17 de febrero de 2023

Tres ejemplos de "investigación" pseudoescéptica

Por Chris Carter, "Science and Psychic Phenomena" (2007), capítulo 8


[N.del T.: los subtítulos se reformularon en esta versión para resumir el contenido].

En su clásico artículo "Rhetoric over Substance", Charles Honorton señaló una distinción importante entre la controversia psi y los altercados científicos más ortodoxos. Los desacuerdos normalmente ocurren entre grupos de investigadores que formulan hipótesis, diseñan experimentos y luego reúnen datos para probar teorías, pero como escribió Honorton: “Por el contrario, la 'reyerta psi' se caracteriza en gran medida por disputas entre un conjunto de pesquisantes, parapsicólogos y un sector de críticos que no realiza averiguaciones experimentales para probar asertos psi, o la viabilidad de sus contrahipótesis” (1).

Dicha ausencia de indagatoria puede sorprender a cualquiera cuya principal fuente informativa haya sido la literatura escéptica "a medias". Por ejemplo, en 1983 Martin Gardner sostuvo: "¿Cómo puede saber el público que, durante cincuenta años, los psicólogos dubitativos han venido haciendo todo lo posible para replicar experimentos psi clásicos, y con un notable fracaso? Es este hecho, más que cualquier otro, lo que ha llevado al estancamiento perpetuo de la parapsicología. La evidencia positiva sigue originándose en un pequeño club de entusiastas, mientras la negativa sale desde conglomerados mucho más grandes de [pseudo] escépticos" (2). Honorton respondió: “Gardner no intenta documentar esa afirmación, y tampoco podría hacerlo. Son sólo patrañas. Busquen acerca de experimentos por escépticos postizos, y verán lo que encuentran”. En su mayor parte, los adversarios simplemente critican desde fuera y no han redituado ningún análisis experimental propio.


Susan Blackmore: del desconcierto a la... ¿honestidad?

Una notable excepción ha sido la psicóloga británica Susan Blackmore. Comenzó su doctorado en parapsicología durante los '70, pero afirmó repetidamente no poder encontrar ninguna evidencia psi. Por ejemplo, hacia 1996 relató: “Cuando decidí convertirme en parapsicóloga, no tenía idea de que eso significaba 20 años sin poder encontrar lo paranormal" (3). Blackmore se forjó carrera como una de las [pseudo] escépticas más famosas del mundo, y en 1988 fue designada miembro del CSICOP (Comité para Investigación Científica de Afirmaciones Paranormales).

En varias publicaciones, Susan expresó que cada vez se tornaba más incrédula sobre la existencia de fenómenos psíquicos, tras "diez años de intensa investigación en parapsicología" (4). Esa postura llevó al especialista Rick Berger a analizar críticamente los experimentos de Blackmore en gran detalle, y descubrió que "el alegato de 'diez años de investigación' en realidad representa una serie de estudios planificados, cumplidos e informados con premura, y dirigidos principalmente en un lapso de dos años" (5). Ni más ni menos, consistieron en un conjunto de experimentos realizados entre octubre de 1976 y diciembre de 1978 para su tesis final de doctorado.

Blackmore informó veintinueve pruebas completadas en esos dos años, de los cuales veintiuno se publicaron como indagatorias separadas en cinco artículos de revistas parapsicológicas. Siete de aquéllas produjeron resultados estadísticamente significativos, pero si bien constituyen la base de su afirmación de tener "fallas en ubicar evidencia paranormal", ¡las probabilidades de que siete éxitos entre veintiún intentos ocurran por casualidad son más de veinte mil a uno!

Entonces, ¿cómo armoniza esto con la salmodia de que "su propia investigación la llevó a convertirse en escéptica"? Como dice Berger, aplicó doble rasero a sus experimentos. Cuando éstos parecían mostrar evidencia psi, los resultados se descartaron por "errores en el proceso", pero si no dejaban entrever constataciones, ella simplemente ignoró la calidad del estudio.

