar (13).

Para explicar por qué muchos cuásares parecen estar muy cerca de galaxias de bajo desplazamiento al rojo, está de moda para los cosmólogos convencionales invocar la teoría de la "lente gravitacional"; esto es, que la imagen de un cuasar de fondo supuestamente está dividida en múltiples imágenes brillantes por el campo gravitatorio de una galaxia de primer plano con una gran masa (14). Sin embargo, la probabilidad de tal alineamiento es de alrededor de 1 en 500.000, por lo que es poco probable que todos los cerca de 30.000 casos de exceso de cuásares alrededor de las galaxias se puedan explicar de esta manera. La probabilidad se vuelve aún más remota si la afirmación de que "el desplazamiento al rojo es igual a la velocidad" ha llevado a que las masas de las galaxias sean sobrestimadas. Además, el efecto microlente e incluso de mililente por estrellas individuales y grupos de materia oscura también tienen que ser invocados para explicar las diversas propiedades ópticas de las imágenes hipotéticamente "lenteadas" de un solo objeto de fondo.

La Cruz de Einstein consiste en cuatro cuásares alineados a través de una galaxia central de corrimiento al rojo más bajo, y se considera como ejemplo principal de lente gravitacional, a pesar de que Fred Hoyle calculó la probabilidad de tal acontecimiento en menos de dos posibilidades en un millón, y de la presencia de puentes plásmicos entre los cuásares y la galaxia parental (marmet.org).

Para explicar cómo el corrimiento al rojo puede estar relacionado con la edad, Arp y Jayant Narlikar sugieren que en lugar de partículas elementales que tienen masa constante (como asume la ciencia ortodoxa) éstas surgen a la vida con masa cero que aumenta a medida que envejecen. Cuando los electrones de los átomos más jóvenes saltan de una órbita a otra, la luz que emiten es más débil y por lo tanto más desplazada al rojo que la luminosidad emitida por electrones en átomos más viejos. Dicho de otra manera: a medida que la masa de la partícula crece, la frecuencia (velocidad de reloj) aumenta y el desplazamiento hacia el rojo disminuye. La luz también se corre al rojo al salir de un cuerpo masivo, y este fenómeno óptico de índole gravitacional también podría explicar parte del gran corrimiento al rojo de algunas galaxias.

Si el Universo se está expandiendo, los desplazamientos al rojo debieran mostrar un rango continuo de valores. Sin embargo, varios estudios han encontrado que a menudo son cuantificados, es decir, tienden a ser múltiplos de ciertas unidades básicas. En nuestro supercúmulo local, los desplazamientos al rojo corregidos para el movimiento orbital del Sistema Solar muestran periodicidades (expresadas como velocidades) de aproximadamente 71,5 kms./seg. y 37,5 kms./seg. Para los cuásares cerca de las galaxias espirales activas brillantes, sus desplazamientos al rojo intrínsecos muestran aumentos a valores de 0,061, 0,30, 0,60, 0,96, 1,41, 1,96, 2,63, 3,44, 4,45 ... (15). Si añadimos 1 a cada número, esta serie se vuelve geométrica, donde cada término es aproximadamente 1,23 veces el anterior. Estos descubrimientos se han encontrado con la feroz resistencia de los cosmólogos ortodoxos y son ignorados en gran medida. No hay explicación directa en ningún modelo, pero la sugerencia de Arp de que los episodios de creación de materia tienen lugar a intervalos regulares podría ser parte de la respuesta. Dado que a veces los desplazamientos al rojo se desvían de los múltiplos exactos de las unidades básicas de corrimiento al rojo en sólo unos pocos kilómetros/segundo, esto parece implicar que los miembros individuales de grupos y clústeres galácticos se están moviendo mucho más lentamente entre sí de lo que generalmente se cree, excepto en las regiones centrales densas, donde no se aprecia ninguna cuantización.


Referencias

1. Louis Marmet, "On the interpretation of red-shifts: a quantitative comparison of red-shift mechanisms", 2011, marmet.org; Lyndon Ashmore, "Intrinsic plasma redshifts now reproduced in the laboratory – a discussion in terms of new tired light", 2011, vixra.org. 

