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26 de febrero de 2022

India, cuna de la civilización (2 de 6)

David Pratt 
Enero de 2015


Contenidos:

04. ¿Védico o no védico?
05. Los arios


04. ¿Védico o no védico?

Al determinarse que los "arios invasores" habían establecido la cultura védica, se asumió apresuradamente que la civilización anterior de Indo-Sarasvati era pre-védica, pero tanto los Vedas como la evidencia arqueológica muestran que los arios védicos vivieron en India mucho tiempo antes de su hipotético arribo, y que no eran simples "hordas de vagabundos" sino habitantes de ciudades y entusiastas marineros y mercantes.

Generalmente se creía que el centro de la civilización védica era Punjab, que literalmente significa "cinco ríos". Sin embargo, en la literatura védica se cuenta que el área noroccidental de India -que formaba el territorio central de la antigua civilización índica- era conocida como "Tierra de los Siete Ríos", de los que el principal era el Sarasvati. Como muestran las imágenes satelitales, este río (una extensión del actual río Ghaggar o Hakra) atravesaba en otras épocas el vasto Thar o Gran Desierto Indio, que en el pasado fue una fértil región.

De esta manera, la tierra védica no estaba confinada sólo a Punjab y su río central era el Sarasvati, no el Indo. El primero de ellos se secó alrededor del 1900 a. de C., esto es, el periodo en que la cultura del Valle del Indo llegó a su fin. El río Drishadvati, también mencionado en la literatura védica, se secó en torno al 2600 a. de C. Algunos textos indios describen al Sarasvati desembocando en el océano, y esto probablemente terminó hace al menos unos 8000 o quizá 12.000 años (1).

Existe una asombrosa continuidad cultural entre la civilización Indo-Sarasvati y las subsiguientes sociedad y cultura hindúes, lo que se puede apreciar en las ideas religiosas, artes, manualidades, arquitectura, estilo de escritura y en el sistema de pesos y medidas. Muchos sitios de Harappa han revelado la existencia de altares de culto al fuego y construidos en la misma forma que aquéllos que tenían los pueblos védicos, junto con implementos sacrificiales correspondientes a los usados en la "ceremonia del soma", central para la religión védica. El yoga ya se practicaba hace 4700 años, e incluso en Mehrgarh hay evidencia del uso de cobre, cultivo de cebada y crianza de ganado en una época muy temprana, todos características de la cultura védica, aunque se creía en un tiempo que la ganadería fue introducida en India por los "arios invasores".

También existe una asombrosa continuidad racial, pues las excavaciones hechas en Harappa han descubierto esqueletos pertenecientes a miembros de varios grupos raciales, los cuales todavía hoy están presentes en India. Los textos hindúes señalan que las ciudades eran parte integral de la cultura védica, y que aparentemente eran centros cosmopolitas donde convivían diferentes grupos étnicos en relativa paz o convocados por intereses comerciales (2).

La escritura del Indo, encontrada en numerosos sellos, ya estaba completamente desarrollada cuando -según se afirma- apareció alrededor del 3500 a. de C. y muestra fuertes vínculos con la posterior escritura Brahmi, la que dio origen al sistema Devanagari en la que hoy se registra el sánscrito (hay también similitudes entre la escritura del Indo y algunos de los signos usados en la escritura rongorongo de Isla de Pascua (3)). La escritura del Indo aún no ha sido descifrada de manera convincente, porque ninguna de las inscripciones son lo suficientemente largas, pero sí hay indicios de que podría ser una lengua indoaria, y si esto se confirmara, cuestionaría seriamente dos siglos de especulación acerca de las lenguas indoeuropeas (4).


Fig. 4.1. Sellos característicos de la cultura Harappa (arthistoryworlds.com).

