Mostrando entradas con la etiqueta Bhagavad-Gita. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bhagavad-Gita. Mostrar todas las entradas

7 de febrero de 2022

La Teosofía del Bhagavad-Gita


El Bhagavad-Gita es un libro importante y precioso tanto para hindúes como teósofos.

Helena Blavatsky solicitó que se leyeran extractos de la traducción poética para este libro por Sir Edwin Arnold todos los años en el aniversario de su muerte, ocasión que se conoce como "Día del Loto Blanco". Mahatma Gandhi leyó por primera vez el Bhagavad-Gita como resultado directo de conocer a dos teósofos ingleses que fueron estudiantes de Blavatsky; así, dicha obra se convirtió para Gandhi en su favorita entre todas y que describió como "el libro por excelencia para el conocimiento de la verdad".

El nombre "Bhagavad Gita" significa literalmente "Canción de Dios" o "del Señor" y también se le denomina "Canción Celestial", siendo indudablemente la más popular y universal de todas las escrituras hindúes. Consiste en una conversación entre Krishna y Arjuna y es admirada por multitudes en todo el mundo por su filosofía espiritual y práctica de la cotidianidad, por cuanto algunos lo han descrito como un "Manual de Vida" y "Evangelio para el siglo XXI".

Muy a menudo el Gita es estudiado y referido en las diferentes sedes mundiales de la Logia Unida de Teósofos, en particular utilizando la traducción preparada por William Quan Judge, quien fue cofundador del Movimiento Teosófico con Blavatsky y su colega más cercano y confiable (véase "William Quan Judge: su rol e importancia en el Movimiento Teosófico"). Éste último escribió dicha interpretación y notablemente clara del Gita como "el resultado de una comparación cuidadosa de todas las ediciones en inglés y de una retransmisión completa del original dondequiera que existiese oscuridad u omisión evidente en las diversas versiones consultadas".

También escribió una serie de comentarios perspicaces y prácticos sobre los primeros siete capítulos de este gran texto, y las acotaciones para los apartados VIII a XVIII fueron escritas tras su muerte por su alumno y colega Robert Crosbie, quien fundó la Logia Unida de Teósofos. Ahora esta obra se publica bajo el título "Notes on the Bhagavad Gita".

Existen muchas formas de abordar este libro. Para el estudiante de Teosofía familiarizado con el lenguaje universal del simbolismo místico y la ciencia del esoterismo, Krishna representa principalmente el Ser Superior o Atman en sánscrito, Espíritu Puro y Eterno que es el Único Ser Universal de Todo, la parte más elevada y esencia interna de cada ser.

La Teosofía sostiene que ésta es la forma en que debemos entender y seguir los consejos e instrucciones de Krishna en las Escrituras y que no debemos verlo en la luz altamente personal, materializada y antropomórfica con que muchos hindúes lo contemplan, ¡y menos aún que adoremos a Krishna como una especie de deidad externa!

Si bien él vivió en nuestro mundo como un ser encarnado físicamente y de gran envergadura espiritual -existiendo a este respecto más pruebas históricas confiables de su existencia que las de Jesús, a quien precedió en alrededor de 3.000 años- debemos estudiar y abordar el Bhagavad-Gita desde una perspectiva simbólica y esotérica.

Mientras que Krishna es nuestro Ser Superior, Arjuna representa el alma humana individual que debe volverse hacia ese Ser y buscar refugio en él. Al ambientarse en la escena de un campo de batalla, de ninguna manera promueve o alienta "guerra" o "violencia" como algunos enemigos del hinduismo han afirmado de manera ignorante o maliciosa, sino más bien simboliza el campo de combate de la vida o "la guerra interior" que cada persona enfrenta alguna vez. Aunque no consiste en un libro particularmente largo, es verdaderamente un clásico inolvidable de la literatura religiosa y espiritual del mundo.

El estudiante de Teosofía también puede llegar a reconocer en ciertos lugares y pasajes que Krishna no siempre habla específicamente como el Ser Superior, pues en ocasiones asume el papel del Logos Universal y en otras incluso como Brahman o Parabrahm, el Absoluto mismo. En las obras de arte religiosas se lo representa por tener una piel de tono azul que alude al Infinito, como la vasta extensión del cielo.

En sus "Palabras Precedentes" a este texto hindú, Judge declara: "El Bhagavad-Gita tiende a impresionar dos aspectos sobre el individuo: primero, el inegoísmo y segundo, la acción; y al estudiarlo y vivirlo despertará la creencia de que hay un sólo Espíritu y no varios; que no podemos vivir únicamente para nosotros y así debemos darnos cuenta de que no existe tal hecho como la separación; que no hay posibilidad de escapar del Karma colectivo de la raza a la que uno pertenece y que es necesario pensar y actuar de acuerdo con tal creencia".

Este artículo presenta algunas palabras e ideas interesantes de H.P.B. sobre el Bhagavad-Gita, seguidas por cinco pasajes seleccionados de esta escritura para nuestra reflexión y aplicación meditativas. No sirve de nada únicamente leer obras como ésta; para usar la fraseología de la Biblia cristiana, uno debe ser "hacedor de la Palabra y no sólo un oyente". 


H.P. Blavatsky sobre el Bhagavad-Gita

"Bhagavad-gita (sánscrito). Literalmente, 'canción del Señor'. Una porción del Mahabharata, el gran poema épico de India. Contiene un diálogo en que Krishna -el 'cochero'- y Arjuna, su chela, tienen una discusión sobre la más elevada filosofía espiritual. El trabajo es preeminentemente oculto o esotérico".

-Glosario Teosófico, p. 56. 

"Como el Libro de Job -incorporado erróneamente en la Biblia, ya que es el registro alegórico y doble de los misterios sagrados egipcios en los templos y del Alma desencarnada que aparece ante Osiris y el Salón de Amenti para ser juzgado según su Karma- el Gita es un registro de las antiguas enseñanzas durante el Misterio de la Iniciación".

-Nota a pie de página en un artículo titulado "Bhagavad-Gita".

“En la medida que se permita, comenzaremos este trabajo otorgando el significado esotérico del texto del Bhagavad-Gita (...) Sin duda, algunos de nuestros lectores y especialmente los hindúes se asombrarán al descubrir la identidad casi perfecta entre el sentido oculto de esta epopeya inmortal y la Doctrina Arhat tibetana que se ha expuesto en parte en los Fragmentos y otros escritos".

-Our Fifth Year

“Desde el nacimiento de la Sociedad Teosófica y la publicación de 'Isis', se repite a diario que toda la Sabiduría Esotérica de las eras se encuentra oculta en los Vedas, los Upanishads y el Bhagavad-Gita. Sin embargo, hasta el día de la primera aparición de 'Budismo esotérico' [el libro en que A.P. Sinnett presentó las enseñanzas que le dieron los Maestros K.H. y M. por correspondencia] y durante muchos siglos pasados, estas doctrinas seguían siendo una carta sellada para todos, menos unos pocos brahmanes iniciados que siempre habían mantenido el espíritu de ésta para sí mismos. El texto alegórico fue tomado de modo literal por los cultos y no educados; los primeros se rieron disimuladamente de las fábulas y los últimos cayeron en el culto supersticioso, y debido a la variedad de interpretaciones se dividieron en numerosas sectas (...) Más fehacientemente no 'casi todo' se encuentra en el Gita, sino todas las doctrinas dadas y mucho más intactas en 'Budismo Esotérico', y no sólo allí, sino en un millar de manuscritos más conocidos o desconocidos de las escrituras sagradas hindúes".

-The Bhagavad-Gita and Esoteric Buddhism

“En lo que respecta al renacimiento de la literatura oriental, toda la prensa de India, Ceilán y Japón nos da el crédito de haber hecho más en esa dirección que cualquier otro organismo de los tiempos modernos. No sólo hemos ayudado a revivir en India los antiguos Tols o escuelas pandits de literatura y filosofía sánscritas, y a despertar la reverencia por la clase de los verdaderos yoguis o devotos santos, sino que también creamos una demanda de reimpresiones y traducciones de antiguos clásicos sánscritos que se satisface con las ediciones frecuentes de esta clase de obras en Calcuta, Bombay, Benarés, Lucknow, Lahore, Madrás y otros centros literarios de India. Entre los más importantes están los Vedas, el Bhagavad-Gita, los escritos de Shankara, Patanjali y otros renombrados filósofos y místicos arios. Los asiáticos nos han declarado públicamente y sin reservas su gratitud y respeto por lo que hemos hecho en la línea del segundo de nuestros objetos declarados. Tampoco se debe pasar por alto que el interés prevaleciente en Teosofía y la filosofía oriental mística en general -que el observador más casual está obligado a presenciar en toda Europa y América- es directa o indirectamente el fruto de la actividad en nuestro conglomerado".

-Recent Progress in Theosophy


Selecciones del Bhagavad-Gita

El individuo confirmado en el conocimiento espiritual
(del Capítulo 2 “Sankhya-Yoga”, p. 18-20, edición de Theosophy Company)

“Se dice que un hombre está afianzado en el conocimiento espiritual cuando abandona todo deseo que entra en su corazón, y es feliz por sí mismo y está contento en el Ser a través del Ser. Su mente es imperturbable en la adversidad; está contento en la bonanza y se mantiene ajeno a la ansiedad, el miedo y el enojo. A tal persona se le llama Muni [sabio]. Cuando en toda situación el individuo recibe cada evento, ya sea favorable o desfavorable y con una mente ecuánime a la que no le agrada ni disgusta nada, entonces su sabiduría ya está establecida habiendo experimentado lo bueno y lo malo, sin regocijarse ante lo uno ni abatirse por lo otro. Él está confirmado en el conocimiento espiritual, como cuando la tortuga puede replegar todos sus sentidos y restringirlos de sus queridos propósitos. El hambriento pierde de vista todo otro objeto que no sea la gratificación de sus apetitos, y cuando él se familiariza con lo Supremo pierde así todo gusto por los objetos de cualquier clase. Los tumultuosos sentidos y órganos hacen sentir su fuerza aún hasta en el corazón del sabio que lucha por la perfección. Dejad que un hombre, restringiendo todo eso, permanezca en devoción y descanse en mí, que soy su verdadero Ser; porque aquél que tiene sus sentidos y órganos bajo su control ya posee conocimiento espiritual.

Aquél que presta atención a las inclinaciones de los sentidos, en ellos tiene un interés; de éste último se crea la pasión; de ésta, la ira; de ésta surge la ilusión; de la ilusión, el malogramiento de memoria; de dicha pérdida, la merma en discriminación, ¡y de ésta se deriva la pérdida de todo! Pero aquél que libre de apego o repulsión por los objetos, los experimenta a través de los sentidos y órganos con su corazón obediente a la voluntad, ése alcanza la tranquilidad de pensamiento. Y una vez obtenido ese estado de tranquilidad, por ende resultará pronto en un alejamiento de toda aflicción; y estando su mente en descanso y fija sobre un sólo objetivo abraza así la sabiduría en todas sus partes. Pero el individuo cuyo corazón y mente no están en reposo permanece sin sabiduría o poder de contemplación; quien no practica reflexión no tiene calma; ¿y cómo, entonces, puede una persona sin calma obtener la felicidad? El corazón sin control que sigue los dictados de las pasiones que lo conmueven arranca de sí el conocimiento espiritual como la tormenta hace derivar la barca en un océano furioso. Por lo tanto, oh tú de poderosos brazos, quien posee conocimiento espiritual es aquél cuyos sentidos se apartan de los objetos sensoriales; lo que es noche para los no iluminados es como día a la vista del sabio; y lo que parece ser día, él sabe que es la noche, la oscuridad de la ignorancia. ¡Tal es el Sabio que se autogobierna!

Aquella persona en que los deseos penetran su corazón como las aguas entran al océano abultado y en reposo, y el cual aunque siempre lleno jamás rebosa su límite, esa persona alcanza la felicidad; pero no así quien se deleita en sus propias lujurias.

El individuo que habiendo abandonado todos los deseos actúa sin codicia, ni egoísmo y sin orgullo, que no se contempla como actor ni poseedor, logra el descanso. Esto, oh hijo de Pṛithā, es depender del Espíritu Supremo; aquél que posee esto ya no se pierde más, y habiéndolo obtenido y si así se establece en la hora de su muerte, entra al Nirvāṇa en lo Supremo”. 


El sabio iluminado
(del Capítulo 5 “Karmasanyasayoga”, p. 41-42, edición de Theosophy Company)

“El sabio iluminado considera con la misma mentalidad a un brahmán iluminado y desprendido, a una vaca, un elefante o un perro, y hasta a un marginado que come carne de perro. Aquéllos que así preservan una mente ecuánime ganan el cielo incluso en esta vida, porque lo Supremo está libre de pecado y es de mente ecuánime; por tanto ellos descansan en el Espíritu Supremo. El hombre que conoce el Espíritu Superior, que no está engañado y se halla fijo en ello no se regocija al obtener lo placentero ni se lamenta cuando encuentra lo desagradable. Aquél cuyo corazón no está apegado a los objetos sensoriales encuentra placer dentro de sí mismo, y a través de la devoción se une con lo Supremo y goza la bienaventuranza imperecedera, porque esos placeres que surgen por contacto de los sentidos con objetos externos son matrices de dolor, ya que tienen un comienzo y un final; ¡oh hijo de Kuntī!, el sabio no se deleita en esos gozos. Aquél que, mientras vive en este mundo y antes que el alma se libere del cuerpo puede resistir el impulso que se alza del deseo y de la ira, es un devoto y bendito. 

Quien está feliz dentro de sí mismo y está iluminado interiormente es un devoto, y participando en la naturaleza del Espíritu Supremo se sumerge en Aquél. Tales sabios iluminados, cuyas faltas están extinguidas y se hallan libres de ilusión, que tienen sus sentidos y órganos bajo control y son devotos al bien de todas las criaturas, obtienen la asimilación en el Espíritu Supremo [conocimiento directo del Ser]. La asimilación con este Espíritu, en ambas orillas de la muerte, es para aquéllos que están libres del deseo y la ira, los temperados y de pensamientos restringidos, y que están familiarizados con el verdadero Ser".


Días y noches
(del Capítulo 8 "Aksharaparabrahmayoga", p. 60-61, edición de Theosophy Company)

“Todos los mundos hasta el de Brahmā están sujetos al renacimiento una y otra vez; pero aquéllos que llegan a mí, ¡oh hijo de Kuntī!, no renacen más. Aquéllos que están familiarizados con el día y la noche* saben que el día de Brahmā tiene mil revoluciones de los yugas y que su noche se extiende por otras mil. A la llegada de ese amanecer todas las cosas surgen de lo inmanifestado hacia la manifestación, de modo que cuando la noche se aproxima otra vez se sumergen de nuevo hacia lo inmanifestado. Toda esta colección de cosas existentes, habiendo así venido a la vida, es disuelta al acercarse la noche, ¡oh hijo de Pṛithā!; y ahora nuevamente, a la llegada del día, emana de forma espontánea. Pero existe aquéllo en que no se destruye la disolución de todas las cosas; que es indivisible, indestructible y de una naturaleza distinta a lo visible. Eso que se llama inmanifiestado e inextinguible es conocido como 'objetivo supremo', del cual jamás se retorna una vez alcanzado, y ésta es mi suprema morada. Y este lugar Altísimo, ¡oh hijo de Pṛithā!, y dentro del cual todas las criaturas están incluidas y que todo lo permea, puede ser alcanzado por una devoción que esté dedicada solamente a eso”.

*"Esto se refiere a quienes han adquirido conocimiento sobre las últimas divisiones del tiempo, un poder que se atribuye al yogui perfecto en la Filosofía Yoga de Patanjali".


La verdadera sabiduría y su objetivo
(del Capítulo 13 “Kshetrakshetrajnavibhagayoga”, p. 94-95, edición de Theosophy Company)

“La verdadera sabiduría espiritual es la libertad del amor propio, de la hipocresía y el daño a otros; es paciencia, sinceridad, respeto por los instructores espirituales, pureza, firmeza, autorestricción, ausencia de pasión por objetos sensoriales, estar libre de todo orgullo y una meditación acerca del nacimiento, la muerte, el deterioro, la enfermedad y el error; es redimirse del apego auto-identificatorio con los hijos, la esposa y el hogar, y una constante e inquebrantable firmeza de corazón a la llegada de cada evento, ya sea favorable o desfavorable; es un amor constante sólo por mí estando borrado el yo, una adoración hecha en un lugar solitario, y una ausencia de placeres en las congregaciones mundanas; es la continuación resuelta en el estudio del Adhyātman, el Espíritu Superior, y una meditación sobre el objetivo de adquirir el conocimiento de la verdad; esto se llama sabiduría o conocimiento espiritual y su opuesto es la ignorancia.

Ahora te diré cuál es el objetivo de la sabiduría, y sabiendo esto un hombre disfruta de la inmortalidad. Es eso que no tiene comienzo, incluyendo al supremo Brahman, y de lo que no puede decirse y que no es el Ser ni el No-Ser. Tiene manos y pies en todas direcciones; ojos, cabezas, bocas y oídos por todas partes; es inmanente en el mundo y posee la vastedad del todo. Aquéllo en sí mismo y sin tener órganos está reflejado por todos los sentidos y facultades; desapegado, pero sosteniéndolo todo; sin cualidades, pero siendo testigo de todas ellas. Está dentro y fuera de todas las criaturas animadas e inanimadas; es inconcebible por su sutileza, y aunque muy cercano se encuentra muy lejos. Y aunque indiviso, aparece dividido entre las criaturas, y en tanto que sostiene todas las cosas existentes también se le conoce como su destructor y creador. Es la luz de las luces, pero se afirma que está más allá de toda tiniebla, y siendo la sabiduría misma, la meta de ésta y aquéllo que ha de ser obtenido por la sabiduría; así preside por siempre en los corazones de todos".


El individuo que ha alcanzado la perfección
(del Capítulo 18 “Mokshasanyasayoga”, p. 129-130, edición de Theosophy Company)

“Aprende de mí, y en resumen, de qué modo el individuo que ha alcanzado la perfección adquiere el Supremo Espíritu, el cual es el fin, el propósito y la condición más elevada del conocimiento espiritual. 

Imbuido de puro discernimiento, restringiéndose a sí mismo con determinación, habiendo rechazado los encantos del sonido y otros objetos sensoriales, y descartando apegos y disgustos; habitando en lugares apartados, comiendo poco y teniendo controlados su habla, cuerpo y mente, ocupado en constante meditación e invariablemente anclado en desapasionamiento; abandonando el egoísmo, la arrogancia, la violencia, la vanidad, el deseo, la ira, el orgullo y la posesividad, con calma siempre imperturbable, un individuo así es digno de convertirse en el Ser Supremo. Y habiendo así alcanzado lo Superior, él permanece sereno, sin sufrir más y no deseando nada más sino alcanzar la suprema devoción por mí e igual que con todas las criaturas. Por esta devoción a mí, él conoce fundamentalmente quién y qué soy Yo, y habiéndome así descubierto él entra en mí sin ninguna condición intermediaria".

28 de enero de 2022

Las enseñanzas de Bhavani Shankar


Los visitantes de este sitio pueden haber leído nuestra entrega sobre Kundalini que en un comienzo proporcionó algunos extractos del libro "The Doctrine of the Bhagavad Gita" por Bhavani Shankar. El contenido de esa obra -que atrae tanto a teósofos como hindúes- son transcripciones de las charlas que Shankar dio en Calcuta y Madrás (India) en 1914 y 1925. Dicho libro fue publicado primero por la compañía Popular Prakashan en Bombay durante 1966 y más tarde reeditado por la Logia Unida de Teósofos con sede en Santa Bárbara (California) mediante Concord Grove Press, pero hoy ambas ediciones están agotadas.

