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21 de febrero de 2022

El escándalo Coulomb y las difamaciones de Richard Hodgson


Uno de los rasgos que caracterizan a los ociosos de la Calumniología (y su "religión") es el encono y la ferocidad con la cual reaccionan a cualquier crítica que se haga a su doctrina (su religión, aunque ellos niegan que sea tal), a sus exponentes. Este fanatismo es típico de los líderes en esta secta de avinagrados y de muchos de sus adláteres. Y no se dan cuenta que al actuar así no se están diferenciando mucho de aquellos líderes y creyentes exaltados que ellos mismos critican en las corrientes genuinas y potencialmente revolucionarias. Pero si acaso debiéramos ser "tolerantes" con ellos, deben entender que no puede existir en la Tierra una imposición masiva, planetaria, de una única ideología materialista. Tal imposición sería nociva e iría en contra de la libertad de culto y pensamiento, que es uno de los pilares fundamentales de la democracia y la libertad de pensamiento que debe haber en el mundo. En ese sentido, no debería ser un "crimen" o "atrevimiento" refutar al pseudoescepticismo de mala muerte o a las personas que le dan vida.

Muchas veces quedamos atrapados en falsas creencias, en puntos de vista fantasiosos porque queremos que la verdad sea como nos gustaría que fuese. Pero lo cierto es que la verdad es lo que es, independientemente de nuestros gustos y pareceres. La verdad muchas veces es gris e incómoda, incluso severa o rompedora de esquemas. Tenemos que comprender que todo el tiempo estamos fabricando verdades falsas que son emocionantes, hermosas, excitantes, llenas de cierto gusto, de cierto sabor, para complacer nuestras necesidades psicológicas del momento. Cuando comprendamos esto, el verdadero velo de "maya" comenzará a disolverse frente a nosotros.

No es espiritual ni respetable una persona que desprecia a otros, respondiendo con cinismo y evasiones cobardes y saturninas cuando le contradicen con las pruebas a la vista. Estos son rasgos de una persona déspota, dictatorial, muy retrasada espiritualmente. No es espiritual ni respetable una persona que sufre de amargo resentimiento y que se entrega a su enfermedad sin ningún remordimiento de consciencia. Estas adicciones a conductas contaminantes son características de personas espiritualmente subdesarrolladas. No es espiritual -ni digna de respeto- una persona que miente sobre sus "investigaciones", y que más aún es tan canalla que no es capaz de un debate abierto y serio sobre lo que critica, ni ser consecuente con sus "valores religiosos o de vida". La falta de honestidad y la mentira deliberada son totalmente contrarias a la espiritualidad desarrollada. Y no parecen ser muy "espirituales" los individuos que suelen "ponerse el parche antes de la herida" para proyectar en otros sus demonios de desengaño intelectual e infundir "buena impresión" en otros. Hemos descrito aquí a los vagos indecentes e irresponsables, los doctorados en Sofistería del Desconsuelo que calumnian a los Profesores Teosóficos (enlace a panfletos). 

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Presentamos a continuación el capítulo 12 del libro "H.P.B.: The Extraodrinary Life and Influence of Helena Blavatsky" por Sylvia Cranston, con un doble objetivo: entregar herramientas de juicio imparcial para los investigadores honrados y contrarrestar las tentativas difamatorias y de mala voluntad que abundan en muchas páginas electrónicas con respecto al estatus ocultista de Blavatsky.

Como teósofos, indudablemente respetamos y promovemos la libertad de pensamiento como parte integral del desarrollo humano, pero por dictado del sentido común esa facultad tiene linderos muy marcados y de carácter incondicional. En psiquiatría se sabe que quienes incurren en la transgresión constante de este principio (y en general de las reglas para la correcta convivencia social) son llamados psicópatas y muchas veces manipulan a sus víctimas/audiencias limosneando "compasión" o derechamente distorsionan los hechos cuando se ven arrinconados. En el siglo XXI los psicópatas novelescos anti-Teosofía (y "anti-todo" en varias instancias) se amparan tras una computadora y hacen alarde de su "gran trabajo analítico" respecto de nuestra tarea y el cual más bien nos incita a una sincera carcajada, pues gracias a esas iniciativas protervas y perfectamente premeditadas nos damos cuenta de quiénes son los que realmente merecen respeto por su grandeza silenciosa al reivindicar por enésima vez el verdadero sitial de la espiritualidad. 

Se suele afirmar que "en caso de duda, mejor abstenerse", pero no son dignos de consideración los que incluso utilizan ese sagrado don para corromper a sus semejantes y llamar la atención sólo con objeto de proteger sus intereses antiespirituales y rellenar su vileza con las aguas servidas del PREJUICIO. Sócrates lo resumió bien cuando sentenciaba: "Cuando el debate ha terminado, la calumnia se vuelve herramienta del perdedor".

Aquila in Terris

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Aunque el "informe Hodgson" para la Sociedad de Investigaciones Psíquicas [S.I.P.] no se realizó hasta diciembre de 1885, mantiene una gran semejanza con los cargos de los Coulomb en 1884, por cuanto ambos merecen considerarse conjuntamente. Si bien no parece necesario un análisis detallado y a una distancia de cien años (1986), sin embargo la S.I.P. publicó un descargo en la prensa estableciendo que “el 'develamiento' de Madame H. P. Blavatsky -ocultista de origen ruso- por dicha organización en 1885 se encuentra seriamente cuestionado, con la publicación en el Journal de la S.I.P. (vol. 53, abril de 1986) sobre una enérgica crítica al informe de ese año” por el doctor Vernon Harrison, “un miembro de larga data en esa institución”. La prensa señaló: 