Una de las razones por las que se catalogó como "no védica" a la cultura Indo-Sarasvati fue la "ausencia de caballos y carros", los que se mencionan ampliamente en los Vedas. Sin embargo, se han encontrado pruebas de la utilización de equinos en varios sitios Harappa y pre-Harappa, junto a juguetes con ruedas, lo que sugiere el empleo de vehículos rodantes. En el Rig-Veda se dice que los enemigos de las gentes védicas también tenían dichos animales; más aún, los carros no son vehículos de pueblos nómades, y es difícil imaginar a alguien usándolos para cruzar los pasos rocosos de Afganistán (5).

Muchos expertos traducen el término védico ayas como "hierro", y ya que este metal no fue encontrado inicialmente en los sitios del Valle del Indo, se infirió que fueron los arios védicos quienes introdujeron su uso en India. Otros especialistas sugieren que ayas significa "bronce" o "cobre". En cualquier caso, y debido a que también se describe en los Vedas a los Dasyus como enemigos del grupo ario y poseedores de "ayas" y que lo empleaban para construir sus ciudades, esto no sostiene la idea de una guerra armada entre pueblos védicos que usaban hierro y los pueblos del Valle del Indo que no lo conocían (6). La evidencia sobre el empleo de éste último en India es cada vez más antigua: la fecha más anterior hasta ahora es el 1800 a. de C. (7). 

El hallazgo de una veintena de esqueletos en Mohenjo-Daro fue presentado como prueba de una "masacre" por "conquistadores arios", pero todos los occisos provenían del pueblo y ninguno de la citadela (sede del gobierno), y los individuos habían muerto en fechas muy diferentes. El arqueólogo B.B. Lal escribe: "Ningún sitio de la civilización Harappa ha desentrañado alguna evidencia de destrucción violenta, mucho menos de una invasión" (8). Las guerras mencionadas en el Rig-Veda parecen ser principalmente conflictos intertribales entre diferentes pueblos védicos y reinos, implicando un quiebre entre los mentalmente espiritualizados y los más mundanos. Como escriben Feuerstein et al.: "Los enemigos eran 'arios caídos' (desviados de los valores védicos, quizá temporalmente), o bien grupos no arios (tribus no hablantes de la lengua indoeuropea o que no compartían los valores morales de las gentes védicas)" (9).

En lugar de la hipótesis que apunta a la destrucción de ciudades Harappa por invasiones arias, parece ser que fueron abandonadas principalmente por cambios geológicos y climáticos importantes. Alrededor del 1900 a. de C. una serie de trastornos tectónicos causaron que varios ríos cambiaran sus cursos, conduciendo a inundaciones devastadoras y a la sequedad del Sarasvati. Como resultado, la civilización índica se eclipsó temporalmente y su centro se trasladó hacia el este, a los valles del Ganges y del Yamuna, lo que queda en evidencia por el registro arqueológico, y también reflejado en la literatura védica posterior tales como los Brahmanas y Puranas.

Fig. 4.2. Traslado de la civilización índica desde los ríos Indo y Sarasvati al Ganges después del 1900 a. de C.

Ciertamente los pueblos védicos no eran una "comunidad primitiva nómada", pues la astronomía y las matemáticas eran ciencias muy desarrolladas, y el Rig-Veda señala un avanzado nivel de sofisticación cultural y filosófica, dando testimonio de una gran cultura. Como se mostrará en la sección 8, las referencias astronómicas en la literatura védica sugieren que los astrónomos ya observaban los cielos hace más de 20.000 años.


Referencias

1. Feuerstein et al., In Search of the Cradle of Civilization, p. 158; Graham Hancock, Underworld: The mysterious origins of civilization, New York: Three Rivers Press, 2002, p. 165.

2. In Search of the Cradle of Civilization, p. 157-8.
3. "Los secretos latentes en Isla de Pascua y el Pacífico", sección 7.
4. In Search of the Cradle of Civilization, p. 135-9; Edwin F. Bryant y Laurie L. Patton (editores), The Indo-Aryan Controversy: Evidence and inference in Indian history, New York: Routledge, 2005, p. 492.

5. In Search of the Cradle of Civilization, p. 157; David Frawley, Gods, Sages and Kings: Vedic secrets of ancient civilization, Salt Lake City, UT: Passage Press, 1991, p. 252; The Indo-Aryan Controversy, p. 69-71.