Al final del artículo enlazado más arriba explicamos:

"Bhavani Shankar (1859-1936) fue uno uno de los últimos discípulos indios supervivientes y más destacados de los Maestros en el tiempo que H.P.B. se encontraba en Adyar. Los Maestros escribieron sobre él en términos entusiastas y se sabe que fue chela del Maestro K.H. a partir de Ellos y sus propias cartas privadas y también de compañeros tales como Damodar K. Mavalankar.

Ni él ni ninguno de los otros individuos que fueron probados objetivamente -y de quienes se sabía que eran alumnos de los Maestros- jamás apoyaron de ninguna manera el trabajo y las enseñanzas de los diversos 'teósofos' posteriores como Annie Besant, C.W. Leadbeater y Alice Bailey que se autodenominaron 'chelas' de los propios Adeptos.

Bhavani Shankar se separó por completo de la Sociedad Teosófica y se alineó con la Logia Unida de Teósofos al momento en que B.P. Wadia la estableció en Bombay y cuando Shankar recordó las palabras escritas por uno de los Maestros de que la Sociedad Adyar se había convertido en 'un cadáver sin alma' destinado a 'derrumbarse' como resultado kármico inevitable de su infidelidad a H.P.B., y al ver cómo Besant y Leadbeater parecían estar muy resueltos a destruir el legado y los sacrificios de Blavatsky al alterar completamente las enseñanzas teosóficas más allá de lo concebible. 

Shankar sintió que aquí había una asociación -y aparentemente la única- que era fiel a las enseñanzas y la Causa genuinas de los Maestros de quienes era discípulo devoto y con los cuales estaba personalmente familiarizado. Como parte de su práctica diaria regular espiritual de sadhana en la última parte de su vida, Bhavani Shankar solía concentrarse en H.P.B. en meditación sincera y reverencial y también animó a otros a hacerlo.

En cuanto a las actitudes y postulados de personas como Leadbeater, Besant y Bailey, las describió como 'charla blasfema' y 'parloteo frívolo', diciendo que en sus libros 'los nombres y las doctrinas más importantes han sido arrastrados hasta el nivel moderno de ignorancia'".

En noviembre de 1931 el respectivo número de la revista "The Theosophical Movement", iniciada por B.P. Wadia y aún difundida hoy por la L.U.T. de Mumbai (anteriormente Bombay), compartió lo siguiente bajo el título "PANDIT BHAVANI SHANKAR":

“Bajo los auspicios de la L.U.T. de Bombay, el veterano y venerado teósofo Pandit Bhavani Shankar dio una serie de conmovedoras charlas sobre el Bhagavad-Gita y los temas de las cuatro instancias fueron 'Principios del Cosmos', 'Principios del Sistema Solar', 'Principios humanos' y 'Raja Vidya o Teosofía', mientras que se reservó una quinta sesión para responder preguntas.

Pandit Bhavani Shankar honró el pabellón izado por H.P.B. en Bombay en 1880 y se entregó a la Causa de la Teosofía pura según lo enseñado por ella y sus Maestros. Durante cuarenta años recorrió el vasto territorio de su amada India predicando el evangelio teosófico del Bhagavad-Gita y su vida consagrada de bhakta o devoto ha sido un canal de elevación para muchas almas. Fue uno de esos pocos que vio, a una hora temprana, la degeneración que había comenzado a corromper y matar a la Sociedad Teosófica de Adyar e hizo lo que estaba a su alcance para salvarla del cisma causado por el psiquismo y la degradación espiritual. Durante algunos años no ha podido realizar conferencias públicas debido a la vejez y otras causas; de este modo fue una feliz ocasión verlo subir una vez más a la plataforma de conferencias para servir a la nueva generación de verdaderos estudiantes de Teosofía cuyo hogar espiritual es la L.U.T. de Bombay".

En el número de agosto de 1936 la noticia sobre su fallecimiento se informó bajo el título "PANDIT BHAWANI SHANKAR":

“Con profundo pesar comunicamos la muerte de nuestro buen amigo Pandit Bhawani Shankar en el día de plenilunio del mes hindú de Ashadha, el 4 de julio. Nacido en agosto de 1859, tenía setenta y siete años y se mantuvo activo hasta el último instante en el desempeño regular de sus tapas y siempre dispuesto a ayudar e instruir a sus semejantes. H.P.B. llegó a Bombay en febrero de 1879 y poco después arribó Bhawani Shankar -para entonces con veinte años de edad- y se puso bajo su dirección. En varias ocasiones estuvo entre quienes vieron a los Maestros y cuando surgieron dudas en algunos y se dirigieron ataques contra H.P.B., Shankar tuvo el coraje de hacer la siguiente declaración pública:

'Puesto que muchos escépticos han negado precipitada e ignorantemente la existencia de los llamados 'Hermanos del Himalaya', el sentido del deber me lleva a declarar solemnemente que tales afirmaciones son falsas porque he visto a los Hermanos no una vez, sino en numerosas ocasiones dentro y cerca de la sede a la luz de la luna brillante. Los he escuchado hablar con nuestra respetada Madame Blavatsky y los vi transmitir mensajes importantes en relación con el trabajo de la Sociedad Teosófica, cuyo progreso han condescendido a observar. No son espíritus incorpóreos como los espiritistas nos obligarían a creer, sino hombres vivos. Cuando los presencié no estaba alucinando ni fascinado, porque hay otros miembros meritorios en nuestra Sociedad que tuvieron el honor de atestiguarlo conmigo y pudieron verificar mis declaraciones. Y de una vez por todas ésta es la respuesta que yo doy a los incrédulos, como teósofo y brahmán hindú, a saber, que estos Hermanos no son meras ficciones de la respetable imaginación de Madame Blavatsky y son personajes reales cuya existencia para nosotros es no es cuestión de mera creencia, sino de conocimiento real. BHAWANISHANKAR GANESH MULLAPOORCAR'.

En más de un pasaje los Maestros se refirieron a él y a continuación imprimimos sólo dos breves declaraciones hechas por el Mahatma K.H.:

'Bhavani Shanker está con O. y es más fuerte y se halla más en forma en muchos aspectos que Damodar o incluso nuestra amiga mutua".

'Bhavani Shanker me ha visto en mi cuerpo físico y puede señalar el camino a los demás. Ha estado trabajando desinteresadamente para sus semejantes a través de la S.T. y está recibiendo su recompensa, aunque no siempre se dé cuenta'.

Después de la partida de H.P.B. y Damodar de India en 1885, Shankar se dedicó seriamente al estudio del Gita que se convirtió en su libro de texto para la exposición teosófica y recorrió ampliamente la vasta península entre 1891 y 1909. Las serias diferencias con los líderes de Adyar hicieron que limitara su servicio a pequeños grupos de estudiantes independientes que lo necesitaban y recibían.

Tras la formación de la L.U.T. en Bombay, Shankar muy pronto reconoció que se estaba llevando a cabo una verdadera labor teosófica y bajo sus auspicios dio una serie de conversaciones en octubre de 1931, septiembre de 1932 y septiembre de 1933.

También participó en las reuniones del Día del Loto Blanco en la Logia Unida de Bombay, siendo la última ocasión en 1934. Poco después se fue al área norte y nunca regresó a esta ciudad. De esta forma, la L.U.T. ha perdido un buen y valioso amigo con la muerte de este gran devoto".

En el artículo "La vida esotérica de B.P. Wadia" mencionamos lo siguiente:

"De Dallas Tenbroeck nos enteramos de que en algún momento después de que Wadia se uniera a la L.U.T., Bhavani Shankar 'vivía temporalmente en Versova (al norte de Bombay, cerca de la playa de Juhu donde la British East India Company dio tierras a los Wadia en parte de pago por sus servicios como constructores navieros muchos años antes). Wadia fue invitado a asistir a la 'puja matutina' de los Pandit, período que pasó en meditación y devoción con un pensamiento centrado en H.P.B. y los Maestros. Esto, señaló aquél, comenzó a las 4:00 a.m. y continuaría por un período de 4 a 5 horas. Bhawani Shankar usó en ese momento una campana especial que tenía un 'sonido peculiar y curioso' que 'produjo un profundo efecto psicológico en quienes la escucharon'.

Además se nos dice: 'Al momento de su muerte, Bhawani Shankar pidió a B.P. Wadia que fuera a visitarlo y aparentemente retrasó dicho suceso hasta su llegada. Tuvieron una charla privada, después de lo cual expiró. La fecha fue la luna llena del mes de Ashadha, el 4 de julio de 1936. Nacido en 1859, Bhawani Shankar tenía 77 años y permaneciendo activo hasta el final siempre estuvo dispuesto a ayudar e instruir a sus compañeros'.

Se puede concluir que la cercanía y naturaleza de la relación y el contacto entre Wadia y Shankar es una indicación más del propio estado oculto del primero y su conexión con los Grandes Seres".

Aquéllos que conocen y aprecian a Bhavani Shankar se sentirán alentados al saber que "The Doctrine of the Bhagavad-Gita" no es el único registro conservado de sus conversaciones.

B.P. Wadia fundó y editó la revista "The Aryan Path", una publicación de corte sociocultural con base teosófica (por supuesto el término "Aryan" (ario) se utilizó en su significado original y antiguo de "noble"), y apareció un total de diecinueve artículos en ella entre 1930-1934 firmados por "B.M." Como se mostró anteriormente, éstas corresponden a las iniciales de Bhavani Shankar, porque ambos constituían en realidad su primer nombre y su apellido fue Mullapoorcar. Hace unos años, la L.U.T. de Bangalore (India) nos confirmó que estos escritos fueron compuestos por el mismo autor.

Cada uno de dichos textos estaba precedido por lo siguiente:

“B.M. es un asiático que vive en nuestra era según los métodos de su tierra natal y nos sentimos afortunados de haber obtenido algunos informes sobre sus conversaciones con amigos íntimos. El Bhagavad-Gita es la obra que ha dominado a través de largos años de estudio y meditación, pero además sus pensamientos respiran una fragancia peculiar habiendo vivido de acuerdo con sus principios y de modo más exitoso de lo que es posible en general. Los documentos han sido traducidos del idioma vernáculo y debe entenderse que no son traducciones literales, por cuanto el transcriptor se ha adherido más a las ideas y principios que a las palabras. Aunque B.M. conoce el inglés, su inspiración se ve obstaculizada al emplear ese medio de expresión, por lo que prefiere no usarlo, e igualmente creemos que nuestros lectores encontrarán verdadera inspiración en esta serie".

Los títulos de estos "informes de conversaciones" fueron: "El gran apetito" (enero de 1930), "El poder de la pasión" (febrero de 1930), "Democracia espiritual" (marzo de 1930), "¿Nos haremos civilizados?" (abril de 1930), "La resolución correcta" (junio de 1930), "El habla descontrolada" (julio de 1930), "¿Qué es Dios y dónde está?" (agosto de 1930), "¿Por dónde comenzar?" (septiembre de 1930), “El Ser como disciplinador” (octubre de 1930), “La naturaleza del ego inferior” (febrero de 1931), “¿A qué categoría pertenece usted?” (marzo de 1931), “Cielo e infierno” (abril de 1931), “Renunciación verdadera y falsa" (diciembre de 1931), "La familia" (febrero de 1933), "Sobre el acto de escuchar" (mayo de 1933), "El sabio" (julio de 1933), "El trabajo del aspirante" (octubre de 1933), "Avivando el fuego" (mayo de 1934) y "La estructura de la mente" (noviembre de 1934).

En este artículo todos ellos se publican en línea por primera vez gracias al trabajo conjunto entre asociados de la L.U.T. en Londres y Chile (Sudamérica).  

En estas charlas los lectores no encontrarán teorías metafísicas complejas ni revelaciones de misterios esotéricos, los cuales tienen su lugar y pueden encontrarse sobre todo en los escritos de H.P. Blavatsky y algunos de ellos fueron citados por Bhavani Shankar. Los siguientes textos son sencillos, prácticos y hablan en gran medida al corazón, y seguramente traerán una nueva inspiración e ímpetu a los estudiantes de las enseñanzas teosóficas.

[N.del T.: se han añadido negritas en algunos pasajes para llamar la atención sobre fenómenos aún vigentes en la actualidad, como también cualidades de relevancia a tomar en cuenta]. 

************

EL GRAN APETITO
(enero de 1930)

"El individuo hambriento pierde de vista cualquier otro objeto que no sea la satisfacción de su apetito, y cuando se familiariza con lo Supremo pierde todo gusto por los objetos de cualquier clase" (Bhagavad-Gita, II. 59).

El hambre y la sed de justicia -que nuestros prójimos cristianos deberían tener siguiendo el consejo de sus maestros- fueron defendidos muchos siglos antes por el Gita. Ya sea para el cuerpo, la mente o el alma, la comida es la base necesaria o el upadhi para la experiencia, y el placer del alimento depende del hambre y la sed. Hoy comer en exceso está a la orden del día y la belleza y utilidad del hambre son desconocidas entre los acomodados. Parece como si en Yugas anteriores, cuando los Pródigos bendijeron esta tierra, nuestros propios antepasados olvidaron practicar las reglas del ayuno y así el Karma sobrepasó a la gente y hoy la pobreza acecha la comarca. Nuestro futuro sería más glorioso que el pasado si a nuestros millones de habitantes se les enseñara la influencia benéfica de la adversidad, ¿y quién puede hacer esto excepto nuestros líderes acomodados e instruidos? Pero la mayoría de ellos tiene educación occidental, ha olvidado la sabiduría de sus padres y su riqueza física aumenta su pobreza moral y espiritual. Nuestra India es pisoteada no tanto por extranjeros como por sus propios hijos, y en nuestra vida personal y cotidiana la degradamos casi a toda hora. India no será realmente libre hasta que no adoptemos un pensamiento elevado que nos purifique de nuestra pequeña mezquindad, ínfimos egoísmos y constantes inmoralidades. Nuestros líderes naturales -hombres y mujeres educados- se equivocarán en la administración y el asesoramiento al igual que los gobernantes británicos yerran y otorgan falsos consejos, porque están plagados de imperfecciones que resultan de visiones incorrectas de la vida, del Estado y el progreso.

Es el individuo que se reforma a sí mismo quien podrá transformar a los demás; únicamente quien es capaz de dominarse está en condiciones de comandar los destinos de las masas. En la mayoría de países los ciegos guían a otros ciegos y es falso medir la riqueza física y prosperidad económica por la cual los países son considerados grandes o atrasados. Si India no se aleja de esa base de pensamiento, sufrirá como padecen los Estados occidentales ricos e influyentes.

Así como la comida es base para la vida en el plano económico, el conocimiento es el soporte en el plano del alma. Hay venenos que matan el alma, intoxicantes que lo enloquecen y alimentos que lo nutren. También existen sistemas de pensamiento que producen acciones que matan el alma y los hombres vivos se convierten en unidades muertas; por tanto, hay millones en esta Tierra que se hallan desalmados. La lujuria produce perversiones sexuales (el control de la natalidad es una de ellas), la ira produce odio (como sucede en el caso del comunalismo), la avaricia engendra egoísmo (los pleitos familiares son un ejemplo) y tienden a envenenar el alma. Todos los intoxicantes disminuyen lentamente el poder de esta alma en el cuerpo.

Es necesario buscar la nutrición del alma y debemos tener hambre y sed por ello. El conocimiento espiritual es deseable cuando la lujuria, ira y codicia no perturban. La mayoría de las personas no está consciente de la dulzura y los placeres sobre el conocimiento del alma, pues el que come perros y nunca probó frutas no conoce su exquisitez. Una vez que el fruto se come y su jugo se mezcla con nuestra sangre, comienza el hambre. Intuitivamente todos los individuos anhelan la satisfacción y el crecimiento del alma, porque en épocas doradas del pasado los Compasivos les implantaron la impresión de sabiduría. Ahora nos envuelve la oscuridad porque esta es la edad oscura o Kali Yuga, y el conocimiento del alma cambia década tras década; tenemos luz de velas, de aceite, gas y electricidad porque no hay Sol.

Este deseo innato de vida espiritual lleva a las personas por caminos equivocados, porque confunden la parte con el todo y la apariencia con realidad. Pero en este verso el Maestro Krishna, da una palabra llamada "el Supremo" que es lo que necesita el alma hambrienta. La característica más objetable de las religiones ortodoxas es la visión falsa y antiespiritual de la Deidad; el espíritu se materializa, Dios es carnalizado y el egoísmo ensancha la sombra del cruel maestro de tareas al que teme. ¡Y tal es la magia de Maya!

El Supremo, Param, se describe con detalle en este capítulo: el único Ser omnipresente e impartito que es Fuente y el Alma de cada criatura. El Gobernador interno en el corazón de cada uno es el Rey de reyes, por cuanto debemos tener hambre y sed por el conocimiento acerca de Él, la ciencia de Sus emanaciones y la filosofía de Su permeación.

En una tierra afectada por el hambre el pueblo come lo que llega, y así se está dando ahora. La carroña, esparcida por todas partes, está cerca y la gente la devora, ¡pero más bien debiéramos morir en vez de contaminar el Santuario del Alma! Se toman impulsivamente las formas falsas que parecen atajos y las prácticas peligrosas que asemejan ser fáciles se adoptan con ignorancia. El falso conocimiento es aceptado ya que suena plausible, como por ejemplo la locura por el culto de los muertos llamada "espiritismo".

Como enseñaron los Conocedores del Ser, el primer paso es el esfuerzo por saber qué es el alma. Hay apetitos y apetitos, pero debemos tener hambre del Ser interno y éste nos guiará a la comida que realmente necesita. El Gita responde ambas preguntas: "¿qué es el alma?", "¿qué es la nutrición del alma?"; y como veremos más adelante expone en detalle cómo debe asimilarse ese alimento. Entonces, primero sintamos apetito y sed por el Alma interior. 


EL PODER DE LA PASIÓN
(febrero de 1930)

"Así como la llama está rodeada de humo y un espejo por el óxido, y el útero envuelve al feto, el Universo también está rodeado de pasión" (Bhagavad-Gita, III. 38).

La poderosa magia de prakriti o la naturaleza se expresa en y por la ley del contraste. Luz y Oscuridad son las formas eternas del mundo y en nosotros los mortales también funciona esa dualidad; como resultado tenemos dos naturalezas, la más elevada similar a la de un dios y la más baja de índole demoníaca.

Aquellos de nosotros que somos lo suficientemente valerosos para enfrentar nuestras propias mentes sabemos que en cada ocasión de ese proceso estamos conscientes de la existencia de nuestra disposición asúrica o diabólica; cuanto más vigoroso es el examen, más espantosa es la visión de nosotros mismos como demonios encarnados y esto engendra abatimiento.

Reunimos coraje y nos partimos la espalda para luchar, tomando la solemne decisión de no equivocarnos en la esfera de la pasión, no caer en la ira ni en la avaricia. Entonces comienzan verdaderos problemas y decimos con San Pablo: "Lo que quisiera, eso no lo hago, pero lo que odio, eso lo hago" (Romanos, VII, 15).

Esta es la situación de Arjuna, el fuerte luchador armado que persigue la perfección cuando pregunta a su Gurú Krishna: "¿Por qué, oh Varshnaya, el hombre se ve impulsado a cometer ofensas, aparentemente en contra de su voluntad y obligado por alguna fuerza secreta?" Esta incidencia, responde su Maestro, es Kama o pasión, el enemigo del ser humano en la Tierra y la primera de las tres puertas hacia el Infierno.

