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10 de marzo de 2022

El regreso de los Grandes Jnanis


Los estudiantes de las enseñanzas teosóficas originales -presentadas por H.P. Blavatsky y su colega William Q. Judge- pueden haber notado los siguientes pasajes memorables en los escritos de Judge y preguntarse a qué se refieren exactamente. Citamos: 

"El progreso cíclico es asistido o se permite mayor deterioro de esta manera: en un momento en que el ciclo asciende, Seres progresados y conocidos en sánscrito por el término 'Jnanis' descienden a esta Tierra desde otras esferas donde el ciclo está en declive para que también ayuden al progreso espiritual de este globo. Del mismo modo, abandonan esta esfera cuando nuestro ciclo se acerca a la oscuridad. Sin embargo, estos Jnanis no deben confundirse con los Mahatmas y Adeptos mencionados anteriormente. Por tanto, el objetivo correcto de los verdaderos teósofos debe ser vivir de tal manera que su influencia conduzca a disipar las tinieblas hasta el final, de modo que tales Jnanis puedan volver nuevamente a esta esfera" ("An Epitome of Theosophy", p. 19).

"Es por amabilidad y amor que los Maestros no nos ciegan con el destello eléctrico de la verdad completa, pero concretamente hay un cierto objeto para nuestro trabajo general, que es poner en marcha una nueva fuerza o corriente en el mundo mediante la cual los grandes Gnanis o sabios ausentes por largo tiempo serán atraídos nuevamente para encarnar entre los hombres aquí y allá, y así traer de vuelta la vida y prácticas verdaderas. Justo ahora hay un manto de oscuridad sobre el que ningún Gnani se sentirá atraído. En algunas partes hay ciertos rayos que la atraviesan; incluso la India está oscurecida porque allí donde se oculta la verdad el grueso velo del dogma teológico lo esconde todo; y aunque hay una gran esperanza en ese lugar, los Maestros no pueden atravesar las mentes de más abajo. Tenemos que educar a Occidente con tal de que aprecie las posibilidades de Oriente, y así se construya un nuevo orden de cosas para beneficio del conjunto sobre la estructura de gestación en el Este. Cada uno de nosotros debe constituirse en un centro de luz, una galería de imágenes desde la cual se proyectarán tales escenas, influencias y pensamientos sobre la luz astral que pueden influir en muchos para siempre, despertando una nueva corriente y para que al fin resulte en traer de vuelta lo bueno y magnánimo de otras esferas más allá de la Tierra" ("Letters That Have Helped Me", p. 73). 

"Sólo evitará esta deriva [“la deriva actual hacia el materialismo”] la difusión del conocimiento sobre las leyes de Karma y Reencarnación y una creencia en la unidad espiritual y absoluta de todos los seres. Sin embargo, el ciclo debe seguir su curso, y hasta que eso termine todas las causas benéficas necesariamente actuarán de modo lento y no en la medida en que lo harían durante una época más brillante. A medida que cada estudiante viva de mejor manera y con su ejemplo imprima en la luz astral la imagen de una aspiración superior que actúa en el mundo, ayuda a las almas de mayor desarrollo a descender de otras esferas donde los ciclos son tan oscuros que ya no pueden quedarse allí" (artículo "The Kali Yuga-The Present Age"). 

Si releemos de modo atento, veremos que estos hechos se hacen evidentes:

(1) Los Jnanis o Gnanis referidos (que literalmente significa “Conocedores”) no son los mismos de aquellos que llamamos Adeptos, Mahatmas y Maestros de Sabiduría.

(2) Actualmente están activos en "otras esferas" situadas "más allá de la Tierra". Esos ámbitos están sujetos a ciclos ascendentes y descendentes, lo que sugiere la mención a otros planetas reales

(3) Por alguna razón, quizás en parte vibratoria, dichos Seres no pueden permanecer en una esfera o planeta una vez que su evolución cíclica desciende a un periodo "oscuro", y sólo están presentes donde "el periodo está en ascenso".