6. Gods, Sages and Kings, p. 252-3.
7. Rakesh Tewari, "The origins of iron-working in India: new evidence from the Central Ganga Plain and the Eastern Vindhyas", Archaeology Online, 2003, archaeologyonline.net.

8. The Indo-Aryan Controversy, p. 52-3.
9. In Search of the Cradle of Civilization, p. 110.
10. Ibídem, p. 97.


05. Los arios

A mediados del siglo XIX surgió la teoría de una "raza aria" que hablaba una lengua indoeuropea arcaica y que en tiempos prehistóricos se estableció en la antigua Irán y el norte del subcontinente indio. Esta idea permaneció hasta bien entrado el siglo XX, pero desde entonces un número creciente de investigadores occidentales ha rechazado la hipótesis de la invasión aria y el uso del término "ario" como designación racial, y sin referirse más a las lenguas indoeuropeas o indoiranias como "arias", sino que usaron el término "indoario" para aludir a las lenguas del norte de India y sus hablantes (1).

En la centuria decimonónica algunos escritores sostuvieron que la tierra original de los "arios" o hablantes indoeuropeos fue el norte de Europa. También se creyó que los pueblos nórdicos o germánicos, con su cabello rubio y ojos azules, eran los miembros más puros de la raza "aria" blanca y por ende superiores a "semitas", "amarillos" y "negros". A principios del siglo XX los nazis abrazaron esta teoría, argumentado que los arios eran la "raza maestra" destinada a gobernar el mundo sobre las "inferiores", y como ya se sabe, dicha idea culminó con los horrores del holocausto. 

La ideología nazi racista representa una completa corrupción del significado original de "ario". La palabra es el anglicismo de la expresión sánscrita arya que significa "noble" o "cultivado". Feuerstein et al. señalan:

"La gente que transmitió la herencia sagrada de los Vedas se describió a sí misma en una forma muy especial, pues originalmente la palabra sánscrita arya no designaba una raza particular o lengua, sino una cualidad moral o disposición mental, aquélla de la 'nobleza' (...) Se dice en los textos védicos que Manu, el mítico progenitor de la humanidad en el presente ciclo mundial, dio el nombre de 'arya-varta' (que significa 'casa de la noble tradición') al área entre los Himalayas y las montañas Vindhya" (2).

Así, los arios fueron aquéllos de "mente y corazón nobles" que honraban la tradición sagrada atemporal de sus ancestros. El sentido de la palabra está presente inclusive en el budismo, pues Buda llamó a su enseñanza "arya dharma" o "vía de los arios", mientras que el nombre del Maestro es Gautama o "descendiente de Gotama", uno de los siete sabios védicos. Los jainistas también se llaman a sí mismos "arios", como hacían los antiguos persas.

N.S. Rajaram dice que "la idea de los arios como extranjeros que invadieron India y destruyeron la existente civilización de Harappa es una invención europea moderna" y "no tiene respaldo alguno de los registros indios, sean éstos literarios o arqueológicos". La palabra arya "denotaba ciertos valores espirituales y humanistas que definían a su civilización" (3).


Fig. 5.1. Arriba: una esvástica dibujada en la cabeza afeitada de un niño brahmán antes de la ceremonia sagrada del cordón (Upavita). Debajo: estatua de Buda con una esvástica en el pecho, conocida como "el sello del corazón".

La esvástica, derivada del sánscrito svasti (bienestar), es un antiguo símbolo sagrado que se encuentra en todo el mundo; por ejemplo, era conocido por harappas, asirios, caldeos, persas, egipcios, griegos, romanos, celtas, pueblos nórdicos, indígenas de América, paganos europeos y los primeros cristianos, y todavía se usa comúnmente por hindúes, jainistas y budistas. La evidencia conocida más remota de la esvástica es una figurilla de marfil descubierta en Mezine, Ucrania, y se piensa que tiene una antigüedad de 12.000 años (4).

