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10 de julio de 2026

La Teosofía y H.P.B., ¿al servicio del imperio británico?


Ciertas catervas de pelandrunes malnacidos y repletos de inquina en YouTube (sin aludir a nadie en concreto) vienen promocionando la mentira de que Helena Blavatsky y "toda la Teosofía" fueron "instrumentos del imperio británico" durante los siglos XIX y XX.

Los "historiadores de esoterismo" en cuestión señalan:

-Blavatsky "inspiró el nazismo" y las muertes que ocasionó en la Segunda Guerra Mundial, citando a Nicholas Goodrick-Clarke y su libro The Occult Roots of Nazism. Helena escribió que las culturas debían desaparecer por leyes kármicas, y ella "tuvo culpa por aportar la ideología".

-Blavatsky puso a los anglosajones como "más dignos de conocimiento especial" que los hindúes. Según ella, las razas antiguas van quedando obsoletas y dejan de recibir cierta "información cósmica". En ese contexto, India es el punto original o cuna esotérica, y los anglosajones/noratlánticos serían quienes debieran interpretar ese conocimiento a futuro. Esto, de acuerdo con dichos youtubers, "encuadra perfectamente" con las aspiraciones del imperio británico.

-El carácter "racista" en la plana 168 de la Doctrina Secreta, volumen 2, que habla de tribus salvajes cuyo razonamiento "apenas supera al animal", fuera del contexto en esa obra (omiten nociones de ciclos, razas-raíz, karma, reencarnación, etc.).

-Blavatsky "se codeaba" con grandes funcionarios del imperio inglés como Allan Octavian Hume y Alfred Sinnett, lo cual es "prueba" de que H.P.B. era "espía".

-Es "inaceptable" que las razas más antiguas pierdan sus rasgos propios y se adapten a las características de otros grupos más jóvenes, citando la página 444 del tomo ya mencionado.

-La arqueología convencional habría "desmentido" a Blavatsky cuando ésta sostuvo que India era cuna de la civilización occidental, y los academistas refutan que "la semilla estuvo siempre en Sumeria".

-Helena "legitimó la preponderancia inglesa en Asia", y el imperio se apropió de ciertas tradiciones para justificar su dominio. El universalismo filosófico, al tenor de las "vacas sagradas" en historia, es "ilegítimo" y un "invento absoluto" sin rigor académico, siendo así el comienzo de una "agenda progresista" que pretende uniformar al mundo en todo aspecto (idioma, economía, política, relaciones internacionales, etc.).

Como estas pseudoacusaciones se repiten desde hace décadas, vale la pena desarmarlas una por una con fuentes y contextos, separando lo que H.P.B. realmente escribió de lo que OTROS hicieron con sus ideas 50 años después.


01. El caso Goodrick-Clarke

Este autor analiza a los ariosofistas austro-alemanes entre 1890 y 1935 (1), de entre quienes pueden nombrarse a Guido von List y Lanz von Liebenfels. Ellos tomaron el vocabulario teosófico de "razas-raíz", "ario" o "ciclos evolutivos/cósmicos", y lo convirtieron en biología racial supremacista y antisemitismo (2).

La "pesquisa" de Goodrick es muy prejuiciada y superficial con respecto al contenido verídico de La Doctrina Secreta e Isis Develada, en base a libelos e inventos por William Coleman, Solovyov, el matrimonio Coulomb y Richard Hodgson. Aclara que List y Liebenfels estaban obsesionados con la raza en un sentido biológico ("pureza de sangre"), y "Blavatsky no hablaba de color de piel o razas étnicas, sino especies humanas del pasado y futuro completamente distintas" (3). Ítem, presentamos tres datos opuestos a la tesis "Blavatsky=madre del nazismo".

a) Objetivo fundacional de la Sociedad Teosófica: En 1875, los Fundadores del Movimiento dejaron claro que su cometido era "formar un núcleo de Fraternidad Humana Universal, sin distinciones de raza, creencia, sexo, casta o color de piel" (4), aparte del estudio comparado de religiones y preparar éticamente a los individuos para desarrollar poderes esotéricos al servicio del prójimo y la Naturaleza.

b) Persecución nazi: El régimen hitleriano prohibió todas las logias teosóficas y masónicas en Alemania, ordenando requisar y destruir el material bibliográfico existente; incluso el Führer se burlaba en Mein Kampf del reconstruccionismo germánico y los völkisch que "jugaban con hachas de piedra y cuernos de toro" (5).

c) Falacia de causa: Atribuir maliciosamente el Holocausto a Blavatsky es como responsabilizar a Jesús por la Inquisición española. Goodrick-Clarke documenta apropiación, no autoría, y si alguien tergiversa un sistema filosófico con tal de justificar crímenes, la culpa es exclusiva e incuestionablemente de quien lo manipula.


02. ¿"Anglosajones superiores" y "agentes del imperio"?

a) En La Doctrina Secreta, su autora y los Mahatmas describen Siete Razas-Raíz en calidad de ciclos ocultos de la humanidad completa, nunca al tenor de razas biológicas (6). Cada una de estas razas principales comporta siete subrazas, e India es llamada "cuna" porque conservó literatura mística de extraordinaria importancia (Vedas, Upanishads), y también muchos pueblos mal llamados "salvajes" por la arrogancia occidental conservan facultades psíquicas que perdió el "civilizado" (7). No es la dicotomía "europeo vs. asiático", mostrando un esquema cíclico-espiritual donde todas las culturas actuales son jóvenes y viejas a la vez. Blavatsky veía el materialismo occidental como fase necesaria de evolución por contraste, y denunciaba sus peligros evidentes en el caso que se mantuviera hegemónico.

b) Históricamente, el imperio británico defendió su control en Asia bajo la premisa de la "superioridad cultural y religiosa" de Occidente (un proyecto de "civilizar" a los nativos e imponer el cristianismo). Blavatsky y Henry Olcott hicieron exactamente lo contrario: se establecieron en India y defendieron el valor sagrado de las escrituras hindúes frente a los misioneros británicos (p. ej. en la revista Lucifer).

c) En Teosofía, los depositarios del conocimiento esotérico real y los verdaderos instructores de la humanidad residían en Oriente (Tíbet/India), no en Londres. Presentar a Blavatsky como "apologista de la supremacía anglosajona" contradice estúpidamente la inmensa mayoría de sus escritos, donde critica duramente el materialismo, la hipocresía y la ceguera espiritual entre naciones occidentales.

d) Se "asegura" que Blavatsky trató con A.O. Hume y A.P. Sinnett a guisa de "prueba" de "espionaje ruso". Lo que omiten esos loros anti-Teosofía es que Hume fue secretario del gobierno británico, y también fundador del Congreso Nacional Indio (8). Sinnett, por su parte, era editor principal del periódico Pioneer, dirigido precisamente a indios y personas cultas que entendían inglés, con tal de difundir idearios antagónicos al dominio europeo. Por ello, el trato con intelectuales no implica complicidad política.

Además, en Isis Develada Blavatsky ataca directamente al colonialismo cultural del misionerismo cristiano. William O'Grady atestigua: "En todos los años que pasé allí [India], nunca hablé con un sólo misionero; no me extrañaba que no formasen parte de la sociedad, por lo que oí y pude presenciar. Su influencia sobre los nativos es pésima, sus acólitos no valen nada, comúnmente pertenecen a la clase más baja y tampoco mejoran con la conversión. Ninguna familia respetable contrataría sirvientes cristianos. Mienten, roban, son impuros -y la suciedad ciertamente no es un vicio hindú-; beben alcohol, y ningún nativo decente de otra creencia lo hace jamás. Son marginados de su propio pueblo y absolutamente despreciables" (9). Es muy difícil que una "agente del imperio" publicara eso en 1877.


03. Citas polémicas de "La Doctrina Secreta"

a) Vol. 2, p. 168, "tribus de salvajes...". El capítulo completo habla de estadios antropológicos dentro de un ciclo. Blavatsky enseña que todas las razas actuales pasaron por ese nivel básico y seguirán experimentando los siguientes; no establece jerarquías fijas ni carácter superior fisicalista de unos grupos sobre otros (10).

b) Vol. 2, p. 444, "las razas antiguas pierden su rasgos...". Aquí se habla de diferenciación cíclica y kármica, no política racial ni legislación migratoria (11). Leer estas páginas fuera del marco de reencarnación, karma y ciclos es forzar el texto a meros antojos interpretativos y anacrónicos. Faltaría nada más que los fificitos anti-Blavatsky estudiaran el Génesis bíblico cual libro de biología...

La desaparición de razas -raíz en cosmolgía teosófica es un proceso macrohistórico y geológico, asociado a cataclismos naturales, y regulado a su vez por etapas cósmicas. En ningún momento Blavatsky prescribe, justifica ni incentiva la violencia exterminadora o prácticas eugenésicas para "acelerar" estos procesos.

La página 168 en la Doctrina Secreta explica que las almas de tribus salvajes no están "injustamente desheredadas", sino sólo recorren un camino de aprendizaje más lento, y eventualmente alcanzarán el mismo nivel de desarrollo espiritual e intelectual en rondas futuras. En el marco de la reencarnación, la desigualdad externa es transitoria y pedagógica, eliminando así cualquier base para un "racismo biológico" o esencialista.


04. India, Sumeria y el nacionalismo indio

Los "genios" anti-Teosofía acusan a H.P.B. de "poner a India como cuna cultural para legitimar el imperio". Veamos los hechos claros:

a) Blavatsky no hizo arqueología; sólo habló de "orígenes esotéricos" o "linajes de sabiduría" en gran parte de sus escritos y no se ocupó demasiado de la historia oficial, señalando con insistencia que las culturas prístinas de Egipto, Caldea e India provienen de fuentes más antiguas (12).

En la época en que Blavatsky escribió (década 1880), la civilización del Valle del Indo (Harappa y Mohenjo-Daro) aún no había sido descubierta por la arqueología formal, lo cual ocurrió en los años '20. Tras los descubrimientos del siglo XX, se reconoció que esa cultura índica era contemporánea, igual de avanzada y, en términos de planificación urbana, superior a Mesopotamia.