Hay muchas irregularidades de diseño que pueden generar resultados positivos falsos, pero también otras que conducen a falsos negativos, como un tamaño de muestra inadecuado (potencia estadística baja), muestreo inconveniente, etc. Berger escribe: "La base de datos de Blackmore está repleta con ejemplos sobre tales fallas (6) (...) Algunos [incluida ella] argumentan que pueden mantenerse diversos estándares de diseño experimental según el desenlace del estudio: los resultados positivos e importantes deben tener concepciones más estrictas que el mismo testeo con resultado negativo. Esa determinación post hoc de la crítica experimental conduce a la paradoja ejemplificada por el trabajo de Blackmore: si éste último expusiera resultados consistentemente positivos, todos ellos podrían descartarse por haber surgido desde 'fallas de diseño' (...) Las conclusiones negativas según experimentos deficientes no deben tener más peso que las positivas, basadas en los mismos controles viciosos" (7).

En otras palabras, nuestra decisión para invocar errores en el estudio para omitir resultados no debe estar influenciada por nuestras ideas preconcebidas sobre cuál “debería haber sido” la secuela. Pero esto parece ser exactamente lo que hizo Blackmore para justificar sus creencias, e incluso comentó: "(...) si usted no encuentra evidencia de P.E.S [percepción extraensorial], ¿qué va a decir? ¡Que no ha sido capaz de encontrar algo que, según la ciencia, no debió haber estado allí en primer lugar!" (8).

Como veremos, la retórica de Susan es emplear a menudo esta apelación a lo "científico" como un cuerpo inamovible de conclusiones que nos dicen de antemano cómo deberían salir los experimentos. Berger observó: "El argumento de que su base de datos 'no presenta evidencia psi' es infundado, porque la gran mayoría de sus estudios fueron creados, hechos y reportados en forma descuidada, y en su propia evaluación eran individualmente defectuosos. Como tal, no deben extraerse conclusiones de dicha base (...) es muy palabrera al denostar averiguaciones psi en sus escritos, televisión y radio, y ante los camaradas de CSICOP, citando su propio trabajo como soporte para ese firme aplomo" (9).

Y en un artículo posterior, Berger añadía: "Blackmore consiguió un sitio de preeminencia en la comunidad 'escéptica', basada en su conversión de creyente a miembro del CSICOP durante 'diez años de pesquisas negativas'. A pesar de su énfasis en lo contrario, creo que mi repaso a su estudio logró un fin constructivo al indicar que dicha metanoia no mostró base científica en su propia actividad experimental" (10).

El mismo número de la revista también incluye una respuesta de Blackmore a Berger, donde ella reconoció: "Estoy de acuerdo en que uno no puede elaborar conclusiones sobre la realidad psi, basándose en estos experimentos" (11). Hacia el final de su crítica, aquél declaró: “Durante mi metanálisis interrumpido del trabajo publicado por Blackmore, me sorprendieron los patrones de datos que sugerían el funcionamiento del psi (...) Sin un metaestudio serio del material fuente e inédito, completado con ponderación de fallas (...) no puede resolverse el problema de si los ensayos hechos [por Susan] muestran evidencia psi" (12).

Presumiblemente ansiosa por corregir el traspié, Blackmore respondió: "Estoy a tono con su sentencia final: 'Debe considerarse injustificado elaborar cualquier conclusión -positiva o negativa- sobre la realidad psi basada en los experimentos de Blackmore'” (13).

Es interesante examinar los textos de Susan antes y después de la crítica por Berger. Dos años antes, confesaba en un artículo para Skeptical Inquirer titulado “The Elusive Open Mind: Ten Years of Negative Research in Parapsychology”: "¿De qué manera podría comparar mis propios resultados con los de otras personas, teniendo en cuenta que los míos tendían a ser negativos y los otros favorables? Tenía que hallar algún tipo de equilibrio. Los dos extremos eran que simplemente no podía creer en mis resultados e ignorar otros, y viceversa (...) Eso sería aún más inútil. No habrían hecho sentido todos esos años de experimentos si no hubiera tomado en serio mis conclusiones” (14).

