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2 de septiembre de 2026

Las psicoloplastas politiqueras y sus malabares divisionistas


En los últimos años, las redes sociales han visto proliferar a pseudocreadores diabólicos, que combinan divulgación psicológica -a veces con títulos profesionales y otras como simples aficionados o "coaches"- con agendas políticas explícitas o encubiertas. Este fenómeno se apoya en lo que varios analistas llaman therapy-speak (apropiación de términos clínicos en el lenguaje cotidiano) para dar un barniz de "rigor científico", "empatía" y "autoridad moral" a posturas netamente ideológicas.

El siguiente desglose muestra cómo opera este mecanismo, las técnicas que utiliza y las ideas que suele repetir cada bando. Si estás cansado (a) de ver siempre los mismos discursos en redes sociales o páginas electrónicas, este resumen te será útil para distinguir y despreciar a dichos puteros que convierten en dinero y fama egoísta tu dolor, ira y desconfianza legítimos, siempre que no participes de modo directo o indirecto en sus guarradas.


01. Técnicas de manipulación mental y emocional

Independiente de la orientación política, las estrategias psicológicas que utilizan estos malparidos suelen ser idénticas en su estructura funcional.

-Patologización de discrepancias (Ad hominem clínico): En vez de refutar un argumento político, económico o social, se diagnostica al adversario. Quien opina diferente no está sólo "cometiendo un error", sino está "traumado", es "narcisista", padece "fragilidad emocional", es "psicópata sin empatía" o sufre "disonancia cognitiva", todo lo cual suprime el debate intelectual y coloca al influenciador en una posición de "superioridad diagnóstica".

-Secuestro y redirección de vulnerabilidades: Las audiencias recurren a estos contenidos en momentos de soledad, ansiedad, desencanto económico o desorientación existencial. Un influenciador dupolista valida primero ese dolor para generar apego ("entiendo por qué te sientes solo/incomprendido"), para luego atribuir la causa exclusiva de ese sufrimiento a un enemigo ideológico externo.

-Armamento del therapy-speak: Los términos clínicos con definiciones precisas (trauma, gaslighting, neurodivergencia, disociación, límites, etc.) se distorsionan y amplían hasta abarcar cualquier incomodidad cotidiana, fricción social o desacuerdo de posturas.

-Aislamiento social encubierto (falsa autonomía): Incentivan cortar relaciones de forma tajante ("contacto cero") con amigos, parejas o familiares bajo el argumento de que son "tóxicos", cuando en la práctica muchas veces sólo tienen diferencias ideológicas o estilos de vida dispares. Esto debilita la red de apoyo real del seguidor y lo vuelve más dependiente de la comunidad digital del influenciador.

-El complejo de "gurús iluminados": Se autopresentan no como clínicos falibles, sino a guisa de figuras que "se atreven a decir la verdad que el sistema/la corrección política/el patriarcado te ocultan", creando una relación parasocial asimétrica y completamente sectaria en múltiples casos bien conocidos.


02. Influencerdos/psicoloplastas de izquierdas

En este sector, la psicología suele hibridarse con sociología crítica, posmodernismo y políticas de identidad. El objetivo es describir el malestar individual como consecuencia inevitable de "sistemas estructurales opresivos".

Ideas y conceptos repetidos:

-Trauma sistémico/político: Todo malestar psíquico (ansiedad, depresión o fatiga) es visto primordialmente como síntoma de capitalismo tardío, racismo estructural o patriarcado. Se minimizan o descartan factores biológicos, hábitos de vida o responsabilidades individuales.

-Validación emocional irrestricta: La premisa de que "todas las emociones son válidas e intocables" lleva a la apreciación subjetiva de haber sido "ofendido" o "dañado", cual prueba irrefutable de que existió agresión objetiva (microagresión).

-"Límites radicales" y actitud defensiva: Se promueve un autocuidado que roza el aislamiento o la evasión del compromiso social. Decir "no tengo la capacidad emocional para escuchar tus problemas" se disfraza de "madurez terapéutica", erosionando la reciprocidad básica en relaciones humanas (ej., desconfianza de mujeres violentadas hacia hombres).

-Patologización de resiliencia y esfuerzo: Proponer el esfuerzo personal, la disciplina o autosuperación es calificado de "tóxico", "capacitista" o "interiorización de la explotación capitalista".

Mecanismo de manipulación principal: Indefensión aprendida, esto es, que al convencer a la audiencia de que su salud mental está secuestrada por macroestructuras que escapan por completo a su control, se genera frustración y dependencia de colectivos de validación, desactivando la capacidad de agencia y autoeficacia del individuo.


03. Influencerdos/psicoloplastas de derechas

En este espectro, la psicología suele combinarse con lecturas selectivas del estoicismo, psicología evolucionista, autoayuda de corte empresarial y roles de género tradicionales (a menudo vinculados a la "manosfera" o corrientes ultraconservadoras).

Ideas y conceptos repetidos:

-Hiperresponsabilidad individual y meritocracia psicológica: El entorno social, económico o familiar no importa en absoluto; si fracasas, estás deprimido o no tienes pareja, es pura y exclusivamente porque "eres débil", "no trabajas lo suficiente" o "te falta mentalidad ganadora".

-Patologización de la empatía ("altruismo patológico"): Se etiqueta a la compasión, sensibilidad social o preocupación por minorías cuales "debilidades neuróticas", postureos éticos/arrogancia moral o incapacidad de afrontar la cruda realidad del mundo.

-Determinismo biológico y roles arquetípicos: Uso de conceptos biológicos simplificados (niveles de testosterona, jerarquías de dominancia animales) para justificar normas sociales rígidas. Se repiten ideas sobre la "feminización de la sociedad", pérdida de "masculinidad fuerte" o el colapso de la familia tradicional como raíz de "locuras modernas".

-"Psicosis colectiva" e "infantilización": Diagnostican a los movimientos progresistas y las generaciones jóvenes con etiquetas peyorativas de "retraso madurativo", "histeria colectiva" (mind virus) o ausencia de figuras paternas autoritarias.

Mecanismo de manipulación principal: Inculcación de culpa, vergüenza y resentimiento. Se explota la inseguridad (particularmente entre hombres jóvenes frustrados económica o afectivamente), prometiendo una salida a través del endurecimiento emocional y rechazo a la vulnerabilidad, mientras se canaliza su ira hacia colectivos progresistas/feministas o el Estado.


04. Otras proclividades en psicolosectas duopolistas

A. El solipsismo y la "Ley Espejo" de psicolosoretes derechistas

El fenómeno es una mezcla de neoliberalismo ideológico, autoayuda empresarial y bypassing espiritual (moralinas comodonas importadas de la corriente New Age y el estoicismo desfigurado).


"No hay certezas ni convicciones; tenerlas te vuelve conflictivo"

Aquí, se disfraza el conformismo o la pasividad crítica de "madurez emocional". Si tienes convicciones firmes (éticas, laborales, comunitarias) y chocas con tu entorno (por ejemplo, jefes abusivos o dinámicas familiares disfuncionales), el discurso señala que el roce no emerge de injusticias verídicas, sino de tu "inflexibilidad mental".

Esto constituye una forma sutil de gaslighting epistémico, es decir, te convencen de que defender límites o señalar abusos externos es un síntoma de "inmadurez neurótica". De ese modo, la sumisión y resignación ante las jerarquías existentes son reetiquetadas como "paz interior" y "sabiduría pragmática".


"El problema está en tu mente/El mundo es un espejo"

Con ese patrón, aparece una hipertrofia del locus de control interno. La psicología seria reconoce que una persona tiene margen de acción sobre cómo interpreta y responde a la realidad. Sin embargo, este discurso lleva el principio al absurdo solipsista: la realidad material no existe, sino sólo tu percepción.

El efecto inmediato es culpabilizador, porque si sufres precariedad económica, soledad o maltrato, según esta "lógica" la causa reside enteramente en que "estás proyectando tus carencias" o "vibras desde la escasez". Si todo es un "espejo de tu psique", desaparecen hechos concretos como la explotación laboral, la falta de redes de apoyo o crisis socioeconómicas ex profeso. Queda neutralizada cualquier posibilidad de reclamo colectivo o indignación legítima, y así el paciente se estanca en un bucle obsesivo de autoanálisis, intentando "sanar su mente" para resolver obstáculos materiales y relacionales.


B. Determinismo ambiental y fiscalización del trauma en psicolosoretes izquierdistas

En el extremo opuesto, encontramos una aplicación rígida del construccionismo social y ciertas corrientes identitarias, que despojan al individuo de su agencia y someten su proceso de recuperación a la ortodoxia militante.


"El entorno define en gran medida/por completo si eres buena o mala persona"

Este mecanismo lleva la premisa sociológica ("el contexto influye en la conducta") hacia un determinismo radical de "tabla rasa", asumiendo que el individuo carece de temperamento, biología o libre albedrío moral, siendo únicamente un "producto moldeado" por su clase, género y crianza. La trampa psicológica se divide en dos variantes:

a) Disolver la responsabilidad individual: Si el entorno determina todo, los actos dañinos cometidos por ciertos grupos se justifican como "respuestas inevitables al trauma sistémico".

b) Indefensión y fatalismo: Si creciste en un entorno adverso o perteneces a un colectivo marginado, este marco teórico te condena conceptualmente a seguir "roto/a" de por vida, a menos que adoptes la liturgia deconstruccionista aprobada, negando la resiliencia innata y la capacidad de sobreponerse a ambientes hostiles.