"El meollo del caso se basaba en los dos conjuntos de cartas en disputa. Uno de ellos eran misivas provistas por dos empleados despedidos de la Sociedad Teosófica en su cuartel general de India, y supuestamente escritas por Madame Blavatsky implicándola en fenómenos psíquicos fraudulentos; y el otro conjunto eran mensajes de apoyo ostensible a la Sociedad Teosófica por miembros de una fraternidad oriental, popularmente llamados Mahatmas. Hodgson aceptaba que el primer grupo era genuino, [pero] argumentaba que las Cartas Mahatma eran productos espurios de Madame Blavatsky y aliados ocasionales. Por el contrario, el doctor Harrison † sugiere que las cartas espurias son incriminatorias y fabricadas por los ex empleados en venganza; el paquete de las Cartas Mahatma, ahora conservado en la Biblioteca Británica, no poseen la escritura de Madame Blavatsky, ni desfigurada ni de ninguna otra forma. 

Para un detallado análisis de la escritura a mano, debe consultarse el largo informe del doctor Harrison, y la evidencia que éste encontró en dicha caligrafía era “tan débil, parcial y confusa, que lo mismo podría haber demostrado que Madame Blavatsky escribió Huckleberry Finn, o que el presidente Eisenhower compuso las Cartas Mahatma” (169).

†Vernon Harrison era experto en escritura y falsificación, y durante diez años fue Jefe de Investigación en Thomas De La Rue e impresos para bancos, pasaportes, estampillas, etc. del gobierno británico.

A principios de 1884, cuando H.P.B. se preparaba para abandonar India y recorrer Europa, devolvió una visita al príncipe Harisinghji en Varel. La acompañaba Mohini, el doctor Hartmann y Emma Coulomb, quien había solicitado especialmente ser incluida. En ocasiones previas Coulomb había tratado en vano de obtener doscientas rupias de este rico rajá y esperaba que esta vez tendría éxito. Cuando H.P.B. descubrió esta última intención, la reprendió y Coulomb estaba furiosa y juró venganza: “Jamás la perdonaré por el resto de mi vida y la perjudicaré tanto como pueda” (170).

No fue sorpresa para Blavatsky que Coulomb alimentara sentimientos de disgusto hacia ella. Helena escribió a Sinnett: 

"Ella comenzó a elaborar su plan de traición en 1880, desde el primer día en que llegó a Bombay [cuartel general de la S.T.] con su marido, ambos sin zapatos, sin dinero y hambrientos. Emma ofreció vender todos mis secretos al Rev. Bowen del Guardian de Bombay, en julio de 1880, y los enajenó realmente al Rev. Patterson en mayo de 1885 (...) ¿Por qué debería quejarme? ¿Acaso el Maestro no deja a mi elección seguir los dictados del Señor Buddha quien dice que no dejemos de alimentar aún a una serpiente hambrienta, sin temor a que se dé vuelta y muerda la mano que la nutre, o enfrentar al karma que seguramente castigará a aquél que se aleja de la vista del pecado y la miseria, o falla en aliviar al pecador y sufriente?" (171).

Antes que H.P.B. abandonara Europa, Coulomb pidió que ella y su esposo tuvieran acceso exclusivo a las habitaciones de Blavatsky en el segundo piso, para protegerlas de todo daño. Cuando Helena protestó diciendo que ya había dado el debido permiso a Hartmann para usar su biblioteca, Emma se excitó muchísimo e insistió en que si él o cualquier otro podía ingresar, ella “no respondería por nada” de lo que sucediera y entonces H.P.B. accedió a sus deseos (172).

De todos los que estaban en Adyar, Olcott era quien menos sospechaba de los Coulomb, que eran amistosos con él; trabajaban duro y hacían bien su trabajo. El 5 de abril, cuando viajaba por tren con Mohini desde París a Londres, recibió fenomenalmente esta carta por uno de los Maestros:

"No se sorprenda por nada de lo que escuche sobre Adyar. No se desanime. Es posible -aunque tratamos de prevenirlo dentro de los límites del karma- que tengan grandes problemas domésticos. Han cobijado a una traidora y enemiga bajo su techo durante años, y la facción misionera está más que lista para avalar cualquier ayuda que ella pueda ser inducida a otorgar. Una conspiración regular está en pie. Ella está enloquecida por la aparición de Lane Fox y los poderes que han dado al Consejo Directivo" (173).

De regreso en India el 26 de abril, otra carta fue enviada por medios fenoménicos a Hartmann, como cabeza del Consejo Directivo:

"Durante algún tiempo esta mujer ya ha tenido comunicaciones abiertas -una interlocutora diplomática regular con enemigos de la causa, ciertos [misioneros]. Ella espera más de 2.000 rupias de ellos si los ayuda a arruinar o por lo menos injuriar a la Sociedad perjudicando la reputación de sus fundadores. Por eso insinúa puertas falsas y trucos; además, cuando se necesitan puertas-trampa, se encuentran porque es lo esperado (...) Si quiere ser más fuerte, mantenga todo lo anterior en el más estricto secreto. Que ella no sospeche que usted sabe, y si quiere mi consejo, sea prudente, pero actúe sin tardanza" (174).

