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10 de marzo de 2022

¿Por qué la Teosofía niega lo "milagroso" y "sobrenatural"?


En ocasiones la gente se pregunta por qué la Teosofía afirma con tanta insistencia que los milagros y eventos sobrenaturales no existen.

Para empezar, es bien sabido que H.P. Blavatsky -fundadora del Movimiento Teosófico- realizó muchas hazañas inusuales, misteriosas y sorprendentes, y también que mientras ella estaba viva ciertos teósofos y otros individuos recibieron varias cartas y mensajes  por parte de sus Maestros/Adeptos Orientales en formas que ciertamente parecerían "portentosas" o "fuera de lo normal". ¿Cómo pueden entonces los teósofos negar tales fenómenos?

El primero de los diez puntos principales en "Isis Develada" -el libro inicial de Blavatsky- dice lo siguiente:

"No existen milagros. Todo lo que sucede es resultado de la ley eterna, inmutable y siempre activa. El milagro aparente no es más que la operación de fuerzas antagónicas a lo que el doctor y F.R.S. [Fellow of the Royal Society] W.B. Carpenter, un hombre de gran aprendizaje pero poco conocimiento, llama 'las leyes bien determinadas de la naturaleza'. Como muchos de su clase, Carpenter ignora el hecho de que pueden haber leyes que una vez fueron 'conocidas' y ahora permanecen ignotas para la ciencia".

Damodar K. Mavalankar, teósofo indio y discípulo del Maestro K.H., escribió una vez lo que sigue como explicación más detallada:

"Ciertamente los instructores enseñan a sus estudiantes [de Teosofía y Ocultismo] a creer que no existe tal cosa como 'milagro'. La idea de que algo suceda fuera de las Leyes de la Naturaleza es absurda y por lo tanto la rechazamos enfáticamente. Sin embargo, para nosotros y aunque parezca milagroso, estamos seguros de que siempre sucede en obediencia al impulso de las fuerzas naturales y no de ninguna causa sobrenatural. Esta es la posición asumida por el ocultista, y en consecuencia nunca se dijo que los fenómenos milagrosos atribuidos a los sabios del mundo no fueran genuinos, sino sólo que no constituían 'milagros' en el sentido de lo prodigioso y se llevaron a cabo a través de su conocimiento sobre las operaciones de las fuerzas ocultas en la naturaleza. Cualquiera puede producirlos y convertirse en un Boddhisatwa, a condición de que esté poseído con la pureza de Buda, se someta a la misma formación y obtenga el mismo conocimiento. Gautama 'Buda' nunca reclamó ninguna inspiración divina para el conocimiento de los hombres, es decir, cualquier influencia externa a sí mismo, ya que rechazó la idea misma sobre la existencia de Dios".

El mismo Maestro K.H. escribió una vez: “Nuestros jefes han decidido arrojar más luz respecto del tema en algunas mentes receptivas y demostrarles que tales manifestaciones son tan reducibles a la ley como los fenómenos más simples del universo físico. Los sabios dicen que 'la era de los milagros ha pasado', pero nosotros respondemos '¡nunca existió!'"

De esta forma, cuando un teósofo escucha noticias que generalmente se consideran milagrosas o sobrenaturales como la curación dramática de una persona enferma o desahuciada como resultado de imposición de manos, o que en apariencia y de modo "inexplicable" pudo evitarse un desastre inminente de cualquier tipo, él sabe que estos sucesos son simplemente el resultado de ciertas Leyes de la Naturaleza desconocidas para las masas (a menudo incluso para quienes actuaron como instrumentos con objeto de lograr el llamado "milagro") y sabidas sólo por unos pocos.

Esto no hace que tales eventos sean menos maravillosos o dignos de celebración o reconocimiento; simplemente elimina los elementos de ignorancia campante, fe ciega, sensacionalismo e histeria por lo "sobrenatural". ¿Cómo puede existir algo fuera de la Naturaleza cuando ésta última en terminología filosófica no es más que otro nombre para el Universo? Las normas naturales son las mismas del Cosmos y la persona que cree que todas ellas ya son conocidas y entendidas por la ciencia moderna está gravemente equivocada, pues como Hamlet dice a Horacio: "Hay más cosas en el cielo y la tierra con las que tu filosofía jamás ha soñado".

La creencia en lo sobrenatural significa pensar que el Universo no está gobernado por la Ley, sino que es susceptible de estar influenciado por una "potencia" o Ser separado o externo. Dado que la Teosofía enseña no-dualidad, unidad universal y la divinidad de toda la Vida, sostiene que todo el Universo está impregnado y comprendido por la Vida Divina, Infinita y ÚNICA y no hay nada separado ni fuera de nosotros; todo es Uno porque el Uno es TODO.

"Nuestros puntos de vista son bien conocidos: no creemos que haya ocurrido un 'milagro' o que alguna vez suceda; creemos que siempre acontecieron fenómenos extraños -falsamente llamados milagrosos-, están ocurriendo ahora y seguirán presentándose hasta el final de los tiempos; que éstos son naturales y cuando el hecho se filtre en la conciencia de los escépticos materialistas la ciencia irá a pasos agigantados hacia esa Verdad última que tanto tiempo ha estado buscando" (H.P. Blavatsky, "Nature's Human Magnets").

La Teosofía sostiene que no existe nada sobrenatural, sino muchos aspectos que podrían describirse bajo esa categoría y están más allá de la comprensión, capacidad y experiencia regular de personas normales, pero no son ajenas a la propia Naturaleza. Sugerimos revisar también "Doce enseñanzas teosóficas fundamentales" para complementar el tema de este artículo.

"Nuestro deber es mantener vivas en el ser humano sus intuiciones espirituales; oponerse y contrarrestar -tras una debida investigación y la prueba de su naturaleza irracional- la intolerancia en todas sus formas, ya sea religiosa, científica o social, y en especial la hipocresía como sectarismo religioso, creencia en milagros o cualquier aspecto sobrenatural. Lo que debe hacerse es intentar obtener conocimiento sobre todas las normas de la naturaleza y difundirlo con objeto de alentar el estudio de esas leyes menos entendidas por la gente moderna, las llamadas Ciencias Ocultas basadas en el verdadero conocimiento de la naturaleza en lugar de creencias supersticiosas basadas en fe ciega y autoridad como sucede actualmente" 
(H.P. Blavatsky, "La Clave de la Teosofía").