(4) Los Jnanis vivieron aquí en un pasado muy lejano al señalar que están "ausentes hace mucho tiempo" y se nos dice que "pueden volver de nuevo hacia esta esfera" y "se sentirán atraídos para encarnar entre los hombres".

(5) Aunque sólo pueden partir hacia donde la evolución cíclica lo permita, en cierto sentido es posible que sean "atraídos de vuelta" y "retrocedan" más fácilmente como resultado de la influencia de muchas personas que viven y piensan en una manera verdaderamente espiritual, transformando así el mundo y la humanidad para mejor. Es probable que esto no ocurra hasta dentro de cierto tiempo, pero al parecer este proceso es susceptible de ocurrir en cierta medida por las acciones presentes. Una vez aquí, ellos "traen de nuevo la vida y prácticas verdaderas", lo que sugiere que estos Jnanis son algunos de esos grandes seres que H.P. Blavatsky describe en "La Doctrina Secreta" como encarnación de las "Dinastías Divinas", que como primeros gobernantes de la humanidad consciente de nuestro mundo instruyeron a esas Razas-Raíz primigenias en las verdaderas leyes y principios de la Vida. Además, se afirma de modo implícito que son aún más avanzados que los Maestros o Mahatmas teosóficos que viven en la Tierra.

Hay bastantes referencias en "La Doctrina Secreta" respecto a las Dinastías Divinas incluso para reproducir aquí una cuarta parte de ellas, pero las siguientes citas parecen relacionarse particularmente con este tema.

"(...) la Doctrina Secreta enseña historia, que por ser esotérica y tradicional no es menos confiable que la historia profana (...) Y esa Doctrina sostiene que los Dhyani-Buddhas de los dos grupos superiores -a saber, los 'Vigilantes' y 'Arquitectos'- proporcionaron reyes y líderes divinos a las muchas y diversas razas. Fueron esos líderes quienes enseñaron a la humanidad sus artes y ciencias, y los primeros revelaron las grandes verdades espirituales de los mundos trascendentales a las Mónadas encarnadas que acababan de abandonar sus vehículos de los Reinos inferiores, y que por tanto habían perdido cada recuerdo de su origen divino" (Vol. 1, p. 267).

"Estos fueron gobernados por DINASTÍAS DIVINAS, es decir, reyes y regentes que tenían del hombre mortal sólo su apariencia física como era en ese entonces, pero que eran Seres de esferas más elevadas y celestiales de lo que podrá alcanzar la nuestra, y por tanto en largos Manvantaras" (Vol. 2, p. 328). 

" (...) los lemuro-atlantes, los primeros que tuvieron una dinastía de reyes espirituales, no de Manes o 'fantasmas' como algunos creen (...) sino de Devas vivos (semidioses o ángeles nuevamente) que habían asumido cuerpos para gobernarlos y que a su vez los instruyeron en artes y ciencias. Pero como eran espíritus rupa o materiales, estos Dhyanis no siempre fueron benevolentes. Su Rey Thevetata era uno de los últimos, y fue bajo la influencia malvada de este Rey-Demonio que (...) la raza atlante se convirtió en una nación de magos perversos" (vol. 2, p. 221-222; además Thevetata es mencionado por H.P.B. en "Isis Develada", Vol. 1, p. 593, y "Five Years of Theosophy", p. 340-341, "Leaflets from Esoteric History"). 

"No son menos sugerentes las cualidades atribuidas a Rudra Shiva, el gran Yogui y antepasado de todos los Adeptos; en esoterismo, uno de los más grandes Reyes de las Dinastías Divinas. Llamado 'el más antiguo' y el 'último', es el patrón de las Razas-Raíz tercera, cuarta y quinta" (Vol. 2, p. 502; ver también "El Ser Maravilloso y la tierra misteriosa de Shambhala").

