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11 de enero de 2023

Ejercicio introspectivo para fal$o$ y parcializado$


Esto va para los "e$pirituales" que se hacen un "medio de vida" a costa de placebo$ politiquista$, los "MODESTO$" con ansiedad por "€volucionar e$otéricamente a 200 kms./hora" y, en general, aquéllas "cutis de porcelana" en cualquier ámbito que no escatiman en daños colaterales con el afán de "adaptarse a lo que hay" (y encima tienen la "integridad" de recomendar "€strategias psicológica$" para que "no los odien").

Extractos de "El Arte de Vivir" por Krishnamurti (ver también esta reseña crítica de su obra vs. la Teosofía); traducción por Armando Clavier.


-Interlocutor: ¿Por qué desea cosas la gente?
K.: ¿No deseas comida cuando tienes hambre? ¿No deseas ropas que te abriguen y una casa para albergarte? Éstos son deseos normales, ¿no es así? La gente sana reconoce naturalmente que necesita ciertas cosas. Es sólo el hombre enfermo o desequilibrado el que dice "yo no necesito comida". Es una mente extraviada la que necesita tener muchas casas o ninguna casa en absoluto donde vivir. Tu cuerpo tiene hambre porque estás usando energía y entonces quiere más alimento; eso es normal. Pero si dices "debo tener las comidas más sabrosas, tengo que tener sólamente la comida que proporcione placer a mi paladar", entonces comienza la perversión. Todos nosotros -no sólo los ricos, sino todos en el mundo- debemos tener comida, ropas y albergue; pero si estas necesidades físicas se limitan, controlan y tornan accesibles sólo para unos pocos, entonces hay perversión, se pone en marcha un proceso anormal. Si uno dice "debo acumular, debo tenerlo todo para mí", está privando a otros de aquéllo que es esencial para sus necesidades cotidianas. El problema no es sencillo, porque deseamos otras cosas además de las que son esenciales para nuestras necesidades cotidianas. Puedo satisfacerme con poca comida, unas cuantas ropas y un lugar pequeño donde vivir, pero deseo algo más. Deseo ser una persona conocida, deseo posición social, poder, prestigio, deseo estar lo más cerca posible de Dios, deseo que mis amigos piensen bien de mí, etc. Estos deseos internos pervierten los intereses externos de todos los seres humanos

El problema es un poco difícil, porque el deseo interno de ser el hombre más rico o más poderoso, el impulso de ser alguien depende, para su satisfacción, de la posesión de cosas, incluyendo alimento, ropas y albergue. Me apoyo en estas cosas a fin de enriquecerme internamente; pero en tanto me encuentre en este estado de dependencia, es imposible que sea rico internamente, porque esto último implica ser totalmente sencillo en lo interno (p. 40). 


