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14 de marzo de 2025

El "Día del Juicio Final"


The Theosophical Movement, parte 1, noviembre 2020

Con algunos cambios en sus pormenores, las religiones globales creen que "un día el mundo llegará a su fin", y de acuerdo a las tres principales corrientes abrahámicas nuestras vidas "son y serán juzgadas por Dios" -u otras instancias superiores- desde el momento de la Creación hasta el "Juicio". Aquéllas sostienen, dentro de líneas genéricas, que habrá "señales portentosas" previas al caos y se "oirán trompetas" cuando la humanidad "emerja de sus tumbas en nuevos cuerpos", reuniéndose ante el "trono de Dios Todopoderoso" quien revisará las acciones de cada persona y decretará que "sólo los fieles y de conducta ejemplar" merecen la "dicha eterna", mientras "los ateos e ímprobos vivirán siempre atormentados" en un "infierno de llamas eternas".

El judaísmo tiene a la Biblia hebrea como origen de este concepto, cuyas ideas fundamentales aparecen en Isaías, Jeremías y Ezequiel. Hay muchas posturas entre los rabinos, pero se vaticina que Dios redimirá al pueblo judío del cautiverio que comenzó con el exilio babilónico, a través de un "nuevo Éxodo", y les devolverá a Israel o la "tierra prometida", restaurando la Casa de David y el Templo de Jerusalén. También un "mesías" de ese linaje guiará a los hebreos y al mundo, con objeto de instaurar un periodo de paz y justicia donde los cadáveres resucitarán bajo "nuevos cielo y tierra".

El Islam hace mucho hincapié en que sus devotos practiquen virtudes o preceptos coránicos y acumulen méritos durante la existencia material, a efectos de ser conducidos tras la muerte al "cielo eterno de Allah" evitando el infierno. Los musulmanes adscriben toda la responsabilidad sobre el individuo para su salvación, no existiendo ninguna chance de "rescatar almas" por obra de "ángeles" u otros seres, ya que al momento del "juicio postremo" las únicas intercesoras constituirán la "fe genuina" y los buenos actos en la Tierra.

El esquema cristiano recurre al Libro del Apocalipsis, escrito por San Juan de Patmos, que habla acerca de una “segunda venida” de Cristo al “fin de los tiempos” e "insinuada" por Él en Mateo (capítulos 24 y 25), donde asevera que a futuro la crueldad abundaría y muchos profetas ilegítimos engañarán a las masas incautas. El relato evangelístico muestra que “el Hijo del Hombre vendrá en nubes del cielo con poder y gran gloria”, externando "avisos" para "electos" frente a la condena al "castigo eterno" de los malos. Juan parece describir un "renacer milenarista del mundo" unido a una terrible lucha entre Bien y Mal, y a posterior el nuevo Mesías establecerá un "reino de justicia" para gobernar con mano dura. El Salvador será visto a lomos de un "caballo blanco" junto a comitivas celestiales, e infligirá daños a las naciones perversas con "Su espada".

Algunas sectas consideran que esto es un "juicio último e infinito" que Dios haría a los países una vez acontezca la "resurrección", pues las obras de toda persona se registran en el “Libro de Vida” que se abrirá ante las almas, determinando así su destino (Apocalipsis 20:11-12). Otros distinguen entre "Juicio Particular" o muerte de un sujeto, y "Final" relativo a todos los difuntos que volverán a la existencia para asistir al "laudo divino". El canon teológico cristiano dice que "la eternidad" se consigue sólo a través de Cristo y su Iglesia, y la suerte de aquellos foráneos depende de la "misericordia de Dios".

El zoroastrismo cree en una renovación (frashokereti) a cargo de Saoshyant (Sosiosh, “aquél que trae beneficio”) en su corcel blanco e incitando el "reavivamiento" de inánimes; luego el mal será destruido y todo lo bueno llegará al unísono perfecto con "Dios" o Ahura Mazda.

Según los budistas y después de cinco mil años a partir de la fecha en que Sakyamuni alcanzó la bienandanza nirvánica, el Dharma desaparecería del planeta produciendo grandes males y declive ético por doquier. En ese tiempo vendrá Maitreya, un Ser completamente despierto y pródigo en sabiduría, que reconstituirá dicha normativa y el camino hacia la plenitud.

