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14 de marzo de 2025

El "Día del Juicio Final"


The Theosophical Movement, parte 1, noviembre 2020

Con algunos cambios en sus pormenores, las religiones globales creen que "un día el mundo llegará a su fin", y de acuerdo a las tres principales corrientes abrahámicas nuestras vidas "son y serán juzgadas por Dios" -u otras instancias superiores- desde el momento de la Creación hasta el "Juicio". Aquéllas sostienen, dentro de líneas genéricas, que habrá "señales portentosas" previas al caos y se "oirán trompetas" cuando la humanidad "emerja de sus tumbas en nuevos cuerpos", reuniéndose ante el "trono de Dios Todopoderoso" quien revisará las acciones de cada persona y decretará que "sólo los fieles y de conducta ejemplar" merecen la "dicha eterna", mientras "los ateos e ímprobos vivirán siempre atormentados" en un "infierno de llamas eternas".

El judaísmo tiene a la Biblia hebrea como origen de este concepto, cuyas ideas fundamentales aparecen en Isaías, Jeremías y Ezequiel. Hay muchas posturas entre los rabinos, pero se vaticina que Dios redimirá al pueblo judío del cautiverio que comenzó con el exilio babilónico, a través de un "nuevo Éxodo", y les devolverá a Israel o la "tierra prometida", restaurando la Casa de David y el Templo de Jerusalén. También un "mesías" de ese linaje guiará a los hebreos y al mundo, con objeto de instaurar un periodo de paz y justicia donde los cadáveres resucitarán bajo "nuevos cielo y tierra".

El Islam hace mucho hincapié en que sus devotos practiquen virtudes o preceptos coránicos y acumulen méritos durante la existencia material, a efectos de ser conducidos tras la muerte al "cielo eterno de Allah" evitando el infierno. Los musulmanes adscriben toda la responsabilidad sobre el individuo para su salvación, no existiendo ninguna chance de "rescatar almas" por obra de "ángeles" u otros seres, ya que al momento del "juicio postremo" las únicas intercesoras constituirán la "fe genuina" y los buenos actos en la Tierra.

El esquema cristiano recurre al Libro del Apocalipsis, escrito por San Juan de Patmos, que habla acerca de una “segunda venida” de Cristo al “fin de los tiempos” e "insinuada" por Él en Mateo (capítulos 24 y 25), donde asevera que a futuro la crueldad abundaría y muchos profetas ilegítimos engañarán a las masas incautas. El relato evangelístico muestra que “el Hijo del Hombre vendrá en nubes del cielo con poder y gran gloria”, externando "avisos" para "electos" frente a la condena al "castigo eterno" de los malos. Juan parece describir un "renacer milenarista del mundo" unido a una terrible lucha entre Bien y Mal, y a posterior el nuevo Mesías establecerá un "reino de justicia" para gobernar con mano dura. El Salvador será visto a lomos de un "caballo blanco" junto a comitivas celestiales, e infligirá daños a las naciones perversas con "Su espada".

Algunas sectas consideran que esto es un "juicio último e infinito" que Dios haría a los países una vez acontezca la "resurrección", pues las obras de toda persona se registran en el “Libro de Vida” que se abrirá ante las almas, determinando así su destino (Apocalipsis 20:11-12). Otros distinguen entre "Juicio Particular" o muerte de un sujeto, y "Final" relativo a todos los difuntos que volverán a la existencia para asistir al "laudo divino". El canon teológico cristiano dice que "la eternidad" se consigue sólo a través de Cristo y su Iglesia, y la suerte de aquellos foráneos depende de la "misericordia de Dios".

El zoroastrismo cree en una renovación (frashokereti) a cargo de Saoshyant (Sosiosh, “aquél que trae beneficio”) en su corcel blanco e incitando el "reavivamiento" de inánimes; luego el mal será destruido y todo lo bueno llegará al unísono perfecto con "Dios" o Ahura Mazda.

Según los budistas y después de cinco mil años a partir de la fecha en que Sakyamuni alcanzó la bienandanza nirvánica, el Dharma desaparecería del planeta produciendo grandes males y declive ético por doquier. En ese tiempo vendrá Maitreya, un Ser completamente despierto y pródigo en sabiduría, que reconstituirá dicha normativa y el camino hacia la plenitud.