En otro artículo exhibido casi al mismo tiempo, reconocía: "Desde luego, el otro gran desafío para un escéptico es que hay evidencia opuesta y positiva en literatura parapsicológica. No podía ignorarlo todo. Y eso plantea una inquietud: ¿cuánto peso puedes o debes dar a los resultados de tus experimentos sobre aquéllos de otras personas? Por un lado, los tuyos deberían ofrecer más consistencia, pues sabes exactamente cómo se obtuvieron (...) Por otro lado, el sector científico necesariamente es una empresa colectiva (...) No podía usar mis fracasos como 'evidencia justificable' de que el psi no es real, y tenía que considerar el éxito de otros. Me pregunté mil veces, como hago ahora: ¿existe una conclusión correcta? No lo sé, y es la única respuesta que puedo dar tras diez años de intensos análisis" (15).

Después de la crítica por Berger, estuvo dispuesta a conceder en una revista académica que "no pueden extraerse inferencias sobre la realidad psi basándose en dichos experimentos", pero sus escritos en la prensa popular no han reflejado esta admisión, conocida en 1989. Comentaba así los ensayos Ganzfeld en un texto de 1996: "Mi corolario está sesgado por mi experiencia. Intenté el primer control Ganzfeld en 1978, cuando el procedimiento era novedoso (...) Por supuesto, los nuevos resultados de Autoganzfeld son aún mejores. ¿Por qué debería ponerlos en duda por causa de eventos pasados? El problema es que mi experiencia entra en conflicto con los éxitos que aparecen en la literatura, y no puedo ignorar ninguna de las partes. La única reacción honesta es decir 'no sé'" (16).

¿No sería más honorable si Blackmore admitiera en público que "no podemos extraer deducciones sobre fenómenos psi" fundamentada en sus experimentos, y que una opinión científica debe apoyarse únicamente en una evaluación crítica de obras por otras personas? Quizás estemos pidiendo mucho; al fin y al cabo, ella obtuvo su Ph.D. para convertirse en una "parapsicóloga famosa" (17). Habiendo fracasado en producir estudios que respaldaran la hipótesis psi, evidentemente trató de hacerse un nombre atacando esa teoría, que en ese momento debió parecerle un blanco fácil. No obstante, en un artículo reciente describe: “Finalmente me di por vencida, y ahora que lo pienso me siento un poco triste. Hace más de tres décadas tuve la impresionante vivencia extracorpórea que me convenció de la realidad de los fenómenos psíquicos (...) Sólo unos pocos años de cuidadosos experimentos cambiaron todo eso. No encontré ningún fenómeno relacionado (...) y me volví escéptica.

Entonces, ¿por qué no me rendí antes? Hay muchas malas razones. Admitir que estás equivocado siempre es difícil, aunque es una habilidad que todo científico necesita aprender. Y comenzar de nuevo, en un ámbito extraño, es una perspectiva desalentadora. También lo es perder todo el rango o influencia de 'ser experto'. Reconozco que disfruté mi conocimiento ganado con tanto esfuerzo (...) Nada de eso lleva a alguna parte, y es una buena causa para retirarse. Pero tal vez el motivo real es que estoy demasiado agotada, sobre todo para conservar una mente abierta. No podía descartar todas esas afirmaciones extraordinarias sin más. Después de todo podrían ser ciertas, y si lo fueran, entonces tendrían que recomponerse algunos sectores de la ciencia".


Richard Wiseman: escondiendo la cabeza bajo el ala

Este es otro psicólogo inglés que continúa el "trabajo" de su predecesora. Wiseman está muy bien financiado por múltiples organizaciones [pseudo] escépticas, es miembro del CSI y aparece con frecuencia en medios británicos para condenar y desacreditar la investigación psi. Fue mencionado anteriormente (...) como uno de los autores del informe que pretendía "desbancar" los corolarios de experimentos Ganzfeld, utilizando una metodología defectuosa y estadísticas chapuceras.