Diversos investigadores contemporáneos en arqueoastronomía estudiaron las precisas observaciones astronómicas contenidas en textos védicos antiguos, argumentando que denotan un conocimiento avanzado del Cosmos miles de años antes de lo admitido por la cronología eurocéntrica del siglo XIX. Entonces, la defensa que hizo Blavatsky de la antigüedad científica y espiritual de India prefiguró hallazgos que descartaba la ciencia de su época.

b) Tras la muerte de Blavatsky en 1981, Annie Besant fue presidenta del Congreso Nacional Indio en 1917, y encarcelada por el gobierno británico entre junio y septiembre de ese año, junto con Bahman Wadia, su entonces colaborador (13). Sin embargo, Besant defendía un "Dominion Status" dentro del imperio y temía que los llamamientos gandhianos al boicot radicalizara el movimiento (14).

c) Bahman Wadia era asistente de Besant y rompió vínculos con la Sociedad Teosófica, para integrarse a la Logia Unida de Teósofos. En los años '30 Wadia se opuso a intrigas colonialistas/capitalistas y al comunismo que por entonces amenazaba con apoderarse de India, aventado por el ejemplo de la Revolución Rusa. Este personaje, llamado por algunos "el último teósofo congruente con la línea doctrinaria original", propuso crear sindicatos indios autónomos basados en un Fraternalismo real que respetara diferencias entre clases sociales, pero garantizando trato digno en vínculos inter-castas (15); así, jamás hubo una "línea teosófica única en temas políticos".


05. Teosofía Original vs. desviaciones posteriores

La línea original de este sistema íntegro y coherente se basa sólo en las obras de Helena Blavatsky, William Judge, Robert Crosbie, Wadia y otros personajes importantes, rechazando por completo las adiciones basurientas de C.W. Leadbeater, Besant, Alice Bailey, A. Hodgson, Jinarajadasa y toda la tendencia de los "maestros ascendidos", el "Yo Soy", el Nuevo Pensamiento, los cultos platillistas/ovni, las modas psicotrópicas/falso chamanismo, la "gnosis" samaeliana y todos sus derivados contemporáneos (16).

Esos desvaríos planificados introdujeron nuevas "jerarquías" de Maestros, "revelaciones clarividentes" por métodos de magia negra, pseudocultismo "práctico" y posturas políticas más definidas. En consecuencia, juzgar a Blavatsky por Besant o Bailey incurre en el mismo error del punto 01-c.


06. ¿"Universalismo"="agenda globalista"?

Detectamos una seria intoxicación y fanatismo por la línea tradicionalista de autores como Guénon (quien nunca probó con evidencia dura sus libelos contra Blavatsky) o Julius Evola (defensor explícito del sometimiento de mujeres para ensalzar la "preeminencia masculina"), y ellos propugnan la idea de que cada tradición mística debe permanecer aislada y en su sitio (17), abordando la literatura teosófica genuina a guisa de "manual político".

Por el contrario, la Teosofía Original anti-derechas, anti-izquierdas y anti-anarquismos duopólicos defiende la existencia de una Sabiduría Perenne común a todas esas tradiciones. Lejos de "uniformar" el mundo con una "agenda", la Teosofía fomentó el respeto mutuo interreligioso y el reconocimiento de la soberanía cultural de pueblos colonizados.

Llamar a la Teosofía "invento sin rigor" ignora que la Doctrina Secreta cita más de 1000 fuentes de Oriente y Occidente. Resulta curioso, por lo demás, que los mismos tradicionalistas calumniadores se afanen tanto por denigrar al cientificismo en sus canales-inodoro de YouTube, enviciándose con el cherry-picking (selección de datos que refuerzan sesgos de confirmación), una práctica muy asidua entre grupos de extrema izquierda "pro-ciencia" para desacreditar la espiritualidad y los fenómenos paranormales. Les extrèmes se touchent, mes amis...

Si los atacantes de esa línea conservadora insisten una y otra vez en que "Blavatsky era racista en términos despectivos/discriminatorios", pasando por alto sus constantes acápites que la superioridad o inferioridad humana radica sólo en la evolución o despliegue de capacidades espirituales, entonces ellos quedan muy mal parados con su pretendido "afán místico" y devienen tan materialistas y abominables como los "enemigos" de la otra acera.

Con lo anterior, queda totalmente claro que ambas facciones de ultranza están bajo el control de magos negros, porque saben que el logro del equilibrio materia-Espíritu desata grandes fuerzas que pondrían en riesgo a los mandos abusivos, sin importar su color político. Es de esperar que sus antepasados hayan sido todo-sapientes, jamás necesitaron un mínimo cambio y defecaban rosas para disimular su hedor; de lo contrario, no se molestarían en armar pataletas ridículas.


Referencias

1. Nicholas Goodrick-Clarke, The Occult Roots of Nazism: Secret Aryan Cults and Their Influence on Nazi Ideology, Aquarian Press, 1985.

2. Ibídem, cap. 2 y 3.
3. Shanna Turner, "A Crisis of Consciousness: Völkisch Occultism in Austria and Germany, 1890-1933", ufl.edu.

4. "Constitución y Reglas de la Sociedad Teosófica", Adyar, 1875, Objetivo n° 1.
5. Adolf Hitler, Mein Kampf, cap. 11, citado por Goodrick-Clarke, p. 82-83.
6. H.P. Blavatsky, La Doctrina Secreta, vol. 2, Estrofa 7, "Las Siete Razas", Theosophical University Press (TUP).

7. H.P. Blavatsky, La Doctrina Secreta, vol. 2, p. 289, 316; TUP.
8. B. Nethercot, The First Five Lives of Annie Besant, p. 112 (relación Hume-Besant-Congreso Indio).

9. H.P. Blavatsky, Isis Develada, vol. 2, cap. 10, p. 475, TUP.
10. H.P. Blavatsky, La Doctrina Secreta, vol. 2, p. 168, contexto de Antropogénesis.
11. H.P. Blavatsky, La Doctrina Secreta, vol. 2, p. 444, sobre las Leyes de mezcla.
12. H.P. Blavatsky, La Doctrina Secreta, vol. 2, "Proemio".
13. Annie Besant, How India Wrought For Freedom, 1915, y registro de su arresto en 1917.

14. Annie Besant, carta a C.P. Ramaswami Aiyar, 1920, sobre sus temores al boicot gandhiano.

15. B.P. Wadia, Theosophy and the Labour Movement in India, 1932, Logia Unida de Teósofos.

16. Logia Unida de Teósofos, The Original Program of the Theosophical Society, 1909.

17. René Guénon, La Crisis del Mundo Moderno, 1927.


APÉNDICE

Las Cartas Mahatma para A.P. Sinnett, compiladas por A.T. Barker en 1923, son documentos clave porque Sinnett era justamente el funcionario británico que emplean las víboras esotericoides para acusar a Blavatsky de "imperialista".

Tómese en cuenta que estas misivas se escribieron entre 1880 y 1884 mientras Alfred era editor del Pioneer en India.

-Carta 5, 1880. "(...) no debe usted guardarme rencor por lo que le digo a él de los ingleses en general. Son orgullosos. Para nosotros especialmente, de suerte que lo consideramos una característica nacional. Y no debe usted confundir sus opiniones particulares -especialmente las que ahora tiene- con las de sus compatriotas en general. Pocos, si es que los hay (desde luego, con salvedades, como usted mismo, cuya intensidad de aspiraciones hace que se pase por alto cualquier otra consideración), consentirían jamás en tener a una 'persona de piel oscura' por guía o líder, no más que una moderna Desdémona elegiría hoy en día un Otelo indio. El prejuicio de raza es intenso, e incluso en la libre Inglaterra se nos considera 'raza inferior'".

-Carta 28, 1881. " Por más que pueda usted tener razón al pensar que 'entre los hombres de ciencia ingleses no hay ni siquiera media docena cuyas mentes sean más capaces de recibir estos rudimentos (de sabiduría oculta) que la mía' (la de usted), se equivoca en cuanto a los nativos. La mente india está preeminentemente abierta a la percepción rápida y clara de las verdades metafísicas más trascendentales y abstrusas. Algunos de los más iletrados captarían a simple vista lo que, a menudo, se le escaparía al mejor metafísico occidental. Ustedes pueden ser, y con seguridad lo son, superiores a nosotros en cualquier rama del conocimiento físico; en las ciencias espirituales, nosotros fuimos, somos y seremos siempre sus MAESTROS".

-Carta 28, 1881: "(...) si llega usted a apreciar o no por entero mis motivos, o interpretar incorrectamente las verdaderas causas que me obligan a renunciar por ahora a cualquier correspondencia ulterior, confío sin embargo que algún día reconocerá usted que esta última carta suya, bajo la apariencia de una noble humildad, de confesiones de 'debilidades y fracasos, imperfecciones e insensateces' fue, evidentemente -y sin duda inconscientemente por su parte- un monumento de presunción, un clamoroso eco de ese espíritu arrogante y autoritario que se oculta en el fondo de cada corazón inglés".

-Carta 55: "El aire está lleno de miasmas traidoras; un oprobio inmerecido se cierne sobre la Sociedad, y la falsedad han sido utilizadas para derribarla. La Inglaterra eclesiástica y la [Compañía] Anglo-India oficial han pactado en secreto para comprobar, si es posible, sus peores sospechas y aplastar el movimiento al menor pretexto. Toda estratagema infame será empleada en el futuro, como ya lo es en el presente, para desprestigiarnos como sus promotores, y a ustedes en cuanto patrocinadores. La oposición representa enormes intereses financieros y ellos cuentan con la ayuda entusiasta de los Dugpas, ¡tanto en Bután como en el Vaticano!"

-Carta 65, 1885. "Usted ya debe haber comprendido (...) que casi ha fracasado el intento que hacemos cada siglo para abrir los ojos al mundo ciego: en India parcialmente, y en Europa por completo, salvo pocas excepciones. Sólo queda una oportunidad de salvación para aquellos que todavía creen: unirse y enfrentarse a la tormenta con valor. Que los ojos de los más intelectuales entre el público se abran ante la sórdida conspiración que se lleva a cabo en los círculos misioneros [cristianos] contra la Teosofía, y en el plazo de un año ustedes habrán recuperado el terreno perdido. En India es 'Cristo o los Fundadores (!!) ¡Matémosles a pedradas!' Han estado muy cerca de matar a uno; ahora están atacando a la otra víctima, que es Olcott. Los padres son tan activos como las abejas".