Interlocutor: La inteligencia, ¿forma el carácter?
K.: ¿Qué entendemos por "carácter"? ¿Y qué entendemos por "inteligencia"? Todos los políticos -ya sean de la variedad de Delhi o el vocero local de ustedes- continuamente usan palabras tales como "carácter", "ideal", "inteligencia", "religión", "Dios". Escuchamos estas palabras con atención absorta porque parecen muy importantes. La mayoría de nosotros vive de palabras; y cuanto más elaboradas y exquisitas son las palabras, más satisfechos nos sentimos. Averigüemos, pues, qué es lo que entendemos por "inteligencia" y qué entendemos por "carácter". No digan que no contesto de una manera definida. Buscar definiciones, conclusiones, es uno de los trucos de la mente y significa que no quieren investigar y comprender, que sólo quieren seguir las palabras. ¿Qué es la inteligencia? Si un hombre está atemorizado, ansioso, si siente envidia, codicia, si su mente copia, imita y está repleta con el conocimiento y las experiencias de otras personas, si su pensar se halla limitado y moldeado por la sociedad, por el miedo, ¿es inteligente un hombre así? No lo es, ¿verdad? ¿Y puede tener carácter un hombre temeroso, no inteligente (siendo el carácter algo original, no la mera repetición de los tradicionales "debes" y "no debes")? ¿Es carácter la respetabilidad? ¿Entienden lo que significa esa palabra "respetabilidad"? Uno es respetable cuando es estimado, respetado por la mayoría de las personas que lo rodean. ¿Y qué es lo que la mayoría de las personas respeta, qué respetan las personas de la familia o la masa? Admiran las cosas que ellas mismas desean y que han protegido como una meta, como un ideal; respetan aquéllo que presumen en contraste con su propio estado inferior. Si uno es rico y poderoso o tiene gran renombre político o ha escrito libros de éxito, es respetado por la mayoría. Lo que uno dice puede ser un completo disparate, pero cuando habla, la gente lo escucha porque lo considera un gran hombre. Y cuando de esa manera te has ganado el respeto de los muchos, el seguimiento de la multitud, eso te da un sentido de respetabilidad, un sentimiento de que has "llegado". Pero el así llamado pecador está más cerca de Dios que el hombre respetable, porque éste permanece investido de hipocresía. ¿Es el carácter el resultado de la imitación, de ser controlado por el miedo a lo que la gente dirá o no dirá? ¿Es el mero fortalecimiento de nuestras propias tendencias, de nuestros propios prejuicios? ¿Es el sostenimiento de la tradición, ya sea de India, Europa o EE.UU.? Eso es lo que generalmente se llama tener carácter: ser una "persona fuerte que sostiene la tradición local" y así es respetada por muchos. Pero cuando uno prejuzga, imita, cuando está atado por la tradición, cuando tiene miedo, ¿hay inteligencia, hay carácter? 

Imitar, seguir, rendir culto, tener ideales... ese camino conduce a la respetabilidad, pero no a la comprensión. Un hombre de ideales es respetable, pero jamás estará cerca de Dios, jamás sabrá lo que es el amor, porque sus ideales son un medio para ocultar su temor, su imitación, su sentimiento de soledad. Por lo tanto, sin comprendemos a nosotros mismos, sin darnos cuenta de todo lo que está operando en nuestra propia mente: cómo pensamos, si estamos imitando, copiando, si tenemos miedo, si estamos buscando el poder, no puede haber inteligencia. Y lo que crea el carácter es la inteligencia, no el culto al héroe o la persecución de un ideal. La comprensión de nosotros mismos, de nuestro extraordinariamente complicado "yo", es el principio de la inteligencia, la cual revela el carácter (p. 42).


-Interlocutor: ¿Puede haber paz en nuestras vidas, cuando en todo momento estamos luchando contra nuestro ambiente?

K.: ¿Qué es nuestro ambiente? Nuestro ambiente es la sociedad, el medio económico, religioso, nacional y de clase que corresponde al país en que vivimos; y también es el clima. Casi todos luchamos por encajar en ello, por ajustarnos a nuestro medio, porque de ese medio podemos obtener un empleo, esperamos los beneficios de esa sociedad en particular. ¿Pero de qué está compuesta esa sociedad? ¿Han pensado alguna vez en ello? ¿Han observado alguna vez atentamente la sociedad en la cual están viviendo y a la que tratan de ajustarse? Esa sociedad está basada en una serie de creencias y tradiciones llamada religión y en ciertos valores económicos, ¿no es así? Ustedes forman parte de esa sociedad y luchan por ajustarse a ella. Pero esa sociedad es la consecuencia del espíritu adquisitivo, de la envidia, del miedo, de la codicia, de las búsquedas posesivas, todo con "algunos" destellos de amor. Y si quieren ser inteligentes, no adquisitivos, si no quieren sentir temor, ¿pueden ajustarse a una sociedad semejante?

Ciertamente, tienen que crear una sociedad nueva, lo cual implica que cada uno de ustedes, como individuo, tiene que estar libre del espíritu adquisitivo, de la envidia, de la codicia; tiene que estar libre de nacionalismo, de patriotismo y de cualquier limitación del pensamiento religioso. Sólo entonces existe la posibilidad de crear algo nuevo, una sociedad totalmente nueva. Pero en tanto luchen irreflexivamente por ajustarse a la presente sociedad, sólo están siguiendo el viejo patrón de la envidia, del poder y del prestigio, de las creencias corruptoras. Es entonces muy importante, mientras son jóvenes, que comiencen a comprender estos problemas y generen libertad dentro de sí mismos, porque entonces crearán un mundo nuevo, una nueva relación entre personas. Y ayudarles a que hagan esto es, sin duda, el verdadero sentido de la educación (p. 47).