Los hindúes hablan de un progreso espiritual, intelectual, de mundos y la humanidad en ciclos "mayores" y "menores", a guisa de un arco ascensional. Tras adquirir cotas místicas en Satya Yuga (Edad de Oro), caemos al deterioro paulatino mediante las fases Treta (Plata) y Dvapara (Bronce) que culminan con Kali (Hierro) o "tiempos oscuros" y el ápice de materialismo, injusticia y torpeza moral. Al concluir, se espera que acuda un Salvador para reinstaurar la armonía y empezará otro Satya.

Se dice que Kali Yuga tendrá 432.000 años y comenzó hace 5000 con la muerte de Krishna, clausurando el periodo Dvapara. El cuarto capítulo del Bhagavad-Gita dice que Él encarnará con la misión de suprimir la decadencia de virtudes, vicios fortalecidos y arbitrariedades, proteger a los beatíficos, recomponer el orden e inaugurar un ciclo de Verdad y Pureza. Conforme a las escrituras indias, el avatar Kalki llegará sobre un "caballo blanco" al cierre de esta era crápula y destruirá malhechores con su sable. El Vishnu Purana sostiene: “Hacia el fin de Kali, una parte de esa entidad divina (...) descenderá a la Tierra (Kalki) (...) dotada de las ocho facultades suprahumanas (...). Reintegrará la justicia, y despertará la mente de los vivos que se volverá tan diáfana como el cristal. Los que sean así transformados (...) constituirán las semillas de nuevos seres (...) devotos a la ley de pureza en Krita" (Doctrina Secreta, vol. 1, p. 378).

La filosofía esotérica consigna que la evolución por Yugas no repercute en la humanidad de una vez, sino difiere entre razas o países, y hoy vemos a Kali reinar supremo en India y Occidente. La naturaleza, aptitud y hondura ética e intelectual de las masas varían según el Karma individual/colectivo y la ley del desarrollo espiritual.

El hinduismo no concibe una "primera génesis" ni "hecatombe" del planeta o el Universo, como insinúan los credos abrahámicos; en rigor, se trata de una serie interminable de ciclos donde los mundos evolucionan y desaparecen bajo la Ley Kármica, mientras sus criaturas hijas del Alma Universal -aspecto del Principio Absoluto y Desconocido- avanzan a mayor excelsitud en cada gran manifestación, aproximándose a la Infinitud sin límites de lo Ignoto.

Un estudio comparativo de "mitos" globales sobre el tema expone rasgos comunes. Puesto que la doctrina hindú es más antigua y completa que los relatos abrahámicos, es ostensible que éstos derivan de la primera y reiteran algunos episodios; verbigracia, el equino albar de los supradichos héroes y sus trabajos de "limpieza" son "una permuta subsecuente del Vishnu indio" (Isis Develada, vol. 2, p. 237) que también se copió en Apocalipsis (19:11-14); asimismo, el "disco de Kalki" formado por anillos representa "ciclos rotatorios o grandes eras". Y San Juan añadió (19:12,15): “De su boca salía un arma filosa (...) y su cabeza tenía muchas coronas", rememorando a Vishnu que se suele perfilar con iguales insignias múltiples.

Las similitudes muestran dos hechos: a) el relato oriental es fundamento de otras religiones posteriores, aunque varían en detalles; y b) el mito del Juicio Final es absurdo si lo tomamos a la letra, pero encierra símbolos arcanos de Ciencia y Filosofía Ocultas, acerca del progreso físico, intelectual y espiritual de la humanidad bajo preceptos kármicos.


Parte 2 y última, diciembre 2020

Respecto al canon de analogía y correspondencia, Blavatsky escribió: “La Ley es UNA para los fenómenos de nacimiento, desarrollo y desmedro en todo el Cosmos, desde el Sol hasta la luciérnaga. Es una obra eterna de perfección con cada nuevo 'estreno', pero la Sustancia-Materia y las Fuerzas [originarias] son todas una y la misma” (DS, vol. 1, p. 145).