-Carta 81, 1883: "El gran dolor que usted me ha infligido demuestra claramente que, o bien yo no entiendo nada de las conveniencias y obligaciones políticas, y por lo tanto difícilmente cabría esperar que fuera un sabio 'dirigente' político y hombre de negocios, o bien que el hombre al que yo considero un verdadero amigo [Sinnett], por más honrado y voluntarioso que sea, no se sacudirá nunca los prejuicios ingleses y la culpable aversión hacia nuestra raza y nuestro color".

Concluyendo:

-Ni siquiera los Maestros eran "agentes encubiertos del imperio"; dicen con toda franqueza que muchos británicos son prejuiciosos y arrogantes.

-En la Carta 16 el Mahatma escribe: "(...) de todos nuestros semi-chelas, usted y Hume son los más propensos a utilizar para el bien los hechos que se les dan".

-Los asertos coinciden con lo vertido en Isis Develada y la Doctrina Secreta.


Aquila in Terris

1 de marzo de 2022

René Guénon y sus disparates contra la Teosofía (3 de 3)


Por Alexandre Moryason 

Contenidos:
 
05. Guénon y el budismo esotérico
06. El reciente descubrimiento de las fuentes para "La Doctrina Secreta" vs. las “denuncias” de Guénon


05. Guénon y el budismo esotérico

Puede ser conveniente recordar que, si los orientalistas de formación occidental (nada interesados en probar que Madame Blavatsky tenía razón o no) confirman la presentación de esta última sobre una noción clave, varios representantes autóctonos también lo han hecho sin ambigüedades para la Doctrina teosófica en su totalidad. Esta observación no es inútil si se recuerda en qué términos Guénon pretendía pronunciar un juicio final sobre la Teosofía y su iniciadora:

“En cuanto a las doctrinas estrictamente orientales, Blavatsky sabía del brahmanismo e incluso del budismo sólo lo que todo el mundo puede conocer de ellas, e incluso la autora no entendía mucho de esas religiones, como lo prueban las teorías que les achaca y también los contrasentidos que comete en cada momento en términos sánscritos (…) Añadiremos una palabra más sobre los textos tibetanos supuestamente muy secretos que Blavatsky ha citado en sus obras, en particular las famosas Estrofas de Dzyan, incorporadas en la Doctrina Secreta y la Voz del Silencio. Esos textos contienen muchos pasajes que obviamente están 'interpolados' o incluso se inventan desde cero, y otros que al menos han sido 'arreglados' para acomodarlos a las ideas teósofas; en cuanto a sus partes auténticas, simplemente están tomadas de una traducción sobre fragmentos del Kandjur y Tandjur, publicada hacia 1836 en el vigésimo volumen de Asiatic Researches of Calcutta por Alexandre Csoma De Körös” (1) (Théosophisme, p. 96-97).

(1) El erudito húngaro Alexandre Csoma de Körös, autor de un diccionario y gramática del tibetano clásico, es fundador de los estudios tibetanos en Europa. Su trabajo fue continuado por Philippe-Édouard Foucaux (1811-1894), el primer tibetólogo francés (nota añadida por nosotros y no pertenece al texto de Guénon).

Aquí tenemos la cuestión para las fuentes de la Doctrina misma: UNA “IMPOSTURA”… Para desgracia de René, ésta no era la opinión del Lama Kasi Dawa Samdup. Erudito e iniciado de la escuela Kargyutpa del “budismo del norte”, Samdup dictó en particular las explicaciones y notas dadas en la introducción a la primera publicación occidental del Bardo Thôdol. Este "Libro Tibetano de los Muertos", como se le ha llamado de forma algo incorrecta, es una de las obras sagradas y fundamentales del budismo Mahayana o camino del "Gran Vehículo" (en oposición a la vía Hinnayana o “pequeña perfección”, propuesta más particularmente por los budistas sureños). El doctor W.Y. Evans-Wentz, editor y co-traductor, agradece a Lama Samdup una valiosa asistencia en la incorporación de esta doctrina y especifica que esa ayuda respondió al deseo del propio Gurú (Maestro) del Lama, quien a su vez deseaba que su escuela no viera su pensamiento irremediablemente distorsionado por una primera transcripción errónea al inglés. Por lo tanto, el texto se presenta de la siguiente manera: Bardo-Thôdol-El Libro Tibetano de los Muertos, o experiencias posteriores a la muerte en el plano del Bardo-Según la versión en inglés de Lama Kasi Dawa Samdup, editada por Walter Yeeling Evans-Wentz, M.A., D. Litt., B.S.C. del Jesus College, Oxford (traducción al francés de Marguerite La Fuente, prefacio de M.J. Bacot, seguido de Carl Gustave Jung (2), comentario psicológico del Bardo-Thodol, París: Librairie d'Amérique et d'Orient-Adrien Maisonneuve, 1933).

(2) “El Bardo-Thodol es un libro cuya función es enseñar (…) No creo que haya mejores vías para saldar mi deuda con los dos primeros traductores del Bardo-Thodol -el difunto Lama Kazi Dawa-Samdup y el señor Evans-Wentz- ni agradecerles, que tratar de facilitar a la mente occidental la comprensión de las ideas y la grandiosa problemática de esta obra, a través de un comentario psicológico (…) Estoy seguro de que todos quienes exploren este libro con la mente abierta y se dejen imbuir por él sin previo aviso, lo encontrarán enriquecido” (extracto del prefacio por Carl Gustav Jung).

En la introducción a este trabajo y concerniente a las obras de Blavatsky y su enseñanza, encontramos la siguiente observación en una nota de Evans-Wentz, de la cual parece aconsejable otorgar aquí una cita más extensa:

“Con respecto al significado esotérico de los cuarenta y nueve días del Bardo, compárese: La Doctrina Secreta, por H.P. Blavatsky, Londres, 1888, p. 238, 411, 617, 627-628. Lama Kasi Dawa Samdup consideró, a pesar de las críticas dirigidas a sus obras, que indudablemente Blavatsky debe haber recibido una elevada educación lamaica, como ella afirmó” (op. cit., nota 1, p. 6, énfasis añadido).

Walter Yeeling Evans-Wentz (1878-1965), a la usanza tibetana y sosteniendo una copia del Bardo-Thôdol, frente al monasterio Ghoom en Darjeeling (1955).  

Las partes de la Doctrina Secreta a que se hace referencia son los conceptos séptuples de Globos-Cadenas Planetarios y Razas Humanas, cuya reseña muestra la contribución más original de la Teosofía a la Metafísica, cimentando así la idea de evolución cósmica de la Conciencia. Sin embargo, esta presentación fue juzgada por Guénon y otros como “fruto de la imaginación de Blavatsky”, mezclada con “un revoltijo superficial de doctrinas hindúes bastardas y mal asimiladas”. Para el escritor francés, el concepto mismo de "evolución" es absolutamente ajeno a cualquier doctrina oriental (incluso la del budismo, que él no conoce). ¡Y estos desarrollos "evolutivos" serían sólo un préstamo de Blavatsky sobre las doctrinas darwinistas! Evans-Wentz, por su parte, añade una precisión que confirma a H.P.B. en sus declaraciones de haber tenido acceso a una Doctrina desconocida para los orientalistas, cuando ningún occidental había viajado aún al Tíbet:

“De igual modo, el budismo del norte -cuyo simbolismo sigue muy vivo- ha sido condenado por su contraparte sureña por su reclamo de ser ‘guardián de la Doctrina esotérica’, transmitida oralmente de generación en generación por los iniciados del Buda”.

Y agrega: “Los lamas admiten que los Ti-Pitaka (los 'Tres Cestos de la Ley') son, como dicen los budistas del sur, las palabras escritas de la doctrina de los antiguos o Thera Vâda; pero aseveran que los Pitakas no contienen todas las Palabras y carecen de muchas enseñanzas yóguicas del Buda, transmitidas esotéricamente hasta hoy. El budismo esotérico, como se le ha llamado de forma correcta o equívoca, semeja haberse transmitido principalmente ‘de boca en boca’ y siguiendo doctrinas de este tipo, según una regla oral y establecida de Guru a Shishya [discípulo]” (op. cit., p. 4).

Podemos comparar este conjunto con la siguiente afirmación guénoniana, cuyo aplomo de incompetencia debemos admirar aquí nuevamente:

“De hecho, lo cierto es que jamás hubo ningún 'budismo esotérico' genuino; si uno quiere encontrar el esoterismo, este no es el lugar porque en sus orígenes el budismo fue esencialmente una doctrina popular que sirvió de soporte teórico a un movimiento social de tendencia igualitaria” (Théosophisme, p. 105).

Sin comentarios… excepto, quizás, para observar que es bastante agradable ver que la mala fe o la ignorancia llevan a tal autor a dedicarse al análisis revisionista. Pero, ¿qué no haría Guénon para salvar una tradición “tan noble” como la de los brahmanes quemadores de viudas, o la alteración neoespiritista (que aquí es el registro del budismo)? ¿Quién podría en este período de entreguerras -pero tan fértil en ideas “elitistas”- entender la “verdadera Tradición”, salvo él? Sostenemos que la habilidad improvisada por el sesgo se opone a aquélla mucho más confiable de un auténtico representante de la tradición Kargyudpa, así como del eminente tibetólogo W.Y. Evans-Wentz. También y en tiempos recientes, el doctor D.T. Suzuki -representante del budismo Zen- confirmó esta evaluación:

“La Voz del Silencio es la verdadera Doctrina Mahâyanâ. No hay duda de que Madame Blavatsky fue iniciada, de una forma u otra, en el aspecto más profundo de dichas enseñanzas y luego reveló lo que ella consideraba prudente dar al mundo occidental bajo el nombre de Teosofía. Es cierto que algunas cosas fueron agregadas y otras se han quitado de la Doctrina Mahâyanâ pura, de acuerdo con el alcance de su conocimiento y juicio” (D.T. Suzuki, Eastern Buddhist (Old Series) V, p. 376., loc. cit. en B.A.T., p. 224).