El Consejo no reaccionó inmediatamente, pero cuando lo hizo tomó medidas extremas. El 14 de mayo se realizó un juicio y los Coulomb fueron acusados con un número de fechorías incluyendo extorsión, chantaje, calumnia y malversación de fondos de la Sociedad. Los cargos no fueron refutados y en consecuencia la pareja fue expulsada (175). El Consejo quedó satisfecho y se liberó finalmente del par problemático, pero al verse humillados y ardiendo en deseo de venganza los Coulomb fueron derecho a los brazos de quienes les daban la bienvenida, los misioneros cristianos. R.A.V. Morris escribe:

"Los misioneros hicieron las cosas a su propia manera; con el prestigio de la raza gobernante tras ellos, se persuadieron a sí mismos de que el brahmanismo –al ser el credo de una raza 'más baja'- era necesariamente una religión inferior, inevitablemente oscurecida en el curso del tiempo y destinada a ser suplida por el cristianismo. Consecuentemente, cuando se fundó The Theosophist y comenzó un activo movimiento por el renacimiento de las religiones nativas en su pureza primitiva mediante un grupo de europeos [y una americana], los misioneros advirtieron el peligro que significaba para su dominio racial y religioso, y adoptaron tácticas para deshonrar la reputación de los conductores de la oposición como preliminar al desplazamiento de ésta y su sociedad fuera de escena" (176). 

El Consejo Directivo había llegado al límite al expulsar a los Coulomb semanas antes, pero se refrenó cuando recibieron esta carta de K.H.:

"Mientras uno no haya desarrollado un perfecto sentido de justicia, es preferible errar por misericordia que cometer el más ligero acto de injusticia. Madame Coulumb es médium y como tal irresponsable de muchas cosas que pueda hacer o decir. Al mismo tiempo es amable y caritativa, y uno debiera saber cómo actuar hacia ella para hacerla una buena amiga. Ella tiene su propia debilidad, pero sus malos efectos se pueden minimizar ejerciendo en su mente una influencia moral mediante un sentimiento de amistad y bondad. Su naturaleza mediúmnica es una ayuda en esta dirección, si se sabe aprovechar la misma. Es mi deseo que continúe a cargo de los asuntos de la casa; el Consejo Directivo, por supuesto, ejercerá una apropiada supervisión y control consultando con ella para que no ocurran gastos excesivos. Son necesarias muchas reformas y con la ayuda del antagonismo de Madame Coulomb se pueden hacer mejor (...) Muestren esto a Mme. C. para que pueda cooperar con ustedes" (177). 

Cuando el Consejo ordenó la salida de los Coulomb, la pareja se negó a partir hasta que H.P.B. regresara. Entonces el Consejo cablegrafió a Blavatsky en París para su consentimiento; aparentemente dio un permiso renuente porque escribió a los Coulomb: “Lo siento, váyanse. Prosperidad” (178).

Una vez expulsado el matrimonio, el Consejo tomó inmediata posesión del segundo piso en el cuartel general y se horrorizaron de lo que Alexis Coulomb había hecho mientras se encontraba en posesión del cuarto †. Cuando [William] Judge llegó de Londres con plena autoridad de Olcott y Blavatsky a hacerse cargo, realizó una investigación completa. Al entrar al dormitorio de H.P.B. encontró un agujero sin terminar en la pared que separaba el aposento de la habitación privada y biblioteca contigua, y esa habitación se había agregado hacía un año. En un lado de dicha recámara existía una cabina llamada "sagrario" que albergaba imágenes de los maestros indios de H.P.B. y algunos recuerdos de su estadía con ellos en el Tibet. Era la escena de varios "aportes" (palabra frecuentemente usada en investigación psíquica para objetos transportados fenomenalmente de un lugar a otro). Evidentemente Coulomb había intentado que el agujero quedara justo por debajo del gabinete, porque cuando el matrimonio confesó haber confabulado con Blavatsky para producir fenómenos fraudulentos, el dúo afirmó que uno de ellos se posicionaba en este agujero para colocar objetos o cartas en el sagrario.

†Durante su trabajo en el cuartel general, Alexis siempre estaba martillando para reparar algo, y el Consejo no percibió los ruidos y se sabía que era necesario arreglar un techo.

Coulomb no había tenido tiempo para completar el agujero. Judge sostuvo que era tan reciente que sus bordes estaban agrietados con bordes saledizos y el yeso aún se hallaba sobre el piso. En el dormitorio, Alexis colocó un aparador con un falso tabique por detrás para esconder el agujero en la pared: 

"Pero el panel era demasiado nuevo para cumplir su objetivo y debió ser removido por la fuerza para mostrar qué había allí. Todo estaba sin terminación y a medio hacer. Había sido despedido antes de tener tiempo para concluir, y en el salón de las escaleras elaboró un panel marrullero (...) No estaba finalizado y debió abrirse forzosamente para su uso, lo que sólo se consiguió con un martillo. También fabricó otro panel movible en el salón del frente (...) tuve que emplear martillo y escofina para abrirlo. Todas estas cosas se descubrieron y examinaron en presencia de muchas personas que entonces escribieron sus opiniones en un libro provisto para ese propósito, y que ahora se encuentra en el cuartel general.

Evidentemente, todo el arreglo fue hecho luego de los eventos para acondicionarlos a la teoría del fraude. Se pudo apreciar que fue realizado por dinero, porque pocos días después que hubiéramos completado nuestro examen, el principal del Colegio Cristiano vino al lugar –una cosa que jamás había hecho antes- y pidió que a él y sus amigos se les permitiera ver la habitación y el sagrario. Casi nos imploró que le dejáramos subir, pero no lo hicimos porque advertimos que sólamente deseaba acabar con lo que llamaba su 'develamiento'. Entonces el doctor Hartmann le preguntó en mi presencia cuánto había pagado a los Coulomb por su trabajo, él respondió -con la guardia algo baja- que le había pagado alrededor de cien rupias. Esto apoya la afirmación de Hartmann (179) de que Coulomb fue a verlo [luego de la expulsión] y le dijo que había mil rupias a su disposición si arruinaba a la Sociedad. Simplemente exageró el monto para ver si le dábamos más por su silencio" (180). 