La mayor parte del tiempo nuestro conocimiento y discriminación están viciados por esta pasión; por otro lado, es la energizante de nuestros sentidos y órganos de acción corporal. Su influencia sutil llega lejos y profundo, y nubla y engaña al Señor en el cuerpo. Todas estas consideraciones hacen que los individuos estén casi desesperados y a menudo abandonan la justa pelea. ¿Quién puede culparlos por querer retirarse de este Kurukshetra, el campo de la Guerra Santa? Es más fácil matar a un tigre en la jungla o derrocar al tirano del Estado que derrotar a este sutil enemigo del Dios que reside en nuestros corazones.

Pero Krishna señala que este adversario puede ser aniquilado conociendo la naturaleza de nuestro Ser Superior -el Señor Ishvara en el corazón de cada uno- e invocando Su ayuda y fortaleciendo el ser inferior mediante Aquél. Este es el resumen final de Su discurso sobre el Karma Yoga, la forma correcta de aplicar la acción. En un sólo verso se da la respuesta profunda y su entendimiento requiere meditación, mientras que su práctica es una cuestión de esfuerzo sostenido durante varios años.

Según nuestros Shastras, Kamadeva es el hijo de Dharma y Shraddha: el Deber es su progenitor y la Fe su madre; ¡y sin embargo, es el atormentador del Atman en nosotros! Tal es su magia y maya.

Se afirma que la Voluntad nace de Kama-Deva. Los antiguos hermetistas afirmaron "detrás de la voluntad se halla el deseo"; y el himno del Rig-Veda se refiere al surgimiento primario del Deseo en la Primera Causa desconocida. Traduciendo estas ideas metafísicas en términos del ámbito humano, podemos decir que todos nuestros pensamientos y sentimientos, todas nuestras resoluciones y acciones proceden del principio de Kama o pasión en nosotros: algunos pertenecen a la naturaleza de la lujuria y la baja pasión, y otros son de amor y compasión; todos ellos emanan de una sóla fuente. En nuestro engaño buscamos diferentes fuentes y rastreamos una a un Dios y la otra a un demonio, ambos "fuera de nosotros", pero el origen es único, el corazón humano: una corriente va hacia arriba y resulta en compasión, conocimiento y acción reflexiva; la otra se dirige hacia abajo para producir lujuria, gula y avaricia. Nuestros pensamientos y sentimientos pasados y nuestra voluntad de resolución producen en nosotros la manifestación de Ahura-Mazda y también de Ahriman: Suras y Asuras son producidas en y por nosotros. 

Existen dos tipos de deseos en el individuo, el superior y el inferior. ¿Quién no está familiarizado con éste último? Y también no hay muchos que conozcan la naturaleza y el trabajo del primero.

El principio de pasión o Kama es el central en la constitución humana. El Ser Superior con sus facultades discriminantes y pensantes es la tríada espiritual; el hombre personal con su cuerpo y la energía o vitalidad -prana- representa la segunda tríada. Entre estas dos está Kama, por cuanto hay deseo en y desde lo superior, como además en y procedente del aspecto inferior. Los sentidos y órganos sensoriales son los instrumentos de los deseos inferiores; la intuición perspicaz y la mente pensante constituyen los medios para los anhelos elevados.

Decimos que un individuo es malvado cuando tiene más deseos inferiores que superiores y les da pábulo; cuando se muestran las aspiraciones elevadas, tenemos a una persona buena y noble. En la mayoría de las personas existe una mezcla de bien y mal, y es tan persistente que se toma como algo natural y, por lo tanto, "inalterable". Esto se debe a la falta de conocimiento sobre nosotros mismos, el fundamento para ambos tipos de deseos y cómo éstos circulan sin cesar hasta que las leyes de sus seres y los nuestros se entiendan en alguna medida.

Se dice que las pasiones superiores son tres: (1) deseo de Sabiduría sobre el Ser Divino en cada criatura; (2) anhelo por la compañía de personas santas, es decir, quienes poseen la Sabiduría, y (3) aspiración de aplicar las Enseñanzas de esa Sabiduría a nosotros mismos en la vida diaria. El punto de partida para reformarnos es despertar una o más de estas pasiones superiores y no necesitamos esperar a que nazcan naturalmente, pues debe haber un esfuerzo por desarrollarlas.

Sin conocimiento, ninguna guerra puede llevarse a cabo con éxito; ésta es la mayor de todas las conflagraciones en que deseamos luchar y demoler nuestra perversión moral y mental, lo cual requiere un entendimiento preciso. El Gita otorga ese saber, por lo que su estudio es necesario.


DEMOCRACIA ESPIRITUAL
(marzo de 1930)

"Incluso si eres el mayor de todos los pecadores, podrás cruzar todas las faltas en la barca del conocimiento espiritual" (Bhagavad-Gita, IV, 36). 

Esta es la promesa más alentadora que ofrece el Gita. Puesto que Sri Krishna estereotipa el alma perfeccionada o Mahatma, esta certidumbre proveniente de labios divinos debe ser considerada con seriedad por todos nosotros. Anteriormente y en el mismo cuarto discurso Él se refiere a las cuatro castas y también da una idea sobre la naturaleza de quienes han trascendido todas las estirpes y condiciones, incluido Él mismo. Por lo tanto, cuando esto es seguido por esa declaración inequívoca es una cuestión de regocijo e incluso un tema para meditación, puesto que la mayoría de nosotros pertenecemos a una casta u otra, hay muchos Iyengars o Iyers y varios Pandits y Shastris que en realidad son parias intocables debido a la grosería de su conducta, orgullo y crueldad. Por otro lado, entre los despreciados Panchamas hay individuos puros, humildes e incluso sabios que verdaderamente son Brahmanas. Hay Kshattriyas entre Parsis, musulmanes y cristianos; en cada país hay Shudras y Vaishyas. De esta forma los Mahatmas emancipados no son sólo producto de India y florecen en todo contexto.

El Gita da la garantía anterior a todos los pecadores donde quiera que estén y sean quienes sean; además tenemos aquí una declaración de democracia espiritual. Krishna, como Buda y todos los Mahatmas, no es un demócrata político sino espiritual, un amante y servidor de todas las almas. El barbero Upali fue recibido por Gotama en Su Sangha como respuesta a su pregunta: "¿Es Nirvana para alguien como yo?" Para todos y cada uno de nosotros existe la posibilidad de vencer los pecados.

Pero téngase en cuenta una condición. Shri Krishna no dice "sigue pecando y te llevaré al Lugar Supremo". No hay perdón de nuestros pecados por parte de otros, ¡y qué tarea desesperada sería para cualquiera que sea menesteroso de trabajo y esté bajo voto de pobreza si dependiéramos de un purohit, un qazi, un dastur o cardenal para el perdón de nuestras faltas! Ni siquiera un Krishna o un Cristo pueden salvarnos. Los Mahatmas no pueden sino señalar el camino y éste se muestra en el shloka anterior: "cruza en la barca del conocimiento espiritual", se nos dice que "todo país sin excepción está comprendido en el conocimiento espiritual" y el mandato es que "busquemos la Sabiduría".

Si ese conocimiento es para todos y si cada acción puede evaluarse en términos de Sabiduría, está claro que no necesitamos convertirnos en sannyasis, faqirs, bikkhus y monjes y ponernos el atuendo naranjo, amarillo o negro. No se trata de dejarse crecer el pelo como faqirs y sannyasis o rasurarse como los monjes budistas y cristianos; no es asunto de ninguna observación externa y forzada, sino la percepción interna y entendimiento que nos permiten dar la espalda al pecado. La mera aspiración de crecer en sabiduría y pureza tiene poco valor; cuando el deseo se convierte en una resolución solemne y se transforma en actos de voluntad, comenzamos a recorrer el Camino que nos lleva a los Mahatmas y el Adeptado.

¿Qué se entiende por "la balsa del conocimiento espiritual"? ¿Cómo deberíamos conseguirlo? No es comprable y ni los dioses lo otorgan como regalo. Krishna no nos deja varados con sólo una solemne seguridad y en su lugar establece pasos muy definidos por los cuales se debe buscar la Sabiduría.

Ésta última se define como el purificador supremo y surge espontáneamente en el individuo perfeccionado en Yoga, la unión con su propio Ser Superior. Pero como ése es el resumen y el final de nuestro desarrollo en la vida, ¿cuáles son los pasos que conducen a esto? ¿Qué haremos para lograr esa espontaneidad? ¿Qué es necesario con tal de avanzar hacia la unión completa con el Espíritu de nuestro ser? Se nos da un triple remedio: (1) obediencia, (2) indagatoria y (3) servicio.

El acercamiento humilde al Camino es necesario; no hay que llegar a él con todo el orgullo de la posesión, sino repleto con el poder castigador de la pobreza. Al dejar atrás la sabiduría mundana adquirimos la mayor inocencia que reconoce que el aprendizaje de la cabeza sin la sabiduría del alma es peligroso para ambos, y es esta fase lo que describían los cristianos místicos cuando decían "el joven desnudo siguió a Jesús".

La indagación, el cuestionamiento y la búsqueda deben ser fuertes. Para los mentalmente vagos la Ciencia de la Vida debe seguir siendo un enigma. La mente es la posesión más valiosa del ser humano y cuando cae bajo el dominio de los sentidos, mata lo Real, pero al dominar los sentidos le permite ser controlada por el Espíritu que es el Hombre verdadero; así, la mente se ilumina y aprende las certezas sobre la realidad de las cosas.

El servicio es la cortesía al Ser Único, pues el Dios en nosotros es también el Dios en cada uno, por lo que nuestra emancipación implica liberarse de la esclavitud de todo. Es el servicio por todos, santos y pecadores por igual. Ningún Mahatma puede ser servido salvo por aquéllos a quienes Él sirve. Pero entiéndase que es el servicio del Alma, no el cuerpo, ni su mente ni ningún otro aspecto del mismo; significa que en cada servicio prestado se debe tener en cuenta el lugar y poder del Alma. Cuando alimentamos o vestimos el cuerpo de alguien sin pensar en el Alma, sólo prestamos un servicio parcial y a menudo hacemos mal al intentar hacer lo correcto. Cuando nutrimos la mente de otro sin la debida consideración al Alma, podemos retrasar su verdadero progreso y frecuentemente lo arrojamos al infierno mientras nuestra intención era llevarle al cielo.

La humildad, el cuestionamiento y el servicio deben practicarse simultáneamente, un poco cada día; el autocontrol, el estudio espiritual y el sacrificio del alma practicados a diario traerá triunfo en el proceso del tiempo. Por lo tanto, nosotros como pecadores cruzaremos a la otra orilla, pero todo el tiempo debemos tener en cuenta que "la doctrina fundamental de la filosofía esotérica no admite privilegios ni dones especiales en el hombre, salvo los adquiridos por su propio Ego mediante el esfuerzo personal y el mérito a lo largo de una larga serie de metempsicosis y reencarnaciones".


¿NOS HAREMOS CIVILIZADOS?
(abril de 1930)

"Para purificar el corazón, los verdaderamente devotos realizan acciones con su cuerpo, mente, comprensión y sus sentidos, dejando de lado todo interés propio" (Bhagavad-Gita, V, 11). 

India se halla apestada por miríadas de ociosos que se hacen llamar Sannyasis y generalmente son aceptados como tales. No sólo empeoran la situación económica de este pobre país, sino que también constituyen una plaga moral al explotar la devoción de millones de aldeanos, especialmente las mujeres. Son sombras falsas y fugaces, aunque ligeramente indicativas de los genuinos Sannyasis y verdaderos hijos de la Luz, muy pocos y raramente encontrados. A esos genuinos individuos damos nuestro saludo diciendo "¡Namastae!"

El Gita es un libro de reglas y conducta para el real Sannyasi. Su quinto discurso se llama Sannyasa-Yoga, esto es, yoga o fervor mediante la renuncia a la acción. En el shloka citado anteriormente encontramos a Sri Krishna describiendo lo que hace un yogui genuino, y éste es una persona verdaderamente devota y realiza muchos tipos de actos. No está inactivo ni con su cuerpo o sus sentidos, ni con su mente, ni con su discriminativo Buddhi.

Para nosotros es un tema de convencimiento que la emancipación de India depende de que este país produzca Sannyasis auténticos. Con ese fin, debiera aventarse la idea de que defender y alimentar al vago que actúa como Sannyasi es irreligioso, no espiritual y una falsa caridad, ya que se está dando a la persona equivocada, en el lugar erróneo y en el momento inapropiado, por cuanto hay que descartar a estos personajes de camelo.

¿Cómo puede India producir verdaderos yoguis y sannyasis? Primero, entendiendo lo que implican esos términos, y luego por unas pocas almas patriotas que se propusieron no hablar sino practicar Yoga y Sannyasa.

Un yogui es una persona que ha tomado el camino en la dirección de su propio Dios interno o Ser Superior, y al reconocerlo como su amonestador y sustentador ha comenzado a actuar de modo desinteresado. Por su parte, un Sannyasi es alguien que renuncia no a la realización de acciones, sino al resultado de su desempeño; realiza su trabajo designado en la vida y sigue la rueda del deber hacia la raza y los parientes, amigos y enemigos, pero a la vez se esfuerza seria y regularmente por cerrar su mente a los placeres y dolores.

Una y otra vez estas definiciones surgen en nuestro estudio del Gita. El Mahatma que habla con su Chela repite los conceptos del verdadero Sannyasa y el Tyaga genuino y se cita a Sí mismo y a los Suyos como ejemplos de individuos que actúan, pues Su renunciación constituye los dulces frutos de Sus obras.

Hay otro aspecto mencionado en el Gita. En ninguna parte encontramos que sólo un hombre de castas o incluso un ario puedan ingresar al Camino de la Renuncia. ¿Pueden los musulmanes convertirse en Sannyasis sin ser infieles? Por supuesto que sí. Todo Sufí verdadero es un Sannyasi, cada Derviche auténtico es un Yogui, y la noble palabra Faqir ha sido tan degradada por su aplicación a los mendigos sin valor como el nombre Tyagi. 

¿Pueden los Parsis practicar yoga? Ciertamente, porque cada corazón de un Parsi es receptáculo para las brasas del Fuego Sagrado, que una vez encendido lo convierte en Hijo de Ahura Mazda. Para los cristianos la advertencia de San Pablo es cierta: "Si mora en ustedes el Espíritu que levantó a Jesús de entre los muertos, el que levantó a Cristo de entre ellos también avivará vuestros cuerpos mortales por medio de su Espíritu que habita en vosotros" (Romanos, VIII, 11). Todo verdadero budista conoce el mandato de Gotama "mira hacia adentro, eres Buda"; todo judío familiarizado con su Kabala sabe sobre el proceso alquímico mediante el cual el yo es elevado al Ser.

Cualquier hombre o mujer que adquiera una nueva actitud ante la vida puede recorrer el Camino de la Renuncia. Tal persona no necesita renunciar a su hogar para hacer de la selva su hábitat; sólo tiene que comenzar a vivir en casa de manera diferente. No cometerá el pecado de escapar de sus deberes, sino debe realizar cada uno de ellos sin preocuparse por los resultados que se acumulen. Debe entrenar y controlar sus sentidos; ejercitar y hacer que su cuerpo sea ágil y saludable; tiene que actuar mentalmente, es decir, estudiar y reflexionar sobre lo que asimila y hacer uso de la discriminación nacida de sus meditaciones al realizar todos los actos. En la completitud de este proceso debe tener en cuenta el objeto que defiende el versículo del Gita citado anteriormente: la purificación del corazón. El cuerpo y sus sentidos, la mente y sus poderes no son más que los instrumentos que se utilizarán para llevar a cabo tal limpieza.

No sólo importa lo que hacemos, sino también cómo lo realizamos. Es necesario evitar los actos que nos alejan de nuestras funciones congénitas; a lo que debemos prestar atención es al desempeño oportuno de todo lo que se debe hacer. El método de tal actuación hace al Yogui, Sannyasi o Tyagi: cumplir con nuestro deber en cada tarea, independientemente de las consecuencias; aprender que en cada estación de la vida el Alma se está educando a sí misma y que lo importante es que esa formación continúa independiente de si nos otorga placer o dolor. Tanto en opulencia como en pobreza, el Alma crece, pero más en la segunda instancia.

Para educarnos en la escuela de la vida necesitamos una disciplina; el Gita la suministra para cada etapa evolutiva humana y tenemos que imponernos ese autodominio. El bárbaro en nosotros recibe su sentencia de muerte cuando nos energizamos y ocupamos de nosotros para actuar con pensamiento y deliberación. Ser autosuficiente es depender del Gran Ser interno y no de ningún agente externo. Para adquirir una verdadera individualidad debemos vivir diariamente mediante esfuerzos autoinducidos y autodesarrollados, y aunque nuestros errores pasados puedan controlarnos y frustrarnos necesitamos persistir y ascender a través de todos los grados de inteligencia hasta alcanzar la perfección. Comenzar este viaje es tocar la civilización, porque así dejamos atrás el caos y entramos en el mundo del orden. Para iniciar nuestra odisea, el Sabio dijo: "Despierta mediante tu Ser y examínate por el Ser; así, autoprotegido y atento, vivirás felizmente" (Dhammapada, 379).


LA RESOLUCIÓN CORRECTA
(junio de 1930)

"Incluso si el hombre de formas más malignas me adora con dedicación exclusiva, se ha de considerar como justo porque ha juzgado correctamente" (Bhagavad-Gita, IX. 30).

Tales versos como los anteriores en las diversas Escrituras han sido mal interpretados por el sacerdote y purohit en cada época y contexto. Hoy cada religión se presenta al mundo por sus reclamos superiores. El individuo verdaderamente espiritual sabe que todos los credos son verdaderos en su raíz y falsos como factores separados y separatistas.

El estudio de las religiones nos lleva a la naturaleza ecléctica de la religión y en este sentido el Gita es un libro mancomunador pues está destinado a todos, incluso a alguien "que puede ser del útero del pecado". En el Shloka anterior no se dice que sólo un Brahman o Ario que hayan juzgado correctamente deben considerarse justos, sino todos, sean quienes sean y lo que representen, siempre que "me adoren", es decir, Krishna. Pero el Señor del Misterio no ignoraba que diferentes personas siguen diversas formas de adoración y se refiere a ellos en este noveno discurso. También dice: "Yo soy el Ego que está asentado en los corazones de todos los seres" (X. 20), incluyendo las personas que siguen principalmente los malos caminos.

Es un axioma filosófico bien conocido que cada uno de nosotros comprende el Universo en términos de su propia capacidad de sentidos, mente o corazón. El Universo resplandeciente no existe para los ciegos; las leyes de la Naturaleza no son ciertas para el lunático; lo bueno, bello y verdadero no cuentan para los individuos de corazón duro, egoístas y de mal temperamento. Así también somos capaces de conocer la naturaleza de Krishna sólo con la ayuda de ese Espíritu en nosotros que es Él mismo; podemos ver que es el espíritu de Krishna que en el verdadero cristiano se llama "espíritu de Cristo", y se dice que a menos que Cristo nazca en él, dicho individuo puede ser feligrés, pero no un cristiano. Un budista puede repetir "adoro al Buda", pero a menos que la luz del Tathagata esté encendida en su corazón él no es un verdadero seguidor del Iluminado.

Krishna es el Ser dentro de cada persona. El primer paso en la evolución espiritual es el reconocimiento de ese hecho; podemos llamarlo "Cristo interno" o "Buda interior"; podemos denominarnos "hijos de Ahura Mazda" o "sirvientes de Allah", aunque debemos reconocer que los nombres importan poco y la realidad que representan significa todo.