Daisetz Teitaro Suzuki en 1960 (1879-1966), cortesía de Library of Congress

Suzuki agrega que "el Movimiento Teosófico ha dado a conocer al público general las doctrinas esenciales del budismo Mâhayâna, y el interés que ahora se está desarrollando en Occidente ha sido ciertamente sostenido por el conocimiento de la Teosofía” (ibídem), lo cual debiera constituir una respuesta a la sanción que Guénon consideró “definitiva”.


06. El reciente descubrimiento de las fuentes para "La Doctrina Secreta" vs. las “denuncias” de Guénon

Situemos ahora otra prueba en el archivo de fuentes auténticas de la Doctrina Secreta por Madame Blavatsky. Recuérdese que ella misma afirmó derivar esa obra no sólo desde una tradición oral de “budismo esotérico”, sino de un libro “tan antiguo que constituye el modelo a partir del cual se compiló el libro de Kiu-Té”.

El texto que Helena indica con ese nombre también es aludido con frecuencia por el Maestro K.H. en las Cartas Mahatma, al cual se ha tachado de “falsedad” como otros, y con más razón al anterior y más antiguo que H.P.B. da como su prototipo. Podemos responder hoy a los maestruchos de la negación: desde que las tropas de Mao Zedong invadieron Tíbet y saquearon sus tesoros literarios, hemos identificado los Libros de Kiu-Te, a los que David Reigle dedica un extensa composición llamada The Books of KIU-TE -or the Tibetan Budhists Tantras- A Preliminary Analysis (Wizards Bookshelfs, San Diego, 1983).

Fotografía de un manuscrito raro, copia de Phak-pa-Jam-pal-gi-Tsa-way-Gyud (Hphags pa Hjam dpal-gyi Rtsa wahi Rgyud); en sánscrito: Arya Manjushri Mûla Tantra ("Tratado original (Libro Raíz) del Dios de la Sabiduría”) sobre la Doctrina Kalachakra, tal como fue originalmente enseñada por el Señor Buda y formando parte del Kanjur (Bkah-'gyur), canon de “Traducción de los Mandamientos” del budismo tibetano. El texto está escrito en oro y plata sobre papel tibetano lacado, y cada folio mide 64,5 x 15,5 centímetros. Para preservarla, esta colección fue confiada a uno de los funcionarios que acompañaron al difunto Tashi Lâma cuando Su Santidad huyó de Tíbet (extraído del libro "El Libro Tibetano de la Gran Liberación" por W.Y. Evans-Wentz, Adyar Publishing House).

El particular rechazo con que se ha rodeado la existencia de estos libros se debe al simple hecho de que la ortografía de las traducciones del tibetano aún no estaba fijada en la época de Blavatsky, y además ella agregó una cita bibliográfica que comenta en La Doctrina Secreta cuyo título era aproximado. Esta es la edición de 1876 y 1879 de Narratives of the Mission of George Bogle to Tibet, and of the Journeys of Thomas Manning to Lhasa, por Clements Robert Markham. Helena Petrovna simplemente lo había mencionado como "el Tíbet de Markham", y es en este libro que figura un apéndice titulado "Una breve descripción del Reino del Tíbet", escrito en 1730 por el monje capuchino Horatio Della Penna (p. 309 et sq. como se indicó), quien a su vez menciona -para burlarse de ellas- obras tibetanas que según él eran las "leyes de Dote y el otro (…) Kiute". El tibetólogo David Reigle escribe:

“Ahora es fácil ver que ambas divisiones, Dote y Kiute, son mDo-sde y rGyud-sde respectivamente, o las secciones (sde) de los Sutra (mDo) y Tantra (rGyud) de la palabra del Buda, el Kandjur”.

El mero hecho de que durante un siglo ni siquiera nos molestáramos en hacer la conexión entre el rGyud sde y la mención de Kiu-Te, ya efectuada por Della Penna, dice mucho sobre la “competencia” y “buena fe” de orientalistas que todavía se ríen de la obra de Blavatsky, mientras la ignoran deliberadamente. Los comentarios secretos y textos tántricos (mágicos) constituyen así el rGyud-sde (Kiute) dentro del Canon Budista, formado por el Kandjur y Tandjur, como afirmó H.P.B. y debidamente señalado por un alto dignatario del lamaísmo que ella cita, el “Chohan Lama, jefe de los Archivos de la biblioteca secreta del Dalai Lama y los Lamas Rimpoche de Tashi-Lumpo” (cf. “Tibetan Teachings”, Blavatsky Collected Articles). Con respecto a dichos comentarios, y de los cuales Helena dijo que eran catorce, David Reigle sostiene:

Hay razones para pensar que existen citas de estos catorce volúmenes de comentarios en algunas glosas accesibles, que se encuentran en la parte Tanjour (bsTan-'gyur; también Bstan-hgyur) del Canon budista tibetano. Una tradición muy extendida -ya mencionada en el siglo XIV por Budon (Bu-ston, 1290-1364) en su Historia del Budismo (Chos-'byun) y reportada incluso antes en los propios comentarios de Kiu-te (rGyud-sde)- habla de versiones originales más extensas de los libros de Kiu-te, inencontrables entre los textos conocidos en India o Tíbet, sino sólo en lugares como Shambhala, etc. Ciertos instructores relevantes, como Âryâsanga, tienen fama de haber tenido acceso a esos registros y algunos han escrito comentarios que los citan” (op. cit., p. 3).

Por lo tanto, esta es una mención autóctona de apostillas ocultistas y perdidas, provenientes de Shambhala, la mítica ciudad del Buda. Para medir la fiabilidad de la información proporcionada por Budon, conviene recordar que fue precisamente él quien fue primer editor tibetano de Kandjur y compiló el Tandjur. Reigle especifica:

Estas dos colecciones de manuscritos se guardaron en el pequeño monasterio de Narthang (sNarthan), ubicado a unos 10 kms. al suroeste de Shigatsé (gZis-ka-rtse u hogar de los Mahâtmâs asociados con el Movimiento Teosófico), y se convirtieron en la base de posteriores ediciones xilográficas en bloque del Canon. Así, llegaron a conocerse como la ‘Edición antigua de Narthang’” (op. cit., p. 11).

Finalmente, el famoso “Libro de Dzyan”, del cual sus “Estrofas” son base para La Doctrina Secreta, fue presentado por H.P.B. como el primero de estos 14 comentarios secretos sobre el Kiu-Te. Y nuestro tibetólogo enumera cinco razones para identificar esos segmentos con "la versión más extendida" de la glosa sobre el primero de los grandes textos del Kandjour, el Kâlachakra Tantra:

a) El texto resumido que queda del Kâlachakra se coloca siempre a la cabeza de los textos del Kanjour; de manera similar, Blavatsky ubica el Libro de Dzyan como el "primero de los volúmenes de comentarios" para el Kiu-te.

b) La ubicación del mayor centro de estudio de Kâlachakra fue el monasterio Tashi Lhunpo, adyacente a la residencia de los Mahatmas teosóficos, en Shigatsé.

c) La referencia a Shambhala es constante en la literatura teosófica como fuente de sus enseñanzas, y asimismo en lo referente al texto del Kâlachakra.

d) Solo el Kâlachakra, entre los libros de Kiu-te, otorga un sitio central a la Cosmogénesis y Antropogénesis. Este es también el caso para las Estrofas de Dzyan, de las cuales La Doctrina Secreta es un comentario.

e) El término Dzyan es una transcripción fonética tibetana del sánscrito Jnâna, el Conocimiento-Sabiduría. Jnâna es también el título de la quinta y última sección del Kâlachakra.

Por lo tanto, hoy tenemos más motivos para considerar las Fuentes de la Doctrina Secreta como basadas genuinamente en la Tradición Oculta Tibetana, en lugar de cuestionarla. Es cierto que este resumen breve y parcial del trabajo por David Reigle no refleja toda la sutileza de sus argumentos y el alcance de la información que brindan; no obstante, dará al lector una idea del estado actual de cosas, lo que destruye por completo los argumentos de Guénon.

Finalmente, la pregunta sobre las fuentes originales de la Doctrina recibida por Blavatsky puede llevarnos brevemente a otro debate: ya hemos tenido la oportunidad de preguntarnos qué crédito debe darse al siguiente aserto doble de Guénon:

“(…) parece bien establecido que Blavatsky nunca fue a India antes de 1878, y que hasta ese momento nunca se habló de los ‘Mahatmas’; lo siguiente proporcionará pruebas suficientes” (Théosophisme, p. 15-16).

Ya hemos señalado que no se da ninguna de las pruebas empeñadas en el resto de su obra, siendo esto sólo una dosis "aprendida" de conjeturas y afirmaciones gratuitas. También observamos que esta acusación de “impostura” procede de la cizaña más notable: quienes conocieron a Blavatsky previo a 1878, en particular su tía y hermana, dan fe que ella mencionaba a sus Maestros mucho antes de ese año (en efecto, desde su niñez, y posteriormente durante su estadía en Rusia para 1859-1864, o su referencia a lo que H.P.B. llamó Radja-Yogis en la época). Durante el relato se dieron otros testimonios que corroboran la realidad de sus viajes, en particular los recogidos por H.S. Olcott. Entonces, ¿por qué Guénon, sin su gran "probidad", los ignoró deliberadamente? La conclusión obvia es que si en determinados círculos intelectuales “tradicionalistas” René goza de una reputación de “estudiosos concienzudos” -como también quienes dicen pertenecer a su escuela-, ese prestigio está totalmente sobrevalorado, porque no es sólo en el campo del rigor anecdótico (por muy necesario que sea para sus demostraciones) donde se puede “capturar” a este sujeto en la falta de mentir sobre cualquier cosa. En su polémica dirigida contra el “neoespiritismo”, su obra filosófica misma está adornada con más engreimiento que instrucción real. Para responder punto por punto a la totalidad de su trabajo sería necesario dedicarle cientos de páginas, idénticas a las anteriores, además de una imperdonable pérdida de tiempo y energía, dos bienes preciosos y despilfarrados como aparecen entre los “Signos de los Tiempos”, título para uno de sus libros y cuyo inventario le era tan querido. Concluiremos con algunas apreciaciones relevantes, una sobre Guénon y otras dos para H.P. Blavatsky:

-Jacques Bergier en Enciclopédie de l’Inexpliqué: “[Guénon] consideró perfectamente innecesario dar referencias a lo que sostenía. Es muy lamentable (...) Personalmente prefiero inclinarme a admitir que lo poco que sé de la Tradición no da la idea de que Guénon haya tenido acceso a este dominio”.