[Un interlocutor decía]: "¿Qué podemos hacer con respecto a esta sociedad? No pequeñas reformas insignificantes aquí y allá, cambiar un presidente o primer ministro por otro; son todos más o menos de la misma progenie, no pueden hacer mucho porque representan la mediocridad o tal vez menos aún que eso: la vulgaridad; desean alardear, jamás harán nada (...) Producirán reformas mínimas aquí y allá, pero la sociedad proseguirá su curso a pesar de ellas". Él había observado las diversas sociedades y culturas, y había advertido que no son muy diferentes en lo fundamental.

No es posible cambiar a la sociedad a menos que cambie el hombre. El hombre -uno mismo y los demás- ha creado estas sociedades por generaciones y generaciones; todos hemos creado estas sociedades desde nuestra mezquindad, codicia, envidia, brutalidad, estrechez de miras, competencia, violencia y demás. Somos responsables de la mediocridad, la estupidez, la vulgaridad, de toda la insensatez tribal y el sectarismo religioso. A menos que cada uno de nosotros cambie radicalmente, la sociedad jamás cambiará. Está ahí, lo hemos hecho nosotros y después ella nos hace ser lo que somos. Nos moldea tal como la hemos moldeado. Nos encaja en un patrón, y éste se introduce en una estructura; esa estructura es la sociedad. Y así es como esta acción prosigue interminablemente, como la marea que se aleja y después regresa, a veces muy, muy lentamente, y otras rápida o peligrosamente. Va y viene: acción, reacción, una y otra vez. Tal parece ser la naturaleza de este movimiento, a menos que dentro de nosotros exista un orden profundo. Ese orden mismo producirá orden en la sociedad, no mediante la legislación, los gobiernos y todo eso, aunque mientras haya desorden y confusión, proseguirán la autoridad, las leyes que son creadas por nuestro propio desorden. La ley es una hechura del hombre, un producto humano tal como es la sociedad. De modo que lo interno, la psique, crea lo externo conforme a su limitación; y lo externo controla entonces lo interno y lo moldea. Los comunistas han pensado, y probablemente siguen pensándolo, que controlando lo externo, elaborando ciertas leyes, regulaciones, instituciones, ciertas formas de tiranía, pueden cambiar al hombre. Pero hasta ahora no han conseguido su propósito y jamás lo conseguirán. Esta es, asimismo, la actividad de los socialistas. Los capitalistas lo hacen de un modo diferente, pero es la misma cosa. Lo interno domina siempre lo externo, porque lo interno es más fuerte, mucho más vital que lo externo (p. 71).


¿Por qué practican rituales las personas mayores? Porque sus padres lo hicieron antes que ellas y también porque eso les transmite ciertos sentimientos, ciertas sensaciones que les aquietan internamente. Cantan determinadas plegarias, pensando que si no lo hicieran tal vez estarían perdidas. Y los jóvenes copian a los mayores y así es como empieza la imitación. Si el maestro mismo cuestionara toda esta ritualidad, si realmente reflexionara al respecto -cosa que muy pocos hacen alguna vez-, si usara su inteligencia para examinar eso sin prejuicio alguno, pronto descubriría que no tiene ningún sentido. Pero para investigar y descubrir la verdad en esta cuestión, se requiere muchísima libertad. Si ustedes ya tienen un prejuicio a favor de algo y entonces proceden a investigarlo, es obvio que no puede haber investigación. Tan sólo fortalecerán su prejuicio, su idea preconcebida. Por lo tanto, es esencial que los maestros se libren ellos mismos de su condicionamiento y así ayuden a los niños a librarse del suyo. Conociendo la influencia condicionadora de los padres, de la tradición, de la sociedad, el maestro tiene que alentar a los niños para que no acepten cosas irreflexivamente, sino que investiguen, que cuestionen.