Así como una sóla idea puede expresarse en cualquier lengua y en ideografías pictóricas y simbólicas, también el Espíritu en el ser humano es uno y el mismo, aunque su resplandor en cada uno es diferente según la evolución individual. Hay personas de malos caminos en cada religión y país, y para ellas se presenta aquí un método.

Si una persona resuelve correctamente, debe ser considerada justa y su decisión es verdadera cuando ha empezado a "adorar" a Krishna. Éste es el primer paso: cada humano debe comenzar a adorar al Espíritu de la Deidad que habita en su propio corazón. ¿Y qué es la adoración? Es volverse digno de relación, y el objeto de ese proceso es unirse a la Divinidad interna. Somos en esencia divinos y espirituales, por cuanto el Gita nos encomienda la tarea de lograr transferir esa divinidad y espiritualidad al hombre vivo, trabajador y sufriente. Estar unido al Ser Superior es Yoga, palabra sinónima con "adoración". Entonces, cualquier hombre o mujer que haya resuelto escuchar la voz de su propia conciencia, buscar la todavía pequeña Voz de Dios en su propio corazón y experimentar la confraternidad con su propio Ser Superior ha juzgado y resuelto correctamente y debe ser considerado justo. En esta doctrina no se ofrece ninguna expiación vicaria ni esperanza de cielo lejano a unos pocos "especiales". Aquí hay más que expectativa, sino una certeza para todos y cada uno, siempre que se esfuerce en la línea correcta.

Sentarnos a juzgar nuestro ser inferior y observar todas sus debilidades, y revisar sus tendencias traviesas y corregirlas; ésta es la tarea que cada uno de nosotros debe realizar al cierre de cada día, lo cual lleva a una resolución correcta y la Gran Luz amanece en nuestra conciencia mientras nos repetimos las palabras de un Gran Sabio: "Quien no encuentre nuestras verdades en su alma y dentro de sí mismo, tiene pocas posibilidades de éxito en ocultismo".


EL HABLA DESCONTROLADA
(julio de 1930)

"Entre los sabios del conocimiento secreto, yo soy su silencio" (Bhagavad-Gita X. 38). 

En el décimo discurso del Gita, Krishna -como Ishvara el Señor- describe sus poderes y excelencias o Vibhutis. El Parsi encontrará una descripción similar en su Ahuramazda Yasht y así verá que Krishna y Ahuramazda son sólo dos nombres de la misma fuerza o poder omnipresente que normalmente llamamos Deidad o Dios.

Entre estas excelencias divinas los Mahatmas nombran al silencio. Los sabios se mantienen callados sobre muchas cosas y el discurso necesario sólo es entregado por Grandes Almas. El habla es un poder creativo y sus efectos están más extendidos de lo que normalmente se reconoce, y quienes comienzan a recorrer el Sendero de la Santidad deben controlar su lengua y purificar sus alocuciones. No sólo deben descartarse las palabras groseras y rabiosas, sino también las innecesarias. El joven chela es conocido como shravaka u oyente, e incluso Pitágoras -instruido por sus gurúes arios- introdujo en su propia escuela de Crotona el grado de "oyente". La sociedad moderna principalmente funciona mediante el habla, pero el arte de la conversación ha degenerado mucho y el diálogo inútil está a la orden del día. Como es de esperar, un intercambio tan ocioso pronto se convierte en chisme, y tanto hombres como mujeres amables se vuelven crueles. El hecho de matar la reputación, el nombre justo o carácter de otro es una crueldad mayor que asesinar su cuerpo.

Tenemos que asimilar el hecho científico de que el discurso es creativo y que las palabras tienen poder. Quienes han observado los efectos de sonidos físicos en la formación de patrones complejos en arena fina pueden entender cómo los mismos sonidos deben producir otras formas y efectos en sustancias invisibles como el éter. Agreguemos a esto el hecho de que nuestras palabras portan sentimientos y pensamientos, y es lógico deducir que la potencia que reside en la vocalización es realmente enorme.

A menudo no nos percatamos de las travesuras causadas por nuestra propia charla pues nos permitimos conversar e incluso chismear de modo irreflexivo. Aunque todos estamos conscientes de que hay seres que se autodenominan "humanos" que hablan de manera holgada y abominable sobre un propósito establecido y se entregan a rumorear deliberadamente, por fortuna el número de tales malvados no es grande. La mayoría de nosotros cae en el pecado de hablar en forma injuriosa y pagamos dicho desliz en forma de una influencia degradante en nuestro propio carácter. Una persona de hablar grosero, el cotilleo inconsciente, un pequeño conversador u otro de tienda, al igual que un muni silencioso, todos llevan las marcas de su hábito y la indulgencia en sus propios personajes.

¿Qué es necesario hacer si deseamos ennoblecer a nuestros personajes, purificar nuestra conducta y realizar acciones desinteresadas? Todos los grandes sabios enseñan a practicar la mortificación y las austeridades del habla y conociendo la intimidad que subsiste entre pensamiento y palabra, nos piden que vayamos a la raíz y proteger nuestros pensamientos internos. Las palabras son como cuerpos y sus almas son las ideas; por lo tanto, se nos insta a que leamos y repitamos palabras que representan conceptos grandiosos y de gloria. Toda religión impone a sus creyentes la tarea de leer y repetir las Escrituras, pero en las actuales generaciones el mandato sabio y saludable no se observa, o cuando se hace es de modo es casual, formal, incomprendido y deviene una parodia de práctica eficaz. Las oraciones murmuradas y sin entender son inútiles; leer la Sagrada Escritura con atención y reflexionar sobre las Enseñanzas que imparten son grandes estimulantes y elevan nuestra conciencia a un nivel desde el cual es posible y productivo un estudio silencioso sobre los acontecimientos de la vida.

Ninguna persona puede ver claramente sin alguna reflexión; nadie puede actuar dignamente sin elevar las ideas. En el estrés de las circunstancias, no podemos tener éxito sin almacenar pensamientos nobles en horas tranquilas. Por lo tanto, es esencial que cada quien mantenga la compañía de declaraciones inspiradoras y potentes a diario y también asegurarnos la influencia benéfica que emiten. El discurso gentil, veraz y amistoso florece al hacer hincapié y recitar grandes palabras como las que se encuentran en el Gita y los Upanishads, el Dhammapada y el Suttanipata, en los Gathas y Yashats, el Tao-Teh King, el Sermón del Monte y La Voz del Silencio, esa joya invaluable para todos los aspirantes a la vida superior.

También se establece otro curso de acción: todos los días debemos practicar el silencio y el control del habla; hay que dar a la Madre Naturaleza la oportunidad de hablarnos pues ella tiene canciones para el oído de nuestra alma y no las escuchamos porque nuestra mente, con su memoria y atención, está comprometida con aspectos sensoriales o corporales. Antes de que comiencen las actividades del día o después de terminarlas debemos permanecer en silencio acallando nuestros propios contenidos mentales y luego repetir alguna idea memorizada u otra expresada por una mente maestra y pensar en ella. Durante las actividades de la vida mundana es necesario aprender a "guardar" la lengua, y aunque la tarea es difícil gradualmente se alcanzará el éxito, ya que el ser humano puede hacer lo que otros han logrado.

Como tercer paso se recomienda que debemos mantener la compañía de personas santas. Sat-sang o buena comunión es una necesidad de la vida superior. Se logra un progreso real en compañía de almas con ideas afines y no en soledad. La fraternidad entre estudiantes de sabiduría e individuos sabios nos da la práctica de pronunciar palabras benéficas y santas. Cada vez que se pronuncian asertos sabios se despliega el poder de vocalizarlas nuevamente: "alcanza el conocimiento y obtendrás el habla"; así, la sabiduría proviene de las palabras escritas y habladas, y mantener contacto con ellas es beneficioso.

En consecuencia se dice: "Aprende el valor de las palabras y expresiones de un hombre, y lo conocerás. Cada individuo tiene una medida propia para todo, y esto te lo ofrece inadvertidamente en su forma de hablar".


¿QUÉ ES DIOS Y DÓNDE ESTÁ?
(agosto de 1930)

"He aquí, oh hijo de Pritha, mis formas por cientos y miles, de diversos tipos divinos, de muchas formas y modas" (Bhagavad-Gita, XI. 5).

Mediante el estudio y la búsqueda se puede conocer la verdad sobre todas las cosas y la fuente de todas ellas. La ignorancia y confusión general referentes a la naturaleza de la Deidad se debe principalmente a la noción de que "no se puede saber realmente nada al respecto", lo cual es contrario a las enseñanzas de todos los sabios, videntes y profetas. Varios Personajes Divinos como Krishna, Rama, Gotama, Tsong-Kha-Pa, Jesús, Zarathushtra, Lao Tzu y Pitágoras han enseñado cómo lograron el conocimiento de lo Supremo, y más aún, cómo nosotros también podemos alcanzarlo. Quizá no podamos tener tanto éxito, pero es seguro que somos capaces de aprender algo desde Sus enseñanzas, practicar lo que aprendemos y lograr en alguna medida los frutos de ese ejercicio.

Casi todas las religiones han sido degradadas, y el gran concepto de un Principio omnipresente, eterno, ilimitado e inmutable que es Vida y Deidad se ha transformado en una creencia ilógica y absurda sobre un Dios Personal y fuera de Su Universo. Hoy ya es tarde para escribir en contra de la blasfemia que está relacionada con la idea de un Dios íntimo; es imposible para la intuición aceptar -y asentir mediante la razón- el dogma de la creencia en ese tipo de Dios separado de su Obra que creó con algún propósito misterioso y que nunca se descubrirá. Todo individuo pensante ha eliminado esa superstición infantil. Se supone que la religión es un tema de creencia y debería ser motivo de estudio, búsqueda audaz y preguntas intrépidas.

En todas las religiones se dice que la Divinidad es omnipresente y la deducción lógica simple es que se halla en todas partes y todas las cosas. La noción de omnipresencia está relacionada con el espacio y por lo tanto podemos decir que éste es otro nombre para la Deidad.

También en todas las religiones tenemos que desde el interior de su seno la Deidad emana cosas, fuerzas y seres, pero ésta es la propiedad de la Vida. Las formas vivas están hechas por, de y en ella, por cuanto podemos nombrar con propiedad a la Deidad como Vida. Así, el Espacio Vivo conocido y por conocer emerge como nuestro concepto primario de Dios y la Divinidad.

Esto nos lleva a la segunda idea de todas las filosofías religiosas: los aspectos duales del Concepto Único -Espacio y Vida, Materia y Espíritu, Cuerpo y Alma, siendo éstos dos aspectos de la Realidad Única que es la Deidad. La ignorancia e incomprensión de este concepto han producido la visión defectuosa de Dios y Satanás, Ormazd y Ahriman. La enseñanza correcta es que el bien y el mal no son más que aspectos relativos [en relación, no subjetividad] del Uno; de esta forma, Espíritu y Materia no son más que una pareja, como Spento y Angro Mainyu entre nuestros hermanos Parsi, ambos aspectos de la Vida Única, del único Ahura Mazda (véase Yasna, XLV-2.)

Pero hay un tercer factor que también todas las filosofías místicas antiguas han tenido en cuenta: la inteligencia del Espíritu y la Materia, Spento y Angro, Dios y Satanás. La Vida en el Espacio, Spento operando con Angro, Satanás luchando contra Dios, todo ello implica e indica la existencia de inteligencia o la mente. Y nuevamente esto se degrada en la noción carnalizada y antropomorfa de la Trinidad y Trimurti; tres personas o dioses individuales para ser orados y propiciados.

Vida, Espacio e Inteligencia son tres aspectos de la Deidad omnipresente y siempre activa. En ninguna parte de la naturaleza hay algo que no tenga estos principios. Las cosas "muertas" se encuentran vivas; no existe un espacio vacío y alguna forma de inteligencia funciona incesantemente en todas partesEntonces, ¿cómo podemos utilizar estas ideas metafísicas de manera práctica?

Si la Deidad está en todas partes, también se manifiesta como Vida, Espacio e Inteligencia en el reino humano y por consiguiente en cada persona. Lo que comúnmente conocemos como Espíritu, Alma y Cuerpo corresponden a Vida, Inteligencia y Espacio/Materia. Nuestra inteligencia o mente es el vínculo entre nuestros espíritus individuales y sentidos corporales, los órganos y el cerebro. La mentalidad se ha desarrollado en la medida que nos permite estar conscientes de nosotros mismos, y así la inteligencia que es autoconsciente es el alma humana presente en cada individuo. Se está desarrollando todo el tiempo y la mayoría de los humanos ni siquiera sabe que, de modo inconsciente para ellos, sus almas inteligentes están creciendo. Es un cambio estupendo en nosotros el hecho de percibir claramente que el desenvolvimiento del Alma constituye el propósito de la vida humana; no es la adquisición de riqueza, ganancia o fama, ni el ejercicio del poder o incluso el amor en nuestros semejantes, sino que el objetivo es aprender de nuestra propia naturaleza espiritual, mental y corporal para encontrar las formas de progreso intencional y acelerado en los tres según los dictados de la Ley. Descubrimos por estudio, meditación y sacrificio que cada uno de nosotros es la Deidad, el misterioso Señor Krishna. Aquel "Padre Nuestro que estás en los cielos" de quien habla la oración cristiana es en realidad nuestra propia Alma Divina, con la cual y a semejanza de Jesús nos daremos cuenta de nuestra unidad al vivir como ejemplificó el Nazareno. Como Shiva, cada uno de nosotros bailará la Danza de la Vida cuando todas nuestras pasiones y lujurias se hayan consumido en el fuego del conocimiento que está simbolizado por el lugar en llamas donde se encuentra dicho dios.

Lo que nos llevará a un nuevo Universo es la visión correcta de la plegaria a modo de comunión con el aspecto espiritual y divino de nosotros que se encuentra en el armario del corazón. 

Comenzaremos a buscar la expresión de la Deidad en nuestros semejantes y al proceder así percibiremos Su funcionamiento en los muchos reinos de la naturaleza, y al crecer obtendremos la Visión de Arjuna quien vio a la Deidad como Universo, el Cuerpo de Vida misterioso, consciente y resplandeciente en que todo vive, se mueve y tiene su ser... incluidos nosotros, los mortales torpes.


¿POR DÓNDE EMPEZAR?
(septiembre de 1930)

"Pero mis más amados son quienes buscan esta sagrada ambrosía, la religión de la inmortalidad tal como la he explicado, los que están llenos de fe, absortos en mí por encima de todo lo demás y unidos a la devoción" (Bhagavad Gita, XII. 20).

La mayor virtud del Gita es su carácter práctico, e incluso para el individuo de la era moderna de oro y electricidad ofrece contenidos pragmáticos.

En su integridad compacta, esta obra demuestra un valor todavía mayor para el aspirante que desea cumplir con sus ideales; no es fragmentaria a diferencia de los Gathas zoroastristas o incluso el Sermón del Monte, y el único mensaje comparable de épocas tempranas es el Tao Teh Ching de Lao Tzu, que es igualmente compacto aunque no tan completo. Las autoridades de la iglesia cristiana saben -y muchas de ellas admiten- que la cristiandad no puede vivir de acuerdo con los principios del Sermón del Monte sin destruirse a sí misma, y la razón principal de esto es que un programa igualmente convincente para la vida superior -como la otorga dicho Sermón- no está disponible en la Biblia para las almas menos fuertes; o es el Sermón o nada, por lo que naturalmente no ha resultado en nada. El escepticismo de la ciencia nace de experiencias que han sido y son reales para la conciencia de los científicos, mientras que en la Iglesia casi no hay nada excepto la "creencia" para la mente inteligente y común que ésta última rechaza apropiadamente. Este será el caso actual con todos los hindúes y musulmanes de India por igual. A medida que se extienden y adoptan la educación e instituciones occidentales, el dogmatismo religioso, las creencias ciegas, la ingenuidad y la superstición seguramente recibirán conmociones brutales, pero merecidas. Nuestra única esperanza es que, en su destructivo conocimiento espiritual, no se extingan la fe arraigada en ese saber, la investigación de mente abierta sobre la vida y problemas del alma y los principios filosóficos del viejo mundo como sucedió en Europa y América. El período de transición desde la muerte de los credos hasta el nacimiento de la vida espiritual puede llegar a ser prolongado y perjudicial para India si se destacan el materialismo y el escepticismo sobre las verdades del alma. El remedio radica en la popularización de las enseñanzas del Gita que, como hemos señalado, es para todos los indios. Cuando se descartan los credos debe haber algo que tome su lugar y no conocemos ningún mensaje indio tan potente y poderoso como el de dicha obra. Debido a su lógica sólida, consistencia y exhaustividad razonable, atrae la mente del individuo; por causa de su profunda espiritualidad toca el corazón intuitivo del ser humano, y en razón de su vigor y practicidad nos energiza a la acción correcta en la vida pública y privada.

En el duodécimo discurso encontraremos las diferentes etapas del camino ascendente hacia la vida del Alma y se describen las más extenuantes como las más simples. Es el capítulo sobre Bhakti-Yoga y la devoción que se practica produce que el aspirante sea discípulo y amigo de Sri Krishna, como también un seguidor de la Religión de la Inmortalidad, y como se explica aquí todos quienes llevan a cabo sus respectivas disciplinas son amados del Mahatma. Tras estos múltiples pasos -adecuados para las diferentes etapas de evolución humana- hallamos una excelente descripción del individuo exitoso en sus esfuerzos, quien se ha elevado por encima de los pares de opuestos, no espera ni solicita nada sobre los resultados de las cosas, ha adquirido control sobre su habla y está libre de los apegos del hogar, el país o la raza. En suma, ha alcanzado esa Libertad que no habla, pero está al servicio de sus semejantes a cada hora del día.

¿Cuáles son estos pasos y etapas? En los versículos 7 a 12 se describen dichas fases: (1) el individuo que se ha unido a su propio Ser Superior actúa como ese Ser y en su naturaleza inferior no se ve afectado por el Universo externo, y por tanto está libre de la esclavitud de Karma; (2) aquél que con la ayuda de su Manas (mente pensante) y Buddhi (discriminación intuitiva), ambos influenciados y energizados por la Sabiduría, se esfuerza por penetrar en Atman (el Ser) y llega a las proximidades de la primera etapa del Dhyani emancipado; (3) la persona que no es capaz de usar su atención elevada y facultad para crear imágenes -primeros requisitos para la etapa anterior- regularmente intenta por la práctica sentir y entrar en contacto con el Ser Superior con ayuda de su inteligencia y conocimiento comunes; (4) aquél incapaz de tal purificación y concentración de la tercera etapa se concentra en el desempeño de una determinada clase de obras que son dana (caridad), tapas (mortificación) y yajna (sacrificio), exclusivas de todo lo demás; (5) pero el simple mortal ni siquiera es capaz de hacer esto, lo que le otorga un refugio seguro y desconocido para sí mismo en el Ser Superior, por lo que se le aconseja que haga todo lo que debe, pero con autocontrol y renunciando a los frutos de todas sus acciones.