"No hay ningún aprendizaje moral con agresores/daños similares"

En este caso vemos un secuestro del crecimiento postraumático (Post-Traumatic Growth), o capacidad de una persona de encontrar nuevos recursos internos, resiliencia y madurez a raíz de haber sobrevivido a una experiencia dolorosa o abusiva. La distorsión ideológica es confundir peligrosamente justificar al agresor con reconocer la fortaleza propia adquirida a través de la adversidad. Un terapeuta riguroso diría: "El abuso fue injustificable, la culpa es del agresor, pero celebro los recursos, la astucia y fuerza que tú desarrollaste para sobrevivir y salir de ahí", pero el discurso dogmático impone: "Si sientes que aprendiste algo o 'esto te hizo más fuerte', estás perdonando al agresor y sufriendo de alienación patriarcal".

De esta suerte, se arrebata a la víctima su soberanía narrativa. Ya no sólo fue violentada por agresores, sino que ahora su propia mente y sus mecanismos de integración del dolor son vigilados y juzgados moralmente por el "tribunal ideológico". Si no procesa el dolor bajo el canon estricto de la "víctima perpetuamente herida e indignada", se la acusa de "complicidad con su opresor".


05. La "gran revelación" de los anarcofeladores celestiales

Al desplazarnos hacia los extremos del anarcocapitalismo (ancap) y anarcocomunismo (ancom), las peroratas "psicológicas" de redes sociales se radicalizan y vuelven totalizantes.

En estas corrientes, el Estado y las instituciones no se consideran sólo ineficientes o injustos, sino se patologizan como fuentes primordiales de toda neurosis, trauma y enfermedad mental. Ambos polos utilizan el therapy-speak ya mencionado para justificar una demolición sistémica, pero proyectan fantasías psicológicas completamente opuestas.


A. El discurso anarcofachito

El anarcocapitalismo en redes (muy influenciado por la escuela austríaca popularizada, el libertarismo radical y figuras de la "manosfera" o el mundo cripto) lleva la hiperresponsabilidad individual al terreno de la supervivencia darwinista y la psicología de soberanismo absoluto.


El Estado como "maltratador narcisista" y el Síndrome de Estocolmo

La analogía clínica utiliza recurrentemente la figura del maltrato intrafamiliar. El Estado no es un ente político, sino un "padre abusivo", "parásito" o "psicópata narcisista" que roba tus recursos (impuestos), haciéndote creer que "te cuida". Quien defiende la salud pública, los impuestos o la regulación social es diagnosticado con Síndrome de Estocolmo o "amar a su captor", padecer "indefensión infantil" o tener un "trauma de castración" que le impide valerse por sí mismo.


Patologización de la envidia y empatía colectiva

La psicología del resentimiento sigue lecturas simplificadas de Nietzsche o Ayn Rand, arguyendo que cualquier demanda de justicia social es en realidad "patología emocional encubierta". Alguien que pida redistribución no sufre por la desigualdad, sino porque padece un "complejo de inferioridad" ante el éxito ajeno. Bajo este prejuicio, la persona "saludable" es descrita a fuer de un ente "100% racional", "hiperproductivo", "emocionalmente blindado" y "autosuficiente". Toda muestra de fragilidad o necesidad de interdependencia comunitaria es tratada como "fallo de carácter" o "pereza moral".


El halago del "despierto" vs. el "borrego domesticado"

Estos influenciadores apelan intensamente a la validación narcisista del seguidor (a menudo hombres jóvenes descontentos). Venden la idea de que su soledad o fracaso no se origina en problemas de habilidades sociales o precariedad estructural, y les llaman "leones rodeados de ovejas castradas". La psicoterapia en este marco se convierte en un entrenamiento para cortar con toda empatía hacia quienes no adopten la mentalidad de mercado absoluto.


B. El discurso anarcozurdito

Tiene raíces en la antipsiquiatría radical, la sociología del conflicto, el abolicionismo penal y la politización extrema de la neurodivergencia. Aquí, el dolor individual se interpreta como "prueba irrefutable" de la violencia del capital y la jerarquía.


La jerarquía como generadora automática de trauma

Toda estructura vertical (Estado, empresas, familia tradicional, religiones/misticismo, relación asimétrica médico-paciente) es "ontológicamente violenta" y genera trauma complejo. Se afirma que trastornos como depresión, ansiedad o TDAH no son condiciones biológicas o psicológicas que tratar clínicamente, sino "respuestas sanas y rebeldes frente a un mundo enfermo". Bajo este prisma, intentar adaptarse funcionalmente al entorno laboral o académico es visto a modo de "sumisión al orden burgués".


La apropiación del "cuidado colectivo" y fiscalización del daño

Hay desconfianza contra la psicología profesional por considerarla "represora" o "punitivista". En su lugar, se proponen asambleas de "escucha mutua", "justicia transformativa" o "procesos comunitarios de sanación". Respecto a los ambientes digitales, semejantes espacios suelen caer en una fiscalización extrema del malestar: los roces interpersonales o desacuerdos ideológicos se tachan de "agresivos", "vulneraciones del espacio seguro" o "muestra de microfascismo interiorizado".

También promueve "rendición de cuentas" comunitaria, que con frecuencia termina en linchamientos digitales o cancelaciones disfrazadas como "proceso de reparación terapéutica", donde los aludidos deben someterse a confesiones públicas de culpa para no ser expulsados del colectivo.


Comunión utópica y paranoia moral

Apelan a personas profundamente alienadas, solas o traumatizadas por la rigidez del sistema actual, ofreciéndoles promesas de grupos con "aceptación incondicional". La trampa surge cuando el coste de pertenecer a esa comunidad exige una hipervigilancia constante de palabras, pensamientos y relaciones personales para no reproducir ninguna "lógica opresora", induciendo estados crónicos de ansiedad y paranoia moral.


06. Señales de alerta para identificar a estos triple malditos

Los profesionales éticos de salud mental (hoy especies en riesgo de extinción) buscan fomentar autonomía, pensamiento crítico y capacidad de introspección, reconociendo la complejidad de la experiencia humana sin encasillarles en dogmas.

Es motivo de desconfianza cuando un (a) influencerdo (a):

-Emite diagnósticos psiquiátricos a personas que no conoce (políticos, colectivos, figuras públicas).

-Asegura que suscribir ciertas leyes, partidos o posturas morales es requisito indispensable para "estar sano".

-Reduce problemas multifactoriales (depresión, ruptura social, etc.) a una sóla causa política o biológica simplista.

-Estimula el desprecio o la deshumanización del grupo antílogo, bajo la excusa de "higiene mental".

-Vende cursos, libros o mentorías prometiendo "curarte/reiniciarte" o "despertarte" del engaño ideológico que los demás supuestamente padecen.

La psicoterapia rigurosa, entonces, se sitúa en una posición equidistante y dialéctica. Frente al solipsismo de derecha, reconoce que el dolor del paciente muchas veces proviene de injusticias reales, violencia, precariedad o entornos genuinamente tóxicos que no son "espejo de su psique", sino realidades externas que requieren límites firmes, confrontación, indignación sana o cambio de ambiente. Sobre el dogmatismo de izquierda, admite que sin importar cuán hostil o injusto haya sido el entorno, el paciente conserva una esfera irreductible de responsabilidad y agencia personal; y sobre todo, defiende que la persona tiene el derecho inviolable de dar el significado que desee a su propia biografía (incluido el aprendizaje tras el dolor), sin tener que rendir cuentas a ninguna ortodoxia política.

¿Te suena todo esto cuando encuentras bombardeos zurdifachos en Instagram, Tik Tok o Facebook? ¿Tienes ahora alguna idea de cuánto ganan económicamente dichas sanguijuelas a costa de envenenarte diariamente? ¿Te puedes preguntar ahora cómo es que se mantienen "incólumes" a pesar de su circo de contradicciones?

Francamente, te pasarías de imbécil si continúas creyendo en su infalibilidad. Bueno, como dice un chiste explícito, "te dejo cortar el hilo de saliva para que tragues bien lo que botaste".

Aquila in Terris

31 de julio de 2026

Tradis y progres, las escorias malditas


"Sólo reconocemos una Ley en el Universo: 
la de Armonía, del EQUILIBRIO perfecto" 
(Mahatma K.H., Carta n° 22 para Alfred Sinnett).

En religión y temas místicos, los conceptos de tradicionalismo y universalismo/progresismo son formas opuestas de responder a la misma pregunta: "¿que se hace con la Verdad Revelada en un mundo que cambia?" No son denominaciones formales como decir "católicos", "budistas" o "judíos", sino corrientes de pensamiento que aparecen dentro de casi todas las tendencias relacionadas.

Para este artículo, preséntase un esquema general y crítico de dichas corrientes, pensando en los lectores noveles que recién exploran la Teosofía u otras formas de religión. Quien suscribe está consciente de que habrá limitaciones o generalidades sujetas a cuestionamientos, pero no es su propósito entrar en un análisis exhaustivo que puede consultarse en textos especializados.


01. Tradicionalismo: "si cambias la forma, pierdes el contenido"

A veces se le llama "Tradición Perenne" o "Escuela Tradicionalista". Propone una Verdad única y metafísica, donde todas las grandes religiones auténticas son formas diversas de una misma Tradición Primordial. Con todo, esos credos no son "iguales" al considerarse vehículos válidos otorgados "desde el Cielo" para pueblos y épocas definidos. Existe un núcleo metafísico común y una cáscara dogmática externa, propias de cada religión y sin mezclarse jamás.

Bajo dicha tesitura, la autoridad "viene desde arriba", ya sea en formato de escrituras, ritos, linajes iniciáticos y maestros; como resultado, se considera peligrosa la experiencia personal sin un margen ortodoxo.