El testimonio de Judge fue publicado en dos periódicos de Boston (181) y aparentemente era desconocido para Richard Hodgson y los investigadores posteriores. Éste último llegó a escena seis meses luego de que los Coulomb se esfumaran y para ese momento el desorden dejado por Alexis estaba limpio y el hueco en la pared fue cerrado.

Volviendo ahora a la referida correspondencia entre H.P.B. y Madame Coulomb, el doctor Vernon Harrison descubrió una destacada similitud entre la escritura de Alexis Coulomb y Madame Blavatsky. En consecuencia, no habría sido difícil para él falsificar las partes incriminantes de estas cartas (182). Cuando Harrison realizaba sus investigaciones independientes, al parecer no sabía que todos los teósofos que vivían en Adyar -cuando H.P.B. residía allí- conocían esta semejanza. Blavatsky escribió en una oportunidad a Sinnett:

"La escritura de Alexis Coulomb es de naturaleza parecida a la mía. Todos sabemos cómo Damodar fue engañado por una orden escrita con mi caligrafía para bajar las escaleras y buscarme en mi dormitorio de Bombay cuando estaba en Allahabad. Era un truco de Coulomb, que pensó que era gracioso engañarlo, a 'un chela', y había preparado un semblanza de mí misma recostada en mi cama; tras haber embaucado a Damodar, se rió de él durante tres días. Desafortunadamente, no se guardó ese trozo de nota. No tenía la intención de ningún fenómeno, sino simplemente una bonne farce de Coulomb, que se permitía muchas. Y si podía imitar tan bien mi letra en una nota, ¿por qué no podría copiar (tuvo cuatro años para estudiarlo y aprenderlo) cada borrador y mensaje míos a Mme. Coulomb en idéntico papel y hacer cualquier interpolación que quisiera? El hecho de que se estaba preparando para el engaño desde 1880 es prueba de ello (...) he visto a Coulomb copiando uno de mis borradores, en esta mesa, en una escena que me mostró el Maestro en la luz astral. ¿Piensas que se creerá esta afirmación mía? ¿De qué sirve entonces?" (183). 

El doctor Harrison señala que “es un craso error de procedimiento que Hodgson jamás haya examinado los escritos de M. o Mme. Coulomb y que haya omitido especímenes (...) en este informe de las cartas supuestamente incriminatorias de H.P.B. (...) Desde este punto él pierde todo derecho a una pretendida investigación imparcial, y en lugar de eso se convierte en un testigo hostil y debe ser tratado como tal” (184).

Para empeorar las cosas, la correspondencia Blavatsky-Coulomb ahora ha desaparecido por completo. La última persona que vio las cartas fue el científico smithsoniano Elliott Coues, fallecido en 1899. Michael Gomes dice en su serie en tres secciones “The Coulomb Case” (1884-1984) publicada en The Canadian Theosophist

"En su 'Critical Historical Review of the Theosophical Society', el ardiente espiritista William Emmette Coleman menciona que Elliott Coues, un antiguo miembro de la S.T. y expulsado en 1889 'consiguió gracias al editor de la revista del Christian College las cartas originales de H.P.B. y otros documentos que había obtenido de Emma Coulomb, incluyendo misivas muy importantes de Mme. Blavatsky que hasta ese momento jamás habían sido publicadas'” (185).

"Coues tenía una muy buena razón para conseguirlas, porque Madame Blavatsky lo había acusado de libelo por sus afirmaciones del 20 de julio de 1890 en el Sun neoyorquino (...) Entre los papeles de Coues -en la Sociedad Estatal Histórica de Wisconsin- se encuentra un cheque por 25 libras esterlinas a favor de W.E. Coleman el 21 de noviembre de 1890, pero no las cartas. Al dorso del cheque Coues escribió: 'Precio por las cartas originales de Blavatsky compradas por mí a George Patterson, por medio de W.E. Coleman'” (186).

El doctor Harrison observa el hecho de que la correspondencia Blavatsky-Coulomb jamás fue usada por Coues en su defensa, y ahora no figuran entre sus papeles; esta es una fuerte evidencia según Harrison de que “las epístolas sin duda eran falsas y que en consecuencia el testimonio de los Coulomb fue suficientemente indigno de toda confianza (...) Hodgson acepta el testimonio de Coulomb casi sin cuestionar y si esto es descartado una gran parte de su caso se derrumba” (187).

Este testimonio incluía no sólo las supuestas cartas Blavatsky-Coulomb sino también numerosos fenómenos relacionados y producidos en India por H.P.B. o sus Maestros. Los Coulomb reclamaban en estos una parte conspirativa y tanto los mensajes como la descripción de dichos portentos están registrados en "Some Account of my Intercourse with Madame Blavatsky" por Emma Coulomb entre 1872-1884. Beatrice Hastings (una destacada crítica no teósofa) ha realizado un detallado análisis en su libro de cien páginas “The Coulomb Pamphlet: Defence of Madame Blavatsky” del cual extraemos lo siguiente: 

"Lo que le faltaba a Emma era la habilidad para elaborar una historia judicialmente completa mediante una mezcolanza de hechos ya publicados y muy conocidos (188) sobre verdades a medias y falsdades con una serie de cartas parte genuinas y parte inventadas. Pero para entonces nadie podía hacerlo; los hechos y las partes verdaderas desafiarían los trucos más hábiles. Emma debía acomodarse en un lado falso de alguna circunstancia bien conocida y el resultado fue un embrollo (...) [dejamos al lector] la pregunta final de cómo alguien llegó a aceptar este documento como evidencia" (189). 