Cada persona tiene que determinar en qué nivel se encuentra respecto a la escalera de la vida espiritual, y de qué es capaz. Ciertas cosas son naturales y fáciles para nosotros y los pasos por adelantado requieren un esfuerzo extenuante. Podemos preguntar: ¿y qué pasa con alguien que no es capaz de iniciar la práctica del autocontrol ni renunciar a los frutos de la acción? No es que no tenga la capacidad, sino que no está preparado para comenzar a vivir espiritualmente. En el verso 12, Krishna dice que la renuncia -tyaga- prescrita para la quinta etapa o inicial es superior a todo lo demás, porque de ella resultan la paz y tranquilidad o Shanti, y esto es porque, sin importar el escenario, se recomiendan enérgicamente y en repetidas ocasiones la realización de acciones, el uso del cuerpo y el cumplimiento de las obligaciones con el prójimo y la Naturaleza; incluso el Mahatma Krishna se dedica a la acción todo el tiempo.

A ningún individuo se le niega su derecho a la Sabiduría e Inmortalidad, y para cada quien el camino comienza donde está, en el lugar donde realmente se encuentra, ya sea el hogar, el mercado, Oriente u Occidente. Y así se dice en La Voz del Silencio:

A ningún recluta ni guerrero voluntario que lucha ferozmente entre vivos y muertos (el Ego Superior inmortal y el ego personal inferior) se le puede negar el derecho de entrar en el Camino que conduce hacia el campo de Batalla. Porque sólo puede ganar o caer.

Sí logra la conquista, el Nirvana será suyo. Antes de arrojar la sombra de su ropaje mortal, la causa prolífica de angustia y dolor ilimitado, en aquél individuo los hombres tendrán un gran y santo honor de Buda.

Y si cae, incluso entonces no pierde en vano, pues los enemigos que mató en la última batalla no volverán a la vida en el próximo nacimiento que será suyo.

Pero, oh tú de corazón intrépido, si deseas alcanzar el Nirvana o arrojar el premio, no dejes que el fruto de la acción y la inacción sea tu motivo.

Sábete que el Bodhisattva que cambia Liberación por Renuncia para asumir las miserias de la "Vida secreta", se llama "Tres veces honrado", oh tú candidato a la tristeza por la duración de los ciclos.


EL SER COMO DISCIPLINADOR
(octubre de 1930)

"El Espíritu en el cuerpo se llama Maheswara, el Gran Señor, el Espectador, Amonestador, Sustentador, Disfrutador y también Paramatma, el alma suprema" (Bhagavad-Gita, XIII-22). 

Disciplinar la naturaleza inferior por la superior es elevar el ser por el Ser, y de este modo el aspecto elevado de aquél tiene que cuidar la parte sensual y pasional en nosotros.

La disciplina que se impone a los niños en la escuela es sólo parcialmente efectiva, ya que se establece desde afuera. Los educadores modernos están descubriendo lo que los viejos gurúes sabían bien: a menos que la comprensión y la voluntad del alumno sean puestas en funcionamiento, la disciplina impuesta sigue siendo impotente.

La escuela de la vida también nos obliga a cierta disciplina y nos irritamos contra esto porque no hemos comprendido que éste es un Universo honesto y en él no sucede nada por casualidad, sino que todo es un efecto de una causa anterior, cuyo efecto a su vez se vuelve causal. De esta forma, el verdadero y único maestro que puede disciplinarnos es nuestro propio Ser Superior.

El sufrimiento, el castigo y la frustración que enfrentamos según la Ley del Karma nos disciplinan siempre que logren poner en contacto la naturaleza inferior y satánica en nosotros con lo Superior y Divino. Hay quienes sufren por miles, pero no aprenden de su sufrimiento; aprendemos de los eventos de la vida y especialmente los dolorosos sólo cuando nuestra naturaleza pensante y discriminadora revisa y evalúa el suceso. En general, las personas ven el dedo de un Dios externo en todos los hechos de su vida y por lo tanto le rezan y tratan de propiciarlo con tal de prepararse para devenir ateos vulgares. En cambio, debiéramos ver el dedo de nuestro propio Ser Superior porque ahí está la fuente de todo ajuste y disciplina.

La gente suele decir: "Si puedo cuidar mi estado de ánimo y egoísmo, entonces todo debiera estar bien". Pero esos individuos no conocen la mecánica de la máquina humana, y la ignorancia no puede tener éxito en la experimentación psicológica más que en la de tipo físico. Es necesario saber de dónde surgen los estados de ánimo y el egoísmo, qué agencia superior puede curarlos y cómo, y así todo este conocimiento está disponible en el Bhagavad-Gita.

El decimotercer discurso describe la máquina humana, esto es, cómo funciona normalmente, cuál es el efecto de su funcionamiento armonioso y la técnica para ésto último. La concentración en los contenidos y características del Ser Superior en nosotros es el alfa y omega de la Vida Oculta.

Lo que constituye la Regla Interior en cada uno de nosotros debe ser tema de estudio y reflexión. Una vez que conocemos intelectualmente sus poderes, estaremos listos para usarlos y darnos cuenta de su fortaleza. Somos inteligencias universales e impersonales y cada quien debe conocer este hecho en su respectivo ser personal. Y esto es evolución. Cuando el hombre personal/separado reconoce que no está aparte de toda la Naturaleza, ni es la máscara conocida por sus compañeros mortales, sino que representa un Centro de Vida y Luz en sí mismo, entonces da el primer paso y este reconocimiento intelectual resulta del estudio, la meditación y el espíritu de sacrificio.

Ahora bien, en el verso citado anteriormente se nos enseñan las características del Ser Superior. En lo más recóndito del corazón habita el Señor que es el Ser Supremo, Maheswara y Paramatma. El Señor habita en cada persona y en todos Él es un rayo del Ser Único; el Ser Supremo es como el Sol y Su rayo habita en todos nosotros y actúa como el Señor en el cuerpo.

El versículo otorga cuatro características sorprendentes de este Señor o Gobernante interno e inmortal en nosotros: es (1) espectador, (2) amonestador, (3) sustentador y (4) disfrutador. Si en alguna medida pudiésemos comprender esta función cuádruple deberíamos ver una luz en medio de la oscuridad que ahora prevalece.

El Dios interno es el testigo perenne de todo lo que sucede en nosotros. El cuerpo tiene sus poderes -como también la mente- y con los que funciona; la voluntad y el sentimiento producen otros fenómenos, pero quienquiera que sea el agente que produce la acción del cuerpo, habla o intelecto, el Alma Espiritual u Hombre Real es el Espectador. Es cierto que hay personas sin Dios, es decir, aquéllos que han negado la existencia de sus principios espirituales y perdieron por sí mismos la guía segura que proviene del Ser Superior, e incluso ellos pueden volver sobre sus pasos mediante una investigación honesta y búsqueda persistente. Este Ser en nosotros que observa el panorama de los sucesos debe ser reconocido por nuestras mentes cerebrales, y para entonces él manifiesta su segundo poder.

Además, el Dios interno es amonestador: el Ser Superior habla cada vez que los sentidos de la carne -arrastrando la mente tras ellos- nos hacen cometer errores, como sucede invariablemente. Utiliza nuestra conciencia, que es la voz de todas nuestras experiencias acumuladas y nos dice qué no debemos hacer y dónde desistir. Siempre es bueno escuchar la voz de la conciencia, pero debemos aprender a asegurarnos de que sea ese dictado y además que esté de acuerdo con las expresiones de las leyes que operan constantemente en la Naturaleza. Cuando damos cultura a nuestra conciencia mediante el estudio de los primeros principios básicos que la metafísica nos da, el Ser Superior nos revela su tercer poder.

También el Dios en nosotros es sustentador de todas nuestras acciones. Esto puede sonar extraño y puede plantearse la pregunta: ¿puede el Ser Superior sostener la maldad del inferior, con el que los humanos están tan estrechamente identificados? Debe entenderse que cada acto nuestro tiene una lección que impartir y toda experiencia cede su poder al alma humana. No nos permitimos hacer el mal deliberadamente cuando hemos adquirido el hábito de atender nuestra voz de conciencia y sabemos cómo proceder luego de pensar en los principios básicos involucrados en nuestro movimiento. Estos dos procesos son nuestras salvaguardas, y sin embargo, siendo simples mortales cometemos errores. Debido a la atención que hemos prestado a nuestra conciencia y a la precaución que tomamos para consultar los códigos de la Ciencia del Ser, incluso nos beneficiamos de nuestro error debido al bien gracias a la característica sustentadora del Ser Superior. Su naturaleza sacrificial es enorme y por así decirlo Él se convierte en un chivo expiatorio para las debilidades del ser inferior, porque éste se ha alineado con la visión y advertencia del Superior; por tanto y como el sacrificio siempre engendra alegría, vemos cómo disfruta este Ser elevado.

Finalmente, dicha Divinidad interior es disfrutadora. En su propio reino o estado nativo el Ser no tiene oportunidad de aprender sobre la poderosa magia de prakriti o materia. Por eso se encarna en lo físico, y al aprender en y mediante ella se convierte en maestro de la materia. Cuando el yo inferior -su agente y embajador- vive, se mueve y tiene sus raíces en lo superior, este último goza en dicho proceso de desarrollo y crecimiento, y al igual que la abeja el Ser Superior se nutre del néctar de la Vida hasta convertirse en la Existencia autoconsciente y omnisciente.

Para tener contacto y experimentar la dicha nirvánica del Ser Espiritual, debemos comenzar por reconocer la existencia de la divinidad en nosotros, y a continuación proceder a escuchar sus advertencias y consejos con tal de aprender sus formas y métodos mediante el estudio adecuado para que nos llegue su sustento. Entonces su alegría y dicha serán nuestras, y ante los problemas y el dolor todavía irradiaremos la Luz de Sabiduría que es paz y felicidad.


LA NATURALEZA DEL SER INFERIOR
(febrero de 1931)

"Las tres grandes cualidades llamadas Sattva, Rajas y Tamas -luz o verdad, pasión o deseo, e indiferencia u oscuridad- nacen de la naturaleza y unen el alma imperecedera al cuerpo" (Bhagavad-Gita, XIV, 5).

Si el decimotercer discurso del Gita revela los hechos sobre la naturaleza del Ser Superior, el capítulo catorce trata sobre las características del inferior.

Éste último nace de Prakriti, la Materia o Naturaleza. Debido a que ella tiene atributos o gunas para el momento en que el alma hace su ingreso en el cuerpo, éste se vincula a aquélla mediante esos atributos. La materia es inerte y densa, pero es móvil a pesar de su inmovilidad y tiene ritmo de movimiento porque está vitalizada y energizada por la luz del espíritu.

El Hombre de Materia está lleno de inercia o movimientos, o se halla repleto de armonía y ritmo, pero ya sea malvado o bueno está bajo el dominio de la materia, y por ello es mortal y se ve sujeto al dolor y la decadencia tanto como esté dotado de alma y despierto por cualquiera de estos tres.

El individuo de espíritu está lleno de ideación, es intuitivo e inspirado. El Ser existe perpetuamente en un estado de contemplación que es creativo y por lo tanto dichoso. Quienes están centrados en lo inferior deben trabajar y liberarse para poder experimentar la Presencia de lo superior en la conciencia o mente cerebral.

En cada uno de nosotros predomina uno de los tres atributos y los dos restantes no son tan activos, aunque se mantienen operando. Cuando prevalece Tamas-inercia nos volvemos ilusos, indiferentes a la vida y al deber, perezosos en el cuerpo y indolentes a nivel mental. Cuando sobresale Rajas-movilidad florecen nuestros deseos sensoriales, aumentan los apetitos por la ganancia, se engendran ambiciones, iniciamos más actividades y existe inquietud en cuerpo y mente (de hecho, una amplia variedad de dolencias y trastornos nerviosos se deben al predominio de Rajas en nuestra civilización). Cuando prepondera Sattva-ritmo, el hombre es feliz, lúcido y pacífico y se dedica al estudio de la Sabiduría y al servicio de sus semejantes; pero estas tres cualidades aprisionan el alma en el cuerpo. Dhritarashtra es el símbolo de Tamas, Duryodhana de Rajas y Arjuna para Sattva, mientras que Krishna está por encima y más allá al haberlos trascendido.

La vida espiritual consiste en la superación de la influencia de dichas gunas o atributos de materia, y esto significa vencer no sólo el mal sino además el bien. Cuando se trasciende esta tríada coexistente con el cuerpo nos liberamos del dolor, la vejez y la muerte, por lo que bebemos del Agua de la Inmortalidad. No significa que nuestra cobertura física no padezca esas vicisitudes, sino que quien se ha liberado de la tiranía de estos tres poderes no se ve afectado por los dolores, no siente la carga del tiempo o la edad y tampoco incide en él la muerte misma. 

En respuesta a la pregunta del chela, el Maestro Krishna describe las virtudes y características del hombre que ha vencido las gunas. La mayoría de nosotros somos inertes y perezosos, viéndonos obligados a actuar por la necesidad de mantener unidos el cuerpo y el alma. En la competencia por la vida desarrollamos ambiciones, multiplicamos deseos, nos hallamos entrelazados por actividades y tenemos éxito en provocarnos malestares; esta etapa lleva a la siguiente porque es con esa angustia que comenzamos la búsqueda, para luego mediante el conocimiento superar el dolor y crecer en satisfacción para así alcanzar la etapa feliz.

Así como nuestra realización perfecta como el Ser Superior comienza en el reconocimiento intelectual sobre el hecho de Su existencia -seguido de una investigación de sus poderes y modos de manifestación-, también la completa libertad que emancipa al hombre personal de las cualidades materiales comienza con el reconocimiento intelectual de que todas las personas se ven afectadas continuamente por gunas o atributos de prakriti/materia/naturaleza. El segundo paso radica en la determinación individual de su propia cualidad predominante y particular. En el Gita se indica el uso legítimo de cada una de estas propiedades naturales; también señala el remedio para superar la enfermedad de cada una y se muestra claramente cómo dar el siguiente paso frente respecto a esos rasgos. El hombre tamásico es malvado, aunque no conscientemente activo en él; el rajásico es malo y luego malévolo y benéfico, mientras que la persona sátvica es buena; una etapa lleva a la otra y transforma el mal en el individuo de bien. Pero la evolución no se detiene allí porque la persona de bondad tiene que convertirse en espiritual. Entre ambas características existe un abismo, igual que entre la maldad y la justicia, por cuanto el egoísta se vuelve desinteresado y luego florece en desinterés.

¿Es posible para nosotros crecer en bondad? ¿Puede hoy desarrollarse la espiritualidad? Sí, porque es más normal ser bueno que lo contrario, y el conocimiento proclamado nuevamente en nuestro ciclo brinda ayuda más que nunca al aspirante a la vida espiritual. En palabras de un sabio moderno:

"Lo que impulsa y fuerza a la evolución, es decir, obligando al crecimiento y desarrollo del Hombre hacia la perfección, es (a) la Mónada o lo que actúa inconscientemente en ella a través de una fuerza inherente en sí misma, y (b) el cuerpo astral inferior o SER personal. El primero, ya sea aprisionado en un cuerpo vegetal o animal, está dotado con esa fuerza y de hecho es ella misma. Debido a su identidad con la Fuerza Omnímoda -que como se dijo es inherente a la Mónada-, es todopoderosa en el Arupa o plano sin forma; pero en nuestro nivel, siendo su esencia demasiado pura, permanece todo-potencial e individualmente se vuelve inactiva: por ejemplo, los rayos del Sol que contribuyen al crecimiento de la vegetación no selecciona ésta o aquélla planta para brillar. Desarráiguese el vegetal para transferirlo a un trozo de tierra donde el rayo de Sol no pueda alcanzarlo, y éste último no lo seguirá. Así sucede con Atman: a menos que el Yo superior o EGO gravite hacia su Sol -la Mónada-, el Ego inferior o Ser personal tendrá la ventaja en todos los casos porque es este componente, con su feroz egoísmo y deseo animal de llevar una vida sin sentido (Tanha), lo que constituye 'el creador del tabernáculo' como lo llama Buda en el Dhammapada (153 y 154) (...) Es igualmente cierto que sólo Atman abriga al humano interior, es decir, lo ilumina con el rayo de la vida divina y sólo Aquéllo es capaz de impartir su inmortalidad al hombre interior o Ego reencarnado (...)". 

“La espiritualidad está en su arco ascendente y el aspecto animal o físico le impide progresar de forma constante en el camino de su evolución sólo cuando el egoísmo de la personalidad ha infectado tan fuertemente al hombre interno verdadero con su virus letal que la atracción hacia lo superior ha perdido todo su poder sobre el hombre razonador. En verdad, el vicio y la maldad son una manifestación anormal y antinatural en este período de nuestra evolución humana, o al menos deberían serlo. Una prueba adicional sobre la naturaleza excepcional del fenómeno es el hecho de que la humanidad nunca fue más egoísta y viciosa de lo que es ahora y que las naciones civilizadas han logrado hacer de la primera una característica ética y de la segunda un arte".


¿A QUÉ CATEGORÍA PERTENECE USTED?
(marzo de 1931)

"Aquéllos que tienen el ojo de la sabiduría perciben el Espíritu, y los devotos que se esfuerzan por hacerlo ven que reside en sus propios corazones; mientras que quienes no se han superado a sí mismos y carecen de discriminación no lo ven a pesar de que se empeñan a partir de entonces" (Bhagavad-Gita, XV. 11-12). 

Nuestra humanidad está compuesta por unidades que pertenecen a tres clases de inteligencias: primero, los individuos que no intentan controlar las tendencias inferiores carecen de discriminación y no perciben el aspecto espiritual de sus propios seres; segundo, los que se esmeran por establecer un vínculo entre ellos y su naturaleza más elevada y divina, habiendo percibido que el Espíritu reside en sus propios corazones; y tercero, los sabios que han superado con éxito los atributos de la materia mediante el conocimiento y ven las cosas de la carne con el único Ojo del Espíritu.

En esta época los aspectos de los sentidos influyen enormemente en las mentes de las personas. Todos los inventos y dispositivos de la ciencia moderna se concretan para otorgar comodidades y conveniencias en el cuerpo y sus notas sensoriales, energizar el cerebro y la inteligencia inferior; se duda de la existencia misma del Alma y ciertamente no se considera apropiado prestar atención a nuestra naturaleza superior. Asimismo, nuestra instrucción escolar y cultura hogareña enfatizan más el espíritu de competencia y ambición que el sometimiento de las tendencias inferiores, y por lo tanto un gran número de personas crece pensando que "el egoísmo es necesario para avanzar". En el extranjero existe una gran cuantía de generosidad: las personas son buenas, caritativas y serviciales con sus vecinos, y así al actuar de este modo no les causa inconvenientes. Los ricos donan la abundancia de su riqueza y tal acción no les cuesta ninguna privación o incluso incomodidad; de esta manera, es natural que en nuestra civilización abunda la primera clase de seres y son muy pocas las injerencias para despertarlos o ayudarles a ponerlos en el camino que conduce a la segunda etapa. En la antigüedad, los templos y otros institutos religiosos trabajaban asiduamente en esta dirección; ahora las organizaciones religiosas pueden alentar la superstición y la creencia ciega o el servicio social y la esperanza vaga, pero la ignorancia prevalece sobre las verdades espirituales y su práctica científica. Siendo ésta la edad del individualismo por excelencia, le corresponde al individuo hacerse cargo de ello. Además, la presión económica lo ha obligado a ser competitivo y ambicioso, pero incluso el gran sufrimiento no ha logrado despertar a muchos para cuestionar el significado y el propósito de la vida.