Helena P. Blavatsky afirma que la esvástica "tuvo su origen en las concepciones místicas de los primeros arios". Las líneas verticales y horizontales representan el espíritu y la materia respectivamente, mientras que los brazos inclinados indican el movimiento. Entre otras cosas, el símbolo representa las fuerzas dinámicas de la evolución cósmica, "el giro perpetuo de la rueda de la vida" (5). Mientras que todavía permanece como símbolo de vida y buena fortuna en oriente, en occidente es visto como símbolo de "muerte y odio racial", debido a su empleo indiscriminado por nazis y racistas blancos modernos. En la década 2000 hubo iniciativas para prohibir todo uso público de este símbolo en la Unión Europea, los que finalmente fueron desechados por la vigorosa oposición de hindúes y otros grupos religiosos (6).

Los drávidas, quienes supuestamente fueron desplazados hacia el sur por los arios invasores, en realidad creen que su cultura se originó a partir de arios védicos que migraron del norte de India, y datan su cultura en tiempos del gran sabio Agastya, mencionado en el Rig-Veda. Los drávidas se convirtieron en una fuerte nación marítima y extendieron la cultura aria al sudeste de Asia y quizá también más al este y al oeste. Los arios y drávidas pertenecen a la misma rama mediterránea de la raza caucásica; los últimos probablemente tengan la piel más oscura por una adaptación al clima más tórrido en el cual viven (7). Sin embargo, es posible que los drávidas entraran en India durante una época migratoria mucho anterior.

Las lenguas dravídicas, como el telugu y el tamil, dominan el extremo sur del subcontinente indio, mientras que las indoeuropeas prevalecen en el sector norte. Los variados dialectos dravídicos son aglutinantes, es decir, sus palabras invariables y partículas se juntan para formar frases con significados cada vez más complejos. En contraste, las lenguas indoeuropeas son inflexionales, esto es, se agregan diferentes terminaciones a las palabras raíces para expresar funciones gramaticales como tiempo, persona, número, género y caso. Las lenguas aglutinantes "tienen mucho en común con varias lenguas europeas [no indoeuropeas] y del norte de Asia incluyendo el finés, húngaro, el antiguo búlgaro, turco, y quizá incluso el japonés, todos los cuales pertenecen a las ramas de lenguas ugrofinesas y uralo-altaicas" (8). La historia dravidiana atribuye a Agastya la creación del tamil, su lengua más antigua. Por otra parte, algunos especialistas especulan que las lenguas semíticas, indoeuropeas y dravídicas pueden pertenecer a una familia más amplia de idiomas nostráticos.


Referencias

1. britannica.com/EBchecked/topic/37468/Aryan.
2. Feuerstein et al., In Search of the Cradle of Civilization, p. 46.
3. N.S. Rajaram, "Aryan invasion-history or politics?", archaeologyonline.net/artifacts/aryan-invasionhistory.html.

4. ancient-origins.net.
5. Ver H.P. Blavatsky, La Doctrina Secreta, Pasadena, CA: Theosophical University Press (TUP), 1977 (1888), 2: 99-101, 586-7.

6. reclaimtheswastika.com/news.
7. In Search of the Cradle of Civilization, p. 140.
8. Ibídem.

7 de febrero de 2022

La esvástica y su simbología


William Judge afirmó que un símbolo verdadero está contenido en la (s) idea (s) que se supone representa, siendo así la externalización visible de un concepto. "Para constituir un emblema justo y correcto, debe ser tal que en el momento en que lo vea alguien versado en simbolismo su significado y aplicación se vuelvan fácilmente evidentes".

Por su parte Helena Blavatsky sostiene: "Un símbolo es una idea encarnada que combina la concepción de lo Divino Invisible con lo terrenal visible". Cada símbolo tiene varios significados y es fácil entender esto. Cada objeto puede constituir una simbología, como por ejemplo un árbol [al representar la ecología], pero denota diferentes aspectos para mentes diversas. La palabra "árbol" trae un tipo de idea en la mente de un niño y otra muy diferente en el caso de un botánico, un poeta, un pintor, un filósofo y un místico. Para éstos últimos el árbol encarna el proceso de la vida y el crecimiento, y de esta forma hablan sobre "el árbol del bien y del mal" o del conocimiento.