Quizá por eso la historia de Emma Coulomb jamás fue reimpresa y Hodgson rara vez la citaba en su informe de doscientas páginas, aunque ella era su principal testigo. Walter Carrithers, que dedicó muchos años en la investigación del caso Coulomb-Hodgson -y que bajo el seudónimo de Adlai Waterman escribió "Obituary: The Hodgson Report on Madame Blavatsky" (190)-, reveló en una carta privada que en sus primeras indagatorias no estaba convencido por lo que declaraban los teósofos en defensa de H.P.B. hasta que leyó el cuaderno de notas de Emma y se dio cuenta de que ésta mentía (191).

Un aspecto que Hastings pasó por alto y tampoco fue notado recientemente por muchos es la peculiaridad en algunas palabras de las cartas. Antes de examinar esto es necesario explicar que la correspondencia de H.P.B. con Coulomb en su mayoría era en francés –y uno malo como muchos han observado-, mientras que el idioma de Blavatsky se destacaba por su elegancia y pureza. Un ejemplo de este pobre trasfondo son las palabras au revoir, universalmente conocidas, escritas como a revoir (192). Otro detalle inadvertido es la intromisión de la lengua italiana. Jean Overton Fuller fue el primero en advertirlo cuando buscaba material para su reciente biografía sobre H.P.B. En el siguiente ejemplo, cada palabra excepto "de" es italiana (aunque Juiseppe debiera escribirse con una “G”): "Per l'amore de San Juiseppe, fatte l´affare bene” ("Por el amor de San José, haz bien las cosas"). Es increíble que Blavatsky pudiera haber apelado a San José por ayuda...

Fuller escribe: “No necesitamos preguntar si los Coulomb tenían un pasado en que el lenguaje italiano tuviera parte. En su panfleto, Emma Coulomb por obligación deja escapar que no fueron directamente desde el Cairo a Ceilán, sino que primero fueron a Calcuta donde ella dio lecciones de italiano a la señora Temple” (193).

Es un misterio dónde Emma aprendió antes el italiano, aunque quizás fuera en la Riviera Francesa donde los italianos suelen concurrir, pero 50 años antes y como información accidental, Hastings escribía: “Ella era de ascendencia levantina y hablaba italiano, pero conocía algo de inglés y francés” (194).

Hodgson llevó algunas de las cartas Blavatsky-Coulomb a Inglaterra para que las examinaran grafólogos versados (195) quienes las declararon genuinas. El comentario de Blavatsky a [Alfred] Sinnett fue: 

"Ah, estos expertos deben ser famosos (...) Todo el mundo puede inclinarse ante sus decisiones y precisión; pero por lo menos hay una persona a la cual jamás podrán convencer (...) y ésa es H.P. Blavatsky. Si el Dios de Israel y Moisés, Mahoma y todos los profetas, con Jesús y la Virgen María vinieran a decirme que yo escribí una línea de las infames instrucciones a Coulomb, diría en sus caras: ¡Disparates, yo no lo hice! (...) hasta este día jamás se me ha permitido ver ni una sóla de esas cartas" (196).

En respuesta a la siguiente carta de la esposa de Sinnett, H.P.B. señaló:

"(...) mientras le agradezco y apreciándole mucho por la gran generosidad de su corazón que le dicta tales palabras como 'aunque el día de mañana me convenciera de que usted ha escrito esas cartas igualmente la querría', a las cuales yo respondo 'espero que no' y por su propio bien (...) Si hubiera sido culpable sólo una vez por fraude deliberado y propuesto, especialmente cuando aquellos engañados eran mis mejores amigos y más verdaderos, entonces ¡no habría 'amor' para alguien como yo! (*). En el mejor de los casos piedad o desprecio eterno (...) No he codiciado ni un ápice de bronce para mi reputación personal, sólo que cada bala de lodo disparada pasa a través de mi y estalla sobre la desafortunada S.T. con odoríferos ingredientes" (197). 

(*) N.del T. (febrero 2022): Se corrigió aquí la versión deficiente en el PDF de esta obra en español, cuya oración consignaba: "He sido culpable sólo una vez...", que en inglés corresponde a: Had I been guilty once only — of a deliberately, purposely concocted fraud, especially when those deceived were my best, my truest friends, no 'love' for such one as I! 

La otra acusación a considerar es que "H.P.B. escribía las cartas de los Mahatmas". Dos expertos en escritura, F. G. Netherclift y Richard Sims, fueron utilizados por Hodgson para comparar la escritura de Blavatsky con las misivas proporcionadas de K.H. El doctor Harrison afirma que aquellos extraordinarios profesionales “llegaron a la conclusión de que esos documentos no estaban escritos por Madame Blavatsky (...) [pero] Hodgson lo descartó" y éste dijo que tras una investigación sobre los escritos de K.H. en India, había determinado que con pocas excepciones las epístolas estaban escritas por Blavatsky. “A mi llegada a Inglaterra” escribió Hodgson, “me sorprendí al encontrar que Netherclift era de opinión diferente con respecto a los escritos de K.H. examinados por él”

Harrison declaró que "el informe final fue apoyado mientras se obtenían más especímenes y (yo cito): 'el resultado fue que Netherclift llegó a la conclusión de que todos los documentos eran sin duda escritos por Madame Blavatsky'. El señor Sims del Museo Británico cambió su posición en consecuencia” y Vernon comenta: “Encontré altamente impropios al vocinglero de Hodgson y sus esfuerzos exitosos para influenciar el juicio de sus expertos. Ninguna corte inglesa aceptaría un informe que se sabe fue elaborado en tales circunstancias” (198).

En la página 24 de su informe, Harrison realiza un examen sobre las variadas caligrafías involucradas y provee ilustraciones: “No encuentro evidencia clara para la grafía de H.P.B.” en las cartas de K.H. “y encuentro significativas [evidencias] de que ella no las escribió. No se quién compuso las Cartas Mahatma, pero no veo plausible asumir que Madame Blavatsky las fabricara, al menos la gran mayoría de ellas, y esa es mi opinión profesional” (199). 