Los hindúes hablan de un progreso espiritual, intelectual, de mundos y la humanidad en ciclos "mayores" y "menores", a guisa de un arco ascensional. Tras adquirir cotas místicas en Satya Yuga (Edad de Oro), caemos al deterioro paulatino mediante las fases Treta (Plata) y Dvapara (Bronce) que culminan con Kali (Hierro) o "tiempos oscuros" y el ápice de materialismo, injusticia y torpeza moral. Al concluir, se espera que acuda un Salvador para reinstaurar la armonía y empezará otro Satya.

Se dice que Kali Yuga tendrá 432.000 años y comenzó hace 5000 con la muerte de Krishna, clausurando el periodo Dvapara. El cuarto capítulo del Bhagavad-Gita dice que Él encarnará con la misión de suprimir la decadencia de virtudes, vicios fortalecidos y arbitrariedades, proteger a los beatíficos, recomponer el orden e inaugurar un ciclo de Verdad y Pureza. Conforme a las escrituras indias, el avatar Kalki llegará sobre un "caballo blanco" al cierre de esta era crápula y destruirá malhechores con su sable. El Vishnu Purana sostiene: “Hacia el fin de Kali, una parte de esa entidad divina (...) descenderá a la Tierra (Kalki) (...) dotada de las ocho facultades suprahumanas (...). Reintegrará la justicia, y despertará la mente de los vivos que se volverá tan diáfana como el cristal. Los que sean así transformados (...) constituirán las semillas de nuevos seres (...) devotos a la ley de pureza en Krita" (Doctrina Secreta, vol. 1, p. 378).

La filosofía esotérica consigna que la evolución por Yugas no repercute en la humanidad de una vez, sino difiere entre razas o países, y hoy vemos a Kali reinar supremo en India y Occidente. La naturaleza, aptitud y hondura ética e intelectual de las masas varían según el Karma individual/colectivo y la ley del desarrollo espiritual.

El hinduismo no concibe una "primera génesis" ni "hecatombe" del planeta o el Universo, como insinúan los credos abrahámicos; en rigor, se trata de una serie interminable de ciclos donde los mundos evolucionan y desaparecen bajo la Ley Kármica, mientras sus criaturas hijas del Alma Universal -aspecto del Principio Absoluto y Desconocido- avanzan a mayor excelsitud en cada gran manifestación, aproximándose a la Infinitud sin límites de lo Ignoto.

Un estudio comparativo de "mitos" globales sobre el tema expone rasgos comunes. Puesto que la doctrina hindú es más antigua y completa que los relatos abrahámicos, es ostensible que éstos derivan de la primera y reiteran algunos episodios; verbigracia, el equino albar de los supradichos héroes y sus trabajos de "limpieza" son "una permuta subsecuente del Vishnu indio" (Isis Develada, vol. 2, p. 237) que también se copió en Apocalipsis (19:11-14); asimismo, el "disco de Kalki" formado por anillos representa "ciclos rotatorios o grandes eras". Y San Juan añadió (19:12,15): “De su boca salía un arma filosa (...) y su cabeza tenía muchas coronas", rememorando a Vishnu que se suele perfilar con iguales insignias múltiples.

Las similitudes muestran dos hechos: a) el relato oriental es fundamento de otras religiones posteriores, aunque varían en detalles; y b) el mito del Juicio Final es absurdo si lo tomamos a la letra, pero encierra símbolos arcanos de Ciencia y Filosofía Ocultas, acerca del progreso físico, intelectual y espiritual de la humanidad bajo preceptos kármicos.


Parte 2 y última, diciembre 2020

Respecto al canon de analogía y correspondencia, Blavatsky escribió: “La Ley es UNA para los fenómenos de nacimiento, desarrollo y desmedro en todo el Cosmos, desde el Sol hasta la luciérnaga. Es una obra eterna de perfección con cada nuevo 'estreno', pero la Sustancia-Materia y las Fuerzas [originarias] son todas una y la misma” (DS, vol. 1, p. 145).

Mediante el poder autorreproductivo del deseo por experimentar, el Ego individual sufre y goza estrictamente en sus múltiples encarnaciones de acuerdo con las obras buenas y malas, siempre bajo el Karma infalible y absoluto que gobierna su progreso. Acumula vivencias representando diversos personajes, y tras desencarnar ingresa en el estado de Devachán ("Paraíso", Swarga, etc.) para perfeccionarse en el viaje hacia la Divinidad.

Al dejar el cuerpo físico, dicho Ser Personal -fruto del Karma previo y causa de otro nuevo- se encuentra en un nivel subjetivo fuera de la vida concreta y revisa cada pensamiento, emoción, palabra y acto desde la niñez hasta su óbito, autojuzgándose a la luz del Espíritu Superior, y reconoce la perfecta justicia y necesidad del sufrimiento como "pago" por disciplina moral o hechos desarmónicos, y los placeres obtenidos con otros de carácter benigno. Este proceso, en cuanto directriz peculiar de la Ley, es uno de los significados que engloba el mito paranoimediático del "Juicio Final".

