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3 de marzo de 2022

La conspiración jesuita y la Iglesia Católica Romana

Un rayo golpeó la cúpula de la basílica de San Pedro en el Vaticano sólo horas después de que el papa Benedicto XVI anunciara su impactante renuncia el lunes 11 de febrero de 2013. En 1888, Helena Blavatsky escribió: "Llegará un día en que el esoterismo oriental dará el mismo servicio a la Europa cristiana como hizo Apolonio de Tyana en Corinto a su discípulo Menipo. El cetro dorado se extenderá hacia la Iglesia de Roma, y el fantasma que vampirizó a los pueblos civilizados a partir de Constantino seguirá en su forma espectral y demoníaca de íncubo y súcubo. ¡Que así sea! ¡OM MANI PADME HUM!"

"Desafiamos a los teólogos dogmáticos que esclavizan tanto a la historia como a la ciencia; y especialmente al Vaticano, cuyas pretensiones despóticas han devenido odiosas a la gran porción de la cristiandad iluminada" (Helena Blavatsky, "Isis Develada").

"[El catolicismo romano] no sólo obstruye el camino a la Teosofía y al Ocultismo, sino que amenaza con estrangular a ambos" (Helena Blavatsky, "Carta a Alfred P. Sinnett", p. 232).

"La oposición representa enormes intereses creados, y cuenta con el apoyo entusiasta de los dugpas, ¡en Bután y en el Vaticano!" (carta del Maestro Koot-Hoomi).

"Los jesuitas no sólo han practicado ocultismo, sino MAGIA NEGRA en su peor forma, más que cualquier otra colectividad; y a ello deben en gran medida su poder e influencia" (Helena Blavatsky, "Theosophy or Jesuitism?").

"La Sociedad fue fundada para corregir los deslumbrantes males del cristianismo" (Helena Blavatsky, "The Theosophical Mahatmas").

"La Sociedad Teosófica no admite y reconoce sino a un enemigo -y por ende evita a sus representantes de cualquier rango- y común a todos, específicamente, el catolicismo romano" (Helena Blavatsky, "Force of Prejudice").

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Un tema del que se escribió y habló libremente en los días del Movimiento Teosófico Original fue el de los jesuitas, conocidos también como la Compañía de Jesús, una controvertida orden religiosa al interior de la Iglesia Católica Romana y fundada en 1540 por Ignacio de Loyola. 

Extrañamente -o quizá no tanto, si se analizan los hechos- nunca se mencionó nada sobre ellos o en su contra por parte de los últimos líderes de la Sociedad Teosófica de Adyar, como Annie Besant, C.W. Leadbeater o Alice Bailey- de la misma colectividad-, quien fundó su propia organización llamada "Lucis Trust".

Más aún, los tres hablaron favorablemente del catolicismo, y con el tiempo Leadbeater co-fundó una institución "teosófica" conocida como Iglesia Católica Liberal (¡permeada de la confesión y absolución de los pecados por sus sacerdotes y la sólida creencia en la sucesión apostólica en la Iglesia romana!), anunciando la inminente "segunda venida de Cristo", mientras Bailey informaba a sus lectores que el "Maestro Jesús" planeaba viajar a Roma con objeto de convertirse en el nuevo Papa, tras lo cual comenzaría una era gloriosa para la Iglesia Católica, sin mencionar la casi forzada cristianización de la Sociedad Adyar y su literatura por Annie Besant bajo la influencia dominante de Leadbeater. 

Helena Blavatsky había escrito: "Los presentes volúmenes se han compuesto con un pequeño propósito si no demuestran (...) que la sucesión apostólica es un fraude grotesco y palpable" ("Isis Develada", vol. 2, p. 544). 

Pero Leadbeater sostuvo: "Mi investigación clarividente en aquellos periodos iniciales confirma absolutamente la opinión de la Iglesia Romana. Saben que no ha existido interrupción en la sucesión apostólica" ("La ciencia de los sacramentos", p. 286). 

Por su parte, Alice Bailey declaraba que "todo el campo de la religión será inspirado y reorientado desde Roma, porque el Maestro Jesús volverá a apoderarse de la Iglesia Cristiana en un esfuerzo por volver a espiritualizarla y reorganizarla. Desde el sillón papal de Roma, el Maestro Jesús intentará nuevamente cambiar el rumbo de esa gran rama entre las creencias religiosas del mundo a una posición de poder espiritual” ("The Destiny of the Nations", p. 59).