2. Paul LaViolette, Genesis of the Cosmos: The ancient science of continuous creation, Bear and Company, 2004, p. 280-3; Tom Van Flandern, Dark Matter, Missing Planets & New Comets, North Atlantic Books, 1993, p. 91-4. 

3. A.K.T. Assis, M.C.D. Neves y D.S.L. Soares, "Hubble’s cosmology: from a finite expanding universe to a static endless universe", 2011, arxiv.org; Hilton Ratcliffe, The Static Universe: Exploding the myth of cosmic expansion, Apeiron, 2010, capítulo 2. 

4. Genesis of the Cosmos, p. 288-95; Tom Van Flandern, "Did the universe have a beginning?", Meta Research Bulletin, 3:3, 1994, metaresearch.org; Eric J. Lerner, "Evidence for a non-expanding universe: surface brightness data from HUDF", 2005, photonmatrix.com; J.G. Hartnett, "Is the universe really expanding?", 2011, arxiv.org; Martín López-Corredoira, "Observational cosmology: caveats and open questions in the standard model", 2008, arxiv.org. 

5. Genesis of the Cosmos, p. 340. 
6. Halton Arp, Seeing Red: Redshifts, cosmology and academic science, Apeiron, 1998; Halton Arp, Catalogue of Discordant Redshift Associations, Apeiron, 2003; Halton Arp, "Quasars, Redshifts and Controversies", Interstellar Media, 1987; "Exploding the big bang", davidpratt.info; López-Corredoira, "Observational cosmology". 

7. Donald E. Scott, The Electric Sky: A challenge to the myths of modern astronomy, Mikamar Publishing, 2006, p. 2178; Wallace Thornhill y David Talbott, The Electric Universe, Mikamar Publishing, 2007, p. 18-9; Seeing Red, p. 69-71. 

8. G. Burbidge y W.M. Napier, "Associations of high-redshift quasistellar objects with active, low-redshift spiral galaxies", Astrophysical Journal, vol. 706, n° 1, 2009, p. 657-64, iopscience.iop.org. 

9. The Electric Universe, p. 211, 220. 
10. "Quasar TON 202 is within our galaxy", laserstars.org. 
11. Martín López-Corredoira, "Pending problems in QSOs", International Journal of Astronomy and Astrophysics, 2011, vol. 1, n° 2, p. 73-82; The Static Universe, capítulo 5.

12. Halton Arp, "Research with Fred", haltonarp.com; Catalogue of Discordant Redshift Associations, p. 202-4. 

13. The Electric Universe, p. 17; The Electric Sky, p. 209-10. 
14. Seeing Red, p. 169-93; The Static Universe, p. 174-80. 
15. Ibídem, p. 195-223; Jayant V. Narlikar y Geoffrey Burbidge, Facts and Speculations in Cosmology, Cambridge University Press, 2008, p. 269-72; Fred Hoyle, Geoffrey Burbidge y Jayant V. Narlikar, A Different Approach to Cosmology, Cambridge University Press, 2000, p. 325-34; The Static Universe, p. 748; W.M. Napier, "A statistical evaluation of anomalous redshift claims", Astrophysics and Space Science, vol. 285, n° 2, 2003, p. 419-27.


Notas sobre las ecuaciones de corrimiento al rojo (z):

z = Δλ/λe = (λr - λe)/λe (donde Δλ = cambio en la longitud de onda; λe= longitud de onda emitida; λr= longitud de onda recibida).

z = √[(1+v/c)/(1-v/c)] - 1 (esto significa que la velocidad de recesión (v) nunca puede alcanzar la velocidad de la luz (c)).

Para velocidades de sólo una pequeña fracción de la velocidad de la luz, z ≈ v/c.

La distancia a un objeto está dada aproximadamente por: d= zc/H (donde H es la constante de Hubble, actualmente puesta a unos 71 kms./seg. por megaparsec (1 Mpc = 3,26 millones de años luz).