Mediante el poder autorreproductivo del deseo por experimentar, el Ego individual sufre y goza estrictamente en sus múltiples encarnaciones de acuerdo con las obras buenas y malas, siempre bajo el Karma infalible y absoluto que gobierna su progreso. Acumula vivencias representando diversos personajes, y tras desencarnar ingresa en el estado de Devachán ("Paraíso", Swarga, etc.) para perfeccionarse en el viaje hacia la Divinidad.

Al dejar el cuerpo físico, dicho Ser Personal -fruto del Karma previo y causa de otro nuevo- se encuentra en un nivel subjetivo fuera de la vida concreta y revisa cada pensamiento, emoción, palabra y acto desde la niñez hasta su óbito, autojuzgándose a la luz del Espíritu Superior, y reconoce la perfecta justicia y necesidad del sufrimiento como "pago" por disciplina moral o hechos desarmónicos, y los placeres obtenidos con otros de carácter benigno. Este proceso, en cuanto directriz peculiar de la Ley, es uno de los significados que engloba el mito paranoimediático del "Juicio Final".

Luego de ese escrutinio, y ahora en un rango de conciencia inferior o Kama Loka, se separan las energías groseras del muerto adscritas a sus deseos bajunos, de las ansias sutiles y nobles vinculantes al Ser Superior. Una vez disuelto aquel lastre, las segundas producen "bienaventuranza devachánica" con la luz de Atma-Buddhi, y después de agotarse el acopio mental, el Ego contempla su próxima estancia mundana -definida por el Karma pretérito- y renace en el planeta por la fuerza de sus "deudas sin cobrar".

Mientras el Ego aprende, también los colectivos de Egos en países cumplen periodos mayores y progresan almacenando aptitudes idóneas. El final de aquéllos incorpora grandes catástrofes naturales cuyo propósito es filtrar las partes humanas corruptas y materialistas de sus aspectos egregios (sishtas o semillas) para el ciclo venidero en una escala superior. Existen lapsos históricos de culturas basados en el tiempo reencarnatorio individual y promedio de 1500 años para las masas, y es así como los pueblos antiguos retornan en diferentes carices, trayendo bagajes de ideas abstractas y añadidas al progreso conseguido por otras naciones encarnadas durante el capítulo intermedio.

La Teosofía enseña que el planeta sufre cambios pari passu con nosotros, porque lo tangible y espiritual forman el mismo Ser, y además el pensamiento humano siempre incide en la dinámica de este "hogar azul"; entonces, la misión del Ego es espiritualizar la materia. El promedio contemporáneo de efluvios psíquicos es contrario a la ley de reciprocidad universal, y el desajuste en la naturaleza produce cataclismos al finalizar etapas mayores. La gente que contribuyó a ese mal sucumbe en el infortunio o padece estragos, y los sectores de karma propicio se salvan y convierten en pioneros del futuro ciclo. Los "fiascos" reencarnan y habitarán lugares aislados como razas degradadas, teniendo alternativas de resurgir a través del contacto con culturas superiores (DS, vol. 2, p. 445).

Las causales que gatillan debacles son efectos del Karma inexorable o "Gran Ajustador". “Hubo cuatro trastornos axiales desde que la humanidad de Vaivasvata Manu apareció en esta Tierra, y cuando los antiguos continentes quedaron sumergidos -salvo el primero-, afloraron otras tierras y enormes cadenas montañosas donde no existían. La faz del globo cambió completamente (...) la supervivencia de razas y naciones aptas se aseguró con ayuda oportuna, y las impropias fueron barridas. Tal clasificación y desplazamiento no ocurren de un día para otro (...) necesitan varios miles de años antes que la nueva casa quede bien dispuesta. Las subrazas están sujetas al mismo proceso de limpieza, al igual que sus ramas familiares" (DS, vol. 2, p. 330).