Al suprimir, alterar, criticar, depreciar y distorsionar adrede las enseñanzas y el trabajo de Madame Blavatsky luego de su muerte, Besant (quien previamente se había casado con un ministro de la Iglesia de Inglaterra) y Leadbeater (un ex sacerdote de la misma congregación) desviaron la atención y el foco de la Sociedad Teosófica en la filosofía oculta oriental que originalmente la había caracterizado, llevándola a una peculiar forma de cristiandad inspirada psíquicamente. 

Sacando descaradamente de circulación los libros de Blavatsky tales como "La Clave de la Teosofía", "Isis Develada" e incluso su trabajo más importante, "La Doctrina Secreta", comenzaron a publicarse otros como el denso volumen "La ciencia de los sacramentos", "El credo cristiano" y "El lado oculto de los festivales cristianos" de Leadbeater, y por autoría de Besant, "Cristianismo esotérico" y "La llegada de Cristo". Tal y como sucedió después con la obra de Alice Bailey (ex-misionera cristiana evangélica o, en sus propias palabras, "antiguamente una fervorosa cristiana fundamentalista"), el tema central fue la inminente llegada al escenario mundial del "Señor Jesús" y la validez, rol e importancia de la Iglesia cristiana. 

Cabe tomar en cuenta que H.P.B., William Quan Judge, los verdaderos Maestros y todos los defensores de la Teosofía Original consideraban a la religión cristiana -y especialmente la Iglesia Católica- como el mayor enemigo de la humanidad, enfatizando que era sólamente la espiritualidad oriental que podía salvar a Occidente; incluso Blavatsky una vez explicó que la única manera en que los jesuitas trabajaban para destruir un movimiento potencialmente espiritual y fuerte es mediante la infiltración, debilitándolo gradualmente al reemplazar sus enseñanzas y prácticas auténticas con una débil e insípida forma de cristiandad, por lo que estos teósofos difícilmente pueden ser criticados por llegar a la conclusión de que Leadbeater, Bailey y Besant o eran jesuitas o sus agentes. Más aún, el investigador teosófico Morten Sufilight (autor del extenso artículo "Are the books by Alice A. Bailey dangerous?") ha encontrado evidencia específica que relaciona a Foster Bailey (esposo de Alice) con los jesuitas a través de la francmasonería.

Pero dejando todo esto de lado, ¿qué tienen que decir H.P. Blavatsky y los Maestros sobre los jesuitas? Hay una sección completa dedicada a ellos en el segundo volumen de "Isis Develada", en que se presentan hechos conocidos, citas y referencias sobre ellos y sus actividades, junto con frases enfáticas e informaciones provistas por algunos Maestros y Adeptos que la ayudaron para escribir esta obra. 

Allí se nos dice que en la actualidad la Iglesia Católica Romana está casi completamente bajo el control de los jesuitas, quienes son "el enemigo oculto que los futuros reformadores deben encarar y derrotar".

"A partir de ahora, la Iglesia es una herramienta inerte, y el Papa un instrumento débil en las manos de esta Orden. Pero, ¿por cuánto tiempo?" (...) Esa alma astuta, culta, sin conciencia y terrible del jesuitismo, dentro del cuerpo del romanismo, se está posesionando de todo el prestigio y poder espiritual que se adhiere a él de forma lenta y segura (...) Los jesuitas han hecho más daño moral en este mundo que todas las armas maléficas del mítico Satán. Cualquier extravagancia que pueda implicarse en esta observación, se esfumará cuando nuestros lectores en América, que ahora saben muy poco sobre ellos, se familiaricen con sus principios y reglas tal y como aparecen en varios trabajos escritos por los propios jesuitas".

Citado en la misma página de "Isis Develada", aparece un extracto del informe sobre los jesuitas entregado al rey de Francia en 1762 por los Comisionados del Parlamento Francés, quienes escribieron sobre "la perversidad de esta doctrina (…) que autoriza el robo, la mentira, el perjurio, la impureza, e incluso la pasión y el crimen, aleccionando al homicidio, parricidio y magnicidio y derrocando a la religión con tal de sustituirla por la superstición, al favorecer la hechicería, blasfemia, irreligión, idolatría, etc.".