Sin embargo, hay un número suficiente de personas que ha comenzado la búsqueda y el lado fenoménico de la vida espiritual está atrayendo a muchos de entre ellos; pero no es popular la filosofía que requiere alerta mental y conduce a la exposición de la deshonestidad intelectual. Los movimientos tales como el espiritismo de tipo occidental y su contraparte de mediumnismo oriental y culto nigromántico, el coueísmo, las ramas del "Nuevo Pensamiento" y la "Ciencia Cristiana" son aceptados con entusiasmo. ¡Hay mucho que se está alejando de la disciplina sobre el Conocimiento Secreto, el Guhya Vidya del Gita, al seguir a alguna persona que afirma haber logrado "emanciparse" u "obtenido la iniciación"! Las virtudes de esta etapa evolutiva humana están bien definidas y se refieren al esfuerzo laborioso luego de la realización del Ser Superior que está dentro de cada persona. Tal empeño consiste en (a) el estudio sobre la naturaleza del Ser Superior, (b) la aplicación en la rutina diaria para vivir como ese Ser y (c) la promulgación de las ideas al respecto para beneficio de los demás. Estos tres aspectos nos llevan a recorrer el triple camino de Gnyan-Conocimiento, Bhakti-Devoción y Karma-Sacrificio. Cada alma humana debe aprender y enseñar, practicar de forma dedicada y servir con sacrificio a la raza en su conjunto.

Las vidas de esfuerzo constante nos traen la gran consumación: el logro del Ser Universal en nosotros; el hombre se ha convertido en Dios y nace el Mahatma, el más difícil de encontrar como enseña el Gita. Él es el verdadero vidente, no el proclamado "clarividente" que aprecia cosas invisibles; se trata de alguien que comprende todo lo que no se ve por los sentidos, sino por medio de la mente purificada de toda escoria y adquirido así la percepción intuitiva. Todos los sabios y mahatmas tienen el Ojo Único, y tras haber aprendido a ver con claridad, cada uno vislumbra la verdad que subyace a todo y por lo tanto la Verdad Única. Todos Ellos tienen una mente, una voluntad y una visión.

Entonces, superémonos a nosotros mismos; nuestras lujurias, apetitos, antojos y avaricia egoístas deben ser sometidos. Tenemos que adquirir cierta impersonalidad al lidiar con los eventos de la vida, una visión universal que dote de realidad a los acontecimientos cotidianos, y esto requiere conocimiento mediante el estudio de escrituras sagradas verdaderas, y entre ellos el Gita ocupa un lugar destacado.


CIELO E INFIERNO 
(abril de 1931)

"Las puertas del infierno son tres: deseo, ira y avaricia, que destruyen el Alma; por lo tanto, uno debería abandonarlas" (Bhagavad-Gita, XVI. 21).

Los antiguos sabían lo que los modernos comenzamos a creer: que cielo e infierno -Svarga y Naraka- están en nosotros mismos. Las religiones han distorsionado la vieja verdad y han hecho de ambos conceptos dos localidades distantes en lugar de los estados de consciencia humana que realmente designan. El encarcelamiento del Alma y su liberación no dependen de movimientos en el espacio material, sino de la dinámica en el ámbito espiritual, es decir, de elevar o rebajar la ideación inherente a nuestra propia conciencia.

Cuando un individuo está celoso o abatido se encuentra en el infierno; cuando sus pensamientos se disparan para visualizar el desinterés y la compasión, se halla en el cielo. El gran Buda reiteró el hecho de que esta Tierra es el infierno más bajo que corresponde a nuestra humanidad; así, las condiciones post-mortem para la mayoría de la gente que fallece por muerte natural son más agradables que las experiencias de la vida encarnada. Sufrimos aquí y muriendo naturalmente se disfruta de la recompensa por las virtudes practicadas, y también somos compensados por el sufrimiento de acuerdo con el mérito de cada quien. Entonces, la percepción intuitiva de esta verdad es responsable por la creencia de que la muerte hace a todos los hombres santos y puros. La muerte no transforma a un pecador en santo, pero privado de la posibilidad para cometer nuevas transgresiones obtiene lo que le corresponde desde la compasiva ley de Karma en el descanso que él mismo ha merecido.

Estas reflexiones llevarán al estudiante a percibir que cada uno está aquí y ahora en el cielo o el infierno, de acuerdo con el estado de sus pensamientos-sentimientos. Las condiciones de ánimo que van y vienen no son más que expresiones visibles para los estados internos de nuestros pensamientos-sentimientos. En la misma ciudad habitan seres demoníacos y Mahatmas Divinos; en el mismo pueblo se encuentran ociosos y trabajadores; en la misma familia, uno es egoísta y otro reflexivo; es más, en el mismo seno surge la crueldad que destruye y el valor que socorre; por todo esto, es cierto que "cada persona construye su prisión".

Después de la muerte, el estado del Alma es una continuación de su estado como ser encarnado, y sin embargo cada uno de nosotros debería temer literalmente al fuego del infierno; la mayoría ignora que están muy cerca de él y muchos que se queman en ese pozo no están conscientes de ese hecho.

Los impuros y malvados no irán al infierno, porque ya están en él. Es por eso que no conocen la naturaleza de la acción ni sobre el término de la misma. La persona falsa ya está en el averno y su castigo comienza en el momento en que lo descubren, ¡e incluso antes! Quienes niegan la existencia del Alma o la naturaleza espiritual de este Universo están en un infierno propio, y también mueren y renacen en su propio tormento los que se atan a nada más "elevado" que su cuerpo de carne y hueso, a la vez que defienden y practican  el "disfrute" sexual/sensorial "con naturalezas pervertidas, los enemigos del mundo que han nacido para destruir"Esto suena horrible, porque la idea se presenta con cierta franqueza. Medite usted sobre ello a la luz de las enseñanzas del Gita y no se negará su precisión.

Surgen entonces las preguntas prácticas: ¿cómo salir del infierno en el que uno puede encontrarse? ¿Qué evitaría que alguien caiga por el precipicio hacia un infierno nuevo?

Krishna afirma sin vacilaciones que hay tres puertas que nos llevan al infierno: Kama-pasión, Krodha-ira y Lobha-avaricia. Si aprendemos cómo evitar estos tres, hemos vuelto nuestra cara hacia el cielo. Todos los mortales están afectados con estos aspectos, en pequeña o gran medida; para toda persona esos defectos causan dolor y sufrimiento a su debido tiempo. Nombramos el dolor y el sufrimiento como "infierno", pero no es así porque a la vez son punitivos y purgantes; no estamos en el infierno cuando sufrimos por nuestra lujuria, ira y avaricia, sino que pasamos del averno al purgatorio; nos vemos en el abismo cuando cedemos a esos tres males. La única característica del infierno es su poder para causar olvido o pérdida de memoria, y quien se encuentre en ese lugar no sabe que está allí. Está anonadado por el golpe que le han dado su propia lujuria, ira y avaricia; cuando vuelve a la vida recuerda su crimen y ya no permanece en ese caldero.

De esta forma, la memoria juega un rol muy importante. Si siempre podemos recordar y no perdemos esa capacidad; si cada vez que nos acercamos a la mala hierba de pasión/poder nos recuperamos y exclamamos "¡apártate de mí!", en ese proceso tenemos una purgación y estamos listos para experimentar la característica celestial.

Las obras que realizamos fluyen de nuestros pensamientos y sentimientos; la fuerza de voluntad se manifiesta según el poder de aquéllos y nuestro motivo es el resorte oculto de nuestras ideas y emociones. Por lo tanto, debemos comenzar allí cuestionando el motivo de cada pensamiento-sentimiento, cada palabra, cada acción. El egoísmo de las causas resulta al detenerse en pensamientos mezquinos, rastreros y comunes, aumentando así aquél defecto. A medida que nos detenemos en pensamientos grandes y nobles, sentimientos inegoístas e ideas universales, una nueva fuerza nos da energía y purifica nuestros motivos otorgándoles un nuevo tono y una nueva dirección. Esto conduce a una conversión interna y nuestra vida externa expresa el cambio para mejor. Así, una persona deja atrás el infierno y entra al cielo para hacer de la Tierra un lugar nuevo, no más un desierto sino un verdadero Jardín del Edén.


RENUNCIACIÓN VERDADERA Y FALSA
(diciembre de 1931)

"Los actos de sacrificio, mortificación y caridad no deben abandonarse, ya que son apropiados para realizarlos y constituyen los purificadores de los sabios. Pero incluso esos trabajos deben obrarse tras haber renunciado a todo interés egoísta en ellos y sus frutos; ésta, oh hijo de Pritha, es mi decisión suprema y última" (Bhagavad-Gita, XVIII, 5-6). 

La respuesta intuitiva al atractivo de la Vida Superior es natural para el ser humano, pero por cada persona que avanza en esta gran empresa basada en el conocimiento hay cientos que caen presa de los señuelos que asedian el viejo y estrecho camino como filo de navaja. Hay millones conocidos como Sannyasis y Tyagis y también raras unidades que realmente honran esos títulos.

El Maestro Krishna deja muy en claro que en cualquier cosa que ejecutemos se realizan obras; y sin embargo, el Gita es el libro por excelencia que trata sobre Sannyasa o renuncia; a veces se le llama Libro del Karma-Yoga, la unión con el Ser Superior a través de los actos; pero más verdaderamente puede llamarse Libro de la Renuncia porque aboga por ella como la forma más elevada de acción y enseña cómo debiera renunciar toda persona independiente de su casta social.

Cualquiera que sea su condición de vida, un hombre debe hacer a diario tres tipos de acciones: Yagna-Sacrificio, Tapas-Mortificación y Dana-Caridad. Estos tres nunca deben ser ignorados pues purifican al individuo completo.

Viviendo en un mundo competitivo y con preocupaciones que se nos aparecen a cada paso, ¿cómo puede alguien realizar con regularidad algún trabajo que sea sacrificado, mortificante y caritativo?

El Gita no ofrece estos requerimientos como lujos espirituales en que sólo pueden disfrutar unos pocos privilegiados; son considerados como necesidades para la vida del alma que ningún ser humano puede dejar de lado sin peligro psíquico y espiritual para sí mismo. Y además, en un mandato simple y directo señala que incluso estos actos de sacrificio, mortificación y caridad "deben realizarse tras haber renunciado a todo interés egoísta en ellos y sus frutos"; por lo tanto, con un gesto majestuoso y amplio define qué implican verdadera caridad, austeridad y sacrificio.

Pero, ¿es correcto que un individuo realice esto a costa de sus propios deberes congénitos? ¿Cómo puede un mortal del siglo XX encontrar tiempo o energía suficiente para estos actos de Krishna cuando todas sus fuerzas y recursos están agotados para cumplir con los menesteres naturales? Esta pregunta no surge para el estudiante del Gita pues percibe claramente que en el desempeño mismo de las tareas y en el entorno mismo de cada quien se encuentran amplias oportunidades para sacrificarse alegremente, practicar autocontrol y ser caritativo en más niveles que sólo el económico. 

Así, lo que enseña el Gita es el real cumplimiento de nuestros deberes, pero con una nueva actitud y estableciendo principios fundamentales. Demos un vistazo a las enseñanzas.

Se deben realizar los trabajos necesarios y obligatorios, pero no es menester lo que no es imperioso que realicemos, lo que no debemos a la naturaleza o al prójimo. En el desempeño de tales actos deben tenerse en cuenta dos ideas: no deberíamos abstenernos de las obras -más que permitirnos caer en actos similares- a través de la propensión corporal diciendo "es doloroso" porque el sentimiento placentero nos tienta en su dirección. Por lo tanto, el motivo y deseo de los frutos por las obras tienen que ser considerados. No es la renuncia a los deberes necesarios, sino al resultado de todas las acciones obligatorias, realizadas sin apego y simplemente porque tienen que hacerse; aquí se describe la renuncia falsa y verdadera.

Por lo tanto, aquéllos que desean llevar una vida espiritual deben buscar oportunidades en su propio entorno para practicar sacrificio, autocontrol y caridad. No tendrán que ir muy lejos pues al alcance de la mano, en sus propias circunstancias y en muy poco tiempo encontrarán un margen más que amplio para el cumplimiento de sus deseos. En el hogar, el mercado o la vida pública surgen constantemente cientos de oportunidades para hacer la triple acción tan querida en el corazón del Mahatma, el perfecto ejecutante de las obras perfectas.

Por difícil que sea esta práctica en estas tres virtudes durante la vida diaria, la naturaleza de lo que se espera de nosotros es fácilmente comprensible. Uno sólo tiene que mirar dentro de sí mismo y alrededor de sus parientes, amigos y compañeros, y no requiere mucho pensamiento aprender cómo podemos sacrificarnos, mortificar nuestras características más bajas y ser caritativos en pensamiento y sentimiento, en palabras y obras. Para guiarnos en las complejidades que deben surgir, el Gita define lo que es yagna, tapas y dana correctos y erróneos.

Es correcto y beneficioso el sacrificio que no viola las leyes de la Naturaleza y está en consonancia con cierta comprensión de esas leyes, cuando se hace sin esperar ninguna recompensa y con la convicción de que es necesario llevarlo a cabo. Los sacrificios hechos con el objeto de retribución, estima u ostentación de piedad no son espirituales, aunque son mejores que aquéllos no acordes con los preceptos de Bodhi-dharma, Sabiduría-Religión, Ciencia del Ser o Atma-Vidya y que se ejecutan sin ninguna convicción.

La correcta mortificación o austeridad del cuerpo viene al contemplar con reverencia las leyes y procesos de la Naturaleza, estimando las obras benéficas de hombres santos y sabios con el fin de emularlos, y purificándonos para practicar rectitud, castidad e inocuidad. La mortificación del discurso es el habla amable y verdadera que resulta de la diligencia en la lectura de los registros por los Sabios. Por otra parte, mortificar la mente (tapas) es serenidad, suavidad en el temperamento, el silencio, la moderación y absoluta sencillez en la conducta. 

Y por último la verdadera Dana o caridad está determinada por los dones de conocimiento o riqueza que se otorgan en el momento adecuado a la persona apropiada y por quienes no desean un retorno. Y todo lo que se da debe otorgarse con la debida atención, sin sentimiento de superioridad o desprecio. Al dar obsequios es necesario evitar el cálculo de qué beneficio espiritual u otro puede obtenerse de tales acciones, y también evitar regalar a regañadientes o con poco entusiasmo; sobre todo, hay que descartar la iniciativa de conceder obsequios fuera de lugar y temporada y a personas indignas, aunque sean amigos o parientes.

Aquí está la base sobre la verdadera religión de las obras que purifica la mente, ennoblece la conducta y que según el Gita es posible ser practicada por cualquier alma sincera, porque permite al individuo cumplir con sus deberes/obligaciones sin huir del andén existencial donde lo han situado sus propias aspiraciones, acciones y fechorías. 


LA FAMILIA
(febrero de 1933)

"Por influencia de la impiedad, las mujeres de una familia se vuelven viciosas; y de éstas últimas surge la confusión entre las castas" (Bhagavad-Gita, I, 41). 

Tal es la razón que Arjuna adelanta a Krishna en el primer capítulo y explica su argumento en versos posteriores. Arjuna lleva la máscara de un filósofo y no como excusa por su timidez; siendo héroe de mil batallas, no quedó ni rastro de cobardía en su sangre. ¿Cuál fue su argumento? Quien perturba la paz de la familia precipita la destrucción del grupo, y ese desajuste de la vida familiar (Kula-dharma) culmina en la pérdida de virtud para las mujeres de esa familia; esto, a su vez, sacude los cimientos mismos de la sociedad porque la mujer viciosa se convierte en útero para el marginado. Una vez que se ignora el dharma familiar (leyes que sostienen a la parentela) se corrompe la sociedad en tanto que unidad más grande. 

Razones de Arjuna: si él y sus hermanos perturban la paz de la familia a pesar de que sus propios parientes eran malvados, al destronar la justicia y la rectitud demasiadas veces ellos mismos serían responsables por la destrucción final de todo el reino. ¿Dónde estaba la gloria y cuál era el bien de gobernar a un pueblo que no tuviera castas?

Ahora bien, el Gita es un libro de muchos significados y mensajes; su metafísica y filosofía cuentan la historia del macrocosmos, y su psicología la del microcosmos; es una historia relacionada con humanos débiles y un mito relacionado con dioses poderosos; y especialmente enseña la Ciencia Secreta, es decir, la Ciencia del Alma. ¿Y cómo lo hace? A medida que se despliega el alma oculta en el individuo, escucha mensaje tras mensaje escondido en esta Canción de Vida.

Por lo tanto, el Kula-dharma, la vida familiar, la corrupción femenina y el surgimiento de la confusión de castas tienen todos diferentes significados. Por lo tanto, existe la confusión psicológica de castas en la mayoría de los humanos actuales ya que sus aspiraciones internas no armonizan con sus deseos y causan disturbios en el cuerpo y el cerebro. Cada uno de nosotros es hombre-mujer; al igual que en el cuerpo de cada varón existe lo femenino en la latencia y viceversa, también en nuestra mente y la moral podemos ser masculinos o femeninos o generalmente ambos. Existe toda una línea de evolución masculina y otra atañente a las mujeres, y así ambas se mezclan en el ser humano.

El celibato que están llamados a practicar los chelas de verdaderos Gurús se extiende a todos los niveles de conciencia; existe celibato mental, castidad emocional, virginidad psíquica, continencia noética y así sucesivamente, y sin éstos no puede resultar el nacimiento legítimo y saludable de la intuición. Cada ser humano es una familia en sí mismo y debe observar su propio dharma familiar. Por una parte la corrupción de este último concepto genera su propia confusión, y por otro lado su observancia correcta engendra la Raza de los Inmortales. Entonces, hay diferentes maneras en que esto puede interpretarse como todas las demás doctrinas del Gita. A través de sus progresivos despertares, el alma obtiene una clave y luego otra que le permite percibir estas interpretaciones.

Pero consideremos la sociedad que nos rodea a la luz de este principio. La destrucción de estirpes sí tuvo lugar y se produjo confusión: se dice que India está acosada por castas, pero que son falsas. Desde hace 5.000 años los colores (varna) de nuestros pueblos se han mezclado; durante 5.000 años en este suelo sagrado ha florecido la confusión de linajes arrastrando a India a un envilecimiento cada vez mayor. Es notable que Krishna no respondió y ni siquiera consideró la objeción específica planteada por Arjuna. Comenzó con la mayoría de las ideas nobles, metafísicas y éticas, y cuando llegó a hablar de castas mencionó las cualidades de Karma -efectos de Gunas- según las cuales se muestran los colores (varna) de los personajes y las disposiciones humanas vida tras vida. Además, la confusión de castas prevalece en todo el mundo y no sólo en nuestra India.

El embrollo entre los linajes es la marca sobresaliente de Kaliyuga, el ciclo inaugurado por Krishna y persistirá entre las masas humanas que pertenecen a dicho periodo. Esa confusión continuará perturbando la vida familiar (Kula-dharma), corrompiendo la moral de la mujer y en última instancia obligará a las personas a dudar de sus propios caminos, razonamientos e incluso de sí mismos, y luego les hará reflexionar. Esto es lo que sucede en nuestro medio, pero no a gran escala porque el mal sexual es casi generalizado, y más aún, ni siquiera se lo ve como una lacra, sino como "fenómeno natural", por cuanto la vida familiar corrupta de esta edad es el resultado directo de ese flagelo.