Hoy vivimos en la quinta subraza de la Quinta Raza-Raíz, y se están haciendo preparativos en el continente americano donde hay mezclas de todas las nacionalidades. A corto plazo emergerán híbridos precursores del sexto y séptimo subgrupos, dando pie a la Sexta Raza-Raíz más elevada en desarrollo espiritual y que ocupará nuevas masas térreas en medio de profundas convulsiones que rediseñarán la geografía mundial. Los residuos actuales "sobreviven en islas pequeñas -las cumbres cordilleranas de hoy- donde vegetarán para decaer y morir tal vez dentro de millones de años, como sucedió con el pueblo azteca, los Nyam-Nyam y los enanos Moola Koorumba en las colinas Nilgiri. Todos ellos son restos de culturas que fueron poderosas, cuyo recuerdo desapareció por completo (...) tal y como pasará con nosotros en la memoria de la Sexta Raza" (DS, vol. 2, p. 445). En la economía de la Naturaleza, ni una partícula subatómica queda fuera del marco progresivo universal y tendiente a producir Hombres y Mujeres Perfectos: "(...) la Mónada, despierta y en su totalidad [será el culmen] de las encarnaciones divinas en la Tierra” (DS, vol. 1, p. 183).

Concluyendo esta sinopsis, es un grave error asegurar que el "Día del Juicio" es un "evento postrer y único" fundado en la "creación" ex nihilo del mundo y los humanos. Las etapas universales sucesivas no tienen comienzo ni final imaginables, sino un avance eterno hacia el Absoluto Desconocido.

2 de febrero de 2022

Las Siete Yugas


Como es bien sabido, el hinduismo enseña la existencia de cuatro yugas o edades que en su conjunto forman el Maha-Yuga o "Gran Era", que es en sí misma una parte extremadamente minúscula y fugaz de todo el Maha-Manvantara o ciclo vital del Universo manifestado.

Los nombres y duraciones asignados a los Yugas son los siguientes:

1°-Satya Yuga (también llamada Krita Yuga) -Edad Dorada, 1.728.000 años.
2°-Treta Yuga, Edad de Plata, 1.296.000 años.
3°-Dvapara Yuga, Edad de Bronce, 864.000 años.
4°-Kali Yuga, Edad de Hierro, 432.000 años.

Total: 4.320.000 años (Maha-Yuga).

Según la tradición hindú, actualmente estamos en Kali Yuga del cual se dice que comenzó hace unos 5.000 años con la muerte de Krishna, el gran Maestro y Reformador divino que es figura central del Bhagavad Gita, y de quien se ha demostrado que realmente vivió una vez en la Tierra.

En las enseñanzas teosóficas, H.P. Blavatsky nos informa esto en "La Doctrina Secreta": "Se sostiene que el año de la Kaliyuga comenzó entre el 17 y el 18 de febrero del año 3102 a. de C.” (vol. 2, p. 435) y aclara que efectivamente "el instante para el inicio de Kali-Yuga" fue a las "2 h. 27 m. y 30 s. del 16 de febrero de ese año, hace 5.116 años” (vol. 1, p. 662).

Es fácil entender que el Kali Yuga aún tiene 426.884 años restantes, ¡un período casi inimaginable!

Pero ¿deben tomarse literalmente estas cifras? En su artículo titulado "Cycles", William Q. Judge muestra el código numérico oculto presente en los números de la cronología Yuga.

Se dice que el Satya Yuga tiene una duración de 1.728.000 años. Súmese 1 + 7 + 2 + 8 y el resultado es 18.

El Treta Yuga se extiende por 1.296.000 años. Si sumamos 1 + 2 + 9 + 6 el resultado es 18.

El Dvapara Yuga dura 864.000 años. Adiciónese 8 + 6 + 4 y tendremos otra vez 18.

La era actual de Kali Yuga tiene 432.000 años; 4 + 3 + 2 es igual a 9.

Si sumamos 18 + 18 + 18 + 9 el resultado es 63. La sumatoria de 6 y 3 da 9. Multipliquemos 6 por 3 y otra vez nos da 18, y la adición de 1 y 8 resulta en 9. Sin duda, esto es de gran importancia, pero su verdadera significancia no ha sido revelada ni por Judge, ni Blavatsky ni ninguno de los Maestros.

En su importante libro "El Océano de la Teosofía" (p. 126) Judge escribe: "En la actualidad estamos en un ciclo de transición, cuando todo en filosofía, religión y sociedad está cambiando y como debería indicar un período tal. En un tiempo de transcurso, las cifras y reglas completas que atañen a los ciclos no se entregan a una generación que eleva el dinero por encima de todos los pensamientos y se burla de la visión espiritual humana y de la naturaleza".