Los otros dos grafólogos expertos -uno en el siglo XIX y otro en el XX- analizaron la caligrafía de K.H. y Blavatsky, y los corolarios de ambos fue en apoyo de Harrison. El primero era el doctor Ernst Shutze, calígrafo en la Corte de Su Majestad Guillermo I, Emperador de Alemania. En 1886 Gustav Gebhard sometió una carta de H.P.B. y otra de K.H. recibidas por él en 1884 cuando la Agente de los Mahatmas visitaba su familia. En el mensaje que acompaña esta opinión Shutze establece enfáticamente: “Si usted había creído que ambas cartas venían de una sóla mano, usted ha trabajado dentro de un enorme error”. En opinión de este experto, demuestra que “la diferencia entre ambas es tan evidente que no puedo llegar a la conclusión de que sean escritas por la misma persona” (200).

El segundo calígrafo fue el doctor Paul L. Kirk del departamento criminológico en la Universidad de California y uno de los mejores especialistas de Estados Unidos. En 1963 se sometieron a su investigación una muestra de Blavatsky, otra de K.H. y una tercera de Damodar, a quien Hodgson acusaba de escribir algunos de los mensajes Mahatma (dichos especímenes se tomaron del mismo informe por Hodgson, pero los nombres de los autores quedaron en reserva). Kirk informó en una carta fechada el 17 de febrero de 1964 que el material sometido estaba escrito por tres personas distintas (201).

Charles Marshall presentó otras investigaciones en uno de sus trabajos expuestos durante la Conferencia internacional sobre Lenguaje Moderno de Leningrado hacia enero de 1980. Su escrito apoya firmemente las pruebas de que H.P.B. no era la autora de las Cartas por los Mahatmas. Su trabajo se titula “The Mahatma Letters-A Syntactic Investigation into the Possibility of 'Forgery' † by Helena Petrovna Blavatsky, a 19th Century Russian Occultist” (202). Marshall explicaba que esta indagatoria utilizó “un análisis computado sobre muestras de escrituras por H.P. Blavatsky, los Mahatmas K.H. y M., además de un grupo-control de otras escrituras fechadas a mediados de la década de 1880", agregando que “se realizaron comparaciones de varias parámetros, incluyendo el número de sílabas en palabras y expresiones en las frases, como también la frecuencia de aparición de grupos preposicionales y conjunciones”. Según Charles, esta técnica o alguna similar se aplicó en el pasado para examinar la autenticidad en la autoría de ciertas epístolas atribuidas a San Pablo y una obra atribuida a Shakespeare (203).

Para nuestra sorpresa, H.P.B. señala que cuando sus críticos se refieren a las cartas Mahatma como falsificaciones, tácitamente reconocen que los Maestros existen, porque ¿cómo se podría falsear la escritura de seres inexistentes?

La discusión de Hodgson sobre el motivo oculto en la "impostura" de H.P.B. es particularmente esclarecedora: "¿Fue egotismo? Si se conoce su carácter, esta suposición es insostenible. ¿Fue ella un simple fraude sin barniz? Sin duda, ella es un raro tema de estudio psicológico, casi tan extraña como un 'Mahatma' (...) Blavatsky era especialmente terrible cuando expresaba su pensamiento poderoso y quizás sus 'veinte años' de trabajo podían haber sido arruinados por Madame Coulomb. ¿Era manía religiosa o ansia morbosa por notoriedad? Debo confesar que el problema de sus motivos (...) me causaron no poca perplejidad (...) el sórdido móvil por ganancia pecuniaria sería una solución aún menos satisfactoria que la hipótesis de locura religiosa (...) Pero incluso esta hipótesis era imposible de adoptar y reconciliar con mi comprensión de su carácter. Una última conversación casual abrió mis ojos (...) luego de mis experiencias personales con Madame Blavatsky no puedo dejar de creer ni sentir muchas dudas de que su verdadero objetivo era la promoción de los intereses rusos" (204).

¿Y cuál fue esa "conversación casual" que abrió los ojos a Hodgson? Había estado enviando a Blavatsky las noticias sobre el reciente movimiento de tropas rusas en Afganistán que amenazaba con la posible invasión a India y ella expresó alarmada: “Eso sería un golpe de muerte para la Sociedad [Teosófica]”. Hodgson consideró esta “vituperación no solicitada” contra su propio país como una cubierta de sus verdaderas simpatías (205) y no pudo imaginar que la reacción de Helena se debía a un genuino interés por el bienestar del Movimiento Teosófico. Y ella había escrito a Sinnett: “(...) según mal pienso, el gobierno inglés en India bajo algunos aspectos –y en razón de su carácter poco simpático- es mil veces peor de lo que serían los rusos” (206).

Aunque Hodgson trajo a colación los motivos de H.P.B., nadie parece haber preguntado las motivaciones de Richard al escribir un informe que el desmentido de la S.I.P. (citando a Vernon Harrison) señala que estaba “plagado de afirmaciones tendenciosas, conjeturas establecidas como hechos o probabilidades, testimonios no corroborados de testigos anónimos y evidencias y falsedades directas escogidas", aunque según H.P.B. cuando Hodgson llegó por primera vez a Adyar era “un joven excelentemente fiel” (207) y podemos suponer que en ese momento sinceramente pensaba descubrir los hechos tras los fenómenos producidos en India. ¿Podría haber sido su propósito aquél atribuido a Blavatsky, es decir, el amor al país? El dicho reza “todo es válido en el amor y en la refriega”. Había una "guerra fría" entre Rusia e Inglaterra con respecto al acceso a las fronteras indias, y Hodgson admite que previo a la “casual conversación con H.P.B.” -cuando “sus ojos se abrieron”- él “no se había interesado sobre manejos políticos en Asia Central”, pero ahora tenía la seguridad de que H.P.B. trabajaba en labores de infiltración para el zar y como espía era una persona peligrosa y debía ser desenmascarada.