-D.T. Suzuki (maestro de budismo Zen) en Eastern Buddhist (Old Series): "No hay duda de que Madame Blavatsky fue iniciada, de una forma u otra, en el aspecto profundo de las enseñanzas Mahayana, y que luego ella reveló lo que consideraba prudente dar al mundo occidental bajo el nombre de Teosofía”.

-David Reigle en Light on the Dzyan: Kalachakra-Symposium on H.P. Blavatsky’s Secret Doctrine: “Desde la identificación obvia en 1981 de los Libros de Kiu-Te (rGyud- sde) como el Tantra budista tibetano, sospeché durante largo tiempo que el Libro de Dzyan, del cual se tradujeron las Estrofas de La Doctrina Secreta, podría ser el perdido Mûla (Raíz) Kâlachakra Tantra".

René Guénon y sus disparates contra la Teosofía (2 de 3)


Por Alexandre Moryason

Contenidos:

03. La Doctrina del Karma según Guénon
04. La Doctrina del Karma según los textos orientales


03. La Doctrina del Karma según Guénon

Antes de examinar el “punto de vista guénoniano” sobre la Doctrina del Karman, cabe preguntarse dónde se sostiene que sólo este autor es competente en dicho asunto como tantos otros… Es él mismo quien se toma la molestia de afirmarlo en las primeras páginas de su "libro maestro", llamado L’Homme et Son Devenir Selon le Vêdâna:

"No es porque la ‘Ciencia Sagrada’ se haya caricaturizado odiosamente en el Occidente moderno por impostores más o menos conscientes, que sea necesario abstenerse de hablar sobre ello y menos parecer que se ignora, si no negarlo; al contrario, sostenemos con firmeza no sólo que existe, sino que es sólo de ella de lo que nos proponemos hablar en este libro. Quienes se refieran a lo que hemos dicho en otra parte sobre las extravagancias de los ocultistas y teósofos, comprenderán inmediatamente que es otra cosa de lo que se trata, y que estos individuos son a nuestros ojos sólo simples ‘laicos’, e incluso unos que particularmente agravan su caso tratando de hacerse pasar por lo que no son” (op. cit., p. 10, énfasis añadido, versión francesa).

Guénon es ciertamente "lo que pretende ser"; por lo tanto, primero debe considerar su propia comprensión de la "verdadera Doctrina" sobre Karman o "Karma" (por galicismo del término), que parece ser una noción metafísica fundamental en el tópico de L’Homme et Son Devenir. En esta obra, Guénon dedica a Karman exactamente 18 líneas, dispersas en tres páginas de las 205 que componen el cuerpo del libro. Debemos admirar la economía de medios… Por ello, es necesario recordar en primer término lo que dijo al respecto en "Teosofismo, Historia de una Pseudoreligión". Recuerda allí con espíritu crítico que, según Madame Blavatsky, el Karman es:

“(…) esta ley invisible y desconocida que adapta con sabiduría, inteligencia y equidad, cada efecto a cada causa, y que a través de la última llega a quien la produjo” (op. cit. p. 121).

Guénon recuerda que Blavatsky lo llama "ley de retribución"; A.P. Sinnett, basándose en la enseñanza de los Mahatmas, le denomina "ley de causalidad ética". Para René, obviamente todo esto es falso: “En esta concepción teosófica del 'Karma’ encontramos un excelente ejemplo del abuso de los términos sánscritos incomprendidos que ya hemos señalado: de hecho, la palabra 'karma' significa simplemente ‘acción’ y nada más; nunca tuvo el sentido de causalidad (‘causa’ se dice ‘kârana’ en sánscrito), y menos aún de esta causalidad especial cuya naturaleza acabamos de indicar” (op. cit., p. 122).

La lección es profunda, y nuevamente debemos admirar aquí la sobriedad demostrativa: ninguna cita superflua de los textos llega a entorpecer el “veredicto magistral”...


[Traducción del texto resaltado: “Fil.: acumulación de méritos y faltas en el transcurso de vidas pasadas; destino./Acto supremo, obra santa./Fil.: [Vaisheshika], la categoría [padartha] de las actividades, y de éstas la tradición menciona cinco: utkshepana (elevación), avakshepana (disminución), akuncana (contracción), prasarana (expansión), y gamana (desplazamiento)”]. Extracto del "Lexique sanskrit-français" de Gérard Huet, basado en el diccionario sánscrito-francés por Stchoupak, Nitti y Renou, en el "Sanskrit-English Dictionary" de Monier-Williams, el "Practical Sanskrit-English Dictionary" de Apte y, en su totalidad, el notable léxico de Bergaigne, gran maestro francés de estudios en dicha lengua oriental. Gérard Huet es miembro de la Academia de Ciencias y la Academia Europaea, director de investigación del INRIA].

Así, para Guénon, el concepto mismo de “causalidad ética” o “ley retributiva” ligada a la Doctrina de Reencarnación es occidental, heredada y específica del espiritismo; Blavatsky simplemente engalanó dicha noción con el término oriental "karma" mediante un préstamo abusivo, e inmediatamente agrega:

“(…) el relato que acabamos de dar, por sucinto que sea, nos parece suficiente para mostrar la falta de seriedad en la llamada doctrina teosofista, y sobre todo para establecer que no tiene fundamento, a pesar de sus pretensiones, sin una base tradicional genuina” (ibídem, p. 122).

En efecto, Guénon afirma borrar completamente la idea de "efecto del acto", que justifica plenamente la aceptación teosófica del término "karma". Veamos las únicas líneas que dedica a Karman en todo el volumen dedicado a esta cuestión del "Devenir" según el “Vêdânta":

“El primer Mîmânsâ (una de las seis escuelas clásicas o Darshanas de la filosofía hindú) se llama Karma-Mîmânsâ o Mîmânsâ práctico, es decir, relativo a los actos, y más particularmente a la ejecución de ritos; la palabra Karma, de hecho, tiene un doble significado: en el sentido general, es acción en todas sus formas; en el sentido especial y técnico, es acción ritual según lo prescrito por el Veda. Este Mîmânsâ práctico tiene como objetivo, como consigna el comentarista Somanâtha, ‘determinar de manera exacta y precisa el significado de los escritos’, pero sobre todo en la medida en que éstos contienen preceptos, y no en relación con el conocimiento puro o Jnâna, el cual se pone a menudo en oposición con Karma y que corresponde precisamente a la distinción entre ambos Mîmânsâs. El segundo Mîmânsâ se define además como el del 'conocimiento divino' (Brahma-Vidyâ) obtenido a través de la contemplación” (op. cit., p. 17-18).

El segundo pasaje de la obra donde aparece el término Karma, ofrece un simple recordatorio del significado de "acción" como uno de los dos aspectos del "poder" [Indriya] junto con el conocimiento [Jnanâ o Buddhi] (cf. op. cit., p. 80). Finalmente, la última mención de Karma por Guénon no trae más que estos detalles tan sofisticados como incompletos:

“(…) sin Conocimiento, no puede obtenerse la Bienaventuranza (Ananda). La acción (Karma, ya sea que esta palabra se entienda también en su sentido general, o se aplique especialmente a la realización de ritos), al no oponerse a la ignorancia (Avidiyâ), no puede alejarla” (op. cit., p. 188).

Entonces, eso es todo lo que podemos sacar de René sobre el significado de "Karma", y esta es la fecundidad que lo autoriza a abrumar el discurso teosófico con sarcasmos, entre otros (1).

(1) El término Karma se cita 223 veces sólo en La Doctrina Secreta. Aquí está la definición dada en el Glosario Teosófico:

KARMA (sánscrito). Físicamente, una acción; metafísicamente, la LEY DE RETRIBUCIÓN, norma de causa y efecto o causalidad ética. Es Némesis sólo en un sentido, el del mal karma. Es el undécimo nidana en la cadena de causas y efectos del budismo ortodoxo; sin embargo, constituye el poder que controla todas las cosas, el resultado de la acción moral, el samskara metafísico o efecto moral de un acto realizado para lograr algo que satisface un deseo personal. Existe karma de mérito y demérito. El karma no castiga ni recompensa; es sólo la única ley universal que guía infalible y ciegamente -por así decirlo- a todas las demás leyes que producen ciertos efectos a lo largo de los surcos de sus respectivas causas. Cuando el budismo enseña que ‘el karma es el núcleo moral (de todo ser) que sólo sobrevive a la muerte y continúa en transmigración’ o reencarnación, simplemente quiere decir que no queda nada después de cada personalidad, excepto las causas que ésta produjo y que no mueren; es decir, no pueden ser eliminadas del Universo hasta que sean reemplazadas por sus justos efectos, y ‘borradas’ por ellos. Tales causas, a menos que hayan sido compensadas durante la vida de quien las produjo -mediante resultados proporcionales-, seguirá al Ego reencarnado y lo alcanzará en encarnaciones posteriores hasta que se restaure por completo la armonía entre efectos y resultantes. Ninguna ‘personalidad’ -un mero grupo de átomos materiales y características instintivas y mentales- puede continuar naturalmente, como tal, en el mundo del Espíritu puro. Sólo existe aquello que es inmortal en su naturaleza, correspondiente al mismo Buddhi y divino en esencia -a saber, el Ego- que puede existir para siempre. Y dado que es este Ego el que elige la personalidad que animará luego de cada Devachán, y que recibirá -a través de estas personalidades- los efectos de las causas kármicas producidas, es por lo tanto este Ego o ‘yo’ el ‘núcleo moral’ en cuestión y encarna el karma ‘que es el único que sobrevive a la muerte’".


04. La Doctrina del Karma según los textos orientales

Consultemos el estudio serio de este punto doctrinal por el profesor Raimundo Panikkar (1918-2010) (1), una alta autoridad reconocida
sobre esta materia, en "La Loi du Karma et la dimension historique de l’homme" (en E. Castelli, Herméneutique et Eschatologie, p. 205-230, Introducción, París: Aubier, 1971).