Mientras que las cifras anteriores de la cronología hinduista exotérica se usan y mencionan generalmente en las enseñanzas teosóficas, e incluso H.P.B. señala que son "casi idénticas a las que se imparten en filosofía esotérica" ("La Doctrina Secreta", vol. 2, p. 67), haríamos bien en evitar tomarlos de forma literal. Esto se aplica también a los períodos increíblemente prolongados que se asignan a la existencia de Razas-Raíz y los aún más asombrosos 850.000 años que según se afirma pasaron desde la destrucción final de la parte principal de Atlántida*. 

*N. del T.: "Si creemos en la sumersión final de Atlántida hace 850.000 años, como se enseña en Budismo Esotérico [el libro de Alfred Sinnett] (donde el primer hundimiento gradual tuvo lugar durante el Eoceno), debemos admitir el aserto para la así llamada Lemuria, el continente de la Tercera-Raza Raíz [antecesor a Atlántida], primero casi destruido por combustión y que luego se sumergió" ("La Doctrina Secreta", vol. 1, p. 439 pie de página; revisar también "Las Siete Subrazas" para más detalles). 

Decimos lo anterior por dos razones: una es que junto con la declaración que acaba de citarse de "El Océano de la Teosofía" tenemos estas palabras de la propia Blavatsky en "La Doctrina Secreta":

"En el primer momento se había declarado y afirmó repetidamente desde entonces que ningún teósofo, ni siquiera como chela aceptado -por no hablar de estudiantes laicos- podría esperar que se le expliquen enseñanzas secretas a fondo y completamente antes de haberse comprometido irremediablemente con la Hermandad y pasar al menos por una iniciación, porque no se podían dar cifras y números al público y ellos son la clave del sistema esotérico" (vol. 1, p. 164).

"Las cifras que pertenecen a cálculos ocultos no se pueden dar -como los Maestros han declarado muchas veces- fuera del círculo de chelas prometidos, y ni siquiera éstos pueden romper las reglas" (vol. 1, p. 170).

"No se nos otorgan las cifras del Gran Kalpa y tampoco se nos permite publicar las de nuestros pequeños Yugas, excepto en cuanto a la duración aproximada de éstos" (vol. 1, p. 206).

"No nos enseñan cifras que son y permanecerán en secreto con los Maestros de la Ciencia Oculta, como se afirma correctamente en 'Budismo Esotérico'" (vol. 2, p. 251).

La segunda razón es porque un artículo de H.P.B. -sorprendentemente poco conocido- levanta el velo en cierta medida sobre el verdadero sistema esotérico, revelando que de hecho existen Siete Yugas, una verdad que ya debería haberse presentado a la intuición del estudiante de Teosofía, pues sabemos bien que toda manifestación es de naturaleza septenaria y la clave dorada para comprender los misterios del Universo se obtiene al aplicar la ley de correspondencia y analogía.

En vez de pasar por las Edades Dorada, de Plata, Bronce, Hierro ("una edad NEGRA CON HORRORES" según se afirma en "La Doctrina Secreta", vol. 1, p. 645) y luego comenzar otra vez el ciclo cuádruple con una nueva Edad Dorada, en realidad el Maha-Yuga sigue el mismo tipo de arco involutivo y evolutivo que las siete rondas correspondientes a los siete globos de nuestra cadena planetaria. Existe un arco gradual de descenso que comienza en un estado puro y elevado, pero en un nivel relativo de poca consciencia e inteligencia, que eventualmente alcanza el punto más bajo concebible y después de lo cual hay un arco gradual de ascenso que va de vuelta a través de la misma escala por la que descendió, pero esta vez con la invaluable adición ya adquirida de conciencia, pensamiento y experiencia del alma. Todo este proceso (ilustrado en el diagrama que presentamos al comienzo de este artículo) se describe como "arco sombrío" y "arco luminoso".

Esta información proviene de un breve artículo por H.P.B. publicado en enero de 1884 bajo el título "Premature and Phenomenal Growths". Uno no puede esperar que un texto con tal denominación contenga una clave tan importante, pero esta es una razón más por la que -como subrayan otras entregas de este sitio- siempre debemos prestar mucha atención a todo lo escrito por Blavatsky, pues no hay una sóla oración o párrafo irrelevante en todos los miles de páginas que nos legó.