Se cita a Cooper-Oakley, que concurrió a una cena en el momento en que Hodgson estaba presente, diciendo de él: “Se ha vuelto loco y actúa de modo insano. Vituperó contra H.P.B. insistiendo que era espía rusa (...) capaz de cualquier crimen” (208). 

Parece significativo que en la primera exposición pública de su "investigación" Hodgson estableciera la teoría del espionaje. Como australiano, eligió el Melbourne Age (12 de septiembre de 1885) para su anuncio encabezado “The Theosophical Society: Russian Intrigue or Religious Evolution?”, ofreciendo a la política rusa como motivo soterrado tras el “gran sistema fraudulento elaborado por Madame Blavatsky con la ayuda de los Coulomb y otros” (209).

Olcott envió las noticias a Helena –para entonces en Europa- y ésta escribió a Sinnett: 

"O este cargo de espionaje es oficial, legalmente rechazado o tendré que abandonar todo y decir adiós a todos (...) no puedo soportar más esto. Señor Sinnett, todos tenemos límites y mi prolongado sufrimiento se niega a soportar una carga más pesada. Usted sabe que en mi opinión un espía es cien veces peor que un ladrón (...) [Este cargo] me exilia para siempre de India (...) compromete a todos los hindúes y a aquéllos que estuvieron más devotamente cerca de mí" (210). Esto se escribió en noviembre de 1885, justo un mes antes de que el "informe Hodgson" fuera provisto por la S.I.P. En julio de 1886 Blavatsky escribió a Olcott:

"Respecto de mi regreso a India (...) si me quiere de vuelta deberá consentir primero en colocar a Hodgson ante una Corte legal por su cargo contra [mí] de espía rusa. La actitud que tomaré respecto a cualquier cosa que traiga a colación [los Mahatmas y los fenómenos] será negarme a toda discusión sobre estos temas. Mi queja se refiere a terrenos políticos y de calumnia. Una cosa no tiene nada que ver con la otra (...) Sinnett dice que hay abogados listos a tomar casos sobre especulaciones, y el mío es bueno y seguro. Todos ellos están sorprendidos porque no litigamos contra Hodgson y la S.I.P., y los abogados señalan que ni siquiera necesito estar en Londres para eso. Puedo dar un poder a un abogado. Pero si no lo hago, al momento de regresar a India habrá alguna nueva conspiración y escándalo" (211). 

Olcott, que también era legista, pensó diferente y no se adoptó ningún remedio legal. Hoy pocos creen que H.P.B. fuera espía. Lo importante ahora es cómo la opinión de Hodgson sobre el tema haya influenciado la clase de informe que redactó.

Repetimos que cuando llegó a India para comenzar sus investigaciones en el cuartel general de la S.T. en Adyar, Hodgson tenía una actitud amistosa y no mostraba escepticismo ni sospecha. Los amigos británicos que lo conocieron antes de viajar a ese país dijeron que llevaba en su valija "El Mundo Oculto" de Sinnett y hablaba con entusiasmo sobre sus enseñanzas teosóficas (212). 

Ofrecemos como cierre del "informe Hodgson" unos extractos adicionales ofrecidos del documento por Vernon Harrison en el Journal para la S.I.P.:

"Durante años, Hodgson ha sido presentado como ejemplo del perfecto investigador psíquico y su informe como modelo de lo que debe ser un reporte sobre investigaciones psíquicas (...) Por el contrario, el documento por Hodgson es altamente parcial y olvida todo por la imparcialidad científica. Es la consigna de un consejero de Fiscalía que no duda en seleccionar evidencias que se adapten al caso, ignorando y suprimiendo todo aquello que tienda a contradecir esta tesis. El consejero de la defensa jamás fue escuchado.

No puedo exonerar al comité de la S.I.P. por la responsabilidad de publicar este pésimo informe. Parece haber hecho muy poco, salvo copiar e imprimir las opiniones de Hodgson; no se hizo ningún intento serio para verificar sus hallazgos o siquiera leer su informe críticamente. Si lo hubieran hecho, se hubieran evidenciado sus inconsistencias, la falta de coherencia, su hostilidad hacia el sujeto y desprecio por los 'nativos' y otros testigos, y así el caso se hubiera devuelto para mayor estudio (...)".

"Es maravillosamente sorprendente que Hodgson pudiera embaucar tan completamente no sólo a Neherclift y Sims -del Museo Británico-, sino también a hombres y mujeres del calibre de Myers, Gurney y la señora Sidgwichk, por no mencionar varias generaciones de investigadores psíquicos desde la publicación de su Informe en 1885". 


Referencias 

169. Vernon Harrison, “J’Accuse: Un estudio del Informe Hodgson de 1885”, Journal of the Society for Psychical Research, Londres, abril de 1986. 

170. Franz Hartmann, "Report of Observations Made During a Nine Months' Stay at the Headquarters of the T.S. of Adyar, India", 2º edición, Madrás, India, Graves Cookson y Co. 1884, p. 33-34 ("Hartmann Report"). 

171. Blavatsky, "Cartas de H.P. Blavatsky a A. P. Sinnett", p. 110. 
172. "Hartmann Report", p. 31-32.
173. Jinarajadasa, "Cartas de los Maestros de Sabiduría", I: 43 
174. "Hartmann Report", 31-32. 
175. "Hartmann Report", 31-32. 
176. R.A.V. Morris, “The Two H. P. Blavatsky”, The Aryan Path, Bombay, India, Theosophy Company, enero de 1932, p. 56. 