(1) De padre indio y madre española, autor de tres tesis doctorales en Ciencia, Filosofía y Teología, fue especialista en Filosofía de India, investigador en las Universidades de Mysore y Varanasi (Benarés) y luego profesor en las Universidades de Madrid, Roma, Cambridge y Harvard. También era miembro del consejo académico del Instituto Ecuménico de Estudios Teológicos Avanzados de Jerusalén, y presidente de la Asociación Teológica de India.

El profesor Panikkar, que no era teósofo, también establecía el siguiente panorama general sobre el concepto de Karman como contribución a una indagatoria realizada bajo el patrocinio de la Unesco sobre "Les Cultures et le Temps" (p. 73-101, París: Payot Unesco, 1975):

“Aparte de ciertas doctrinas del tiempo absoluto, Karman es la ley que rige la combinación de tiempo e historia.

-Karman es ante todo el acto, y luego el residuo de ese acto que produce buenos o malos resultados (cf. Brhadâranyaka Upanishad IV, 4, 6.);

-que sobrevive a la persona (cf. Brhadâranyaka Upanishad III, 2, 13, etc.),

-y finalmente, el estatuto que gobierna la retribución de los actos y la red de correspondencias entre los Karmas de los seres. Esta ‘causalidad universal’, como a menudo se denomina a Karman, explica prácticamente todas las relaciones en el Universo y va mucho más allá de una concepción individual sobre la transmigración [reencarnación]. Karman reúne los elementos personales (la incidencia de cada acto en los confines del Cosmos) e impersonales (aspecto común para el carácter creable de todos los seres), de modo que podemos hablar de un Karman inagotable o interminable, como el conjunto de residuos de actos humanos” (op. cit. p. 86, énfasis añadido).

El autor concluye que “la reflexión sobre Karman más bien alude a las causas de los acontecimientos” (op. cit., p. 87).

Es útil comparar este breve resumen con el de Guénon, para quien la idea de Karman “(…) jamás tuvo el significado de causalidad (‘causa’ en sánscrito es ‘kârana’)”. Los Upanishads (siglo V a. de C.), sin duda, no descansan para Guénon “sobre una base tradicional genuina”, lo cual es más conocido por él que por más de dos milenios de comentaristas hindúes.

De hecho, el término sánscrito Karman no aparece en ninguna parte punible con una acepción tan reducida como afirma René en el contexto del hinduismo (además muy variado y no reducible a una sóla escuela). En su Vocabulaire de l'Hindouisme (Dervy-livres, París, 1985), los eminentes especialistas Jean Herbert y Jean Varenne dan a la palabra Karman los siguientes significados:

“1. -Acto ritual;
2. -cualquier acto, acción u obra;
3. -actividad laboral;
4. -consecuencia de los actos;
5. -resto de las buenas o malas consecuencias a sufrir por actos pasados, y determinantes de encarnaciones sucesivas” (op. cit., p. 57, énfasis agregado).

Son los puntos 4 y 5, propiamente hindúes, que el budismo desarrollará en un aspecto ético y donde los comentarios brahmánicos tendían a ver sólo una serie mecánica de causa y efecto, a ratos codificada por las supersticiones más absurdas. Esto aparece claramente en la lectura de la Anthologie sánscrita por Louis Renou, miembro del Instituto y profesor de la Sorbona (París: Payot, 1961), otra referencia universal en materia de estudios vedantinos; el mismo investigador que hablaba acerca de los "desvaríos de René Guénon". La confirmación de esta evidencia se puede encontrar en las Leyes de Manú, traducidas en el capítulo “La Loi des Rennaissances” (op. cit., p. 197). Renou introduce así la noción de Karman: "Como sabemos, la teoría de los renacimientos (samsâra, propiamente ‘circuito’, transmigración), con su corolario filosófico sobre el acto y el efecto del acto (karman), forman una de las bases del hinduismo posvédico”.

A objeto de corroborar lo anterior, consultemos una enciclopedia para asegurarnos de que otros textos y sus comentarios también invaliden las afirmaciones de Guénon como “eminente especialista” en Tradición Universal, tanto védica como bíblica, coránica y taoísta. Indudablemente la Encyclopaedia Universalis es "profana", e incluso si en ésta pueden notarse ciertos "deslizamientos" (ver el juicio de A. Faivre sobre Teosofía), tiene la ventaja de estar generalmente escrita por especialistas competentes que conocen el significado de los vocablos utilizados en el ámbito cultural de su especialidad. Así, el término "Karman" aparece en varios contextos de hinduismo y budismo, donde además ya no tiene el mismo trasfondo metafísico (2).

(2) A continuación se muestran algunos extractos de la Encyclopædia Universalis (edición francesa de 2002), por Anne-Marie Esnoul, Directora Académica Honoraria, Escuela Práctica de Estudios Avanzados (sección V):

-”Si en efecto innova respecto a algunos puntos, Sankara se ajusta a la mayoría de las cuestiones esenciales para toda la tradición; la ronda de renacimientos (samsara) ligada al karman, el residuo de actos acumulados en existencias anteriores que conserva su poder imperativo para sí mismo” (extracto del artículo sobre Sankara).

-”Sin duda, encontramos muy difundida la creencia en sucesivos renacimientos (samsara) a los que, bajo el peso de obras cometidas en vidas previas (karman), un principio espiritual e individual es constreñido hasta su perfecta purificación. Pero al heredarse de formas brahmánicas más antiguas -como las que ya conocimos en los Upanishads clásicos-, esta noción es panindia y común tanto al budismo como al brahmanismo, y está relacionada con la creencia en la eternidad del Universo” (artículo sobre hinduismo).

-”El término en sí [Samsara] -de sam-SR, ‘fluir con’- evoca bien esta corriente perpetua y circular que lleva al alma individual a través de reencarnaciones en cadena; karman constituye el residuo de actos en existencias anteriores, determinando así los renacimientos y sus circunstancias” (artículo sobre brahmanismo).
 
Guénon descuidó, o tal vez fingió olvidar, que la Doctrina Teosófica no se refiere de ninguna manera al brahmanismo ortodoxo, sino en parte al budismo esotérico de los Gelugpas. El término “budismo esotérico” (que además H.P.B. juzgó inadecuado) se acuñó en la primera exposición doctrinal de Teosofía por A.P. Sinnett, sobre la base de Cartas Mahatma que afirman ser budismo tibetano. Sin embargo, la idea de una "ley retributiva por actos" está ampliamente confirmada en el propio contexto del hinduismo. En efecto, Karman es el eje conceptual en cuyo derredor giran todos los desarrollos concernientes al Samsarâ (transmigración de las almas, sin importar el significado distintivo o específico de cada secta, o los diferentes niveles de instrucción dentro del hinduismo).

En el artículo "Nirvâna et Samsâra" M.A. Bareau -profesor en el Collège de France- proporciona más detalles: "Los Upanisads y el hinduismo sucesivo, el budismo y el jainismo coinciden generalmente en la respuesta al problema del mecanismo de la transmigración: es el valor moral de los actos (karman) realizado en una existencia que determina las condiciones para el renacimiento, como circunscribe la felicidad o desgracia que experimentaremos en esta nueva vida (…) En definitiva, el fenómeno de la transmigración al que están sujetos todos los seres vivos, se rige porque el budismo llama a los actos ‘maduración’ (vipâka), una especie de justicia inmanente que obliga al autor de un acto a recibir automática e inevitablemente -al final de un lapso más largo o corto- el castigo o la recompensa por la acción que ha cometido. Sin embargo, esta no es la opinión de todas las sectas antiguas, si uno cree en particular los textos budistas que las combaten. Para algunos, sólo el azar condiciona el renacimiento, y el valor de los actos no explica en modo alguno la felicidad o infelicidad de las circunstancias existenciales. Según otros y en particular brahmanes obsesionados con sus inquietudes religiosas y el orgullo de su posición social, es sólo la correcta ejecución de los muchos y variopintos actos rituales -cuyo cumplimiento privilegiado se reservaban celosamente- lo que define la felicidad en vidas futuras, y no el valor moral de las acciones ordinarias (…) Para el jainismo, la ‘liberación’ se alcanza cuando el principio vital (jiva), habiendo rechazado todas las consecuencias de sus actos (karman) y todas sus actividades corporales, se encuentra aislado (kevalim) en su pureza natural, y al fin disfruta plenamente, gracias a su conciencia, de la ‘vista’, el conocimiento, la dicha y el poder infinitos” (A. Bareau, “Nirvâna et Samsâra”, Encyclopaedia Universalis, vol. 14, p. 823, énfasis agregado).

En el marco particular del shaivismo, M.P. Filliozat confirma: “Al igual que mala [impureza], Karman (acto) es concebido como sin principio y desde siempre aferrándose al yo vinculado, en el sentido de que un acto siempre va preludiado por otro, pues la acción que se completa genera otra automáticamente (…) es a través del vínculo con Maya [ilusión] y sus productos que el individuo puede existir en el mundo fenoménico, el cual le es necesario para ‘consumir’ el karman y ‘madurar’ mala allí a través de la acción bien dirigida, el ritual, la devoción, el yoga, etc.” (P. Filliozat (3), “Shiva et Shivaïsme”, Enciclopaedia Universalis, vol. 4, p. 582).

(3) Pierre Sylvain Filliozat, director académico en la Escuela Práctica de Estudios Avanzados (sección IV).

Aunque el brahmanismo ortodoxo también contrarresta las interpretaciones sesgadas de Guénon, finalizaremos con el texto de M.A. Bareau sobre la cuestión del Karman en el budismo: “La avidez e ignorancia generan las tres 'raíces del mal' que son la lujuria, el odio y el error, de las que a su vez surgen vicios, pasiones y conceptos equivocados. Todo ello empuja al ser a actuar y dejarse conducir por el mecanismo de retribución de los actos. Cualquier obra (karman) ya sea corpórea, vocal o sólo mental, si resulta de una decisión tomada con pleno conocimiento de los hechos, produce por sí misma -automática e inexorablemente- un ‘fruto’ (phala) que ‘madura’ poco a poco, y tarde o temprano recae sobre su autor en forma de recompensa o castigo correspondientes a ese acto en especie e importancia. Esta ‘maduración’ (vipâka) del acto es más o menos prolongada, pero como su duración supera con frecuencia la de una vida humana, obliga al autor a renacer para recibir su retribución” (M.A. Bareau, op. cit., vol. 3, p. 472, col. B; citado también en su cátedra de estudios budistas).