Hacia el final de dicho artículo -que se incluye hoy en el primer volumen de "H.P. Blavatsky Theosophical Articles" de Theosophy Company para la Logia Unida de Teósofos- ella cita el texto de lo que llama "una profecía en ciertos libros asiáticos antiguos". Se puede ver que su contenido y estilo son exactamente del mismo tipo que muchos de los comentarios esotéricos citados algunos años más tarde en los dos volúmenes de "La Doctrina Secreta", particularmente en la segunda parte llamada "Antropogénesis". Hemos puesto en negrita el extracto que más se relaciona con el presente tema:

“Y como la cuarta (raza) estaba compuesta de (cuerpos) rojo-amarillentos que se convirtieron en blanco-marrón, la quinta se desvanece en blanco-marrón (y las razas blancas se vuelven gradualmente más oscuras). Los Manushi sexto y séptimo (¿hombres?) nacerán adultos y no sabrán de la vejez, aunque sus años serán muchos. A medida que Krita, Treta, Dvapara y Kali (edades) han ido disminuyendo cada una en excelencia (tanto física como moral), el ascenso por Dvapara, Treta y Krita aumentarán en calidad. Como la vida del hombre duraba 400 (años, en la primera o Krita Yuga), 300 (en Treta), 200 (Dvapara) y 100 (en la presente Kali Yuga), así en la siguiente (6ta Raza) (la edad natural humana) será (aumentará gradualmente a) 200, luego 300 y 400 (en las últimas dos yugas)".

Esto está suficientemente claro: hay un Krita Yuga, Treta Yuga, Dvapara Yuga, Kali Yuga y luego otro Dvapara Yuga, Treta Yuga, y Krita Yuga que cierran el ciclo septenario (ver diagrama). 

Los Maestros aún no han revelado claramente cómo estas Siete Yugas se relacionan o corresponden con las Siete Razas-Raíz, pero esto es simplemente una indicación de que todavía no es necesario que lo sepamos, aunque por supuesto somos invitados a utilizar nuestra propia intuición/contemplación cuando se trata de tales asuntos.

Aunque no podemos asegurar con certeza cuánto duran realmente el Kali Yuga o cualquier otra Yuga, un aspecto que es muy definido y enfático a lo largo de la literatura teosófica es que el cierre del primer ciclo de 5.000 años del Kali Yuga sería un evento muy serio y trascendental en la evolución humana. Hay muchas referencias a este tema en varias obras; por ejemplo, en "Letters That Have Helped Me" (p. 97) Judge escribe: "El ciclo actual que se cierra el 17 de noviembre de 1897-18 de febrero de 1898 es uno de los más importantes de todos".

Para citar parte del artículo “Teosofía, la Sabiduría Antigua":

“El último cuarto del siglo XIX fue un período muy importante y crucial en la historia y evolución de la humanidad, ya que tres grandes ciclos se fusionaron al mismo tiempo, lo que constituye una ocurrencia muy poco común. El primer ciclo de 5.000 años de Kali Yuga -'Edad Oscura' o 'de las Tinieblas' aludida en el hinduismo e iniciada con la muerte de Krishna- debía llegar a su fin entre finales de 1897 y principios de 1898 (…). La Edad Antigua estaba llegando a su fin y la Era o Ciclo Acuariano iniciaría su curso de aproximadamente 2.155 años desde el comienzo del nuevo siglo en 1900.

Se dice que en el Tíbet del siglo XIV, Tsong Kha-pa  (reencarnación de Gautama Buda y fundador de la escuela Gelugpa o rama de budismo tibetano) ordenó que la Hermandad Esotérica enviara a uno de sus miembros al mundo occidental en el último cuarto de cada siglo, con objeto de lograr una mayor consciencia e iluminación espirituales. Se sabía y entendía que sólo un individuo en los postreros 25 años de la centuria podía emplearse activamente para este propósito, y tales eran y son las restricciones reales de la Ley Cíclica y Kármica”.

“Ahora, el 'ciclo del centenario' como lo han llamado los Maestros coincidió con el cierre de los otros dos periodos. Alguien tenía que ser enviado al mundo y con suficiente poder, conocimiento y capacidad para establecer una diferencia real y duradera no sólo para Occidente y Oriente, sino para toda la humanidad.