177. Jinarajadasa, "Cartas de los Maestros de Sabiduría", 2: 131. 
178. Emma Coulomb, “The Coulomb Pamphlet”, reimpreso en el volumen 2 de Beatrice Hastings, "Defence of Madame Blavatsky", Worthing, Inglaterra, 1937. 

179. "Hartmann Report", p. 9, 43. 
180. William Q. Judge, “The So-Called Exposé of Madame Blavatsky”, The Index, 18 de febrero de 1886; Arena, marzo de 1893 (Boston), ambos artículos reimpresos en el folleto "Theosophy in India", Los Angeles (California), Theosophy Company. 

181. Judge, “The So-Called Exposé of Madame Blavatsky”. 
182. Harrison, “J’Accuse: Un estudio del Informe Hodgson de 1885”, p. 303, 306. "Casualmente Harrison estuvo a cargo del equipo de 40 colaboradores y aprendió mucho sobre estafadores y sus métodos. Él todavía trabaja en retiro como examinador de documentos cuestionados para la profesión legal” ("Theosophical History", Londres, octubre de 1985, p. 68-69). 

183. Blavatsky, "Cartas de H. P. Blavatsky a A. P. Sinnett", p. 115-16.
184. Vernon Harrison, “H. P. Blavatsky and the Theosophical Researchers”, 25 de marzo de 1984, charla ante la Sociedad Teosófica de Londres e impresa por Aquarius Viewpoint, n° 138; ver también "Informe Harrison", p. 288-89. 

185. William E. Coleman, "Religio-Philosophical Journal", septiembre de 1883, p. 266.

186. The Theosophist, febrero de 1985, p. 185. 
187. Harrison, “J’Accuse: Un estudio del Informe Hodgson de 1885”, p. 193. 
188. Blavatsky, "Cartas de H. P. Blavatsky a A. P. Sinnett", p. 110. 
189. Hastings, "Defence of Madame Blavatsky", volumen 2: “The Coulomb Pamphlet”, p. 10. 

190. Adlai E. Waterman, "Obituary: The Hodgson Report on Madame Blavatsky, 1885-1960", Adyar, Madrás, India, Theosophical Publishing House, 1963. 

191. Gomes, “The Coulomb Case”, The Theosophist, enero de 1985, p. 138. 
192. Fuller, "Blavatsky and her Teachers", p. 150-51. 
193. Fuller, "Blavatsky and her Teachers", p. 148-53, 240, apéndice. 
194. Hastings, "Defence of Madame Blavatsky", volumen 2: “The Coulomb Pamphlet”, p. 7. 

195. Richard Hodgson, "Report of the Committee appointed to investigate phenomena connected with the Theosophical Society", volumen 3, Londres, Society for Psychic Research, 1885 ("Hodgson Report").

196. Blavatsky, "Cartas de H. P. Blavatsky a A. P. Sinnett", p. 98. 
197. Blavatsky, "Cartas de H. P. Blavatsky a A. P. Sinnett", p. 102-3. 
198. Harrison, “J’Accuse: Un estudio del Informe Hodgson de 1885”, p. 308. 
199. Harrison, “J’Accuse: Un estudio del Informe Hodgson de 1885”, p. 308. 
200. Blavatsky, "Cartas de H.P. Blavatsky a A. P. Sinnett", 348-51. Nota al pie en p. 349, el editor menciona erróneamente la letra manuscrita del Maestro M. cuando en realidad es de H.P.B.; ver también p. 250 y 257.

201. Victor A. Endersby, "The Hall of Magic Mirrors: A Portrait of Madame Blavatsky", Nueva York, NY., Carlton Press, 1969, p. 89, 132, 160. 

202. Charles Marshall, “The Mahatma Letters: A Syntactic Investigation into the Possibility of 'Forgery' by Helena Petrovna Blavatsky, a 19th Century Occultist", Aquarius Viewpoint, octubre de 1980. 

203. The Canadian Theosophist, Calgary, Canadá, noviembre-diciembre de 1980, p. 98. 

204. "Hodgson Report", p. 313-14. 
205. "Hodgson Report", p. 314. 
206. Sinnett, "Incidents in the Life of Madame Blavatsky", p. 315. 
207. Mahatmas M. y K. H., "Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett", p. 465, apéndice. 

208. Blavatsky, memorándum de nuevos puntos a su colega Henry Steel Olcott, manuscrito en los Archivos de Adyar, Sociedad Teosófica, India; ver también "H.P. Blavatsky Collected Writings", 6: 410; Mahatmas M & K.H., "Cartas de los Mahatmas", apéndice 460; "Cartas de H.P. Blavatsky a A. P. Sinnett", p. 76. 

209. Michael Gomes, "The Coulomb Case: 1884-1984”, The Theosophist, Adyar, India, enero de 1985. 

210. Blavatsky, "Carta del miércoles" (noviembre 1885) de una copia enviada a Olcott con la letra de Bawaji. Archivos de Adyar, Sociedad Teosófica, India; Henry Steel Olcott, carta a Blavatsky, 21 de octubre de 1885, reimpresa en The Theosophist, enero de 1933, p. 402-6; ver mensajes de Olcott en "Cartas a A. P. Sinnett", transcrita del original en los Archivos de Adyar. Sociedad Teosófica, Madrás, India; también disponible en los Zirkoff Archives, S.T. de Wheaton, Illinois. 

211. Blavatsky, “Carta a Olcott, 14 de julio de 1886”, The Theosophist, mayo de 1908, p. 752. 

212. Leslie Price, “Madame Blavatsky Unveiled?: A New Discussion of the Most Famous Investigation of the Society for Psychical Research”, Theosophical History Center, Londres, 6 de abril de 1983, p. 7-8.