También cada símbolo debe tener un significado más profundo aparte del más obvio. De hecho, Blavatsky observa que cada emblema tiene al menos siete claves para su interpretación. La esvástica, que es una forma de cruz, constituye un signo universal que se encuentra en el simbolismo religioso de cada nación y está incluida en el sello de la Sociedad Teosófica.

La esvástica consta de una cruz equilátera con sus brazos doblados en ángulos rectos, todos en el mismo sentido de rotación, generalmente en dirección horaria. La palabra deriva del sánscrito swastika que significa "propicio para el bienestar". En India, la esvástica sigue siendo el símbolo auspicioso más utilizado de hindúes, jainas y budistas. Entre los primeros es signo de su séptimo Tirthankara (santo) y también se dice que recuerda al adorador -por sus cuatro brazos- los cuatro lugares posibles de renacimiento: el mundo animal o vegetal, el infierno, la Tierra o el ámbito espiritual. Los hindúes (y también jainas) usan la esvástica para marcar las primeras páginas de sus libros de cuentas, umbrales, entradas y ofertas. El signo de este tipo que se mueve a la derecha es considerado símbolo solar y en la rotación de sus brazos imita el curso que toma el Sol a diario. Contrariamente, la esvástica que va en sentido contrario a las agujas del reloj más a menudo representa la noche, la aterradora diosa Kali y las prácticas mágicas.

En la tradición budista, la esvástica simboliza los pies o las huellas de Buda y a menudo se coloca al principio y final de las inscripciones. Como señal de prosperidad y buena fortuna este signo se distribuye ampliamente en todo el mundo antiguo y moderno, siendo el favorito en la antigua acuñación mesopotámica. En la Alemania nazi, la esvástica con sus brazos oblicuos girados hacia la derecha se convirtió en símbolo nacional y para todas las organizaciones antisemitas. En Escandinavia, la esvástica que gira a la izquierda era señal del martillo del dios Thor (Enciclopedia Británica).

Se han atribuido muchos significados a este ícono, llamándoselo por ejemplo "cruz gnóstica". Cuando consideramos este signo dentro del círculo, está formado por dos líneas o diámetros de la circunferencia que se intersectan (vertical y horizontal). Cuando el Espíritu -representado por el diámetro vertical- desciende a la materia se dibuja mediante esa línea que divide a la horizontal, y cuando esto se completa comienza la revolución alrededor del gran círculo. Ese movimiento se representa girando hacia atrás los extremos de los diámetros horizontal y vertical; por lo tanto, la esvástica representa la evolución.

En el Bhagavad Gita, Shri Krishna parece sugerir que debemos ayudar a la gran rueda de la evolución y quien no logra hacer que continúe girando no tiene ningún propósito y lleva una vida de pecado. La humanidad es una emanación de lo divino en su sendero al retorno, y en consecuencia ayudar a la gran rueda evolutiva significa brindar nuestra colaboración en el ingente trabajo de regreso a la fuente de la que hemos venido. Esto implica continuar el proceso de transformar nuestra naturaleza inferior en superior y asistir en este proceso a todos nuestros semejantes y el mundo animado, tal y como escribe Judge. La esvástica también alude a la "rueda de la ley" mencionada en libros budistas y brahmánicos y se dice que los Budas dan otro viraje a a dicha rueda cuando vienen.

En India, la esvástica representa el lugar o centro del que brotan las fuerzas de los grandes desconocidos y se exhiben a través de diversas manifestaciones. El movimiento giratorio de este emblema se puede visualizar como el gran molino de los dioses y el alma humana que se sitúa en el medio. Con el movimiento del eje en esta rueda todas las cosas son atraídas hacia el centro o alma para ser maceradas, reunidas y "recicladas" una y otra vez.