La historia humana, según los tradicionalistas, ha ido en declive sobretodo cuando ahora vivimos en Kali Yuga, la Edad Oscura donde todo se trastoca y corrompe, por lo cual es urgente preservar símbolos, jerarquías y formas antiguas de gobernanza.


a) Orígenes/autores/ejemplos contemporáneos:

René Guénon, Frithjof Schuon, Ananda Coomaraswamy, Titus Burckhardt (siglo XX). En lo tocante al ámbito cristiano, el "tradicionalismo católico" rechaza las reformas del Concilio Vaticano II y vuelve a la liturgia pre-1962. En el Islam, sus escuelas adherentes repudian todo conato de modernización. De esta manera, la corriente tradicionalista no nace en calidad de "religión nueva", sino como crítica a la modernidad desde dentro de las religiones.


b) Fallas y problemas conceptuales:

-El tradicionalismo asume que puede identificar cuál es el "núcleo puro" de cada tradición y separar lo esencial de lo cultural, un aspecto que no pocos historiadores señalan muy difícil de probar.

-Divide entre "iniciados" y "profanos" (clasismo/elitismo), pudiendo llevar a un desprecio del mundo común y pocas acciones sociales.

-Enfrenta acusaciones de anacronismo, pues al idealizar el pasado, a veces congela prácticas que en su contexto tenían otra función, arriesgando convertir la forma en idolatría.

-Exhibe un cinismo histórico evidente, porque si todo es "decadencia", cuesta mucho justificar el cambio, la ciencia racional o la justicia a un nivel más colectivo.


02. Universalismo/progresismo religioso: "si rindes culto a la forma, pierdes el espíritu"

Esta tendencia agrupa subcomponentes como la teología liberal, el pluralismo, la Teosofía [!!!], el baha'ísmo y gran parte de la espiritualidad Nueva Era. Se cimentan en el concepto de "unidad en lo diverso", donde todas las religiones apuntan a la misma Divinidad Suprema, cuyas diferencias atañen a lenguajes y culturas; dicho de otra manera, "hay muchos caminos, pero sólo una montaña".

Según esa propuesta, la Revelación es un proceso que no ha terminado aún, pues la humanidad evoluciona espiritualmente, y las religiones también deben cambiar de acuerdo a los tiempos. En este sentido, la ética y el cultivo de amor/compasión son más trascendentes que el dogma.

A diferencia de su rival doctrinario, la autoridad se halla en experiencias directas, la conciencia, la razón y el diálogo interconfesional. Así, las instituciones son útiles pero no absolutas. La idea de inmanencia apunta a que lo Divino reside en toda persona y se manifiesta en el progreso humano, que ve al mundo no sólo cual "lugar de caída", sino a fuer de entorno para la autorealización.


a) Orígenes/autores/ejemplos modernos:

Ilustración (siglo XVIII) con Kant, Lessing, Diderot, etc.; Teosofía blavastkiana (1875-1891) [!!!], Parlamento de Religiones del Mundo en Chicago, 1893 (s. XIX); credo Bahá'í, Concilio Vaticano II (1962-1965) y el Nostra Aetate; teología de las religiones de acuerdo a John Hick y Raimundo Panikkar; moda de la "espiritualidad sin religión", sincretismo forzado, práctica secularizada del mindfulness.


b) Fallos y obstáculos conceptuales:

-Muestra un relativismo excesivo, porque si todas las religiones son "iguales", ¿por qué alguna tendría algo que decir que otra no? Esto termina por vaciar su contenido específico y el símbolo se torna una metáfora.

-Agrava un sincretismo superficial, que junta elementos de tradiciones sin su contexto ritualístico, amenazando con romper su coherencia interna (verbigracia, utilizar piezas de distintos motores para hacer funcionar un engranaje).

-Se le ataca por constituir "progresismo sin ancla": al adaptarse tanto al mundo moderno, corre el riesgo de volverse sólo psicología con ribetes de ética social, y pierde la dimensión de lo trascendente y misterioso.

-Niega la exclusividad que muchas tradiciones reclaman para sí. La mayoría de credos históricos dicen "este es el camino", pero los universalistas tienen que reinterpretarlas para que encajen.

Como puede apreciarse, ni "tradis" ni "progres" están libres de problemas porque ambos tocan el límite de lo humano, intentando hablar de lo Absouto/Dios sin traicionarlo con palabras, instituciones o modas pasajeras.


03. Crímenes cometidos por gobiernos bipolares

a) Tradis diabólicos

-Inquisición española. Defendía la unidad católica como base del Estado (modelo tradicionalista de cristiandad), y operó entre 1478 y 1834, siendo abolida definitivamente en ese último año. Según estudios de Henry Kamen y del Archivo Histórico Nacional, entre 1500 y 1700 hubo aproximadamente 44.000 procesos; de ellos, se cuentan unas 3.000 a 5.000 ejecuciones por pena de muerte. La mayoría de otras condenas consistió en penitencias, multas o cárcel. En definitiva, se utilizó el Estado para imponer ortodoxia.

[Otros episodios (números indican muertes): cruzada albigense contra los cátaros (s. XIII, 200.000-1.000.000); catástrofe demográfica en América (desde 1492 al s. XVII, 40-60 millones, repartidos entre enfermedades traídas de Europa/vulnerabilidad impuesta por el régimen, guerras de conquista y violencia estructural); masacre de San Bartolomé (1572, 10.000-30.000); Guerra de los Treinta Años (1618-1648, 4,5 a 8 millones); cacerías de "brujas" en Europa/Norteamérica (s. XV-XVIII, 40.000-60.000); asimilación forzada de pueblos indígenas en Canadá y EE.UU. (s. XIX-XX, 4.000 a 10.000); hambruna de Bengala (1943) en India británica (1858-1947, 2,1-3 millones); genocidio circaciano por el Imperio Ruso (1864, ~1,5 millones); genocidios del Imperio Otomano (1914-1923, 1,5-2,5 millones); genocidio del pueblo yasidí por el Estado Islámico fundamentalista (2014, 5.000-10.000); extremistas del Boko Haram en Nigeria, amparados en su interpretación ultraortodoxa de la sharia (2009 hasta hoy, 350.000 de acuerdo a la ONU); limpieza étnica de budistas fanáticos contra rohinyás en Myanmar (2017, 6.700 a 10.000)]. 

-Satí o quema de viudas en India. Es una práctica vinculada a ciertas interpretaciones hinduistas de honor familiar y deber de las viudas, y hoy tiene respaldo por brahmanes tradicionales de varias regiones. Ha venido documentándose desde el siglo V, y fue prohibida legalmente por los británicos en 1829 con la figura de Lord Bentinck junto a Raja Ram Mohan Roy. En la Presidencia de Bengala, entre 1815 y 1828 se registraron 8.135 casos oficiales, pero el número real habría sido mayor. Tras la prohibición bajó drásticamente, ya que para 1830 hubo 463 reportes en toda la India británica. El satí no pasó de ser un intento de "sacralizar" una costumbre cultural como "deber religioso", aunque transgrediera la vida.

-Matrimonio infantil, castas e intocabilidad. La típica estructura social hindú incluye varnas (ocupaciones) y jatis (castas), mientras el carácter "intocable" afectaba a daltis o "parias". El sistema de castas tiene más de 2000 años, y la intocabilidad fue prohibida en la Constitución india de 1950, Art. 17. De acuerdo al censo de 2011, 201 millones de personas se identificaban como "scheduled castes" (registradas), ó un 16,6% de la población, e incluso el NCRB de India reportó 50.900 crímenes contra ese grupo en 2020.

Relativo al matrimonio infantil, la Ley Sharda de 1929 fijó edad mínima en 14 años para niñas y 18 en niños, mas la UNICEF (2021) determinó que el 23% de mujeres entre 20-24 años en India se casó antes de cumplir 18. Es más: amparados en plataformas como Facebook, no pocos pervertidos "brahmánicos" se jactan con fotos de sus esposas menores de edad y los hijos que concibieron con ellas. Semejante aberración trata de convertir la jerarquía social en un "orden divino" e "inmutable".


b) Progres diabólicos

-Terror durante la Revolución Francesa. Fue el primer gran experimento de universalismo político con el lema "libertad, igualdad y fraternidad", donde se rechazaron privilegios tradicionales. El llamado "régimen del Terror" funcionó del 5 de septiembre de 1793 al 28 de julio de 1794; el Tribunal Revolucionario decretó 16.594 ejecuciones oficiales por guillotina, otras 10.000 personas fallecieron en prisión, y en la Vendée se estiman 170.000 a 200.000 muertos por represión. Para este caso, "la virtud sin límites se vuelve terror", sacrificando individuos por el "pueblo" abstracto.

-Dictaduras del siglo XX en nombre del "progreso" y la "ciencia". Nómbrese a la U.R.S.S. (1917-1953), que deseaba construir una "sociedad igualitaria" y proscribir religiones. Las estimaciones por R.J. Rummel y el Archivo Memorial fijan de 20 a 30 millones de muertos a través de purgas, hambrunas (Holdomor ucraniano, 1932-1933) y el Gulag. China y su "Gran Salto Adelante" (1958-1962) justificó la industrialización rápida y eliminar tradiciones taoístas o confucianistas; los números demográficos apuntan a 15-45 millones de muertos por hambre. En Camboya, el Khmer Rouge (1975-1979) tuvo por entibo la doctrina del "Año Cero", suprimir estructuras anquilosadas y crear "hombres nuevos", produciendo de 1,7 a 2 millones de fallecidos, equivalente al 25% de la población.

-Democracia liberal y sus manos manchadas de sangre. Durante la Primera Guerra Mundial, las democracias liberales compitieron por colonias igual que las monarquías, y en la Segunda utilizaron bombardeos a civiles para ganar el conflicto (Dresde (1945), 25.000 muertos; Hiroshima/Nagasaki (1945), 140.000 a 226.000 muertos).