Helena Blavatsky también cita de la "Royal Masonic Cyclopaedia" de Mackenzie: "La Orden [jesuita] emplea gestos y contraseñas secretos, de acuerdo a los grados al que pertenecen sus miembros, y como no usan vestimenta particular, es muy difícil reconocerlos a menos que se revelen como miembros de la Compañía, ya que pueden actuar como protestantes o católicos, demócratas o aristócratas, infieles o fanáticos, según la misión especial que se les haya encargado. Sus espías están en todas partes, en todos los rangos de la sociedad, y pueden parecer muy sabios, simples o tontos, como consten sus instrucciones. Existen jesuitas de ambos sexos, de todas las edades, y es un hecho muy conocido que los miembros de la Orden provenientes de alta alcurnia y esmerada formación, trabajan como asesores domésticos en familias protestantes y ejecutando otras labores de naturaleza similar ayudando a los propósitos del grupo. No podemos estar lo suficientemente prevenidos de la Compañía en su conjunto, y como está fundada en una ley de ciega obediencia, puede dejarse caer sobre algún objetivo con una exactitud fatal y precisa". 

Lo anterior, por supuesto, será desestimado a propósito por mucha gente y considerado sólo como "paranoia", "ignorancia" e idea precursora de muchas teorías sensacionalistas sobre conspiración. Sin embargo, la sospecha sobre los jesuitas estaba relativamente extendida entre todas las clases de la sociedad occidental hasta hace sólo poco tiempo. La única razón real de que esto no sea así en la actualidad se debe a los reiterados y enérgicos esfuerzos de la Iglesia Católica Romana y los propios jesuitas para reparar su imagen manchada, y presentarse como personas decentes y respetables a los ojos del mundo. 

Una manera de conseguirlo es mofarse con sarcasmo y reiteración ante cualquier crítica y condena, sin importar su validez o legitimidad innegables, hasta que eventualmente las masas inconscientes les creerán y dirán que todas son "locas teorías conspirativas" producto de imaginaciones hiperactivas... tal y como desean los jesuitas. 

Helena Blavatsky explica que "desde su creación, se levantó públicamente un grito de moralidad contra esta Orden (que data de 1540, y en 1555 hubo una protesta general contra ellos en algunas partes de Portugal, España y otros países). Apenas habían transcurrido quince años luego de promulgarse la bula papal que aprobaba su constitución, cuando sus miembros comenzaron a ser expulsados de un lugar y otro. Portugal y los Países Bajos se liberaron de ellos en 1578; Francia en 1594; Venecia en 1606; Nápoles en 1622. Fueron expulsados de San Petersburgo en 1815, y de Rusia en 1820. Era un niño prodigio desde sus primeros años, pero todos ya saben bien en qué se convirtió más tarde" (capítulo "Jesuitismo y Masonería", "Isis Develada", vol. 2, p. 348-404).

En el trabajo de Blavatsky "The Trial of the Sun Initiate", encontramos el siguiente extracto:

"Para dar un ejemplo sobre su habilidad de arrojar polvo a los ojos de individuos comunes con tal de impedirles ver las verdades del ocultismo, señalaremos lo que hicieron [los jesuitas] en lo que ahora se llama Francmasonería. Esta Hermandad posee una considerable porción del simbolismo, fórmulas y rituales de ocultismo, transmitidos desde tiempo inmemorial por las iniciaciones originales. Con tal de convertir a esta Hermandad una mera negación inofensiva, los jesuitas enviaron algunos de sus emisarios más astutos a la agrupación, quienes primero les hicieron creer que el verdadero secreto se perdió con Hiram Abiff, y entonces les indujeron a poner esta creencia en sus anales. Luego inventaron 'sabrosos' pero espurios grados mayores, pretendiendo dar más luces sobre este secreto perdido, para distraer y conducir al candidato hacia ideas basadas en lo real, pero sin consistencia, y todo artificiosamente planeado con tal de llevar al neófito a ninguna parte. Incluso los individuos de buen sentido y habilidad, en otros aspectos, a veces se hallarán poniendo seriedad, celo y formalismo creyendo la burla de revelar 'secretos sustituidos' en lugar del aspecto real".