[¿Debemos ser propiciados y convertidos en ídolos? (...) No pedimos la adoración de nosotros mismos pues el discípulo no debe estar encadenado de ninguna manera, así que cuidado con establecer un papado esotérico (...) No se guíe por la emoción y aprenda a sostenerse sola; sea precisa y crítica en lugar de crédula, pues los errores del pasado en las antiguas religiones no deben pasarse por alto con explicaciones imaginarias (...) Nadie tiene el derecho de reclamar autoridad sobre un alumno o su conciencia, por cuanto no le pregunte en lo que cree; todos los que son sinceros y de mente pura deben ser admitidos. La gran marea del avance intelectual debe ser tomada y conducida hacia la espiritualidad y no puede forzarse hacia creencias y adoración emocionales (...) Nunca intentamos someter la voluntad de otro para nosotros mismos, y en momentos favorables liberamos las influencias elevadoras que sacuden a varias personas y de muchas maneras; así, es el aspecto grupal en muchos de estos pensamientos que puede dar la nota correcta de acción. No tenemos privilegios por nadie, porque la mejor corrección del error es un examen honesto y abierto de todos los hechos, subjetivos y objetivos" (Mahatma Koot-Hoomi, carta a Annie Besant)].

Si ustedes observan, a medida que crecen comenzarán a ver cómo los moldean diversas influencias, cómo no se les ayuda a pensar, sino que se les dice qué deben pensar. Finalmente, si no se rebelan contra este proceso se vuelven como una máquina automática, funcionan sin creatividad, sin mucho pensamiento original. Todos temen que si no encajan dentro de la sociedad serán incapaces de ganarse la vida. Si mi padre es abogado, pienso que también tengo que ser abogado. Si soy una muchacha, me someto a que me casen. ¿Qué sucede, entonces? Empiezan siendo personas jóvenes con muchísima vitalidad y enorme entusiasmo, pero todo esto es gradualmente destruido por la influencia condicionadora de los padres y maestros con sus propios prejuicios, temores y supersticiones. Cuando dejan la escuela y salen al mundo, están llenos de información, pero han perdido la vitalidad para investigar, para rebelarse contra las estupideces tradicionales de la sociedad. Ustedes se sientan aquí y escuchan todo esto. ¿Qué es lo que va a ocurrir cuando finalmente aprueben sus exámenes de licenciatura o maestría? Saben muy bien lo que va a pasar.

A menos que se rebelen, serán exactamente iguales al resto del mundo, porque no se atreven a ser otra cosa. Estarán tan condicionados, tan moldeados, que tendrán miedo de echarse a andar por sí mismos. Serán controlados por sus esposas, sus maridos, y la sociedad les dirá lo que tienen que hacer; la imitación prosigue generación tras generación. No hay verdadera iniciativa, no hay libertad ni felicidad; no hay nada sino una muerte lenta. ¿Cuál es el sentido de que se les eduque, de que aprendan a leer y escribir, si sólo van a funcionar como una máquina? Pero eso es lo que quieren sus padres y lo que quiere el mundo. El mundo quiere que no piensen, no quiere que sean libres para descubrir, porque entonces serían ciudadanos peligrosos, no encajarían en el patrón establecido. Un ser humano libre nunca puede sentir que pertenece a un país determinado, a una particular clase o forma de pensar. La libertad debe darse en todos los niveles, del principio al fin, y pensar sólamente a lo largo de una línea particular no es libertad. Por lo tanto, mientras son jóvenes es muy importante que sean libres, no sólo en el nivel consciente, sino también profundamente en lo interno. Esto significa que deben vigilarse a sí mismos, que deben percatarse más y más de las influencias que buscan controlarles y dominarles; significa que jamás deben aceptar irreflexivamente, sino que deben cuestionar siempre, investigar y hallarse en estado de rebelión (p. 17-18).