04. Teosofía Original: ruptura completa de la dicotomía para imbéciles

El desglose previo se basa en consideraciones histórico-materialistas, y a todo estudiante serio de Teosofía Genuina le llama la atención que clasifique esta enseñanza en la etiqueta de "universalista". La realidad dura e incómoda para los lamesuelas del pensamiento esquizoide moderno (y muy rentable, dicho sea de paso) es que ni los Mahatmas himalayos, ni Blavatsky, ni sus continuadores confiables hasta la década de 1930-1940 en Europa y EE.UU. no fueron ni serán jamás "tradis" vinagretas ni "progres" libertinos, causando así un rompimiento total de ese diagrama simplista. Plantearon una tercera vía que los anticuados malolientes del siglo XX todavía siguen calumniando, y los pelagatos contestatarios también malentienden.

Los "honorables académicos" de prejuicio cómodo encasillan a la Teosofía como "universalista" por tres razones: a) pluralismo religioso al declarar "No existe religión más sublime que la verdad", aceptando miembros de todas las fes (igual que hoy), alineándola con el Parlamento de Chicago en 1893; b) la idea de Rondas, Razas-Raíz y progreso del Alma humana, que sonó muy "evolucionista" en el siglo XIX; y c) quiso unir ciencia, religión y filosofía, que era el estandarte del progresismo ilustrado. Sin embargo, eso es ver la doctrina teosófica sólo desde fuera, porque adentro el contenido es mucho más incómodo.


a) La Teosofía Original NO ES PROGRELIBERTINA:

-Blavatsky, William Judge y Bahman Wadia señalaron sin tapujos que el aborto, el control de natalidad, las actitudes hedonistas compulsivas y los afanes materialistas no son "opciones", sino signos de decadencia kármica, lo cual choca de frente con el izquierdismo activista que tiende a ver todo como "evolución lineal" sin más.

-Enseña y promueve apartidismo radical, donde ninguna forma política moderna no cura ni regenerará nunca a hombres o mujeres malvados. Atacó y seguirá pisoteando al capitalismo darwinista y el comunocialismo resentido, dejándola absolutamente fuera del eje izquierda-derecha. Sus críticas, entonces, se formulan desde un plano ético-espiritual, nunca económico.

-Su férreo antimaterialismo científico se prueba con varias profecías cumplidas en La Doctrina Secreta y las Cartas Mahatma; igualmente, la defensa de fenómenos ocultos en 1880-1890 era ir contra la "ciencia oficial" del progresismo. Hoy muchos físicos (unos más disparatados o prudentes que otros) vuelven a estudiar nociones de "campos cuánticos", "éter luminífero" o "estructuras subatómicas" que en su tiempo habrían sido herejía para ambos bandos.

-Critica a las religiones institucionales, sin caer en la gilipollez neoerista de espetar "todas son lindas". Al contrario, señala que "todas están podridas en su cáscara", pero "conservan una Sabiduría que se mantiene con los siglos", haciéndola más dura que el universalismo "cordial".


b) La Teosofía Original NO ES TRADICIOVINAGRE:

-Rechaza absolutamente la jerarquía social rígida. Durante sus conferencias por India en los años '20, el entonces delegado gubernamental Bahman Wadia expresó sus deseos de que "la hija de un brahmán pueda casarse con su cocinero" (The Theosophist, noviembre 1921), en un esquema societal donde las castas convivieran de forma armónica y sin humillaciones, como reflejo del discernimiento espiritual que se adquiere al vivir experiencias en múltiples contextos. Esto es impensado para un tradirancio que defiende distinciones arbitrarias y órdenes fijos.

-No propugna "una sóla corriente"; por ejemplo, Guénon sostenía que las tradiciones eran y son independientes, pero Blavatsky y los Mahatmas invitan a estudiarlas todas, porque poseen fragmentos válidos de la Gupta-Vidya o Doctrina Secreta.

-No promociona ninguna superioridad imperialista/tribal/geopolítica/religiosa por encima de otros pueblos, países o razas, sino sólo en el sentido ético-kármico y el uso de facultades parapsíquicas en pos del Orden Natural y Cósmico.

-Es sensatamente optimista en el largo plazo, pues si bien habla con frecuencia del Kali Yuga, también imparte la noción de Siete Razas-Raíz y un futuro esplendoroso para la humanidad, no sin antes pasar por muchas tribulaciones o limpiezas kármicas a nivel individual, colectivo, bélico, climático, geológico y otras, sin quedarse en una paranoia "diplomática" ante las transformaciones.

Resumiendo, la Teosofía de Blavatsky y sus continuadores fiables tienen por tesis que la Religión-Sabiduría existió una vez, se fragmentó en todas las corrientes místicas, y ahora hay que arreglar el cagazo usando ciencia, razón y espiritualidad, sin someterse a ninguna iglesia, secta ni ideología politiquera.

La pseudoteosofía (promulgada por sectores masónicos/cristiano-católicos de ultranza) del siglo XX y el New Age baboso se volvieron pura "síntesis azucarada" para tontos y desinformados, y por eso los ejemplares de prostitución intelectual en "academias" le homologan con las Enseñanzas Originales. Actualmente asistimos a un verdadero carnaval de influenciadores, "cazadores de símbolos", hipertolerantes, víboras puti-trepas de cherrypicking y otros estiércoles de ambas facciones que no son ni serán verdaderos esoteristas ni aprendices, porque no son capaces de decir "hasta aquí llegamos, este es el límite y no podemos hacer más", aun conociendo los hechos concretos que les cuestionan duramente. Y tampoco son místicos genuinos, toda vez que desprecian el Orden Natural en favor de sus intereses turbios.

Habrá quizás (quizás) un tímido "acercamiento" de extremos respecto a casos muy aislados, pero esta máscara es sólo una evasiva que busca imponer "80% de uno y 20% de otro", nuevamente, dentro del marco adictivo al dinero, el estatus sin mérito limpio y los afanes por celebridad. Menciónese a vuelo de pájaro el circo de sus perritos escandalosos del anarcofacherío y anarcozurderío, quienes no encuentran nada mejor que apropiarse de filosofía clásica -incluso denigrándola- al objeto de seguir creando violencia psicológica indiscutible en sus audiencias.

Malditos, malditos, malditos sean todos ellos, ricachones y arribistas lamesiesos, por jugar con los más débiles e ignorantes, el ocultismo noble y la dignidad humana. Que sufran todo lo indecible, todas las ocasiones necesarias, con miras a aprender sus lecciones, y que se restituya al Espíritu en el lugar y resplandor que le corresponde. 

¡Que se cumpla al pie de la letra!

Aquila in Terris

22 de octubre de 2024

Los subjetivistas depravados y su complejo de inferioridad moral


Desde hace tiempo, la internet ha devenido un pozo sin fondo de "influenciadores" y atrevidos de izquierda/derecha victimistas (o extremas) que se apoderan de la frase por Sócrates "sólo sé que no sé nada", al objeto de "educarnos" respecto a qué es aceptable o no en términos éticos, con tal de ganar o mantener séquitos o propensiones ridículos. Es más, su "ignorancia pulcra e irredargüible" los lleva a concluir que "ética" y "moral" son "idénticos", tratándose incluso de "expertos" en psicopolitiquismo que debieran conocer la distinción sin mayores problemas.

Varias entradas del blog -y otras fuentes anexas- ofrecen pruebas del carácter místico o paranormal de ciertas facultades humanas, que ponen en gravísimo entredicho las quimeras pseudoincrédulas supresoras del cuestionamiento válido y frontal hacia el materialismo más bruto, o en su defecto el estado decadente en las "religiones" expuesto por la Teosofía Genuina, lo cual engloba al vertedero salivante y poco provechoso de la "Nueva Era", haciendo salvedades honoríficas.

La Ética como tal tiene un origen metafísico, experimentado sólo por individuos valerosos y dispuestos a enfrentar y eliminar el germen psíquico de sus condicionamientos deletéreos y aquéllos de la "sociedad" que los avienta sin ningún escrúpulo. Se equivoca de plano quien piense que la espiritualidad real es siempre "deleitosa", y en ese contexto resultan curiosos y risibles los arrebatos entre pánfilos neo-lagrimeristas que promulgan "todo es válido mientras te proporcione placer espiritual", en contraste con las ordalías a que se someten voluntariamente los candidatos al chelado teosófico.

Antes de seguir, es necesario aclarar que, como se desarrolla hasta cierto punto en otros artículos, las pendejerías tiránicas en boga del "objetivismo" y "subjetivismo" no tienen cabida ni importancia en estudios teosóficos serios, pues en realidad éstos alientan una conciliación prudente de ambos sistemas, de acuerdo con el examen de hechos históricos o contemporáneos que incluso puede descubrir o analizar cualquier investigador imparcial. Digamos también de paso, y bajo esa óptica, que la hipocresía "nacionalista" en miríadas de esquizotípicos que juran "amar su patria" se sustenta en aquella pugna inservible, carcamal y depresiva que sólo acucia malignidades.

Veamos algunas características de estos patrañeros ultrasubjetivistas (anarco-) zurdifachos y mentirosos desdeñables:

-Todo el tiempo les mueve la envidia, incurriendo en tragantonas de generalizar conceptos o despreciar problemas específicos. Su miseria queda al descubierto cuando acusan a otros de "superioridad moral", pero a buen seguro son subjetivistas extremos (ya sean materialistas "rogelios" o misticoides "momios") que al funcionar con agendas preestablecidas NO tienen seriedad, y menos la honradez de poner a prueba sus "conocimientos" en debates racionales.

-Los comepañales antojócratas se resisten a madurar, culpando a quienes les ponen contra las cuerdas debido a su prontuario "honesto". En esencia, la "superioridad hipersubjetiva" se fundamenta en percepciones distorsionadas de lo "bueno"/"malo", exaltando de forma histriónica las disimilitudes en perspectivas éticas.