La ‘basura de las edades’ tuvo que ser removida forzosamente de las mentes humanas, de modo que las semillas de la verdad fuesen plantadas y germinaran a buen término, aunque ninguno de los Maestros ni su Mensajero no se hacían ilusiones respecto de las tremendas dificultades y oposición tanto visibles como invisibles que estarían en camino para el cumplimiento de su misión.

Ese gran 'alguien' apareció en, a través de y como una mujer rusa llamada Helena Petrovna Blavatsky. Sólo unos pocos que estaban más cerca de H.P.B. (como ella gustaba llamarse) llegaron a reconocer que en realidad era un Iniciado masculino oriental que asumió esa personalidad femenina europea con miras a cumplir la misión de los Maestros al máximo nivel y en la medida de lo posible. Los Maestros declararon que, aunque era conocida en el mundo con esa famosa sigla, la designaban por otro nombre y afirmaron que ella era su 'Hermano' y 'Agente Directo'.

En 1875, Blavatsky y otros colaboradores fundaron el Movimiento Teosófico en Nueva York, EE.UU., quien más tarde se mudaría a India y finalmente a Londres. Así había llegado el momento de una nueva presentación para la Sabiduría Antigua bajo el nombre de 'Teosofía', palabra derivada del griego theosophia que significa 'Sabiduría Divina'".

Sólo han terminado los primeros 5.000 años de Kali Yuga, no esta etapa en sí. La idea popular proveniente del Movimiento Nueva Era de que "ya estamos en la Edad de Oro" que comenzó en 2012 no sólo es antifilosófica, sino también simplemente ridícula y no tiene más fundamento que el imaginario y descontroladas fantasías de psíquicos y "trabajadores de la luz" engañados. Blavatsky una vez escribió: "¿Es que se ha cerrado desde entonces la 'última edad', la Era del Hierro o Kali Yuga? Todo lo contrario, ya que se demuestra que está en pleno dominio en la actualidad y no sólo porque los hindúes usan el nombre, sino por experiencia personal y universal (…) ¿Es esta época nuestra la prometida 'Edad de Oro' en la que ni el veneno de la serpiente ni de ninguna planta es letal, y en la que todos estamos seguros bajo el dominio benigno de los soberanos elegidos por Dios? La fantasía más descabellada de un consumidor de opio difícilmente podría sugerir una descripción más inapropiada, si se aplica a nuestra edad o cualquier etapa desde el año uno de nuestra era".

Estamos entrando cada vez más profundamente en la Edad de Hierro con cada año que pasa y "no aparecerá nunca un nuevo Salvador de la humanidad en la Kali-yug, nuestra actual era horrendamente materialista de Oscuridad o Era Negra" ("La Doctrina Secreta", vol. 1, p. 470).

Afortunadamente, la Teosofía nos muestra cómo salvarnos a nosotros mismos, mientras que al mismo tiempo muestra que en realidad no hay nada de qué ser rescatados, excepto la oscuridad de la ignorancia espiritual. Un verdadero "Salvador" es simplemente alguien que señala el camino hacia la auto-liberación y la auto-emancipación, pues como dijo Buda: "Ningún hombre puede redimir a otro", "los Budas son sólo señales que muestran el camino; tú mismo debes hacer el esfuerzo”. La Teosofía sostiene que "Buda es el último de los grandes avatares y está en un ciclo más amplio que el Jesús de los judíos” (William Q. Judge, “El Océano de la Teosofía”, p. 119). Hay periodos dentro de otros y uno en particular que vivimos actualmente es lo que algunos teósofos llaman "el ciclo de Buda". El trabajo y las enseñanzas de H.P.B. sirvieron para reiterar y volver a enfatizar el Mensaje del Señor Gautama Buda, a Quien los Maestros describen como el hombre más grande y sagrado que jamás haya caminado en esta Tierra.