¿Por qué Krishna inauguró dicha era? Para dar dirección al proceso evolutivo humano. Los maestros y las revelaciones (Rishis y Shastras) ayudan a los hombres en ciclos anteriores, crecen a través de la obediencia y la creencia, siendo ayudados por la Naturaleza mientras el infante es alimentado por la madre y el impulso dado por las Encarnaciones Divinas y los Libros Sagrados los lleva consigo. Cuando esto se retira, el buen vivir se vuelve mecánico y desaparecería produciendo un caos mayor que el que existe ahora si Krishna no pusiera en movimiento Su propia rueda. El objetivo de Krishna era ayudar a los hombres a vivir por convicción y no por creencia; tampoco Él vino para permitir la destrucción completa del trabajo por las Encarnaciones anteriores, sino para mantener Su trabajo de la única manera correcta abierta para Él, esto es, hacer que los humanos confíen en los impactos dentro de sí mismos y recibidos de los Maestros y las Revelaciones. Es por eso que Krishna es considerado el más importante de los avataras de Vishnu. Viviendo en la dicha interior y de forma pacífica con todos, las personas no sabían por sí mismas qué era la Luz y por ende las sombras se hicieron necesarias; se produjo un ciclo oscuro -Kali-yuga- y Krishna marcó el comienzo de esa nueva etapa.

La segunda marca sobresaliente de esta Edad de Hierro es el individualismo. El camino del crecimiento es individualista, ¿y por qué? Porque cada persona debe hacer su propio esfuerzo y sin ayuda de nadie, salvo por lo que ha adquirido y que está dentro de sí misma. Cada hombre y mujer debe eliminar su propia confusión de castas, restableciendo así su propio dharma familiar.

Para todo individuo la salida de la oscuridad en esta época es a través de la unidad familiar. El miedo de Arjuna no era infundado, pero Krishna no vino a destruir la vida familiar -Kula-dharma-, sino a ayudar a hombres y mujeres a establecerla en la roca del conocimiento para que nunca más se torne mecánica ni se vuelva una cuestión de creencia, tradición o forma.

Manu-Smriti, la tradición transmitida por Manu, proporciona la información necesaria, pero debemos practicarla de manera inteligente después del debido estudio y comprensión.

[NOTA: El Manusmriti, mejor conocido como Leyes de Manu, es una antigua escritura hindú en gran parte sobre el tema de la vida doméstica y que ahora ha perdido popularidad e influencia con muchos hindúes, pero esto es justificable ya que en su forma actual contiene muchos comentarios degradantes y ofensivos sobre el papel y carácter de la mujer, siendo así extremadamente misógino y sexista. No obstante, H.P. Blavatsky afirma que el Manusmriti original no era así y su forma presente se debe a que el texto fue manipulado por los sacerdotes brahmanes del hinduismo ortodoxo.

En su artículo "Misconceptions" señala: "Los brahmanes han embellecido sus leyes de Manu en el período posterior a los Mahabharatas (...) Es incorrecto decir que estas instituciones [las diversas costumbres y tradiciones degradantes para las mujeres, incluida la quema de viudas] se establecieron durante el reinado del esoterismo; es la pérdida de las claves del simbolismo y las leyes de Manu lo que produjo todos los errores y abusos infiltrados en el brahmanismo (...) Los brahmines (...) al menos aquéllos que han permanecido ultra-ortodoxos y luchan contra cualquier reforma benévola, nos persiguen y odian tanto como el clero cristiano y los misioneros. Rompemos sus ídolos y ellos se esfuerzan por destruir nuestra reputación y ensuciar nuestro honor". Por lo anterior, Bhavani Shankar debe haberse referido al verdadero Manusmriti, aunque no está disponible para el mundo de hoy].



SOBRE EL ACTO DE ESCUCHAR
(mayo de 1933)

श्रोतव्यस्य श्रुतस्य च ||

Esta expresión (Gita II, 52) aparece en la exposición de Krishna sobre Buddhi Yoga, el método de purificación de buddhi o poder de discernimiento. Éste último término se traduce como intelecto, mente y corazón, pero es una facultad del hombre inferior y no debe confundirse con el Buddhi de nuestra parte interna y elevada, la cual es un rayo de Mahabuddhi o Mahat, la Mente Universal.

Nuestro entendimiento-discernimiento está nublado, y la ilusión (maya) y el delirio (moha) siempre envuelven al ser humano. El Buddhi-Yoga nos libera de esta esclavitud, la cual presenta varias marcas y entre ellas está lo que se escucha y lo que queda por escuchar. Pero cada distintivo de esta opresión tiene dentro de sí el poder de eliminarla porque el creador de esa esclavitud y del Karma es más fuerte que ambas. 

La vista es considerada como el instrumento de percepción. Las creencias de las personas se basan en lo que ven, y los que creen en rumores son menospreciados; esto es correcto ya que nadie debe actuar sobre la base de chismes. Pero depender de nuestra vista y decir "creo porque veo" también está mal pues debe desalentarse toda creencia ya sea por medio de oído o visión. 

Examinemos el conocimiento. Encontramos que en ciencia moderna la observación -es decir, la vista- precede a la deducción, la teoría y el informe. Cuando la vista de un experimentador está satisfecha, habla y otros científicos observan su informe y luego el mundo escucha y repite: "la ciencia enseña esto". Pero esto no es satisfactorio, porque una y otra vez la ciencia se contradice a sí misma.

Si prestamos atención al mundo de los Maharishis y Mahatmas, vemos que Su Ciencia Divina -Brahma-Vidya- describe la evolución del Universo basada en el sonido; según Ellos, en realidad consiste en una procesión de desarrollo cuyo orden es: la Vida como Espíritu básico, inamovible e inmortal; después la Vida como energía creativa (Daiviprakriti) y luego como materia siempre en constante ruptura y multiplicación (Mulaprakriti). Los tres representan la Vida en los tres estados-raíz de lo que llamamos condiciones gaseosas, líquidas y sólidas de la materia. Todo lo gaseoso corresponde al espíritu, lo líquido a la energía y lo sólido a la materia. Cada uno de estos estados es una ola de Vida en que los seres espirituales, de energía y materia emergen como una procesión. Y justamente el Sonido es el poder diferenciador que nos permite conocer al Uno como tríada, y la Vida no puede asimilarse de otra manera. La vibración sonora (nada-dhvani) se condensa o materializa y forma estrellas; el sonido inherente a cada orbe produce formas que pertenecen a ese astro, hasta los mismos átomos. Shabda-Brahman es Dios de Palabra, es decir, el Universo como Palabra Viviente. La música de las esferas es un hecho; no se ve, pero se escucha.

Nuevamente, estos viejos Sabios enseñan que de todos nuestros sentidos, primero se desplegó el del oído y el cuerpo humano desarrolló éste último como órgano primario; por lo tanto, se dice que el hombre escucha y debería oír antes de ver. De esta manera y adoptando el orden de la Naturaleza en Su sistema de educación, estos Sabios ponen el sonido antes de la vista.

Los Vedas fueron escuchados, luego repetidos y finalmente registrados; así, se dice que si uno quiere comprender completamente los Vedas debe oírlos. La lectura puede tener un significado para la mente, pero el escuchar trae un significado para buddhi, el corazón o intelecto.

El orden que debe observarse al adquirir conocimiento es: (1) escuchar, (2) memorizar, (3) contemplar, (4) comprender y (5) enseñar, las cinco fases en nuestra Santa Orden. ¿Qué escuchamos? Shruti o Revelación; cuando esto se memoriza tenemos lo que se llama Smriti o Tradición, y estos dos dan el tema y se convierten en la causa de la contemplación; luego se comprenden los resultados y cuando uno ha entendido a través de la meditación lo que que se memorizó y escuchó, entonces debe enseñar, y ese quinto paso es parte del aprendizaje. Incluso la comprensión es insuficiente, porque cuando todo lo que se entiende es repetido en beneficio de los demás se completa la obtención de conocimiento.

Cuando los Sabios sentaron las bases de la Sociedad en la antigua y gloriosa India, idearon numerosos rituales y cada ceremonia era un recordatorio para los mortales y les contaba algo sobre la verdad espiritual. La Ceremonia del Hilo dramatizaba este hecho, ya que durante ese rito se susurra en el oído del aspirante el texto sagrado que es su tema de meditación y guía en la vida. Siguió la misma secuencia: escuchó, memorizó, contempló, entendió y enseñó.

Este es el orden verdadero. Los discípulos nunca deben tratar de ver o comprender lo que no han escuchado. El fisgoneo es indeseable e intentar ver y comprender aquéllo sobre lo que no hemos escuchado invariablemente resulta fatal; incluso si no fuera peligroso, tal hábito retrasa la seguridad del verdadero conocimiento, pero es peligroso porque estamos bajo la influencia de influencias malignas externas.

Los verdaderos Gurús tienen una forma definida de entrenar a Sus chelas. Los cinco pasos son purificatorios, limpian el corazón o buddhi y ajustan la visión del chela. Al igual que para la visión ordinaria es esencial enfocar correctamente los ojos, también debe hacerse con objeto de ver las ideas y así el chela aprende el enfoque correcto de su corazón, pues de lo contrario la intuición no funcionará. Esta calibración del ojo interno -que permite al discípulo ver las verdades- se realiza a través de su oído. Los que intentan ver sin audición previa son psíquicos engañados, e inclusive cuando tienen éxito en desgarrar el velo visible no entienden lo que ven, que es lo mismo a lo visualizado por el hombre cuyos ojos están desenfocados. Nunca intenten investigar o experimentar con lo invisible, a menos que se haya escuchado la palabra del Gurú sobre el tema. Nunca existe un nuevo hallazgo en el ámbito del conocimiento pues todos los intelectos descubren los mismos hechos y verdades; cada aspirante tiene que aprender esto primero en teoría y luego por la práctica. 

Existen verdades que ya se han escuchado y otras que no; por lo tanto, este método y sus reglas no sólo se aplican a aspirantes y discípulos, sino que pertenecen al Guruparampara o toda la cadena de Gurús. Un Rishi es alguien que habiendo oído los Vedas los recita en beneficio del mundo. Algunas doctrinas ya nos han sido enseñadas y otras no, y por ello no hay que permitirse ser atrapado en esta dualidad, más que por cualquier otra. ¿Y cómo? Evitemos estar orgullosos de lo que sabemos, ni nos pongamos ansiosos de que otros acepten nuestro conocimiento. Por otro lado, no debemos estar impacientes por lo que todavía tenemos que aprender, ni intentar pasar otra página del Libro de la Sabiduría. Ese escrito es un texto vivo y sus páginas pasan por sí mismas para cada alumno. Nuestra fe en lo que se ha escuchado e impartido se prueba mediante nuestra actitud hacia lo que se escuchará y a las doctrinas aún por instruir. El desapego acerca de adquirir Sabiduría es una virtud necesaria en la práctica del Buddhi-Yoga, el camino para purificar el corazón.


EL SABIO
(julio de 1933)

"Al Espíritu Supremo (Brahman) va quien hace de Ello el objeto de su meditación al realizar sus acciones" (Bhagavad Gita, IV. 24).

Este verso termina la descripción del Sabio (Buda), aquél cuyo buddhi está iluminado por la Luz de Gayatri o Mahachaitanyam, es decir, el Sol Espiritual escondido en nuestro Sol visible. Tal y como nuestras mentes se alumbran por la sabiduría, así también en el curso evolutivo nuestra alma intuitiva (buddhi) se aclara por la súper-sabiduría, el alma de la sabiduría secreta que resuelve el misterio del Universo, y entonces el individuo se convierte en Superhombre o Buda.

El conocimiento ordinario puede compararse con la prosa, pero el otro es como poesía y canción. Gayatri es el espíritu lírico; la poesía real de sonido y palabras está compuesta por almas intuitivas y está totalmente comprendida mediante la intuición, por cuanto la prosa nace y puede ser captada por la mente. Las verdaderas palabras de cualquier sabio poseen ritmo poético y belleza, y para comprenderlas debemos sentirlas. 

Una vez más, existe la filosofía que nos da principios y detalles de lo que las mentes humanas han pensado y esa reflexión ayuda a nuestro crecimiento mental, pero también hay una superfilosofía; el intelecto puro (buddhi) refleja dentro de sí imágenes o ideas divinas, y esas almas intuitivas elaboran una inscripción de ellas. Tal registro de superfilosofía es como un espejo en que la Naturaleza se refleja a sí misma.

Por lo tanto, el Sabio (Buda) es poeta-filósofo y también un Anciano o Alma Vieja llena de una experiencia tan profunda que su poseedor puede penetrar directa y simplemente todos los problemas y fenómenos. El niño es directo y simple en sus preguntas; el sabio es directo y simple en responder, y por ende en él no existen cuestionamiento mental, inquietud, duda, perplejidad ni preocupación, por lo que este Anciano es siempre joven.

Esta descripción del Sabio está en el cuarto discurso donde Krishna habla de la misteriosa doctrina de los Avataras o Encarnaciones Divinas. En los versículos 16 a 24 se nos da una descripción del Sabio cuyo objetivo es la Fuente de los Avataras.

El Gupta-Vidya, Ocultismo o Filosofía Esotérica enseña que existen cuatro clases de Jivan-Muktas o Seres Emancipados. Todos ellos han superado el Karma, es decir, no necesitan realizar ninguna acción ni esforzarse porque para ellos no queda nada por saber u obtener. Se conocen a sí mismos como Seres Universales impartitos y experimentan la alegría dentro de su propia conciencia mientras descansan en el océano de la paz.

De estas cuatro clases de almas liberadas hay algunas que deciden seguir el Camino de Krishna o de los Avataras; resuelven descender a la Tierra y por su propia elección viven en la esclavitud por el bien de la especie humana. Ese tipo de sabio es muy raro, uno que vive siempre despierto y activo. Se dice que como la idea y el ideal de realizar Karmas producen las cuatro clases de Jivan-Muktas, y al igual que mediante Guna-Karma -cualidades de hechos pasados- surgen las cuatro castas en el reino humano, así también por un proceso similar aparecen cuatro clases de Jivan-Muktas que son: (1) los que viven en Turya o estado de trance más profundo; (2) los que viven en Sushupti, la meditación más elevada; (3) quienes habitan en Svapna o condición de sueño alegre, y (4) los residentes en Jagrat, el estado de vigilia y actividad en la Tierra. Este último tipo de Jivan-Mukta, el Hombre Libre, renuncia a su Estado Impartito de Turya, al meditativo de Sushupti, la felicidad de Svapna y asume la vida activa de Jagrat, siendo éste el verdadero Mahatma viviente. Mediante una disciplina y entrenamiento especiales se adapta para servir a los tres mundos en toda Ananta-Yuga, la Era Ilimitada. En terminología budista se le llama Bodhi-Sattva, el que encarna en su buddhi puro o alma intuitiva las verdades de Adi-Buddha, el Buda primitivo.

El Sabio descrito en el cuarto discurso que trata sobre la Doctrina de Avatares es el Mahatma viviente que está activo por el bien de los demás. Al recorrer el Camino de Krishna -que Él dice es superior a todos los otros- ésta última clase de Sabios lo alcanzan, y al lograrlo no caen jamás sino que se dedican a girar eternamente Su Rueda, ese único Sendero en un millón de pasos. Tales Mahatmas son difíciles de encontrar (vii. 19) y así Krishna enumera sus cualidades.

Quienes intentamos transitar en ese camino debemos usar estos nueve versículos que nos proporcionan un canal con objeto de aspirar a sentir internamente la naturaleza del Mahatma vivo, despierto, vigilante y laborioso. Estos versículos componen una imagen mental; la descripción para el Ojo del Alma también es análoga a lo que representa un ídolo para los ojos físicos, o un objeto de contemplación devocional no por su sustancia, sino por la simbología. Al leer estos versículos, memorizándolos, pensando en ellos y empleándolos para construir una imagen, pintar un cuadro o tallar un ídolo, vislumbraremos el Rostro espiritual y los Pies de loto del Mahatma Viviente.

Los mencionados versículos tratan con la acción y un actor de un tipo particular. Las obras se unen y liberan; la inacción engaña e ilumina. En el primero de estos versículos (el decimosexto) Krishna dice que incluso los bardos y poetas (काव्य:) que poseen perspicacia e intuición están confundidos en cuanto a acción e inacción; por lo tanto, Él explica la naturaleza y el modo de ese tipo determinado de obra cuyo desempeño no produce esclavitud, y más aún el Mahatma vivo se involucra en tal desempeño, respecto al cual podemos sentir que no se ha cometido ninguna acción. Es un acto sin esfuerzo porque es fácil y natural para nosotros. Cuando uno se esfuerza al hacer algo, esto atañe a la naturaleza de Rajas o movimiento del deseo.

Ahora bien, todas las acciones del Mahatma viviente son naturales, fáciles y fluidas, y dos características son comunes a todas ellas: (1) la acción del Sabio nunca se basa en el deseo, y (2) Su obra comienza, continúa y termina con la Luz de Su filosofía y sabiduría.

Al realizar acciones diarias debemos guiarnos por esta Imagen del Sabio, cuyas manos nos bendicen, cuya cabeza crea los sueños-pensamiento que nos imparten el saber, cuya meditación en el corazón irradia la piedad que nos trae Su Visión, y atrayéndonos a Su estado de trance más íntimo nos hace el regalo de regalos abriéndonos la vista por un momento para contemplar las Glorias y Excelencias del Templo del Mundo.


EL TRABAJO DEL ASPIRANTE
(octubre de 1933)

"Es un devoto (Yukta) y hombre feliz quien puede resistir el impulso que surge del deseo y la ira mientras vive en el mundo y antes que el Alma se libere del cuerpo.

Es un yogui quien es feliz dentro de sí mismo y está encantado e iluminado en su interior, participando de la Naturaleza del Supremo que logró en Brahma-Nirvana" (Bhagavad-Gita, V, 23-24). 

Estos dos versículos describen la condición del aspirante-practicante y aquélla lograda por el maestro. Son sorprendentemente directos y nos impresionan con su carácter profundo y simple, con la certeza autoevidente que el estudio y el pensamiento revelan a profundidad. En ellos se nos dice cuál es la fuente de dificultad para el aspirante; cómo, dónde y cuándo se puede arrojar el yugo y con qué virtudes brillan el Ser y el Mundo Divino.

El primer verso contiene la palabra yukta (युक्त) que se traduce de manera diferente y es necesario hacerlo así para resaltar el significado real. Esta palabra se usa en numerosos lugares del Gita y al igual que el término dharma se entiende adecuadamente en distintos lugares, pero a menos que se haga alguna meditación sobre este término e independiente de su contexto, en cada caso es probable que obtengamos una comprensión parcial de los versos en los que aparece.

En primer lugar, el aspirante debe ser ingenioso, lo que implica adaptabilidad con las circunstancias existentes y preparación para mejorarlas; luego debe poseer estratagemas y conveniencia que requieran un simple truco o artificio mágico. Esto involucra además una estabilidad interior en la ejecución del hecho externo y una condición de equilibrio y armonía.

El ilusionista callejero y el mago y su joven asistente realizan dos fenómenos con la cuerda: uno para mostrar habilidad física y control sobre el equilibrio corporal al caminar sobre ella, y el otro es el famoso truco de la cuerda -aunque raro- en que se utilizan fuerzas superfísicas. Para adquirir ese balance no se busca el mero conocimiento del cuerpo y sus partes, así como un fisiólogo o anatomista no puede caminar la cuerda. Para producir el otro tipo de fenómeno se usa más de una ley superfísica y a menudo su manipulación no es conocimiento adquirido, sino hereditario.

Ahora bien, comparemos el Camino de Vida Espiritual con la cuerda. La persona debe ganar ese equilibrio porque sin ella es imposible pisarla. La desaparición y reaparición del joven en el segundo fenómeno puede compararse con la escalada visible del aspirante en el mundo, su desaparición de él durante el período de entrenamiento real y luego vuelve a aparecer como sirviente experto de la humanidad siendo aclamado con gritos de asombro, risas, curiosidad y preguntas, pero rara vez con el deseo genuino de descubrir los hechos y las verdades.