-Exhiben grados misérrimos de autoestima, pues la "resiliencia" con que enfrentan problemas en la cotidianidad es completamente falsa, adhiriéndose a escudos ideológico-emocionales prefabricados que intentan paliar su estrechez total de valor humano. De esta guisa, consideran que el sentimiento de "ultrablandeza conceptual" les da "carta blanca" para construirse una "atalaya social" denigrando o tergiversando hechos verídicos en todas las áreas disponibles.

-Se desviven por camuflar altos niveles de ignorancia buscada y encontrada, y al ser incapaces de admitir su condición falible, necesitan sobresalir en una cultura mediocre al instigar o "perfeccionar" el cochambre de pamplinas o masturbaciones cerebrales que inundan al neoerismo ñoñero y otros ámbitos.

-No tienen el valor de adquirir compromisos estables, y en consecuencia tampoco son de fiar, cubriéndose de jetonería cuando intentan aprovecharse económica o políticamente de males extendidos, sin jamás escarbar en su raíz verdadera y que se encuentra más allá de conceptos duales y fisicalistas impuestos de manera violenta por casi tres siglos.

-Muchos se pavonean de "enseñantes", sin importar su área de "trabajo", y se cierran a verdades parciales o perspectivas más valiosas, porque éstas revelan su miseria interior y a la que se esfuerzan por reprimir o contagiar por todas las vías posibles. Su guarrada mental se evidencia cuando por un lado se convencen de que "una crítica muestra la 'insatisfacción' (???) de quien la hace", y por otro se creen "superiores" al denostar el rigor ético en contextos graves que a todas luces ameritan dicha postura. En otras palabras, esta categoría de antisinápticos huye a perpetuidad de su marasmo interno, repleto de contradicciones y desperdicios especulativos, cayendo en el charco de adversarios "hiperobjetivistas" y deviniendo paranoicos, irresponsables, incoherentes y plañideros fracasados.

-La estrategia desesperada por el "subjetivismo moralizante" y pseudo/antiespiritual es un recurso perspicuo de agresividad psicológica, buscando aplausos al imponer "valores" o "principios" que son compartidos sólo a nivel politisectario, y así sus actitudes bajunas son admiradas y defendidas por salvajes con hedonismo terminal. Un aspecto común entre estos mafiosos de "inteligencia sublime" es el pretexto de "buscar armonía en el mundo", ya que al forzar sus "estándares" en los medios creen "separarse" de lo "malo" (deber ético) que condenan o critican, demostrando su profunda insatisfacción y ceguera a otras formas lógicas de abordar esas coyunturas.

-Los bebecitos alérgicos a poner límites (excepto cuando les obstaculizan sus planes) ventilan consejos de "bienestar" ya sea en espiritualidad o "psicolunatismo" y sin que nadie los solicite, demostrando su autofilia indiscutible. Se sienten poseedores de una varita mágica que les confiere el "poder" de un juicio "más compasivo" e "hiperflexible" según los esquemas artificiales que dictan. Los chafandrines mohosos del "sujeto" u "objeto" no necesariamente ocupan cargos de jefatura o similares, pero sí buscan que su discurso malabarístico e intragable sea adoptado por el "motivo incontrovertible" de que "nadie más tiene la verdad" que ofrecen.

-Si bien en algunos casos la palabra "moralizar" se reviste de acepciones peyorativas por quienes abusan de este concepto para proteger intereses malévolos, en general los diccionarios también apuntan al significado de "pensar o debatir sobre un asunto con el fin de enseñar buenas costumbres", y es justamente ese detalle lo que no entra en el "raciocinio honesto" del espectro (anarco-) zurdifacho. No quieren intercambios cristalinos, pero se sienten con la ufanía de pautear o dosificar su conocimiento-basura y promover desequilibrios. Entonces, sus armas preferidas son el miedo y la coerción para controlar audiencias y reducir las posibilidades de ser descubiertos en mentiras, jugando con actitudes de asenso, negativa o insultos gratuitos.

Las únicas instancias donde puede condenarse el moralismo sospechosamente irracional y exagerado es cuando quien lo esgrime es sorprendido en los defectos que vitupera, juzga de forma precipitada (sin bases) o cotillea con mala fe. En caso contrario, todo particular de "lengua filosa" deberá considerarse creíble y veraz, mientras no pueda comprobársele responsabilidad propia o compartida en los problemas que ataca, en especial si puede dejar constancia de su estatus, intenciones y argumentos.

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EQUILIBRANDO DERECHOS Y DEBERES

Asamblea presidida por Helmut Schmidt
20-22 de abril de 1997, Viena, Austria
(https://www.interactioncouncil.org/universal-ethical-standards).

Los frutos de este trabajo fueron resumidos por los profesores Thomas Axworthy, Kim Kyong-dong y Hans Küng. Éste último confeccionó un primer borrador muy útil al objeto de iniciar el debate, y además se hicieron recomendaciones al presidente de la instancia, Andries van Agt y Miguel de la Madrid. Oscar Arias, miembro del Consejo que no pudo estar presente, contribuyó con un documento sustantivo y muy valioso (...).

Es muy oportuna la presteza del Consejo InterAction en favor de una Declaración Universal de Responsabilidades Humanas. Aunque hemos venido hablando de derechos -y el mundo ha progresado bastante en su reconocimiento y amparo internacional desde que Naciones Unidas adoptó el canon genérico en 1948-, llegó la hora de emprender una búsqueda igualmente crucial en cuanto a obligaciones.

Este énfasis es necesario por múltiples causas. La idea es nueva sólo en algunas regiones del mundo; muchas sociedades han concebido los tratos humanos bajo una óptica de obligaciones o sentido comunal más que de facultades, lo cual es cierto en términos prevalentes, por ejemplo, para gran parte del pensamiento oriental. Entretanto y al menos desde la Ilustración en el siglo XVII, Occidente viene subrayando conceptos de libertad individual. El hecho de que se haya redactado una Declaración Universal de Derechos Humanos en lugar de otra que defina compromisos, bosqueja el escenario filosófico y cultural de los redactores que, como es sabido, representaban a las potencias occidentales que salieron victoriosas de la Segunda Guerra Mundial.

El concepto del "deber" también sirve para equilibrar las ideas de libertad (derechos) y responsabilidad (obligaciones); sin embargo y a pesar de esta diferencia, ambas son interdependientes. La segunda, como peculiaridad ética, actúa a guisa de control natural y voluntario de su contraparte. En cualquier sociedad, la autonomía jamás puede practicarse sin límites, y cuanto más independientes somos, mayor es la responsabilidad hacia los demás y nosotros mismos. Cuanto más talento poseemos en algún área, mayor es la obligación de desarrollarlo al máximo, alejándonos de una libertad abúlica y dando espacio a otra que estimule un carácter participativo.

Lo contrario también es cierto: a medida que practicamos responsabilidad, aumenta la libertad interior fortaleciendo el carácter moral. Cuando aquélla nos presenta diferentes opciones de actuar, incluida la alternativa de hacer bien o mal, un fundamento valórico responsable garantizará que prevalezca lo más auspicioso.

Por desgracia, esta relación no siempre se entiende claramente. Algunas ideologías otorgan más peso a lo individual, y otras se concentran en un compromiso inquebrantable a nivel colectivo. Sin un balance adecuado, la independencia sin márgenes es tan peligrosa como la responsabilidad social impuesta. La libertad económica extrema y la codicia capitalista han producido grandes arbitrariedades, al tiempo que se justifica el agobio cruel de prerrogativas básicas en nombre de intereses grupales o idearios comunistas, y ambos extremos son incompetentes. Con la desaparición de la Guerra Fría, el mundo parece estar más próximo al equilibrio entre libertad y responsabilidad, no sin antes superar muchos obstáculos.

El Consejo InterAction sostiene que la globalización económica va acompañada por otra que extiende los problemas generales. Puesto que la reciprocidad exige que vivamos en armonía, los humanos necesitan normas y restricciones. La ética es el conjunto de reglas mínimas que hacen posible una vida colectiva, y sin ella ni la autocontención que encarnan su resultado, volveríamos a la supervivencia prehistórica "del más apto".

Reconociendo esta necesidad, el Consejo efectuó su búsqueda de normas universales con una reunión de líderes espirituales y políticos, durante marzo de 1987 en La Civiltà Cattolica (Roma, Italia), y en 1996 solicitó un informe por expertos del más alto nivel. Para la junta de Vancouver en mayo de aquel año, se recibió con gusto el dictamen que fue posible gracias a eruditos y líderes místicos de varias confesiones. Los corolarios de este documento, llamado "In Search of Global Ethical Standards", demostraron que las religiones tienen mucho en común y el Consejo respaldó que "en 1998 o quincuagésimo aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, Naciones Unidas debería citar a una conferencia para evaluar una Carta de Obligaciones que complemente la labor previa".

La iniciativa no es sólo una forma de aunar libertades con deberes, sino también un medio de reconciliar ideologías y posturas políticas que se consideraban antagónicas, y como sigue ocurriendo hoy. La premisa básica, entonces, es que los humanos merecen la mayor libertad posible, pero también deben desarrollar al máximo el sentido de responsabilidad para administrar correctamente sus facultades.

No se trata de un requisito nuevo. A lo largo de milenios, profetas, santos y sabios imploraron a la humanidad que tome en serio sus compromisos. En nuestro siglo, por ejemplo, Mahatma Gandhi predicó sobre los siete pecados sociales:

01. Política sin principios,
02. Comercio sin moral,
03. Riqueza no obtenida con trabajo honrado,
04. Educación desprovista de carácter,
05. Ciencia inhumana,
06. Placer falto de conciencia, y
07. Adoración sin sacrificio.