La esvástica es también el símbolo del chakra hindú o disco de Vishnu, del que se dice fue usado en la batalla entre Devas (dioses) y Asuras (demonios) para destruir a éstos últimos. El conflicto entre ambos fue por la posesión del jarrón de Amrita (néctar de inmortalidad) que surgió durante la agitación del océano. El Amrita representaba sabiduría espiritual, inmortalidad y poder mágico.

William Judge comenta que el profeta judío Ezequiel vio esta rueda en su contemplación; de hecho vislumbró "una rueda dentro de otra" que representan, entre otras cosas, jerarquías de seres espirituales. Cada una de estas gradaciones proporciona la esencia y es el "constructor" de uno de los siete reinos en la naturaleza.

Blavatsky igualmente señala que el martillo de Thor era un arma que tenía forma de esvástica y que los místicos y masones europeos lo llamaron "cruz hermética". Es el símbolo más santo y venerado universalmente. Los cuatro brazos de la esvástica apuntan a los cuatro puntos cardinales que se pierden en el infinito e implica que el punto central -que representa a Dios o lo más elevado- no se limita a un individuo incluso si éste es perfecto. Ese Principio Divino está en la Humanidad y viceversa, como las gotas de agua en un océano. Las líneas horizontales y verticales de la cruz inscritas al interior de un cuadrado simbolizan nuestra existencia humana, mientras que los cuatro puntos de la cruz muestran en sucesión el nacimiento, la vida, la muerte y la inmortalidad (D.S., II, 556-57).

Hubo un tiempo en que se adoptó universalmente el símbolo oriental de la cruz y el círculo, o la esvástica. Con el budista esotérico (y en este sentido exotérico), el chino y el mongol denota "las 10.000 verdades" que de acuerdo con ellos pertenecen a los misterios del Universo invisible y la cosmogonía/teogonía primordiales, siendo éste el motivo por el cual la esvástica siempre se coloca en los pechos de místicos muertos, como la cruz ansada en Egipto. Se encuentra también en el corazón de las imágenes y estatuas de Buda, en Tíbet y Mongolia. Es el sello que se sitúa además en los corazones de Iniciados vivos, quemado en la piel por siempre para algunos. Esto se debe a que deben mantener esas verdades [ocultas] inviolables e intactas, en eterno secreto y hasta el día en que éstas sean percibidas y leídas por sus sucesores elegidos, los nuevos Iniciados "dignos de ser confiados con las diez mil perfecciones", y así podríamos considerar la esvástica como sello de lo oculto.

El doctor Schliemann descubrió durante sus excavaciones en la antigua ciudad de Troya que los iniciados, videntes y sacerdotes de esa ciudad utilizaban la esvástica, lo que constituye una prueba más de que los antiguos habitantes y sus ancestros eran arios puros, como nos recuerda H.P.B., e igualmente su uso era conocido para los antiguos peruanos, asirios y caldeos. La esvástica está preñada de significado esotérico, y un iniciado en los misterios de su denotación puede rastrear la evolución de Kosmos, "la relación de lo visible con lo Invisible" y también "la primera procreación del hombre y la especie".

La cruz esvástica se usó en Egipto como talismán protector y símbolo de poder salvador; además aparece prominentemente en los misterios iniciáticos. Se dice que Thor golpea la cabeza de la Serpiente con su martillo, que es una forma de esvástica o cruz de cuatro pies. Visvakarman ata a su yerno Surya (el Sol) en su torno, de acuerdo a la alegoría exotérica o la esvástica en la tradición oculta. En la Tierra, Visvakarman es el iniciador-hierofante que corta una porción del fulgor solar. Aquél es hijo de Yoga-Siddha, es decir, el poder sagrado del Yoga, mientras que Surya representa al neófito o candidato para convertirse en hierofante. En la alegoría puránica, Sanjana -hija de Viswakarman que connota la conciencia espiritual- era esposa de Surya y se quejaba ante su padre por la gran refulgencia de su marido, por cuanto Viswakarman (el carpintero divino) crucificó al Astro Rey en su torno o esvástica y cortó la octava parte de sus rayos, creando a su alrededor una aureola oscura. Luego de eso, Surya asemejaba haber sido coronado con espinas oscuras y se convirtió en "Vikarttana" o aquél que estaba desprovisto de su refulgencia y siendo también el tipo del neófito iniciado. Todos estos nombres eran dados a candidatos que estaban pasando por pruebas iniciáticas. El candidato a este proceso personifica al Sol, que debe aniquilar todas sus pasiones salvajes y usar una corona de espinas antes de resucitar a una nueva vida o renacer.