Luego de ese escrutinio, y ahora en un rango de conciencia inferior o Kama Loka, se separan las energías groseras del muerto adscritas a sus deseos bajunos, de las ansias sutiles y nobles vinculantes al Ser Superior. Una vez disuelto aquel lastre, las segundas producen "bienaventuranza devachánica" con la luz de Atma-Buddhi, y después de agotarse el acopio mental, el Ego contempla su próxima estancia mundana -definida por el Karma pretérito- y renace en el planeta por la fuerza de sus "deudas sin cobrar".

Mientras el Ego aprende, también los colectivos de Egos en países cumplen periodos mayores y progresan almacenando aptitudes idóneas. El final de aquéllos incorpora grandes catástrofes naturales cuyo propósito es filtrar las partes humanas corruptas y materialistas de sus aspectos egregios (sishtas o semillas) para el ciclo venidero en una escala superior. Existen lapsos históricos de culturas basados en el tiempo reencarnatorio individual y promedio de 1500 años para las masas, y es así como los pueblos antiguos retornan en diferentes carices, trayendo bagajes de ideas abstractas y añadidas al progreso conseguido por otras naciones encarnadas durante el capítulo intermedio.

La Teosofía enseña que el planeta sufre cambios pari passu con nosotros, porque lo tangible y espiritual forman el mismo Ser, y además el pensamiento humano siempre incide en la dinámica de este "hogar azul"; entonces, la misión del Ego es espiritualizar la materia. El promedio contemporáneo de efluvios psíquicos es contrario a la ley de reciprocidad universal, y el desajuste en la naturaleza produce cataclismos al finalizar etapas mayores. La gente que contribuyó a ese mal sucumbe en el infortunio o padece estragos, y los sectores de karma propicio se salvan y convierten en pioneros del futuro ciclo. Los "fiascos" reencarnan y habitarán lugares aislados como razas degradadas, teniendo alternativas de resurgir a través del contacto con culturas superiores (DS, vol. 2, p. 445).

Las causales que gatillan debacles son efectos del Karma inexorable o "Gran Ajustador". “Hubo cuatro trastornos axiales desde que la humanidad de Vaivasvata Manu apareció en esta Tierra, y cuando los antiguos continentes quedaron sumergidos -salvo el primero-, afloraron otras tierras y enormes cadenas montañosas donde no existían. La faz del globo cambió completamente (...) la supervivencia de razas y naciones aptas se aseguró con ayuda oportuna, y las impropias fueron barridas. Tal clasificación y desplazamiento no ocurren de un día para otro (...) necesitan varios miles de años antes que la nueva casa quede bien dispuesta. Las subrazas están sujetas al mismo proceso de limpieza, al igual que sus ramas familiares" (DS, vol. 2, p. 330).

Hoy vivimos en la quinta subraza de la Quinta Raza-Raíz, y se están haciendo preparativos en el continente americano donde hay mezclas de todas las nacionalidades. A corto plazo emergerán híbridos precursores del sexto y séptimo subgrupos, dando pie a la Sexta Raza-Raíz más elevada en desarrollo espiritual y que ocupará nuevas masas térreas en medio de profundas convulsiones que rediseñarán la geografía mundial. Los residuos actuales "sobreviven en islas pequeñas -las cumbres cordilleranas de hoy- donde vegetarán para decaer y morir tal vez dentro de millones de años, como sucedió con el pueblo azteca, los Nyam-Nyam y los enanos Moola Koorumba en las colinas Nilgiri. Todos ellos son restos de culturas que fueron poderosas, cuyo recuerdo desapareció por completo (...) tal y como pasará con nosotros en la memoria de la Sexta Raza" (DS, vol. 2, p. 445). En la economía de la Naturaleza, ni una partícula subatómica queda fuera del marco progresivo universal y tendiente a producir Hombres y Mujeres Perfectos: "(...) la Mónada, despierta y en su totalidad [será el culmen] de las encarnaciones divinas en la Tierra” (DS, vol. 1, p. 183).

Concluyendo esta sinopsis, es un grave error asegurar que el "Día del Juicio" es un "evento postrer y único" fundado en la "creación" ex nihilo del mundo y los humanos. Las etapas universales sucesivas no tienen comienzo ni final imaginables, sino un avance eterno hacia el Absoluto Desconocido.