21 de febrero de 2022

En busca de una Ética Universal


Existe un estrecho vínculo entre ética teosófica y metafísica, y es este enlace lo que distingue a la primera de la ética en otras religiones. Sin embargo, la Teosofía no otorga un sistema ético nuevo, sino que sólo expone y clarifica las antiguas proposiciones en este aspecto. Como afirma Madame Blavatsky, la ética de la Teosofía es más importante que cualquier divulgación de leyes y hechos psíquicos, porque la ética se apodera del individuo real, el Ego reencarnado o lo que el verdadero ser humano lleva con él de una vida tras otra. Nuestra existencia actual es sólo un breve capítulo de toda la historia y se vuelve necesario tener una perspectiva más amplia de la vida, es decir, que el individuo es un ser espiritual y peregrino que va de encarnación en encarnación, gobernado por las leyes. Por lo tanto, debemos reunir provisiones para el viaje y eso se realiza mediante elecciones y actos conscientes para los estados posteriores a la muerte, y así la ética juega un papel fundamental en la toma de decisiones correctas.

La ética está arraigada en la naturaleza humana, las leyes naturales y universales. Un código ético no está compuesto por mandamientos y tampoco se imponen desde el exterior; son aspectos de las normas naturales y universales. Todos los preceptos morales genuinos pueden considerarse como ética, y no hay nada parecido como las de tipo hindú y cristiano. La ética constituye la ciencia de la moral, y ésta es aplicación de aquélla. La ética universal o ley moral no está sujeta a cambios, y en contraste con esto tenemos morales colectivas que son necesarias para el funcionamiento y la supervivencia de un tipo específico de sociedad; por ejemplo, el valor y la iniciativa se convierten en virtudes imperativas para las sociedades guerreras.

Aunque la moral es un juicio de valores, no es un dictamen subjetivo basado en gustos y aversiones, puesto que si ella fuera subjetiva significaría que la veracidad, la honestidad, etc. no existen por derecho propio. Podemos creerlas y practicarlas cuando sea conveniente para nosotros; sin embargo, los valores morales o la ética universal son objetivos, independiente del tiempo y el lugar, al igual que 3 más 2 son siempre 5 para todas las personas y en todo momento.

El profesor C.S. Lewis, un autor cristiano, sostiene que ninguna religión en particular puede tener un derecho exclusivo a la ética: “¿Podemos decir alguna vez que la ética cristiana entró en el mundo como una novedad o un conjunto de nuevos mandatos? Entonces, naturalmente surgen las preguntas: '¿Qué había antes de la ética cristiana?' '¿Hubo un vacío ético?'" Aquéllos que opinan que el cristianismo ha dado algo nuevo ignoran las religiones judías y paganas.

Los mandamientos éticos finales siempre han sido premisas, nunca conclusiones. Kant sostuvo que el imperativo es categórico, y a menos que se asuma lo ético desde el principio, ningún argumento nos llevará a ello; en otras palabras, los valores son últimos y deseados por su propio bien. Podríamos decir que la quinina es buena para la fiebre porque la reduce, pero ¿por qué reducir la pirexia? Porque es una enfermedad. ¿Y por qué no estar enfermo? Pues debido a que la vitalidad es mejor que la dolencia. ¿Y por qué es mejor la salud? En este punto, podemos negarnos a responder y decir que "sólo vemos" que la salud es mejor. Del mismo modo, aunque podamos dar razones para practicar ética, son más un asunto de intuición y larga experiencia. De esta forma, William Judge sostiene que las reglas para una conducta superior "no son creadas por algún cerebro o mente, sino que fluyen desde las leyes de la naturaleza, la mente y el alma y de esa forma son imposibles de anular. Uno puede romperlas y pareciera que escapamos por toda una vida o más de una existencia; pero al mismo tiempo su ruptura pone en movimiento otras causas que comienzan a producir efectos, y esos resultados al fin reaccionan infaliblemente sobre el transgresor”. Vemos entonces que las leyes del karma y el renacimiento proporcionan una base segura y lógica para la práctica de la ética.

La ética proporciona principios rectores para elegir entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto. El bien y el mal visibles son relativos porque la acción exterior tiene su propio contexto, y así la ley de Karma tiene dos aspectos: (a) acción y reacción y (b) causa ética. El último aspecto tiene en cuenta no sólo el acto externo, sino también el motivo y la condición interna de la persona, y aunque la obra externa puede ser la misma, el estado del ser interior en dos casos puede ser diferente. Un Maestro de Sabiduría dice: "Quien hace lo mejor que puede y en el modo de realizarlo, hace lo suficiente por nosotros". Cuando la acción se concreta con sinceridad e integridad internas, incluso con un conocimiento inicial limitado, la persona adquiere más conocimiento en el transcurso del tiempo. La pregunta es: ¿ponemos en práctica al menos lo que es posible y lo que sabemos que es bueno?

La mente encarnada debe ser receptiva a lo que proviene de la naturaleza superior y por lo tanto a la importancia del motivo. Podemos hacer bien por prestigio o alabanza, lo que significa que todavía somos egoístas y nuestra conciencia no se purifica a pesar de la buena acción exterior, por cuanto debe haber compromiso con el principio e independiente del "premio". La recompensa y el castigo son una base muy pobre para la ética porque lo importante no es dónde estamos en este momento, sino en qué dirección nos encaminamos. ¿Acaso hemos aprendido a ser un poco más caritativos y menos irritables que hace un mes?