Sin embargo, la globalización dio más imperativos a las enseñanzas de Gandhi y otros líderes éticos. La violencia se difunde en línea y canales televisivos a todo el planeta, la especulación en mercados financieros lejanos puede devastar comunidades locales, el poder de magnates privados se acerca ahora al medio gubernamental, y al contrario de los políticos electos, no hay rendición de cuentas por ese influjo excepto por su propio sentido de responsabilidad. De esta guisa, el mundo nunca necesitó más una declaración análoga que sea válida para todos.

Puesto que prerrogativas y deberes están inextricablemente vinculados, la idea de un derecho humano sólo tiene sentido si reconocemos la misión de toda persona para respetarlo. Independiente de los valores de una sociedad particular, nuestras relaciones se basan en la existencia de dichos parámetros. Tampoco es necesario un sistema ético abstruso para guiar actividades. Hay una normativa antigua, llamada Regla de Oro, que si se practica de modo sincero garantizaría nexos más justos (...).


Declaración Universal de Responsabilidades Humanas 
(01-09-1997)

Preámbulo

Consideraciones:

-El reconocimiento de la dignidad inherente y los derechos iguales e inalienables de todos los miembros en la familia humana es base de la libertad, justicia y paz en el mundo, e implica obligaciones y responsabilidades;

-la insistencia exclusiva en los derechos puede ocasionar divisiones y conflictos interminables, y el descuido de responsabilidades humanas llevar al desorden y caos;

-el imperio de la ley y la promoción de derechos humanos dependen de la disposición de hombres y mujeres a actuar con justicia;

-los problemas globales exigen soluciones homólogas que sólo pueden lograrse por medio de ideas, valores y normas respetados por todas las culturas y sociedades;

-todas las personas, en la medida de sus conocimientos y capacidad, tienen la responsabilidad de fomentar un mejor orden social, tanto en su patria como globalmente, lo cual es una meta que no puede alcanzarse exclusivamente por medio de leyes, prescripciones y convenciones; y

-las aspiraciones humanas de progreso y mejoramiento sólo pueden realizarse por medio de valores y normas convenidos que se apliquen a todas las personas e instituciones, en todo tiempo.

En consecuencia, la Asamblea General proclama esta Declaración Universal de Responsabilidades Humanas, a guisa de norma común a todas las personas y naciones, con objeto de que cada individuo y órgano de la sociedad, teniendo siempre en mente esta Declaración, contribuya al avance de las comunidades y la ilustración de todos sus miembros. Los pueblos del mundo renovamos y reforzamos así los compromisos ya proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos, a saber, la plena aceptación de la dignidad de todos, su libertad e igualdad inalienables, y su mutua solidaridad. Se deberán enseñar y promover la conciencia y aceptación de estas responsabilidades por el mundo entero.

[Estimado (a) lector (a): sírvase atender a las cláusulas en rojo, y vea cuántos subjetivipuercos se adhieren a ellas].


Principios Fundamentales para la Humanidad

Artículo 1. Cada persona, y cualquiera sea su género, origen étnico, posición social, opinión política, idioma, edad, nacionalidad o religión, tiene responsabilidad de tratar a todos de modo humanitario.

Artículo 2. Nadie debe prestar ayuda a ninguna forma de conducta inhumana, sino que todos tienen responsabilidad de esforzarse por la dignidad y autoestima de todos los demás.

Artículo 3. Nadie ni ningún grupo, organización, Estado, Ejército ni cuerpo policiaco está por encima del bien y el mal. Todos están sometidos a normas éticas. Cada quien tiene responsabilidad de promover el bien y de evitar el mal en todo aspecto.

Artículo 4. Todas las personas dotadas de razón y conciencia deberán asumir obligaciones para con todos y cada quien, con familias, comunidades, razas, países y religiones, siempre con espíritu de solidaridad. Lo que no quieras que te hagan, no lo inflijas a otros.


No-Violencia y Respeto a la Vida

Artículo 5. Toda persona tiene responsabilidad de respetar la vida. Nadie tiene derecho de dañar, torturar o matar a otra persona, y esto no excluye el derecho a la defensa propia justificada de individuos o comunidades.

Artículo 6. Las disputas entre Estados, grupos o individuos deberán resolverse sin violencia. Ningún gobierno deberá tolerar actos de genocidio o terrorismo, o participar en ellos, ni deberá abusar de mujeres, niños, ancianos o cualesquiera otros civiles como instrumentos de guerra. Cada ciudadano y funcionario público tiene responsabilidad de actuar en forma pacífica.

Artículo 7. Cada persona es inapreciable, y se la debe proteger incondicionalmente. También los animales y el medio natural necesitan resguardo. Todos tienen responsabilidad de proteger el aire, el agua y la tierra, en bien de sus actuales habitantes y las generaciones futuras.


Justicia y Solidaridad

Artículo 8. Toda persona tiene responsabilidad de comportarse con integridad, honradez y justicia. Ningún particular o grupo deberá robar o arbitrariamente privar de su propiedad a otras personas o colectivos.

Artículo 9. Cada quien, dados los instrumentos necesarios, tiene la responsabilidad de esforzarse seriamente por superar la pobreza, desnutrición, ignorancia e inequidad. Deberá promover el desarrollo sostenible por el mundo entero, con objeto de asegurar dignidad, libertad, seguridad y justicia para todos.

Artículo 10. Todas las personas deberán responsabilizarse por desarrollar sus talentos a través del esfuerzo diligente, y deben tener igualdad de acceso a educación y trabajos significativos. Todos deberán prestar ayuda a menesterosos, o a quienes se encuentran en desventaja, incapacitados y víctimas de discriminación.

Artículo 11. Toda propiedad y riqueza deberá ser utilizada en modo responsable, de acuerdo con la justicia y para el progreso de la especie humana. El poder económico y político no deberá emplearse como instrumento de dominación, sino estar al servicio de la justicia económica y el orden social.


Veracidad y Tolerancia

Artículo 12. Cada persona tiene responsabilidad de hablar y actuar con veracidad. Nadie, por muy poderoso o elevado que sea, debe incurrir en mentiras. Deberá respetarse el derecho a la intimidad y a la confidencialidad personal y profesional, pues nadie está obligado a decir siempre toda la verdad y todo el tiempo.

Artículo 13. Los políticos, servidores públicos, jefes de empresa, científicos, escritores y artistas no están exentos de normas éticas generales, ni tampoco médicos, abogados y otros profesionales que tienen deberes especiales con sus clientes. Los códigos profesionales y de ética tendrán que reflejar la prioridad de normas generales, como las de veracidad y justicia.

Artículo 14. La libertad de los medios de comunicación para informar al público y criticar las instituciones sociales y actos gubernativos -esencial para toda sociedad justa- deberá utilizarse con responsabilidad y discreción. Esta prerrogativa entraña una obligación especial de reportaje preciso y veraz. En todo tiempo deberá evitarse el sensacionalismo que degrade personas o la dignidad humanas.

Artículo 15. Aunque debe garantizarse la libertad religiosa, los representantes de creencias análogas tienen responsabilidad especial de evitar expresiones de prejuicio y actos de discriminación hacia quienes profesan otros credos. No deberán incitar ni legitimar odio, fanatismo y guerras, sino fomentar tolerancia y respeto mutuos.


Respeto Mutuo y Asociación

Artículo 16. Todos los hombres y todas las mujeres tienen responsabilidad de mostrarse respeto entre sí y entendimiento en su asociación. Nadie debe someter a otra persona a explotación o dependencia sexuales. En cambio, cada miembro de una pareja deberá asumir responsabilidad de velar por el bienestar del otro.

Artículo 17. En todas sus variedades culturales y religiosas, el matrimonio requiere amor, lealtad y capacidad de perdonar, y deberá tender a garantizar la seguridad y el apoyo mutuo.

Artículo 18. Una sensata planeación familiar es responsabilidad de cada pareja. La relación entre padres e hijos deberá reflejar su mutuo amor, respeto, apreciación y cuidado. Ningún padre/madre deberá explotar, abusar o maltratar niños.


Conclusión

Artículo 19. Ninguna parte de esta Declaración deberá ser interpretada en el sentido de que implica para cualquier Estado, grupo o persona el derecho de dedicarse a alguna actividad o efectuar acciones tendientes a la destrucción de cualquiera de las responsabilidades, derechos y libertades promulgados en esta Declaración y la Carta de Derechos Humanos de 1948.

7 de octubre de 2024

Víctimas reales vs. falsas: ¿cómo distinguirlas?

Por Juan Álvarez, medium.com, febrero 2024


[N.del T.: a) véanse también: enlace 1/enlace 2; b) los acápites entre corchetes no forman parte del texto original].

En nuestra sociedad moderna y bizantina, la imagen del "desvalido" o la "víctima" adquiere gran envergadura. La aptitud de presentarse como blanco de una injusticia u opresión es un talante poderoso que puede influir en audiencias políticas, culturales y mediáticas, pero detrás de esta apariencia vulnerable e indefensa se esconde un territorio muy sutil en que lo verdadero se entrelaza con la manipulación.

Este sucinto artículo explora el cenagoso ambiente de la estrategia de victimización, desentrañando sus facetas, examinando sus repercusiones y aclara de qué manera puede identificarse a quienes la utilizan con malos designios.

Cuadro-resumen, taller “Truth, Reality and Opinion” por Juan Álvarez.

El artificio de victimización consta de figurar a modo de "presa" por injusticias o abusos, una táctica que emplean tanto individuos como grupos en diversas escalas de la vida social. Apelando a la empatía, solidaridad e indignación, quienes adoptan ese rol buscan ganar apoyo y afecto. Sin embargo, es necesario comprender que dicho método no es exclusivo de los verdaderamente oprimidos: muchísima gente se sirve de él para manipular, obtener dominio o incluso desviar la atención de sus actos cuestionables.