["(En Teosofía) preferimos mucho más a los agnósticos y hasta a ateos empedernidos, que a los fanáticos de cualquier religión. Una mente agnóstica está siempre abierta a la verdad, mientras ésta última ciega al fanático como hace el Sol con la lechuza. Los mejores de nuestros miembros, es decir, quienes más aman la verdad, los más filántropos y honrados, son los agnósticos y ateos (que no creen en un Dios personal); pero no tenemos chicos ni chicas librepensadores, y por lo general la primera disciplina deja su marca en la forma de una mente atrofiada y distorsionada. Un sistema educativo adecuado y sano debería producir la mente más vigorosa y liberal, rigurosamente entrenada en el pensamiento lógico y exacto y no en la fe ciega. ¿Cómo puede esperar buenos resultados si pervierte la facultad razonadora de sus niños, pidiéndoles que crean cada domingo en los milagros de la Biblia, mientras que durante los otros seis días se les enseña que tales cosas son científicamente imposibles?" (H.P.B., "La Clave de la Teosofía", p. 270)]. 

["Considere por ejemplo a un soldado. Para él no hay nada mejor que una guerra justa. ¿Se equivoca entonces o no al combatir, incluso si la guerra es ilegítima? Sólo yerra si mezcla sus motivaciones. Quienes van a una conflagración por recompensa o venganza se equivocan, pero no quien lo hace bajo órdenes superiores, porque se trata de su deber actual (...) Estemos por y para la paz, y no sólo por la guerra" (William Judge, "Cartas que me han ayudado"). Préstese atención a la frase "no sólo por...", y en consecuencia la idea de base es "saber cuándo presentar oposiciones y cuándo no". También Robert Crosbie escribió que sólo los motivos universales/desinteresados representan la Teosofía, no los particulares/mezquinos]. 


Interlocutor: ¿Hay un elemento de miedo en el respeto?
K.: ¿Qué dices tú? Cuando muestras respeto hacia tu maestro, hacia tus padres, tu gurú, y falta de respeto hacia tu sirviente; cuando pateas a los que no son importantes para ti y lames las botas a los que están por encima de ti, los funcionarios, los políticos, los encumbrados, ¿no hay en esto un elemento de miedo? De las personas importantes, del maestro, el examinador, el profesor, tus padres, el político, el gerente de banco, esperas obtener alguna cosa; en consecuencia, eres respetuoso. ¿Pero qué pueden darte los pobres? Por lo tanto, los pasas por alto, los tratas con desprecio, ni siquiera sabes que están ahí cuando pasan junto a ti en la calle. No los miras, no te preocupa que tiriten de frío, que estén sucios y hambrientos. Pero a los personajes importantes, a los grandes del país les darás algo, aunque tengas muy poco, a fin de recibir más de sus favores. En esto hay definitivamente un elemento de miedo, ¿no es así? No hay amor. Si tuvieras amor en tu corazón, mostrarías respeto a aquéllos que no tienen nada y también a los que lo tienen todo; no sentirías miedo de los que tienen ni descuidarías a los que no tienen. El respeto con la esperanza de una recompensa es el resultado del miedo. En el amor no hay miedo (p. 46).


Interlocutor: ¿Por qué es desagradable la verdad?
K.: Si pienso que soy muy hermoso y tú me dices que no lo soy, lo cual puede ser cierto, ¿me agrada eso? Si pienso que soy muy inteligente, muy ingenioso, y tú señalas que en realidad soy una persona más bien tonta, eso es muy desagradable para mí. Y la acción de señalar mi estupidez, a ti te provoca un sentimiento de placer, ¿verdad? Halaga tu vanidad, muestra lo inteligente que tú eres. Pero no deseas mirar tu propia estupidez; quieres escapar de lo que eres, quieres ocultarte de ti mismo, tapar tu propia estupidez, tu propia soledad. Entonces buscas amigos que nunca te digan lo que eres. Deseas mostrar a otros lo que ellos son, pero cuando los otros te muestran lo que tú eres, eso no te agrada. Evitas aquello que expone tu propia naturaleza interna (p. 52).