"(...) la gran lucha entre los 'Hijos de Dios' y los de la Sabiduría Oscura, nuestros antepasados o los adeptos atlantes y arios. Toda la historia de ese período se alegoriza en el Ramayana, narración mística en forma épica de la batalla entre Rama, el primer rey de la dinastía divina de los arios primigenios, y Ravana, la personificación simbólica de la raza atlante (Lanka). Los primeros eran encarnaciones de Dioses Solares; los últimos, de Devas lunares. Esta fue la gran conflagración entre el Bien y el Mal -magia blanca y negra- por la supremacía de las fuerzas divinas, de poderes terrestres o cósmicos inferiores" (vol. 2, p. 495; ver también "El Ramayana a la luz de la Teosofía").

Hablando sobre la región del Polo Norte: “(...) Plinio la llama Osericta (Libro xxxvii, c. 2), una palabra que según Rudbeck (Vol. I., p. 462-464) tuvo 'un significado en los idiomas del norte, equivalente a la Isla de los Reyes Divinos o Reyes-Dioses' o de nuevo la 'isla regia de los dioses', porque éstos nacieron allí, es decir, de ese lugar procedieron las dinastías divinas de los reyes de Atlántida (...) fue el sitio de nacimiento de Apolo, que era el más brillante de los dioses en el cielo -astronómicamente- por ser el más iluminado de los reyes divinos que gobernaron sobre las primeras naciones, en su significado humano. Este último hecho se confirma en la Ilíada IV, 239-62, vide 'Los grandes dioses', en donde se dice que Apolo apareció cuatro veces en su propia forma (como el dios de las cuatro razas) y seis veces en cobertura humana, es decir, en relación con las dinastías divinas de lemurianos anteriores y no escindidos" (Vol. 2, p. 773-774). 

"Con el advenimiento de las dinastías divinas comenzaron las primeras civilizaciones. Mientras tanto, en algunas regiones de la Tierra una parte de la humanidad prefería llevar una vida nómada y patriarcal, y en otras el hombre salvaje apenas aprendía a encender fuego y protegerse contra los Elementos, sus hermanos -más favorecidos que él por su Karma y ayudados por la inteligencia divina que los formaba- construían ciudades y cultivaban artes y ciencias" (Vol. 2, p. 318).

"Los atlantes (...) los 'dioses' y las dinastías divinas les habían abandonado" (Vol. 2, p. 756).

Y finalmente citamos estos pasajes del volumen 2, páginas 423-427, que se pueden revisar con más detalle en "La destrucción de Atlántida":

"Se dice que el único manuscrito especial de donde se extraen los siguientes fragmentos, y luego traducidos en un lenguaje más comprensible, fue copiado de las tabletas líticas que pertenecían a un Buda del primer día de la Quinta Raza, quien había presenciado el Diluvio y la inmersión de los principales continentes de la raza atlante. No está muy lejano el día en que se encontrará correcta una gran parte -si no todo- de lo que se otorga aquí según los registros arcaicos".

"Esto es lo que está registrado en un pasaje: 

'Los Reyes de la Luz partieron en ira. Los pecados de los hombres se han vuelto tan negros que la Tierra tiembla en su gran agonía (...) Los asientos azules permanecen vacíos. ¿Quiénes de la (raza) marrón, roja o aún entre los negros podrán ocupar los asientos de los Benditos, los Tronos de Conocimiento y Misericordia? ¿Quién podrá asumir la Flor del Poder, la Planta del Tallo Dorado y la Flor Azul?'

El nombre 'Reyes de la Luz' refiere en todos los registros antiguos a los Soberanos de las Dinastías divinas; los 'asientos azules' se traducen como 'tronos celestiales' en ciertos documentos, y la 'flor de poder' corresponde al loto, pero nadie sabe qué pudo haber sido en ese periodo.

Como el posterior Jeremías, el escritor lamenta el destino de su pueblo. Se había quedado sin sus reyes 'azules' (celestiales) y partieron 'los de tonalidad Deva', la tez lunar, y aquéllos 'de la cara refulgente (dorada)'".

"Que se cumpla su destino. Somos sirvientes de los cuatro grandes [los "cuatro dioses kármicos, llamados Cuatro Maharajás en las Estrofas"]. Que regresen los Reyes de la Luz".