Su artículo "Theosophy or Jesuitism?" informa que "la Iglesia Católica Romana está decayendo rápidamente desde su interior. Está invadida como panal de abejas por todas partes, y siendo devorada por los microbios hambrientos incubados por Loyola. Ahora no es más que el fruto de un Mar Muerto, digno de consideración para algunos, pero lleno de podredumbre y muerte en su interior. El catolicismo romano es sólamente un nombre, y como Iglesia es un fantasma del pasado y una máscara. Está absoluta e indisolublemente atada y encadenada a la Compañía de Ignacio de Loyola". 

"Es inútil discutir y señalar alguna diferencia entre el jesuitismo y el catolicismo romano", continúa la autora, "porque el último está ahora absorbido y amalgamado inseparablemente al primero". 

El mismo artículo continúa diciendo:

"¿Cuál fue el origen de esta orden? Ignacio de Loyola, un ex oficial y 'Caballero de la Virgen', proveniente de tierras vizcayanas y propietario del magnífico castillo de Casa Solar, el 16 de agosto de 1534 se convirtió en héroe del siguiente acontecimiento: en la capilla subterránea de la Iglesia de Montmartre, y rodeado por unos cuantos sacerdotes y estudiantes de teología, recibió sus juramentos de servir en forma vitalicia a la expansión del catolicismo romano por todos los medios, buenos o malos, y entonces se le permitió establecer una nueva Orden. Loyola propuso a sus seis compañeros principales que dicha Orden debiera ser de tipo militante, con objeto de combatir por los intereses de la Santa Sede del catolicismo romano. Se propusieron dos medios para cumplir ese objetivo: la educación de la juventud y el proselitismo (apostolat, en francés), y esto sucedió durante el mandato del Papa Julio III, quien manifestó su completa simpatía con el nuevo esquema. Por consiguiente, en 1540 se publicó la famosa bula papal Regimini militantis Ecclesiae (“Regimiento de la Iglesia Guerrera o Militante”), después de lo cual la Orden comenzó a crecer rápidamente en número y poder".

Para hoy, la Compañía de Jesús cuenta con alrededor de 20.000 miembros en todo el mundo. Ya que existen varios niveles y grados en la Orden, el jesuita promedio sin duda no tiene idea alguna sobre la verdadera naturaleza del colectivo al que pertenece, y probablemente sea una persona buena, sincera, decente y perfectamente inocua

La entrada de Wikipedia consigna: "La Sociedad está comprometida con la evangelización y el ministerio apostólico en 112 países de seis continentes. Los jesuitas trabajan en educación (fundando escuelas, colegios, universidades y seminarios), investigación intelectual y objetivos culturales. También organizan retiros, administran hospitales y parroquias y promueven justicia social y el diálogo ecuménico", todo lo cual parece ser suficientemente inofensivo.

El estamento de apertura en la carta fundamental de la Orden reza:

"Cualquiera que en nuestra Compañía, que deseamos se distinga con el nombre de Jesús, quiera ser soldado para Dios bajo la bandera de la Cruz, y servir al sólo Señor y a la Iglesia su Esposa bajo el Romano Pontífice Vicario de Cristo en la Tierra, tenga entendido que, una vez hecho el voto solemne de perpetua castidad, pobreza y obediencia, forma parte de una Compañía fundada ante todo para atender principalmente a la defensa y propagación de la fe y al provecho de las almas en la vida y doctrina cristiana por medio de predicaciones públicas, lecciones, y todo otro ministerio de la palabra de Dios, de ejercicios espirituales, y de la educación en el Cristianismo de los niños e ignorantes, y de la consolación espiritual de los fieles cristianos, oyendo sus confesiones, y administrándoles los demás sacramentos. Y también manifiéstese preparado para reconciliar a los desavenidos, socorrer misericordiosamente y servir a los que se encuentran en las cárceles o en los hospitales, y a ejercitar todas las demás obras de caridad, según que parecerá conveniente para la gloria de Dios y el bien común" (versión oficial en español y obtenida del sitio Jesuitas Chile: http://www.jesuitas.cl/documentos-espiritualidad-ignaciana/).

Niccolini, sin embargo, escribió: "Existe también una clase secreta, sólamente conocida por los directivos y unos pocos leales, la cual, quizá más que cualquier otra, contribuyó al pavoroso y misterioso poder de la Orden". 