["Estamos conscientes, aunque con dolor, que 'quien dice la verdad es expulsado de nueve ciudades'; esa verdad no le gusta a la ecúmene, y puesto que los seres humanos deben aprender a amar la verdad antes de que crean profundamente en ella, las verdades que presentamos en nuestras revistas son, para muchos y a menudo, tan amargas como la bilis. Esto es inevitable. Si adoptáramos cualquier otro curso, no sólo el 'Lucifer' -un órgano muy humilde de la Teosofía-, sino la Sociedad Teosófica misma, pronto perdería su razón de ser, convirtiéndose en una anomalía. Sin embargo, ¿quién se sentará en el lugar del que desprecia? ¿Es aquél de corazón tímido, quien tiembla a toda opinión que el 'Lucifer' expresa de manera excesivamente intrépida, por temor que se disguste aquel segmento de lectores u ofenda esta otra clase de suscriptores? ¿Es acaso quien ama el panegírico personal y por ende se resiente por toda observación, a pesar de su expresión cortés, si contrasta con sus nociones o no respeta sus ideas favoritas?" (H.P.B., "On Pseudo-Theosophy")].


Interlocutor: Si todas las ambiciones son estúpidas, entonces ¿cómo puede progresar el hombre?

K.: ¿Sabe usted lo que es el progreso? Bien, tenga paciencia y examinémoslo despacio. ¿Qué es el progreso? ¿Ha pensado alguna vez al respecto? ¿Es progreso cuando usted puede ir a Europa en pocas horas por avión, en lugar de que le tome una quincena yendo en barco? La invención de medios más rápidos de transporte, el desarrollo de armas más grandes, de mayores y mejores medios de destruirnos unos a otros, aniquilando a miles de personas con una sóla bomba atómica en vez de derribarlas una por una con flechas; esto es lo que llamamos progreso, ¿no es así? Éste ha sido, pues, el progreso en el sentido tecnológico, pero ¿hemos progresado en alguna otra dirección? ¿Hemos terminado con las guerras? ¿Es la gente más bondadosa, más amable, más generosa, más reflexiva, menos cruel? No tiene que decir "sí" o "no", mire simplemente los hechos. En lo científico y en lo físico hemos logrado progresos enormes, pero internamente estamos atascados, ¿verdad? Para la mayoría de nosotros, la educación ha sido como alargar sólo una pata de un trípode, de modo que nos falta el equilibrio; ¡no obstante, hablamos de progreso, y todos los periódicos están llenos de él! (p. 60).

[Como teósofos, decimos que su vanagloriado progreso y civilización no son nada más que una hueste de fuegos fatuos, de luces trémulas sobre un pantano que exhala un miasma ponzoñoso y mortal. Esto porque vemos el egoísmo, el crimen, la inmoralidad y todos los males imaginables que atrapan a la humanidad desafortunada, saltando fuera de la 'caja de Pandora' que usted llama 'era del progreso' y se incrementan, paralelamente, con el desarrollo de vuestra civilización material. A tal precio, mejor la inercia e inactividad de los países budistas, fruto sólo de eras de esclavitud política" (H.P.B., "La Clave de la Teosofía", p. 247-248)].

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Si no eres tú mismo (a) ni son tus padres quienes te disciplinen éticamente, sufrirás a manos de otros o por tu propia estupidez. Hasta los animales son capaces de manifestar cualidades morales que millones de "respetables" no tienen (vínculo 1 / 2 / 3). A cada quien corresponderá decidir, y por supuesto, la guerra continúa. Consuela mucho saber que el "futuro orden mundial" tan alabado por unos y criticado por otros, será reflejo exacto de lo que las BA$URA$ de esos y otros grupos jamás hicieron para cuestionar AHORA el estado de cosas, y sin esperar NADA A CAMBIO.

"Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y un enemigo sigiloso" (proverbio judío).

"CUIDADO CON QUIEN NO TIENE NADA QUE PERDER,
PORQUE NO TIENE NADA QUE PROTEGER"
(Isaac Kappy, escrito en Instagram antes de suicidarse
en mayo de 2019).