Estas explicaciones se hallan en estricta conformidad con lo presentado en Teosofía sobre la Doctrina de Karman. Al menos Guénon podría haber sido menos insultante con respecto a la definición de este concepto por parte de Blavatsky, en la medida que ésta es confirmada por todos los especialistas competentes, excepto René, que no lo hace de ninguna forma obvia. Por otro lado, a partir de estas lecturas podemos ver con claridad que las fuentes de Guénon provienen del brahmanismo más estrictamente reductivo en su comentario ritualista sobre los textos. Esta es una cara parcial y tendenciosa de la ortodoxia y no de ésta última en su conjunto; a lo sumo, representa uno de los "puntos de vista" particulares en una de las seis Darshanas. Los conceptos evocados por especialistas muestran que los propios Upanishads dieron lugar a la idea de “retribución ética”, desarrollada más tarde por el budismo, y esta última doctrina es el fundamento de la Teosofía. Por tanto, Guénon pretende juzgar un atisbo del budismo esotérico, del que todo lo ignora, mediante nociones tomadas de un brahmanismo ortodoxo y sectario al que sospechamos sólo tuvo acceso libresco. Tal elección doctrinal sería repugnante para una mente distinta a la suya, obsesionada -como los rigurosos brahmanes- por las castas fundadoras del "tradicionalismo".

René Guénon y sus disparates contra la Teosofía (1 de 3)


Por Alexandre Moryason

El administrador expresa sinceros agradecimientos a Moryason y su equipo editorial por autorizar gentil y expresamente la traducción al español de esta serie.


Contenidos:
 
01. Guénon frente a la Teosofía
02. Errores históricos de Guénon

La obra de René Guénon todavía se ofrece hoy como referencia a muchos representantes del pensamiento llamado “tradicional”, particularmente en los círculos masónicos. Su obra goza de un prestigio que se debe al indiscutible talento del escritor, pero también a una reputación de exigencia intelectual y ética “tradicional”, sustentadas en una erudición que debe revisarse.


01. Guénon frente a la Teosofía

Cualesquiera que sean los méritos ocasionales en la obra de Guénon, ésta y las siguientes secciones mostrarán que la reputación de "conocimiento" y "rigor" que se atribuye a su nombre está más que sobrevalorada. A todos les parecerá que este autor debe especialmente la extensión de su lectorado a la "ignorancia culta" de sus seguidores, más sensibles al aplomo de su mentor que capaces de evaluar las afirmaciones arbitrarias y la calificación a menudo dudosa. Libros como “Teosofismo: Historia de una Pseudoreligión”, “El Rey del Mundo” y otros veintiséis pretenden introducir un enfoque auténtico del esoterismo, según los criterios de lo que se ha denominado “corriente tradicionalista”. Ninguna obra es del todo negativa, y la de Guénon -especialmente "El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos"- lleva ciertas pepitas en un peligroso torrente, alimentado por un sospechoso elitismo de los parientes ideológicos más desastrosos que aparecieron en el interbellum del siglo XX. Sin embargo, algunos de sus adláteres aseguran defenderlo de esto, lo cual está sujeto a un debate posterior. Lo único que nos importa aquí es el hecho de que este escritor se esforzó por desacreditar totalmente a la persona y obra de Madame Blavatsky, considerándola una figura emblemática de lo que con desdén llamó "neoespiritualismo". Este término despectivo señala en él cualquier expresión doctrinal que se desvíe mínimamente de una de las grandes tradiciones adscritas a las creencias "reveladas" (judaísmo, cristianismo e islam, excluyendo por tanto la tradición espiritual del budismo) y de su propio esoterismo, que debía considerarse "ortodoxo" por representantes calificados.

Por lo tanto, el significado que el Esoterismo atribuye a la palabra “tradición” no puede ser al que se refiere Guénon, pues aquélla se remonta a una Enseñanza milenaria y anterior a cualquier religión revelada, a cualquier forma de control por parte de una casta sacerdotal -susceptible de sostener por sí misma la Verdad sobre el aspecto más oculto de la religión considerada (y es este detalle lo que Guénon consideraba "el esoterismo de una religión”)-, y finalmente a cualquier forma de exclusión, a saber, en lo relativo al género y la posición social. Guénon afirma que los criterios que le permiten autentificar la “tradición” han sido escudriñados desde su propio recorrido espiritual e intelectual, descrito como “riguroso”, y abarcando aspectos tan vastos como el cristianismo, el islam, el hinduismo y el taoísmo, todos coincidentes con su “experiencia personal de iniciación” donde, sin embargo, sus persistentes negaciones se ven como un signo de su “alta integridad”. Que tal enunciado pudiera impresionar tanto a la "élite intelectual" se explica por el hecho de que el ámbito de la Tradición Iniciática es muy poco conocido, y donde además la calificación es más difícil de contrarrestar. La idiosincrasia “guénoniana” hizo escuela, pero en adelante puede encontrar en varios autores un desprecio soberano por todo lo que el “Maestro” indicaba con su venganza, y por lo cual es recomendable ofrecer una muestra. Así, tras haber mencionado las aclaraciones que Guénon aportó a la noción de Teosofía "con un rigor indispensable", M.A. Faivre, autor del artículo "Théosophie" -primera edición de la Encyclopaedia Universalis-, bajo la entrada "Guénonienne" dio el siguiente veredicto sobre la doctrina de Madame Blavatsky, aquí visiblemente confundida con aquélla de sus sucedáneos imposibles: "Una cierta idea occidentalizada del budismo, un marcado interés por los fenómenos psíquicos, una erudición fantasiosa y poco recia; desde luego, una enseñanza ‘reencarnacionista’ delirante e insuficiente para constituir una doctrina, sino sólo una masa incoherente de elementos a menudo contradictorios, que sólo pueden atraer como regla general a personas de baja cultura”. Y en esta misma Enciclopedia que acabamos de citar, esbozaremos de paso lo suficiente para mostrar que la ignorancia de Guénon en materia de Tradición Oriental sólo se compara con la soberbia que pone en los juicios que espeta en nombre de aquélla (el profesor Louis Renou (1) ya habló, y con razón, sobre los “desvaríos de René Guénon”). Algunas de sus aberraciones bastarán para demostrarlo. Los cargos formulados por Guénon para desacreditar a Blavatsky cubren una gama bastante amplia de todas las afirmaciones calumniosas que puedan emplearse sin demasiado temor a ser negadas, ya que son valoraciones subjetivas o afirmaciones incontrolables*:

(1) Louis Renou (1896-1966), sanscritista francés reconocido internacionalmente, miembro del Instituto y profesor de la Sorbona, eminente especialista en estudios indios y orientales. Es autor de obras en el campo indoario antiguo (gramática y lexicografía), y asimismo elaboró ediciones y transcripciones de textos literarios y religiosos.

*Se citan aquí las páginas de la obra “Teosofismo” en francés (N.del T.).


-Dibuja el retrato moral de un monstruo de duplicidad (Théosophisme, capítulos VI, VII y VIII, p. 72-92), basado en los únicos elementos proporcionados por los únicos enemigos de H.P.B., en particular Solovioff, Barlet y Gaboriau.

-Afirma que Helena Petrovna y el coronel Olcott pertenecían a una “sociedad oculta” de la que “fueron expulsados en 1878” y les sirvió como "centro iniciático": una cierta "Fraternidad Hermética de Luxor", de la que René sostiene estar bien informado (p. 19-27). Esto es simplemente estrambótico, pues hemos visto cuán improbable es la afiliación de Olcott y Blavatsky a esta colectividad, cuyo nombre es, en cambio, curiosamente idéntico al que mencionan, identidad que no dejaron de denunciar como impostura.

-Se esfuerza por desacreditar totalmente la Doctrina Teosófica mediante varias de sus obras, exponiendo el "abuso" y la "desviación" de términos sánscritos y las nociones tradicionales que abarcaban.

-Finalmente y respecto al “informe Hodgson”, acompañado del veredicto por la Psychical Research Society, el autor acepta todas las conclusiones en bloque, representando a H.P.B. como una “estafadora” que empleó trucos y efectos especiales como demostraciones psíquicas (cap. V, p. 61-71). En seguida se presentarán debidamente las pruebas para demostrar que las afirmaciones de Guénon son incorrectas.


02. Errores históricos de René Guénon
 
A) El dúo Solovioff

Empecemos por un ejemplo de confusión escandalosa de consecuencias difamatorias, que nos permite medir la veracidad en las referencias de Guénon. De hecho y para denunciar a Blavatsky, éste último utilizó el libro de Sergei Vsevolod Solovioff A Modern Priestess of Isis, una urdimbre de comentarios tendenciosos por un don nadie que admite haber fingido su amistad con Blavatsky para perderla mejor. Guénon, acusado por este uso exclusivo, replica: "Respondemos que Solovioff fue al menos un filósofo valioso, quizás el único que ha tenido Rusia, y quienes lo conocieron bien nos certificaron que su integridad intelectual estaba por encima de toda sospecha” (p. 319-320). Y de hecho, la "probidad intelectual" de Vladimir Solovioff (1) (1853-1900), reconocido filósofo-poeta e hijo del famoso historiador Sergei Solovioff, no puede ser cuestionada porque Vladimir se distinguió por su desesperada lucha por el reencuentro de las iglesias Ortodoxa y Católica ("Rusia y la Iglesia Universal"), antes de volver con decepción a la filosofía pura ("Justificación del Bien y Tres Conversaciones"). Sin embargo, la “entereza intelectual” de Sergei Vsévolod Solovioff, autor del libro en que se inspira Guénon y hermano menor de Vladimir, no puede estar "por encima de toda sospecha". Así, el escritor galo confunde al célebre Vladimir con Sergueï -el “falso confidente” de H.P.B.-, escritor y autor mucho más modesto (en 1895) del libelo vengativo que ensucia la memoria de aquélla. Su honestidad es dudosa por la misma admisión de su editor y prologuista; él mismo es radicalmente hostil a Madame Blavatsky, pero considera que debido a dicha honestidad intelectual se generan ciertas ambigüedades sobre la versión dada por Sergei de algunos hechos (op. cit., p. XV-XVI).