A través de los siglos, se ha recolectado un número tal de evidencias en todas las naciones, e incluso en la Iglesia Católica por sacerdotes que se han atrevido a hablar y exponer el mal, que la fachada conocida de los jesuitas es sólo un frente público. En una parte de la "Promesa extrema de inducción" jesuita, se requiere que el Superior diga lo siguiente al iniciado (traducción alternativa y no oficial):

"Hijo mío, de ahora en adelante has sido instruido para actuar como disimulador: entre los católicos romanos serás un católico romano, y serás espía incluso entre tus propios hermanos; no confiarás en nadie, ni creerás en nadie. Entre los protestantes, sé un protestante; entre los hugonotes, sé un hugonote; entre los calvinistas, sé un calvinista, y entre otros protestantes, sé generalmente un protestante; y habiendo obtenido su confianza, busca predicar incluso desde sus púlpitos, y defiende con toda la vehemencia de la que seas capaz a nuestra Santa Religión y al Papa; e incluso descenderás tan bajo como ser judío entre los judíos, lo que te permitirá recolectar toda la información para beneficio de tu Orden como fiel soldado del Papa. Se te ha instruido cómo plantar insidiosamente las semillas del celo y el odio entre comunidades, provincias y Estados que se hallaban en paz, e incitarlos a los deseos de la sangre, involucrándolos en guerra unos con otros, y creando revoluciones y conflictos civiles en países que eran independientes y prósperos, cultivando las artes y ciencias, y disfrutando las bendiciones de la paz; tomar partido con los combatientes y actuar secretamente con tu hermano jesuita, que podría estar comprometido en el otro lado, pero abiertamente opuesto a aquéllo con lo que puedas estar destinado, para que sólo la Iglesia pueda ser ganadora al final, en las condiciones fijadas en los tratados por la paz y que el fin justifique los medios. Se te ha instruido en tu deber como espía, reunir todas las estadísticas, hechos e información de cada fuente en tu poder; congraciarte en la intimidad del círculo familiar de protestantes y heréticos de toda clase y carácter, como también aquéllas del mercader, el banquero y el abogado; entre las escuelas y universidades, en parlamentos y legislaturas, y en las magistraturas y consejos de Estado, y para ser todas las cosas de todo hombre, por el bien del Papa, cuyos sirvientes somos hasta la muerte. Has recibido todas tus instrucciones de ahora en adelante como novicio, neófito y has servido como coadjurador, confesor y sacerdote, pero no has sido investido con todo lo necesario para comandar en el Ejército de Loyola al servicio del Papa. Debes servir en el tiempo requerido como instrumento y ejecutador como tus superiores te lo indiquen; nadie puede mandar aquí que no haya consagrado sus labores con la sangre de la heresía; sin el derramamiento de sangre ningún hombre puede salvarse". 

Si se piensa que esto es increíble o improbable, señalemos que Alberto Rivera, quien escapó de la Orden Jesuita en 1967, confirmó que el texto de esta particular promesa era idéntico al que ya dimos. El juramento también es citado por Charles Didier en su libro "Subterranean Rome", publicado en 1843, y además fue compilado en febrero de 1913 en los Diarios de la 62° Convención de los Registros Congresionales de EE.UU. (Tercera Sesión), después de lo cual se suprimió y nunca más fue visto. 

Existe una carta muy profunda y enfática publicada por Theosophical University Press en el libro "Cartas de H.P. Blavatsky a Alfred Sinnett", donde los jesuitas son llamados sin dubitar "enemigos de la especie humana". Se pensó por Alice Leighton Clather (amiga y discípula de confianza de H.P. Blavatsky durante sus últimos días en Londres, y una de los doce miembros elegidos especialmente para integrar su "Grupo Interno" de estudiantes esotéricos) que esta misiva en especial (n° CVI) fue dictada a Blavatsky por el Maestro Koot-Hoomi; el documento estaba sin firmar y su tono, estilo y fraseología poseen muchas características distintivas en los mensajes conocidos de este Adepto, dando de esta manera credibilidad a la teoría. 