Las resultantes de victimización falsa pueden ser perjudiciales. En el ámbito político intensifica el extremismo y desencadena episodios de violencia; los medios comunicacionales siembran desinformación que tergiversa la realidad, y respecto al ambiente farandulero, aprovecha las emociones de seguidores como vimos en el caso de Amber Heard y Johnny Depp.

A pesar de las críticas que han recibido por sus posturas, famosos como Donald Trump y Russell Brand denuncian que los medios tradicionales los “censuran”, pero si analizamos el contexto más de cerca, se observan otros matices.

Durante su campaña de 2020, Trump se quejó con frecuencia de la parcialidad hostil de los medios en su contra; no obstante, esa narrativa se queda corta si ponderamos su enorme alcance en las plataformas Truth Social y X [ex Twitter]. Con millones de acólitos, él tenía un diálogo directo y sin filtros, eludiendo cualquier barrera percibida por sus oponentes. De esta guisa, la afirmación de "ser perseguido" suena hueca frente a su acceso sin límites a una vasta audiencia en línea.

De manera análoga, y pese a enfrentar críticas por sus opiniones provocadoras, Russell Brand [el "ícono caído de la izquierda británica"] mantiene una presencia sólida en los "reinos" digitales de YouTube y Rumble, que le ofrecen amplias cobertura y férula sobre la distribución de contenido, y asimismo una voz significativa más allá de los canales ortodoxos. Si bien el actor puede sentirse mal representado por ciertos medios, su capacidad para conectar con audiencias en sus propios términos socava los alegatos de estar siendo "reprimido".

Si bien la estrategia de victimización puede brindar ventajas temporales, sus consecuencias indeseables y trascendentes pueden desmantelar el tejido social. No es fácil reconocer a "propietarios" de este ardid, pero hay señales específicas. Quienes perpetúan esa conducta suelen focalizarse obsesivamente en sus problemas, buscando de continuo la compasividad o atención foráneas, y desplegando su "estatus" como moneda de cambio para obtener beneficios o evadir responsabilidades.

Es fundamental mantener un espíritu crítico y muy agudo frente a dichas narrativas, sin aceptar ciegamente representaciones mendaces. [A todo esto, agréguese el carácter cuasi-criminal entre varios "psicólogos" lambetas de equiparar el concepto de perseverancia con "obsesión por justicia", lo cual ilustra su "gran profesionalismo" para eludir hechos tangibles en la politiquería que defienden].


Si eres víctima real:

-Reúne evidencias de lo que padeciste o sobrellevaste: documentos, fotografías, testimonios, reportes, etc.

-Busca apoyo de amigos, familiares, terapeutas o abogados para obtener orientación y respaldo.

-Considera recurrir a profesionales para comprender tus derechos y seguir los cauces legales apropiados.

Para fines ventajistas [allá tú con la conciencia...]: Previo a utilizar este plan, asegúrate de haber recibido injusticias fidedignas, y evita exagerar o inventar historias, sincerando tus motivaciones.


Rasgos de las víctimas falsas ["chupasangres" del sistema]:

-Crean narrativas convincentes y sensacionalistas que les retratan como "blancos" de circunstancias o abusos, independiente de la verdad real.

-Inventan fábulas con atractivo emocional, resaltando sus "luchas" y "dificultades".

-Buscan plataformas o audiencias donde la simpatía y el apoyo estén más disponibles, y comparten sus mentiras estratégicamente.

-Construyen alianzas con personas o colectivos que agrandan su blablablá de victimización, otorgando mayor "gravidez" charlatanesca.

-Mantienen cierta coherencia en su representación de victimismo, evitando contradicciones que pongan la fama en peligro.


Para detectar a alguien que se hace la "víctima":

-Aplica criterios escépticos frente a quienes cotorrean de sus "desafíos", y se presentan con la tarjeta de "míseros" perpetuos [o hacen creer a la gente que "mi causa es vuestra causa"].

-Analiza si están empleando su condición "desvalida" para ganar notoriedad o beneficios personales.

-Busca patrones de comportamiento donde ellos exploten su rango "indefenso" para manipular a otros o evadir responsabilidades.


Para desmontar falsas narrativas:

-Cuestiona la validez de victimización difundida por particulares o grupos. Examina la evidencia y compara minuciosamente los asertos para descubrir incompatibilidades.

-Consulta otras fuentes y perspectivas para comprender mejor la situación. Interactúa con quienes tengan ideas alternativas, o pruebas contradictorias con miras a evaluar pamplinas victimistas.

-Fomenta la rendición de cuentas y transparencia, promocionando plataformas o iniciativas que prioricen la búsqueda de la verdad y hechos más precisos. Apoya el periodismo de investigación y los grupos que verifican datos independientes contra chorradas tendenciosas.

-Propugna diálogos abiertos y constructivos a fin de estimular críticas veraces y comprensión mutua. Genera espacios donde haya perspectivas múltiples, y participa en debates con reglas definidas para rebatir de modo contundente la victimización falsa.

-Promueve empatía y empoderamiento, destacando las experiencias y voces de gente que ha superado genuinamente adversidades o injusticias. Celebra la resiliencia y fortaleza ante los contratiempos, inspirando a rechazar victimistas ideologizados y aceptando la autonomía personal.

En definitiva, la técnica de victimización deja entrever síntomas molestos que exponen tanto el perjuicio verdadero como la manipulación calculada, lo cual nos permite discernir entre matices y resultados. El periodismo, en su función [no tan admirable ni 100% objetiva] de proteger la verdad y lo íntegro, tiene el deber de iluminar dichas sombras y contar lo real que se esconde en las narrativas propuestas, acercándonos así a la clave para preservar empatía y justicia verdaderas en nuestros países.

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[Si pasaste o te hallas en un contexto de injusticia flagrante, tienes los elementos demostrativos y tus propósitos son honrados, sé fuerte y que ningún excremento (anarco-) zurdifacho, "religioso" o neoeristucho secuestre tu dignidad. Que nadie ni nada te haga callar o persuada de hacerlo, y ojalá tengas el éxito y las compensaciones que mereces. Y si eres falsario (a) de victimización o cómplice pasivo (a), que se te devuelva toda tu maldad y sufras lo indecible todas las veces que sea necesario, porque no conoces otra forma de aprender].

5 de octubre de 2024

La patología del victimismo zurdifacho y hedonista


Es bien conocido el adagio por Marco Aurelio que sostiene: "Quien corre tras los placeres, no puede evitar cometer alguna injusticia". Muchos deseamos vivir y morir de buena forma, y en lo posible, inspirar a otros en su búsqueda de sentido vital. Al mismo tiempo, una horrenda mayoría no se interesa por aprender que estamos llamados a conseguir y practicar el criterio de la moderación, lo cual implica actuar siempre -y por sobre cualquier amenaza ideológica, incluyendo sus extremos perdedores- del modo más despierto, porque así lo exige nuestro sentido de conciencia natural, y el Universo del que formamos parte no suele funcionar en modo arbitrario. Y a pesar de ello, ¡con qué desparpajo esa manada de libertinos claudica a vivir de modo responsable y cae en el victimismo duopolista, por representar el camino más fácil! ¿Cómo piensa y vive un hedovictimastro? Veremos a renglón seguido algunos de sus comportamientos cíclicos.

Un hedovictimista suele pertenecer a cualquier oficio o profesión, y su objetivo es minimizar/exacerbar siempre la gravedad de problemas a nivel individual o colectivo, viviendo por tanto en rencores pasivos: todo le ocurre "porque sí", haciendo que estos monstruos de avaricia y resentimiento seculares nunca asuman responsabilidad o autocríticas, o si las elaboran, proceden del modo más hipócrita o tangencial posible; tampoco "se equivocan" ni aceptan denostaciones merecidas, y sólo se nutren de la "compasión" y el "consuelo" de sus feligreses subnormales. Los hedovictimistas, prefiriendo no correr el riesgo de seguir el difícil camino medio, se pasan la vida en reclamos contra el malentendido hacia sus "libertades", que achacan como origen principal de obstáculos. Así, vemos que el "trabajo" de un victimista zurdifacho resulta muy conveniente pues no necesita apostar por nada que esté fuera de "lo establecido", que él mismo contribuye a edificar durante sus periodos de maldad premeditada.

Los hedovictimistas de duoimbecilidad lamentan no tener las oportunidades que "los otros" les bloquean (pensando "ellos sí se salen con la suya, y nosotros no"), pero son incapaces de construir una mentalidad propia, o les parece "insatisfactoria" para hacer algo realmente constructivo con sus vidas-soretes, por cuanto creen más juicioso (o "políticamente correcto") reprimirla o ignorarla. Piensan que los demás "les hacen la vida imposible" para llegar a ser lo que desean y pudieron llegar a ser, una oligomanía recurrente y autodestructiva que deviene su "aria" predilecta, venero de culebreos psíquicos y trasfondo de pseudo-existencia patética.

Un hedovictimastro comunidiota o capitalidiota (da igual el tipo de régimen) suele exhibir grandes medidas de conducta narcisa o paranoica, que encubre maravillosamente de optimismo falso o prepotencia petulante, de acuerdo con sus planes o el contexto donde les corresponda alardear. El primero de ellos se adscribe a una sensiblería extrema sobre lo que sus partidarios o enemigos "deben/deberían llevar a cabo" o "estar cediendo por ellos", y la segunda por un modo falaz de pensar y vivir: como su "sistema soñado" se ve en "tan malas condiciones" -o no puede concretarse- y esta gentuza fingida necesita "destacar" por ser una caterva de plagios bípedos y miserables, creen que lo mejor es polarizar más los problemas, renovar querellas y dárselas de "justicieros" denunciando el "pésimo estado" de la humanidad o sus países, para continuar insultando y responsabilizando a quienes, en su juicio pautado del establishment, son la causa de tantas opresiones y desgracias en sus trincheras.