El equilibrio es esa ecuanimidad interna que el aspirante debe desarrollar, y es menester que esa tarea se lleve a cabo mientras vive en el mundo ya que ofrece un excelente campo de entrenamiento. El Bala-Yogi o niño yogui es el más raro de los fenómenos ocultos, pues al final de un largo tiempo de encarnaciones uno puede nacer con las marcas de un yogui totalmente preparado para retirarse de inmediato del mundo y emprender el desarrollo de siddhis o poderes divinos. Para la mayoría de las personas, las luchas en la vida y especialmente el hogar (grihastha-ashrama) son excelentes; por lo tanto, nuestro verso se refiere a "vivir en el mundo".

A continuación viene la segunda cláusula: esta práctica puede desarrollarse durante la encarnación y no después de la muerte. Un preta o bhut no puede luchar contra el deseo y la ira, ya que no es más que un manojo de pasiones y el Alma está ausente; ni en Pitri Loka ni en Swarga se puede hacer el ejercicio debido a que la fuerza para ser atacada y resistida está ausente cuando el individuo llega a esos estados; por ello, es sólo aquí en la existencia encarnada donde tiene lugar el ensamblaje completo, haciendo posible la vida espiritual. Después de la muerte, las condiciones pueden compararse con la tregua autoimpuesta y observada por los ejércitos de Rama y Ravana durante las noches y sólo durante el día se enfrentan los combatientes. Sin embargo, en ello está involucrada una idea muy importante: la vida espiritual no es para el hombre que es únicamente un bhut, una sombra o rupa viva que habla, se mueve y carece de las cualidades viriles. Además, la vida espiritual tampoco es factible para el deva que aún no ha dejado su condición infantil, viviendo feliz pero sin saber sobre su estado ni de la cualidad en sí, mientras que en el verso que mencionamos el hombre de esfuerzo y equilibrio (yukta) se llama un "individuo feliz". Hay formas de yoga (no me refiero al hatha-yoga) que provocan la separación del Alma del cuerpo antes de que la primera haya aprendido por qué ingresó en esa cobertura y previo a cumplir con su deber junto a ella y los reinos inferiores en los que está enraizada. La felicidad (Sukh) para el cuerpo es una cosa, para el dios-deva es otra y la persona feliz (sukhi-nara) no es ni un bhuta ni un deva, sino un hombre-nara. El deber y la función de éste último (recordemos que es uno de los nombres de Arjuna, y cada designación contiene la verdad que se puede aprender al meditar sobre ella) es experimentar a través del contacto con el bien y el mal ese regocijo superior que no teme y está libre de limitaciones. Las personas que corren tras la paz interior y el júbilo a menudo duermen mientras sus cuerpos están despiertos, a veces sueñan durante ese letargo y fantasean con obtener la liberación final. Entonces, ¡cuidado con esas personas y su frágil conversación!

Krishna señala: apréndase a resistir y soportar con esta fuerza nacida del deseo (kama) y la ira (krodha). Quien aspira a ser un yogui debe aniquilar esta injerencia que, como el humo, envuelve al hombre (cf. iii. 39). Tiene que reconocer su existencia y no ignorarla; enfrentarla y no huir de ella. Sobre todo, tampoco debe cederle el paso diciendo que también es del Señor o de la Madre Naturaleza.

La conquista de esta fuerza con la ayuda del Alma interior saca a la luz los numerosos poderes en ella. Un individuo que disfruta de los objetos de los sentidos tiene miedo porque en el pasado descubrió que el dolor le sigue o produce saciedad. Luego está la inteligencia creativa que disfruta la elevación y mientras se percibe no sabe qué es la felicidad ni de dónde procede, yendo y viniendo. Pero el alma que ha luchado contra la fuerza del deseo, que sabe cómo soportar su presencia -o siendo paciente con él- dándole tiempo para ganar la transformación, esa Alma sabe que la verdadera felicidad no es la fuerza del deseo, sino que está dentro de sí mismo, siendo sus dos expresiones reposo y luz. La energía centrípeta del Alma es paz y descanso; la centrífuga es servicio e iluminación de otros. La paz de los Mahatmas y Maharshis se nos hace visible a través de Su Luz, y cuando un aspirante ha resistido el impulso de los deseos y  retenido exitosamente su equilibrio, está listo con la ayuda de los grandes Gurús para conocer la Luz, Paz y Alegría de su propia naturaleza deífica que es una con el mundo de la Divinidad. Tal persona es Brahma-Bhuta, una aparición de Brahman, el Mensajero de Brahman o Sabio que se dedica al bien de todos.


AVIVANDO EL FUEGO
(mayo de 1934)

"Quien no se apega al fruto de sus actos y los lleva a cabo como se debería, es tanto un renunciante a la acción (Sannyasi) como un devoto de la acción correcta (Yogi), no el que vive sin encender el fuego de sacrificio y sin ceremonias" (Bhagavad-Gita, VI. 1).

Debemos describir un escenario histórico para este verso. Sus definiciones son contrarias a las que se encuentran en el antiguo registro de Shruti dejado por Sabios y Videntes, como también en el Smriti, la persistente tradición arraigada en memoria-experiencia, y los Shastras-Yoga o instrucciones reales a los aspirantes para Sannyasa y Yoga. Literalmente hablando, el Gran Maestro va en contra de las definiciones aceptadas establecidas. ¿Y cuál es la razón de ello?

El primer tercio del Gita se dedica a examinar las escuelas de pensamiento existentes en ese momento, cada una de las cuales sufrió incrementos e interpretaciones erróneas. El gran arte de Sannyasa y Yoga también fue víctima de corrupción y se rompió la síntesis que como un Sutratma conecta todos los puntos de vista (Darshanas). Los primeros seis capítulos del Gita restauran la síntesis y al hacerlo señalan naturalmente los errores al enfatizar los puntos de vista verdaderos. Estos capítulos no son ni un ataque contra lo falso ni una defensa de lo verdadero, sino una restauración de las líneas de pensamiento en cada desviación.

La posición adoptada por los autoproclamados Sannyasis y Yogis hace 5.000 años debe haberse parecido a la de nuestros librepensadores que sólo están libres nominalmente de la esclavitud del prejuicio y el fanatismo. En realidad, los racionalistas orgullosos discuten sin ninguna base de razón y conocimiento; sus mentes están atadas rápidamente por deseos y fantasías procediendo por la ruta negativa: "no somos esto, no somos aquéllo, no creemos, no aceptamos, no, no, no". Se confunden desde el momento en que comienzan a definir lo que son y al formular sus principios de ética y filosofía según los cuales ven la vida. Durante el tiempo en que enseñaba Shri Krishna, los sannyasis y yoguis tomaban esta ruta negativa y su orgullo era que no realizaban ritos ni ceremonias, no encendían fuego, etc. Sin embargo, un centenar de hechos los ataba rápidamente a su arrogancia y muchas conversaciones avivaban el fuego por fricción, produciendo desunión y disturbios por todas partes. Estos yoguis nominales tomaron el camino de la irresponsabilidad e indolencia, aceptando fácilmente lo que no debían hacer y rechazando lo que estaban obligados a ejercer. Asumieron virtudes de omisión pero no de comisión, y en consecuencia los primeros se convirtieron en pecados mortales.

Por otra parte, este verso ha sido explotado por los ortodoxos que creen que el Gita recomienda la realización de ritos religiosos, pero no es así y sin embargo lo hace. Ciertamente no apoya la visión de la ortodoxia religiosa, pues ¿cómo podría hacerlo? La síntesis de filosofías se eleva por encima y va más allá de todas las castas y razas, credos y religiones, y a menos que veamos al Gita como una Instrucción para el alma humana estamos obligados a permanecer confundidos por uno y otro aserto. En este sentido, si dicha obra recomienda la realización de cualquier ceremonia, sólo puede ser tal como la realiza el Alma humana y ésta es la primera lección del verso que mencionamos.

En segundo lugar, este versículo detalla al aspirante lo que debe hacerse para la vida justa y la libertad del alma. El Gita no sólo expone lo que es falso, sino también lo verdadero, y no señala sólamente lo que alguien no debe hacer, sino que es positivo y práctico y muestra lo que es necesario ejecutar. Las acciones deben realizarse y no hay que permitir que sus frutos interfieran con ese desempeño. Lo que no debe hacerse son los actos que no representen deberes, y éstos a su vez realizarlos prestando atención a las tareas presentes y no a sus resultados futuros. Así, una persona no debe ser conocida por lo que no hace, sino por lo que realmente ejecuta. Aplíquese esto a nuestros Sannyasis actuales: no juzguen por lo que abjuran en el nombre de su disciplina, sino por lo que hacen y practican, siendo ésta la segunda lección del verso.

El aspirante a la vida justa, llamado a cumplir con deberes y renunciar a los frutos de los actos, necesita urgentemente algún principio básico para este ejercicio y eso es otorgado por el verso indirectamente y por implicación, por cuanto debe entenderse la naturaleza del actor o hacedor de responsabilidades. La acción es como la energía-prana; su resultado es una forma -rupa o cuerpo-, pero es sólo el actor quien determina las acciones y sus resultados como el Alma. La mayoría de los hombres actúa inconscientemente, es decir, sin ninguna referencia ni  conocimiento sobre la naturaleza del actor. Si el quehacer activo trajera paz y luz a nuestra dinámica civilización estaría altamente iluminada y tranquila; pero no es así porque existen demasiados hechos sin el conocimiento del actor, con el resultado de que el mundo arde con malas y buenas acciones, pero todos son hechos irreflexivos. El fuego es necesario, pero sufrimos por acciones sin conocer el arte de encenderlo y la reacción será hacia la inactividad como la de los Sannyasis que mencionamos.

Más apropiadamente, este versículo contiene el secreto de encender el fuego y dicha instrucción forma el núcleo del verso porque a menudo se pierde al hallarse oculto. Esta directriz particular del Gita se denomina Dhyana-Yoga, el conocimiento sobre la meditación de un tipo particular, y así en el verso 46 se muestra que con este Dhyana el individuo alcanza la posición superior de un Dhyani. Es superior al hombre de penitencias y austeridades; también a la persona de aprendizaje e incluso al hacedor de obras nobles y quien se convierte en miembro de esta Orden pertenece al Corazón del mundo espiritual. Es la Orden más misteriosa y secreta cuya cabeza parental es Marichi, según algunos textos. Estos Dhyanis también se conocen como Vairajas, a quienes el fuego no puede consumir porque sus cuerpos están compuestos de las más altas esencias ígneas. Son verdaderos amigos, guías y maestros de los humanos pues representan los creadores de genios e instructores. Encienden el Alma-Fuego latente en la Raza y lo alimentan de vez en cuando para que no se apague. Y avivan ese Fuego del Alma en cada uno de nosotros señalando dónde está el combustible del conocimiento y cómo se puede usar.

El alma humana nace del fuego y es de su propia naturaleza (agni-jata); su cuerpo es el incensario de esa flama (agni-dhana) y la obligación principal es preservarla y alimentarla (agni-rakshana). Si no deseamos equivocarnos, debemos hacer de ese fuego el testigo eterno de todos nuestros actos. En el rito matrimonial este elemento es símbolo de fe y amor -que consumen toda impureza- y sabiduría creativa, pero esa ceremonia en sí simboliza el matrimonio superior entre nosotros y las divinidades de nuestros Seres Superiores, y es esa unión la que permite al Espíritu-Alma crear hijos de esa Alma con forma ígnea y radiante (agni-rupa); esto es lo que hacen los verdaderos gurús porque sus chelas son sus hijos.

En el antiguo rito de Agni-Shtoma se reveló el misterio de esta Orden de Dhyanis*. En nuestro verso del Gita, el verdadero Sannyasi y Yogui es aquél que sabe cómo preservar el fuego del Alma en sí mismo y cómo encenderlo en otros. Es un empeñoso ejecutante de ceremonias sin pensar en recompensas y estos actos son lenguas de fuego que proceden del interior del corazón donde ese fuego siempre arde. Estos actos sacrificiales o lenguas de fuego del alma ascienden hacia Tapo-loka -el mundo de los Dhyanis- y reciben los granos de incienso arrojados para la bendición de nuestro mundo por los Grandes Señores. Por lo tanto, tampoco es el chela sino los buenos sacrificios de éste y los actos nobles del Alma lo que atrae la ayuda y bendición del Gurú. Las acciones vinculan al ejecutante y no a los hechos, sino a los Grandes Actores cuando realizamos  nuestras obligaciones sin preocuparnos por sus frutos y ganancias.

[*Ceremonia de sacrificio realizada en primavera y se extiende por varias jornadas; su simbología se refiere al nacimiento de la autoconciencia causada por los pitris superiores según el hinduismo o la caída de los ángeles según los cristianos, cuyo proceso es completamente desarrollado por H.P. Blavatsky en el segundo volumen de La Doctrina Secreta-Editores de "The Aryan Path"].


LA ESTRUCTURA DE LA MENTE
(noviembre de 1934)

मांस्त्यक्त्वासर्वानशेषत: |

"Abandonando todos los deseos que surgen de la imaginación" (Bhagavad-Gita, VI. 24).

La sexta canción del Gran Maestro contiene la primera de las lecciones sobre yoga, esto es, el control de los sentidos, deseos y pensamientos. En los versículos 24-25 se dice al principiante qué hacer y cómo iniciarse en ese largo ascenso que finalmente lo llevará a la cumbre desde la cual se ve todo el Universo. Le llevará algún tiempo captar la primera vista que sin lugar a dudas lo convencerá de que la escalada merece la pena; tomará numerosas vidas antes de que experimente el deslumbrante esplendor del Universo de Luz y luego, al aclimatarse a él, se dará cuenta del fulgor y la gloria que es fuente de esa luminosidad. Pero hay que comenzar y mientras más pronto lo hagamos, mejor para nosotros.

Una de las principales dificultades en el control sensorial y mental es nuestra imaginación fantasiosa. Las imágenes y los sonidos del exterior se bloquean fácilmente cuando el Alma se apodera de la mente y comienza a usarla para sus propios fines, pero esas representaciones y sonidos también surgen en nuestro interior y perturban el trabajo del Alma con la mente, y éstos son formidables. Son imágenes de memoria depositadas en la mente durante el curso del trabajo y el juego desde que nació el cuerpo, y a medida que avanzamos descubrimos que vienen incluso de vidas anteriores. La mente se llama sexto sentido y sus hilos y fibras están entretejidos con y en los restantes cinco. Todas las funciones sensoriales, sean fútiles o importantes, colorean la mente y afectan su entramado. Las impresiones de los sentidos pertenecen a la naturaleza de las imágenes: cada sensación produce una imagen y cambia la estructura de la mente; asimismo cada nueva representación afecta a las antiguas y algunas se borran, otras se desvanecen, etc. Ahora bien, dichas imágenes son el resultado de los cinco sentidos y por lo tanto poseen las propiedades de cada uno de ellos al tener color, tono o nota, olor, sensación y sabor. Una imaginería similar pero de segunda clase es inherente en nosotros como resultado del trabajo en los órganos de acción. Entre estos dos conjuntos hay una diferencia, pero para nuestros propósitos es suficiente decir que afectan la mente al refinar o engrosar su textura, aclarar o opacar sus aspectos, o crear melodía o disonancia. Estas imágenes también son vehículos de karma, pues del mismo modo que tenemos toda la maquinaria compleja que llamamos cerebro -que es una unidad- y donde cada pensamiento, voluntad, sentimiento y acción lo modifica al afectar particularmente una parte u otra, así también todas estas imágenes componen una unidad que representa el karma. En lenguaje esotérico, esta Ley se compara con un loto al crecer del lodo y el agua; su tallo y sus hojas pertenecen a la parte terrenal del hombre y el capullo representa la parte celestial humana con su capacidad para beber el rocío de la noche, respirar la luz del amanecer y asimilar el Sol de la mañana.

Por lo tanto, estas imágenes son el viejo suelo del cual salen nuevos karmas y representaciones. Nuestra prarabdha-karma o maduro es producto natural de nuestro pasado, pero nuestra perspectiva actual, discriminación, tendencias y elecciones efectuadas dan a cada persona la oportunidad de mejorar, el brote de loto que florece lentamente. Pero para el aspirante que ha elegido recorrer el camino y escalar la montaña surge un nuevo factor: abstenerse de crear nuevas imágenes, no permanecer con aquéllas de recuerdos pasados ni crear otras nuevas por fantasía, imaginación o anticipación, fortaleciendo así su mundo interno de espejismo. Y ésta es renunciación real: no hay que abstenerse de las acciones, sino a la fuerza que compele a realizarlas. De manera similar, nuestro verso no dice que sankalpa-imaginación deba abandonarse, sino descartar los deseos (kama) que surgen de ella, y esto es importante porque así como un individuo que renuncia a actuar cae en el camino de la pasividad, también aquél que se niega a tratar su imaginación correctamente y no la usa toma un curso equivocado creyendo que así sus deseos se desvanecerán.

Poseemos el poder de la imaginación (kalpana-tarka-shakti), la facultad más elevada en el ser humano al ser de tipo compuesto donde funcionan totalmente el deseo, el pensamiento, la resolución y la voluntad. Éstos crean parcialmente, pero la imaginación crea de modo completo. Las otras fuerzas crean en un estado (loka) u otro, pero la imaginación es kriya-shakti o potencia creativa en cada loka. En el presente sólo uno u otro aspecto de la imaginación está funcionando y únicamente el verdadero mago usa al máximo su facultad para construir imágenes vivas. La evolución humana puede describirse como el proceso por el cual el Alma humanizada se recrea a sí misma en orden, simetría, armonía y belleza, lo cual puede realizarse sólo por imaginación-sankalpa, no mediante la tendencia fantasiosa de Shaikh-Chilli, sino esa cualidad por la que el Alma construye una matriz en la materia y forja una imagen al llenarla con la esencia vital de su propio ser. Esto se conoce como utpatti o emanación.

Ahora, si examinan nuestra mitología encontrarán que sankalpa es también uno de los nombres entre los Prajapatis, creadores de toda una raza de seres. Este poder usado ignorantemente o de mala forma no es más que una sombra del verdadero Sankalpa, que se personifica como un Prajapati. Nuevamente se dice que Sankalpa es una de las hijas de Daksha, la habilidad, destreza y creatividad personificadas, y es el título del creador parental, señor de las criaturas y padre de la progenie celestial y terrestre, uno de los cuales es Sankalpa o Imaginación; una hija casada con Dharma, la Ley, Orden y Sabiduría. Cuando el Dharma y el conocimiento cortejan y desposan a Sankalpa, entonces nacen Dhyanis, los verdaderos contempladores también llamados Sankalpa-Siddhas, creadores perfectos o constructores de imágenes vivas.

Al igual que nuestros artistas elaboran imágenes y estatuas, así también estos Dhyânis repletan Akasha con cuadros, retratos, ídolos e imágenes, y que al dejar de crear nuestras propias imágenes de Kama (sentido pasional) aprendemos primero a ver, entender y copiar dichas representaciones en nosotros. Y así como vemos constelaciones en el cielo nocturno, igualmente vislumbramos imágenes brillantes en el cielo del alma y al contemplarlas nos volvemos como ellas. Akasha es el verdadero Templo del Universo en que todos los Poderes de la Naturaleza son Ídolos o Estatuas Vivientes y si adoramos a nuestros padres llamados Dharma-Sabiduría y Sankalpa-Imaginación nos convertiremos en un ídolo en ese Santuario.