Citamos aquí algunas de las partes más importantes y llamativas de esa correspondencia, que trata sólamente del asunto de los jesuitas:

"Sus tramas tienen un objetivo mucho más amplio y abarcan minuciosos detalles y precauciones de los que el mundo en general no tiene ni idea. Todo lo que hacen se concentra en llevar nuevamente a las masas humanas al estado de ignorancia pasiva, y ellos saben muy bien que es la única manera de ayudarlos en la consumación de su propósito del Despotismo Universal".

"Al menos en épocas anteriores, ningún país como Inglaterra ha recibido mejor y más satisfactoriamente las invasiones y designios perversos del Papado. En consecuencia, no hay país que a los jesuitas no les gustara desmembrar y destruir". 

"Ellos han prometido abiertamente que pondrán fin, de cualquier forma, a la obstaculización de la maquinaria política inglesa al hacer que se conviertan sus principales estadistas, pues todo el mundo sabe que han protegido a algunos de los individuos más pudientes y miembros de la nobleza".

"Estos detalles no se dan sólo para los ocultistas, sino también para naciones, comunidades e individuos para que estén conscientes y prevenidos contra lo que no dudamos en calificar como enemigos de la especie humana. Se sabe generalmente que el Colegio de Jesuitas está en Roma, pero no es tan conocido que realmente y desde hace algunos años, sus cuarteles generales están en Londres, y fue así incluso antes de que fueran expulsados de la Francia Republicana. Entonces fijaron su residencia en Inglaterra en mayores números y se les permitió echar raíces a costa de la usual apatía de los ingleses". 

"Los estudiantes de ocultismo debieran saber que los jesuitas, por sus propios medios, se las han arreglado para hacer creer al mundo en general, y a los ingleses en particular, que no hay tal cosa como la magia y se mofan de la magia negra, siendo que estos astutos y perversos individuos mantienen círculos magnéticos y forman cadenas de igual tipo por concentración de su voluntad colectiva, cada vez que tienen algún objeto particular para influenciar, o cualquier otra persona importante como blanco. También usan ávidamente sus riquezas para ayudarse en cualquier proyecto. Su patrimonio es enorme".

"Llegará el día en que su riqueza será violentamente arrebatada por los pobres, y que ellos mismos serán destruidos sin piedad entre aborrecimientos generales de todos los pueblos y naciones. Existe un Némesis llamado KARMA que a menudo permite que los malhechores continúen prósperamente por siglos. Mientras tanto, 'quien tenga oídos, que escuche'". 

Aunque esta carta se escribió hace 120 años, los principales hechos en la materia no han cambiado desde entonces. Si damos crédito a Helena Blavatsky y los Maestros que la iniciaron y enviaron a Occidente en su misión teosófica, entonces haríamos bien en pensar dos veces antes de burlarnos, menospreciar u olvidar nociones tales como la descripción de los jesuitas que los retrata en calidad de "enemigos de la especie humana".

No sería inapropiado mencionar aquí que, durante la época en que Helena Blavatsky componía afanosamente "La Doctrina Secreta", un miembro de la Iglesia Católica Romana fue enviado a ofrecerle 25.000 francos (¡una inmensa cantidad de dinero en esos tiempos!) si ella aceptaba no decir nada sobre la cristiandad y la Iglesia en su libro. Evidentemente y muy furiosa, Blavatsky rechazó la oferta o, para ser más precisos, la coima. La condesa de Wachtmeister, su fiel amiga y que se encontraba con ella para entonces, escribió sobre ese incidente: "Ellos están luchando por sobrevivir, porque la Doctrina Secreta tiene aquéllo que les dará su soplo de muerte, y aunque puedan expirar por un largo tiempo, de seguro se extinguirán con el paso de los años" ("Cartas de H.P. Blavatsky a A.P. Sinnett", p. 265). 

Más tarde, en el artículo "Theosophy or Jesuitism?", H.P.B. pregunta: "¿Qué podemos pensar del futuro de la sociedad si está siendo controlada en palabra y obra por este cuerpo de villanos? ¿Qué podemos esperar de un público que, sabiendo de la existencia de los cargos ya mencionados (y que no se exagera en ello sino que está relacionado con los hechos históricos), todavía tolera y cuando no reverencia a los jesuitas cuando los encuentran, mientras que está siempre lista para culpar a los teósofos u ocultistas? La Teosofía está siendo acorralada con inmerecida burla y ridículo a instancias de los mismos jesuitas, y muchos son aquéllos que difícilmente confesarán su creencia en la Filosofía del Adeptado ["Arhathood" en el original]. ¡Aún así, ninguna Sociedad Teosófica ha amenazado al público con decaimiento moral y la incidencia en el libre ejercicio de los siete pecados capitales bajo la máscara de la santidad y guía de Jesús! Tampoco son secretas sus reglas, sino que están abiertas a todos, ya que viven a la luz del día y en la verdad y la sinceridad. ¿Y qué hay de los jesuitas en ese aspecto?"