En la página 377 del primer volumen de "La Doctrina Secreta" Blavatsky comenta: "Es curioso ver cuán profético fue el escritor del Vishnu Purana en casi todos los aspectos cuando vaticinó a Maitreya algunas de las influencias y pecados oscuros de este Kali Yug". Luego cita esa antigua escritura hindú que al describir el desarrollo de esta Edad Negra señala lo siguiente entre otros varios detalles:

“La riqueza y la piedad disminuirán hasta que el mundo se degenere completamente. Sólo la propiedad conferirá rango; la riqueza será la única fuente de devoción; la pasión devendrá el único vínculo de unión entre los sexos, la falsedad representará el único medio de éxito en el litigio, y las mujeres serán meros objetos de gratificación sensual (…) Los tipos externos serán la única distinción de los varios órdenes de vida (…) un hombre rico será considerado como puro; la deshonestidad (anyaya) constituirá el medio universal de subsistencia; la debilidad se verá como causa de dependencia; la amenaza y la presunción se sustituirán por la erudición; la liberalidad será devoción; el consentimiento mutuo, matrimonio; la buena ropa, dignidad. Reinará aquél que sea más bruto; el pueblo se refugiará entre los valles, incapaz de soportar la pesada carga de Khara Bhara (impuesto de aranceles) (…) Así, en la era de Kali la decadencia procederá constantemente hasta que la raza humana se acerque a su aniquilación (pralaya) (…) Cuando el fin de la era Kali esté cerca, una parte de ese ser divino que existe, de su propia naturaleza espiritual (...) descenderá sobre la Tierra (…) (Avatar Kalki) dotado de las ocho facultades sobrehumanas (…) Él restablecerá la justicia en la Tierra, y las mentes de aquéllos que viven al final de Kali Yuga serán despertadas y se volverán tan puras como el cristal".

En el primero de dos folletos titulados "Conversations on Occultism", William Judge presenta una conversación entre él (como "Estudiante") y H.P.B. ("Sabio") bajo el título "The Kali Yuga-The Present Age" donde el último afirma: "Hay una cosa peculiar sobre la presente Kali-Yuga que podrá ser utilizado por el alumno. Todas las causas ahora producen sus efectos mucho más rápidamente que en cualquier otra etapa o una mejor. Un amante sincero de la raza puede lograr más en tres encarnaciones bajo el reinado de Kali-Yuga de lo que podría realizar en un número mucho mayor en cualquier otra época. De este modo y al soportar todos los múltiples problemas de esta Era y triunfar constantemente, el objeto de su trabajo se realizará con más rapidez, pues si bien los obstáculos parecen grandes, los poderes a invocar pueden alcanzarse con más celeridad".

El Estudiante pregunta: "Incluso si esto es una Edad Oscura, espiritualmente hablando, ¿acaso no está en parte redimida por los triunfos crecientes de la mente sobre la materia y los efectos de la ciencia con miras a mitigar epidemias humanas como las causas de la enfermedad misma, crueldad, intolerancia, malas leyes, etc.?”

A esto se responde: "Sí, estas son mitigaciones de la oscuridad en la misma manera que una lámpara da algo de luz por la noche, pero no restaura la luminosidad diurna. En esta era han habido grandes triunfos de la ciencia, pero casi todos están dirigidos a efectos y no remueven las causas de los males. Se han conseguido grandes avances en las artes y la cura de enfermedades, pero en el futuro y a medida que se desarrolle la flor de nuestra civilización, surgirán nuevos padecimientos y se conocerán desórdenes más extraños que surgen de causas que se encuentran en la profundidad de la mente humana y que sólo puede ser erradicados por la vida espiritual".

Este diálogo en particular termina con la pregunta: "¿Existe alguna otra causa, aparte de la difusión teosófica, que pueda operar para revertir la tendencia actual hacia el materialismo?"

El Sabio contesta: “Sólo evitará esa deriva la difusión del conocimiento sobre las leyes de Karma y Reencarnación y la creencia en la unidad espiritual absoluta de todos los seres. Sin embargo, el ciclo debe seguir su curso, y hasta que se terminen todas las causas benéficas necesariamente actuarán con lentitud y no en la medida en que lo harían durante un periodo más brillante. Como cada alumno vive de mejor forma e imprime con su ejemplo en la luz astral la imagen de una aspiración superior concreta en el mundo, así él ayuda a las almas de desarrollo avanzado para descender de otras esferas donde los ciclos son tan oscuros que ya no pueden quedarse allí".