La "mujer Arani" es un nombre para la Aditi védica (esotéricamente, el útero del mundo). Arani es una esvástica, vehículo de madera similar a un disco en que los brahmanes generaban fuego por fricción con pramantha, el palo o símbolo de la generación masculina. Es una ceremonia mística con un mundo de significado secreto y es muy sagrada, según consigna el "Glosario Teosófico" por Blavatsky. El nombre Prometeo se deriva de la palabra sánscrita Pramantha, es decir, el instrumento utilizado para encender fuego. En los sutras védicos se nos cuenta que al girar rápidamente la palanca en el receptáculo primero se produjo el calor y después el fuego. El mencionado palo se llamaba Pramantha y el disco se conocía como Arani. H.P.B. comenta que en cierto sentido Prometeo denota el fuego por fricción que une a Manas con Buddhi (D.S., II., p. 413 y p. 524). El mito griego mencionado se relaciona con la evolución humana y relata que hubo un tiempo en que el hombre no era realmente mejor que una bestia, aunque tenía forma humana. Según esta tradición, Prometeo robó fuego del cielo y lo trajo a la Tierra, por cuanto esta historia refiere a la "luz de la mente" dada al ser humano por las deidades solares y le otorga el poder de elegir, pensar y razonar; por consiguiente, el personaje de Prometeo se relaciona con la primera apertura de la percepción espiritual en nosotros (D.S., II, p. 523).

La esvástica brilla sobre la cabeza de la serpiente con mil cabezas llamada Ananta Sesha sobre la cual descansa el Señor Vishnu. De igual forma este símbolo es el más filosóficamente científico de todos al expresar todo el trabajo de creación o evolución desde el Parabrahmam desconocido, hasta el moneron de la ciencia materialista. En el Libro de los Números caldeo se llama el "martillo del trabajador" que produce chispas en el pedernal (espacio) y esos destellos se convierten en mundos. En la obra macrocósmica, la esvástica es el "martillo de la creación" con sus cuatro brazos doblados en ángulo recto y se refiere al movimiento continuo y la revolución del Kosmos invisible de fuerzas. En el Kosmos manifestado y nuestra Tierra apunta a la rotación cíclica de los ejes y cinturones ecuatoriales; aplicado al microcosmos (el ser humano) muestra que es un vínculo entre Cielo y Tierra. Es al mismo tiempo un signo alquímico, cosmogónico, antropológico y mágico con siete claves para su significado interno, y así la esvástica contiene la clave de los siete grandes misterios del Kosmos. Quien comprenda su trasfondo completo queda liberado para siempre de los esfuerzos de Mahamaya, la gran ilusión y el Engañador (D.S., II, p. 98-100).

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"Una vez Sri Ramakrishna preguntó a Narendra (Swami Vivekananda) cuál era su ideal en la vida y respondió: 'Permanecer absorto en Samadhi' (...) a lo que el Maestro comentó: '¿Por qué? Pensé que usted estaba hecho de cosas mejores. ¿Cómo puede estar satisfecho con un motivo tan unilateral? Mi fuerza es la parcialidad total. Por ejemplo, me gustaría disfrutar del pescado de varias maneras: frito, hervido, hecho en sopa, escabeche, etc. Disfruto al Señor no sólo en Su estado incondicional de Unidad, como el Brahman no calificado en Samadhi, sino también en Sus diversas manifestaciones bienaventuradas a través de la dulce relación humana. Así que sea usted también un Jnani [hombre docto] y un Bhakta [devoto] en uno" ("Comentarios de Sri Ramakrishna"). 

(De la revista "The Theosophical Movement", octubre de 2011).