El colmo es que Vladimir Solovioff, filósofo de erudición y pensamiento elevado que atrajo la admiración de su tiempo, no había ocultado en modo alguno la gran consideración que daba a los escritos de Helena Blavatsky. Al defenderla contra sus calumniadores, elaboró comentarios sumamente agradecidos sobre su último trabajo "La Clave de la Teosofía", donde esbozaba una síntesis de los aspectos fundamentales de la Doctrina de sus Mahatmas
. En la revista Russkoye Obozreniye [The Russian Review] donde ella misma escribía con frecuencia, Vladimir [foto derecha] se expresaba en estos términos hacia 1889:

“Se ha dicho que la Teosofía es una propuesta comercial, y a través de ella se puede acumular una gran cantidad de dinero. El mismo oponente afirma que los Guías Tibetanos de la Sociedad, Mahatmas y Chelas [discípulos], nunca existieron y fueron inventados por Madame Blavatsky. Al primer planteamiento, la autora [Blavatsky] responde con datos y cifras convincentes; en cuanto al segundo, nosotros mismos, una parte foránea en este asunto, podemos testificar que esto es falso. ¿Cómo pudo Helena haber inventado la Hermandad Tibetana o la Orden de los Chelas, cuando es fácil encontrar información precisa y auténtica sobre la existencia y características de ese grupo en el libro del misionero francés Huc (Voyage en Tartare, Tibet et Chine); y que visitó Tíbet en la primera parte del decenio 1840, es decir, unos treinta años antes que se fundara la Sociedad Teosófica? De todos modos, y teniendo en cuenta todas las debilidades teóricas y éticas de la Sociedad, es obvio que ésta última -ya sea en su forma actual o no-, así como el movimiento neobudista (2) despertado por sus esfuerzos, tienen un rol importante que desempeñar en un futuro próximo […] Este último trabajo de H.P. Blavatsky es particularmente importante para nosotros, porque presenta el budismo desde un ángulo nuevo e insospechado hasta el día de hoy, es decir, un movimiento religioso sin credos ni dogmas, y sin embargo provisto de un objetivo bien definido y único: que el individuo logre su propia evolución divina en oposición a la creencia en un principio sobrehumano” (loc. cit. en Ryan, p. 202-203).

(1) También escrito Soloviev o Solov'ev (Wladimir Sergeevich Soloviev).
(2) El término "budista", escrito con una sóla "d", indica que Vladimir Solovioff apoyó la distinción hecha por Blavatsky entre el principio espiritual que da su significado para esta Filosofía [Buddhi] y el movimiento religioso que reclama textos atribuidos a Buda en su Doctrina Exotérica (“La Clave de la Teosofía”, capítulo "La Teosofía no es budismo", p. 20-23).

Por lo tanto, no sólo Guénon comete una confusión ridícula, sino que inadvertidamente afirma ser un filósofo que desautorizó radicalmente los comentarios que hizo contra Blavatsky.


B) Malentendido sobre Samuel Mac Gregor Mathers

Guénon hizo todo lo posible por “demostrar” que existían vínculos reveladores sobre agentes manipuladores de "contra-iniciación" entre la Fraternidad Hermética de Luxor (aquélla que detectó como tal), los Maestros ocultistas de diferentes movimientos rosacruces y los Inspiradores de la Sociedad Teosófica. Los Mahatmas de Blavatsky y las obras de ésta última le parecen evidentemente el tipo perfecto de estas oscuras empresas; así, Guénon nos invita a seguirlo en los giros y vueltas de sus conjeturas y revelaciones como hombre bien informado sobre el "quién es quién" del Esoterismo, y respecto a lo cual tiene intuiciones que otros no demuestran (cf., p. 33-42). Es aquí donde comete dos errores, cuya enormidad dice mucho sobre su imperfección real y el poco crédito que puede darse a sus "ajustes". Hablando de la Orden Hermética Golden Dawn, emanación de la Societas Rosicruciana en Anglia, René evoca el lema de uno de sus líderes, S.L. Mac-Gregor Mathers, para subrayar que tiene un final de texto idéntico al de "su" Hermandad Hermética de la Luz (op. cit., p. 36). Luego proporciona la siguiente información sobre Mac-Gregor Mathers, Imperator de la Golden Dawn y autor de una carta que acaba de mencionar:

“El autor de la carta que venimos de citar, que murió hace unos años, era hermano mayor de otro Mac-Gregor, representante en Francia de la Golden Dawn en el exterior, y también miembro de la Sociedad Teosófica. Durante 1899 y 1903 hubo algo de ruido en París en torno a los intentos por restaurar el culto a Isis por parte del señor y la señora Mac-Gregor, bajo el patrocinio del escritor ocultista Jules Bois, conatos bastante fantasiosos, pero que tuvieron en su tiempo cierto éxito de curiosidad. Agreguemos que la señora Mac-Gregor, 'Suma Sacerdotisa Amari', es hermana del señor Bergson” (op. cit., p. 36-37).

El lector familiarizado con estos detalles habrá tenido que revisar la cita dos veces para dar crédito a lo que ve: Guénon sostiene que Samuel Lyddel Mac Gregor Mathers, Imperator de la Golden Dawn, murió dejando un hermano menor y esposo de la hermana del filósofo Henri Bergson, ¡para representar a ese grupo a través de “actividades fantasiosas” en Francia! Rectifiquemos: ilustre figura del ocultismo anglosajón en el cambio de siglo, Samuel Lyddel Mac Gregor Mathers, casado con Moïna Bergson, jamás tuvo un hermano que llegase a Francia para llevar a cabo sus planes ocultistas. Los sucesivos episodios de esta actividad tuvieron como actor a una sóla persona, el propio Mathers, bien conocido por todos quienes posean algún conocimiento sobre un período de ocultismo que aún no estaba tan lejos para Guénon. ¿Qué deberíamos pensar de un inquisidor capaz de tales malentendidos sobre un tema que dice tratar como "experto", además de rectificar opiniones erróneas y triviales de sus contemporáneos en estas cuestiones?


C) Confusión entre Lytton padre e hijo

El anterior no es su único desliz de este tipo: al encontrarse con dificultades insuperables y atañentes a enlaces ascendentes o colaterales, Guénon incurre en otro grosero equívoco, aunque menos divertido, sobre Bulwer Lytton. Al continuar discutiendo "hábilmente" los nexos entre la política anglosajona y el ocultismo, considera oportuno exponernos una vez más a la ayuda de su ilustración: presenta a "Lord Lytton, entonces virrey de India", como un actor interesado en las intrigas libertarias de 1876 en torno a la Sociedad Fratres Lucis. René añade:

“Volviendo a asuntos serios, diremos que Lord Lytton, cuyo nombre acabamos de conocer en relación con Fratres Lucis, es el famoso autor de 'Zanoni', ‘Une Étrange Histoire' y ‘The Future Race’ (…) fue el gran mecenas de la Societas Rosicruciana, y su hijo fue embajador de Inglaterra en París. Probablemente no sea por simple casualidad que el nombre de Lytton se encuentre en todo momento mezclado con la Historia del Ocultismo” (op. cit., p. 301).

Esta vez Guénon confunde al padre (Sir Edward Bulwer Lytton) con el hijo (Lord Lytton) y atribuye a éste la autoría de las obras del anterior. Esto todavía dice mucho sobre la ignorancia de las fuentes más elementales en la historia del Ocultismo.


Arriba: Edward George Earle Bulwer-Lytton (1803-1873); debajo: Lord Edouard Robert Bulwer Lytton (1831-1891).

De hecho, el autor de Zanoni (1842) y la famosa obra Los últimos días de Pompeya fue Sir Edward Bulwer Lytton (1803-1873), padre de Lord Lytton, virrey de India y embajador de Inglaterra en París (3). Las funciones mencionadas nunca fueron asumidas por Lord Edward Bulwer Lytton, sino sólo por su primogénito. En consecuencia, las obras son del progenitor y al hijo corresponden los títulos y supuestos complots de 1876, en los que Lord Edward Bulwer Lytton no pudo intervenir -como aseguraba Guénon-, fallecido tres años antes. En una segunda edición de su libro, René corrige este traspié y el anterior queda intacto.

(3) El padre, Edward George Earle Bulwer-Lytton (1803-1873), fue estadista, poeta y crítico, y pasó a la posteridad como fructífero escritor, entre otros, de "Zanoni", "Los últimos días de Pompeya" o "The Future Race". Su hijo, Lord Edward Robert Bulwer Lytton (1831-1891), era diplomático y también poeta bajo el seudónimo de Owen Meredith. Fue designado Virrey de India por Disraeli en 1875 y se le confirió el título de conde por los servicios prestados en las guerras afganas. También ejerció como embajador en Francia desde 1887 hasta su muerte.


D) Imprecisiones sobre H.P. Blavatsky

Guénon quiere ignorar las fuentes más accesibles e indispensables, como el libro de Alfred Percy Sinnett "La Vida Extraordinaria de Madame Blavatsky", sobre la persona que dice condenar. De hecho, en la segunda edición de su libro difamatorio, admite sin vacilaciones (dos notas sucesivas, p. 319) haber omitido mencionar un informe pericial que ya en 1886 contradecía las conclusiones del “Informe Hodgson” (1885), referente a la caligrafía de Blavatsky; y este reporte constituye la base de la acusación para todos sus detractores, encabezada por Guénon. Explica así su negligencia: “(…) habíamos ignorado este hecho durante la primera edición, pues de lo contrario no lo habríamos eludido como nos han criticado” (op. cit., p. 319). Pero "este hecho" se menciona, muy claramente, en el apéndice 2 del trabajo de Alfred ya referido (The Extraordinary Life of Mrs. Blavatsky, p. 247-248), la primera y única biografía -y además muy breve- escrita en vida por Helena Petrovna. Asimismo, recordemos que Guénon admite no saber, y otra vez a pesar de Sinnett, si Blavatsky se volvió a casar en América durante 1875 (op. cit. p. 22-23). Esta duda revela las más descabelladas elucubraciones en la búsqueda de datos sobre una persona cuyo carácter y acciones pretende examinar (porque además el "supuesto" marido no es en absoluto "médium" como asegura Guénon).