También hemos de explorar su obsesión extralimitada por "justicia", lo que absurdamente bloquea toda instancia de debate maduro en la arena político-administrativa de nuestro tiempo. Esto se convirtió en la otra cara de su hedovictimismo comercial y animalizante, rehusando valorar las situaciones conflictivas en forma imparcial, y argumentando que "la culpa siempre es del otro bando", cuya solución pasaría por "transmutar" ese factor, pero casi nunca emprendiendo acciones coherentes ni razonables que perduren con el tiempo. Lo más obvio que apreciamos en estos adefesios repugnantes es su teatro contumaz de hallarse en "vulnerabilidad" recíproca, haciendo de ello su "convicción" para delinear el "discurso justiciero" que les otorgue una "eximiente". Incluso esparcen dicha perorata a otros detalles o facetas donde simplemente no es aplicable: por ejemplo, decir que "la religión/espiritualidad está en peligro por ciertas tendencias nihilistas y negacionistas", versus "la materia es el reino supremo y no hay nada más fuera de ella", mientras Helena Blavatsky ya consignaba en la década 1880 que las estulticias canónicas en el cristianismo parieron irremediablemente a los ateos sañosos e infantiles que hoy rebaten la putrefacción conceptual de aquéllas, sin que hasta hoy los actores comprometidos muestren voluntad de subsanar fechorías.

Cuando estos monstruos manipuladores se ven sobrepasados ante la cruda realidad, huyen de las consecuencias de sus actos o influencias y aplican ese patrón de pensamiento a otras áreas. Para ellos, el negocio multimillonario se sostiene gritando a los cuatro vientos que "algo o alguien externo" tienen que responder por su infelicidad, y no contentos con eso, infectan al resto de la gente a través de codicia y acrimonia sectarias, perpetuando la "neurosis culpabilista de oídos sordos" en familias, entornos laborales, jefaturas, sindicatos, relaciones de pareja y otros ámbitos. Lo fundamental es evitar a toda costa que más ciudadanos cuestionadores se atrevan a abuchear el espectáculo, pues entonces "los de allá arriba" se acogen al mantra de que "si el sistema es abusador contigo, es porque no te comprometes con la dicotomía que imponemos".

En conjunto, esos detalles preparan el terreno para saturar los medios comunicacionales con actitudes pseudocontestatarias que exigen "cambios foráneos" o a "nivel mundial". El objetivo de mayor relevancia es bombardear a los receptores con premisas ético-morales birladoras, de tal guisa que terminen considerando todos los problemas más urgentes como meros "errores" o "falencias", y que "no hay en absoluto ninguna voluntad de dañar"; es decir, las obligaciones de honor incumplidas por sedicientes "autoridades" o sus influencerdos pelotilleros se traspasan a la ciudadanía, y en esta labor es crucial el apoyo de un ejército de psicolobastardos condicionados con fobia a la parresía, que tan bien inculcaran los pioneros del cinismo filosófico y sus continuadores modernos. Estos malnacidos, pazguatos y rancios útiles del prostipolio político, al permanecer alejados de la honestidad, esperan entonces que si los demás les otorgasen lo que anhelan, o fueran objeto de mayor "compasión", nunca les darían motivo para iniciar discusiones o pleitos, etiquetándose mutuamente de "tacaños", "envidiosos" e "inoportunos".

El enfrentamiento entre obsesiones hedonistas o de falsa espiritualidad suele rendir personas muy torticeras con los demás o consigo mismas, incluso cometiendo delitos de múltiples niveles. La trampa de su lloriqueo victimista es hacernos creer que, como están en un rango polarizado de "desventaja" y no quieren abandonar la inoperancia en puestos de mando, justifican su "privilegio" a tratar con desprecio toda iniciativa de conciliación honesta y moderada. Es imposible que estos "justicieros" de microtestículos/microvarios e improvisadores de "certeza absoluta" y dicotómica sean sólo "ignorantes" atrapados en delirios, incluyendo la mencionada tropa de psicolotipejos entrenados en la moda del "blanco/negro", y no por las "razones" que elucubran, sino porque están habituados a la autocompasión enfermiza por sus inseguridades y frustraciones vomitivas, regándolas como orina a guisa de pretextos para demorar una y otra vez la consecución de metas más nobles.

Los manyaorejas zurdos y fachos, sumidos en el hedonismo antieutrapélico, tienen por costumbre pasar del análisis a la rutina podrida del prejuicio; es más, su "razonamiento" está concebido o diseñado para autoconvencerse y sermonear a las masas de que "lo más importante y sublime es lo que se nos antoja hacer, ahora y ya". A esta clase de bestias podríamos ilustrarla con un refrán de María Zambrano: "Todo extremismo destruye lo que afirma". Siempre es posible hacer algo que no esté dictado por semejantes prostitutos de facilismo, incluso en situaciones extremas, como muestran los ejemplos de quienes han sabido -y saben- afrontar eventos aciagos de manera sobria y con plena confianza en los dictados de su temperancia disciplinadora. Los hedovictimistas escogen, no obstante, vivir en calidad de verdugos falsos y maníacos, lo cual les permite compararse constantemente, envidiar, calumniar o pisotear. Diseccionan los errores de otros, pero tampoco actúan de conformidad con principios éticos universales, quizás soslayando que los electores u oponentes les retribuyan con el mismo mal que tanto temen. El hedovictimista bipolar encarna el modelo de despojo humano que encubre sus fracasos -o traspiés- porque opta directamente por culpabilizar a las "fronteras enemigas" y renuncia a construir armonía en su vida, sin controlar sus pasiones animales, vericuetos literatuchos o paranoias asalariadas.

El mayor equívoco de la actitud hedovictimista es su visión antojadiza de la vida. En el fondo de ese tártaro espumante, las arpías de esta calaña no creen en liberarse de la egolatría ni en el deber que tiene toda persona de dominar sus impulsos salvajes, menos aún la posibilidad real de sobreponerse a las malas experiencias o enseñanzas falaces provenientes del sistema o su entorno inmediato (familiar, educativo, económico, político, etc.), lo cual surte graves efectos en el plano personal. A su vez, cuando dicho enfoque logra una injerencia más amplia -tanto en Occidente como Oriente-, produce angustia, resentimiento e insatisfacción a escala social, y es precisamente esto lo que sirve de carga en los disparos de furcios doctipalurdos contra los individuos más perceptivos y honrados que se niegan a rendirles pletesía. Un caso especial son algunos "pedánticos" y lloricas chingones referente al alza de votos nulos en comicios, calificando el descontento neutral de "antirepublicano", "antidemocrático" y hasta "incivilizatorio".

Ante ese panorama, es necesario recordar que el hedovictimismo es grosero para quien está convencido de que nada ni nadie, ni siquiera las sabandijas demoníacas con tufos "libertarios" y de cualquier tribuna similar, puede impedirle ser o vivir de modo conscientemente autónomo, en estrecho vínculo con su sentido ético. Nada ni nadie puede sustraerle la libertad más radical y profunda de menospreciar y combatir la obsesión por lo material u otro tipo de fanatismos, muchísimas veces disfrazados como "credos respetables", y de tomar decisiones o juzgar por sí mismo incluso con violencia razonable de palabra u obra. Empero, cuando los hedovictimistas duopólicos se consideran "encarcelados" por la "irresponsabilidad" o "inmadurez" de sus adversarios, no demuestran intenciones de ejercer dicha autonomía, negándose a aceptar y gestionar el caos cotidiando generado por ellos, y así pretenden "aleccionar" mediante rebeliones y llantinas por lo que denominan "injusticias" provenientes del bando antílogo. No les conmueve la idea de convertirse en personas de bien aceptando las dificultades en su extensión real ni sacar de ellas las mejores enseñanzas posibles, y en su lugar se autodestruyen y denigran más porque no asumen esos obstáculos "injustos" sin afrontarlos en la verdadera libertad que sólo ofrece el vilipendio perdurable y furibundo a la codicia y el sensorialismo, sean cuales sean sus variantes.

Para vivir libres de coerciones materialistas, es necesario aceptar y estudiar el origen de todo desequilibrio humano, por más incómodo que pueda parecer. Los extremos idiotas del optimismo/pesimismo nunca han enaltecido a nadie en el largo plazo -excepto los bolsillos de tiranos bipolares y estercorarios-, inhibiendo permanentemente la mejoría o transformación eficaces de sociedades, instituciones o países. Quejarse por caprichos personales o grupales que pierden fuerza o interés es uno de los actos más ridículos y fútiles que pueden existir; de hecho, hoy es una forma "aceptable" de autoamargura, y de ese modo los hedovictimastros del "mal menor" tienden a corroerse por quebrantos "representativos" de generaciones enteras.

Los chupadores crónicos del duopolivictimismo son miedosos de primera, al no reconocer los errores o adversidades engendrados en su ignorancia comodona, sin admitir necesidades y obligaciones de crecer o madurar. En su soberbia infinita se creen "resistentes", olvidando que desde los grandes males pueden emerger provechos impensados, toda vez que las partes implicadas abandonen sus cárceles sensorias y de onanismo mental. Esas facciones podrían aprender mucho unas de otras, pues les permitiría actuar más allá de sus límites auto- o interimpuestos, en lugar de quejarse, culparse y victimizarse en la arena del hedonismo abyecto. Si estos gorrones despechados adoptaran esa óptica, se sentirían incluso agradecidos con sus oponentes y las situaciones creadas de mutuo infantilismo. Pero por desgracia, aún hoy vemos que el aprecio genuino es lo más contrario a la babería hedovictimista del rameropolio, una enfermedad que no conoce sitio en la riqueza interna de toda persona que transite el camino del refrenamiento, la agresividad ética y el realismo antimanipulador.

Aquila in Terris