La Compañía de Jesús es "el monstruo insaciable que se alimenta del cerebro y la médula de la humanidad, y desarrolla un cáncer incurable en cada piel sana que toca", según el Maestro Koot Hoomi. En un lugar también escribe estas palabras muy serias y potentes, comparando a los Maestros de la Hermandad Transhimaláyica y sus medios para formar discípulos, con los métodos usados por "maestros jesuitas":

"Como dije una vez, ellos saben que lo que enseñan es una mentira, y nosotros sabemos que lo que impartimos es verdad, la única verdad y nada más que la verdad. Ellos trabajan por un mayor poder y gloria (!) de su orden, mientras que nosotros, por el poder y gloria final de los individuos, de unidades aisladas, de la humanidad en general, y estamos gozosos, nunca compelidos, a dejar a nuestra Hermandad y sus jefes trabajar completamente en el anonimato. Los jesuitas trabajan, se esfuerzan y engañan por el bien del poder mundano en esta vida; nosotros trabajamos, nos esforzamos y permitimos a nuestros chelas ser engañados temporalmente, para proveerles los medios con tal de que nunca más sean engañados en adelante, y les permitimos ver el completo mal de la falsedad y la mentira, no sólo en ésta sino en muchas de sus vidas futuras. Ellos, los jesuitas, sacrifican el principio interno, el cerebro espiritual del ego, para alimentar y desarrollar mejor el cerebro físico del hombre personal evanescente, sacrificando a la entera humanidad ofreciéndola como holocausto a su Compañía, el monstruo insaciable que se alimenta del cerebro y la médula de la humanidad, y desarrollando un cáncer incurable en cada piel sana que toca. Nosotros, la Hermandad criticada y malentendida, buscamos llevar al hombre a sacrificar su propia personalidad, una carne efímera, para el bienestar de toda la humanidad, tanto para sus propios Egos inmortales (una parte de la última), como para la humanidad en tanto que fracción del todo integral, en lo que se convertirá un día. Ellos están entrenados para engañar; nosotros, para desengañar". 

El Movimiento Teosófico en general aún no se ha recuperado del daño hecho en la primera mitad del siglo XX por Leadbeater, Besant y Bailey, tal y como se muestra en otros artículos. Entretanto, es interesante percibir que incluso hoy existen numerosos "teósofos" alrededor del mundo que están preparados para admitir que son "enemigos de Madame Blavatsky" y de su trabajo y enseñanzas. Algunos de estos individuos han invertido años usando sitios y foros teosóficos en línea para esparcir mentira tras mentira y ataque tras ataque contra Blavatsky, con el propósito específico de desincentivar y distraer a la gente para conocer sus enseñanzas, y a menudo la dirigen hacia los trabajos de Leadbeater y Besant, los cuales son altamente cuestionables en su propio derecho, a pesar del tema cristiano distintivo. 

En algunos grupos de internet con temas teosóficos, los miembros incluso son "baneados" por mencionar el nombre "Blavatsky", y algunos de ellos son dirigidos de manera dictatorial por miembros de la Iglesia Católica Liberal, mencionada al comienzo de este artículo. 

Ciertamente es chocante y extraño que tal comportamiento de parte de esos así llamados "teósofos" puedan atribuirse sólamente a desequilibrio psicológico, estupidez o una agenda destructiva definida. En cualquier otra situación, si una persona detesta al fundador de un movimiento y a los postulados o ideologías de éste último, evitará tener algo que ver del todo con ese grupo particular

El propósito de este artículo no es hacer que los teósofos imaginen que hay jesuitas "acechando a la vuelta de cada esquina", lo cual no es definitivamente el caso, sino que los lectores estén conscientes sobre este asunto, del que Madame Blavatsky y sus Maestros Transhimaláyicos se mostraban tan serios.