El psicoanalista Erich Fromm habla de ética autoritaria, donde una jerarquía externa decide lo que es bueno y establece leyes de conducta, pero ese sistema ético no se basa en la razón o el conocimiento, sino en el temor del agente gubernamental. Antes que un niño aprenda a razonar, su juicio de valor depende de la aprobación o desaprobación de los adultos, y así una mirada de descontento de la madre enseña a un niño que una acción o cosa son malas y deben evitarse. Desafortunadamente y a medida que crecemos seguimos basando nuestro juicio de valor en la aprobación o negativa de la "sociedad" o "mayoría". La necesidad de asenso de nuestros semejantes parece ser una motivación casi exclusiva para el juicio ético, y en oposición a esto el libro "Luz en el Sendero" asevera que un buscador espiritual debe despertar su intuición, y eso sólo puede hacerlo una persona de voluntad indomable, teniendo que jugar al "señor" sobre los hombres, los hechos y todas las cosas, excepto su propia divinidad. Podemos ver que al elegir entre el bien y el mal no podemos guiarnos por nuestras emociones, ya que son instintivas y surgen de la personalidad y tampoco podemos fiarnos de los llamados hechos pues cambian constantemente. Tenemos que hacer el rol del "señor" sobre los individuos porque nuestros así llamados semejantes que nos quieren bien, familiares o amigos, aunque sean bien intencionados, a veces tienden a alejarnos de lo que es intrínsecamente bueno, y en su lugar debemos poner fe en nuestra naturaleza superior y recurrir a ella para obtener orientación. Comenzamos aprendiendo a escuchar esa "voz aún pequeña" y ajustamos nuestra actitud mental para percibirla. Es como recibir una llamada de larga distancia. Para escuchar las cosas claramente sintonizamos nuestros oídos con cuidado y pedimos a las personas en la sala que mantengan el silencio perfecto; lo mismo ocurre con el oído interno.

Si recurrimos a la ética tal como la enseñan varias religiones en Occidente, nos encontramos con el sistema dado por hebreos, filósofos griegos como Platón y Aristóteles, y además por el cristianismo. Éste último enseñó que para la vida civilizada hay cuatro virtudes cardinales que son prudencia, justicia, templanza y fortaleza, además de tres virtudes teológicas: fe, esperanza y caridad

El significado principal de la justicia es que contrarresta el egoísmo o la actitud de "tener todo para uno mismo" independiente de los demás, y por tanto la justicia exige un trato igual para todos. Indirectamente incluye también todos esos preceptos éticos como "no robarás ni cometerás asesinato, no darás falso testimonio y tampoco codiciarás lo que no es tuyo". Al final de su libro "The Abolition of Man" el profesor Lewis da una lista de virtudes éticas que citan mandatos de varias religiones y respaldando la práctica de esos valores. 

La honestidad forma parte de la ley respecto a la justicia y así el mandato babilónico habla sobre la falta de honradez con las máximas "¿habéis dibujado falsos límites?" y "agraviar y robar es causa para que os roben". También tenemos la disposición griega que reza "elegid la pérdida en lugar de ganancias vergonzosas", e incluso los aborígenes australianos parecen alentar la honestidad cuando dicen "si el nativo realizaba un 'hallazgo' de cualquier tipo (por ejemplo, un árbol de miel) y lo marcaba, era más seguro para él más tarde en lo que respecta a sus propios miembros de la tribu, sin importar por cuánto tiempo lo dejó”. 

Según Platón la prudencia se relaciona con la parte más elevada del alma porque la vincula con la sabiduría; se está tomando la molestia de pensar en lo que uno está haciendo y cuáles serán sus consecuencias; significa cultivar una actitud evaluadora hacia uno mismo y las circunstancias de la vida. En su nivel más elevado es sabiduría y discriminación. Asimismo, el Gita aconseja el cultivo de viveka o discriminación espiritual, mientras que La Voz del Silencio -el texto budista Mahayana- sugiere al aspirante que discrimine y aprenda a distinguir realidad de falsedad y lo fugaz de lo eterno, incluso antes de dar su primer paso en el camino espiritual.

La templanza implica no entregarse a excesos y cultivar un sentido de proporción. No se trata de "suprimir" emociones y deseos naturales, sino transformar todo lo natural en lo mejor y más sublime; del mismo modo existe la "medida dorada" de Pitágoras. El Gita establece que "la meditación que destruye el dolor es producida por quien se modera al comer y en la recreación, quien hace un esfuerzo temperado en sus acciones y se regula en dormir y despertar". El "Camino Medio" del Buda conlleva el equilibrio que se produce cuando estamos por encima de los pares de opuestos. El Señor Buda dice que mantengamos este balance en sus enseñanzas sobre el Noble Sendero Óctuple; por ejemplo la "acción correcta" parece sugerir evitar los extremos como estar demasiado activo o completamente ocioso.

El segundo objetivo de la Logia Unida de Teósofos es realizar un estudio comparativo de religiones y filosofías mundiales y escoger de entre ellas las normas de Ética Universal. La meta de la Teosofía es reconciliar varias sectas religiosas y naciones bajo un sistema común de ética al demostrar que todos los credos están basados en la misma verdad, y si la buscamos es necesario determinar puntos de similitud entre las diferentes creencias místicas. No indaguemos por esas semejanzas en el ámbito de las ceremonias y los rituales, sino en el contexto ético, porque una verdadera religión está destinada a otorgar una Ética Universal.

(De la revista "The Theosophical Movement", septiembre 2012).