Al igual que Blackmore, Richard es inusual pues en ocasiones sí realiza experimentos, en lugar de sólo criticar desde el margen. Y como aquélla, insiste majaderamente en que "nunca ha encontrado evidencias" (...).

Una de las experiencias más difundidas por él involucra a un perro llamado Jaytee. Su dueña, Pamela Smart, relató que la mascota podía anticipar su llegada a casa, incluso en momentos impredecibles. Era un terrier de raza mixta, adoptado a las pocas semanas de edad y se encariñó mucho con Pam. Cuando trabajó como secretaria en Manchester, dejaba al perro con sus padres jubilados que vivían en una casa colindante, y ellos notaron que en varias jornadas -alrededor de las 16.30 h.- Jaytee solía esperar junto a la ventana cuando Pam estaba de camino. Dado que ésta última laboraba en horas de rutina, los padres asumieron que el comportamiento del can se basaba en algún "sentido del tiempo".

Pamela fue despedida en 1993, y durante un periodo no mantuvo un horario regular. Sin embargo, los ancianos se percataron que Jaytee aún "predecía" el regreso de aquélla, inclusive en momentos repentinos, y por lo visto comenzaba su espera en el instante que la mujer emprendía el recorrido de vuelta.

En abril de 1994 Pam leyó en el Sunday Telegraph sobre una investigación efectuada por Rupert Sheldrake, sobre mascotas que parecían saber cuándo los amos retornaban al hogar. Se puso en contacto y participó como voluntaria en sus pruebas. La primera fase consistía en que los padres llevaran un registro del comportamiento de Jaytee en ausencia de la hija. Entre mayo de 1994 y febrero de 1995 tomaron nota en cien ocasiones cuando estaba fuera; ella también anotó el lugar a donde iba, cuánto tiempo estuvo, qué distancia recorrió y cómo y en qué instante volvió. En 85 instancias el registro señaló que Jaytee esperaba generalmente con diez minutos o más de anticipación.

Cuando Sheldrake analizó la información estadísticamente, descubrió que las conductas de Jaytee estaban muy relacionadas con el momento en que su dueña iniciaba el regreso. Tampoco parecía importar cuán lejos estaba o qué vehículo utilizó, ya fuera su automóvil, una bicicleta o un taxi. Sin embargo, en quince de cien ocasiones el animal no reaccionó; en algunas de ellas los investigadores concluyeron que estaba indispuesto o había una perra en celo en un sector vecino. No hubo explicaciones obvias respecto a tres oportunidades, y así Jaytee no siempre reaccionaba cuando Pam se dirigía a casa y él podía distraerse.

En esta etapa, Sheldrake decidió videograbar las conductas para tener registros más precisos y objetivos. Justo en ese momento fue contactado por la unidad científica de la Televisión Estatal de Austria (ORF), que manifestó interés en divulgar un experimento con el perro. Se diseñó un modelo en que un grupo filmaría continuamente a Jaytee en el departamento de los padres, mientras el otro seguía las actividades externas de Pam.

El ensayo se concretó en noviembre de 1994. Pam salió, y ni ella ni sus padres sabían la hora seleccionada al azar en que le pedirían su regreso, lo cual ocurrió tres horas y 50 minutos más tarde. Cuando se transmitió el experimento la pantalla fue dividida en dos, mostrando a la mujer de un lado y Jaytee del otro en perfecta sincronización temporal. Antes de solicitar a Pam que volviera, la mascota permanece acostada cerca de la señora Smart, y casi inmediatamente después de avisar la partida, el can muestra signos de alerta. Tras once segundos y mientras la dueña camina hacia la parada de taxis, el perro se aproxima al ventanal y espera allí hasta encontrarse con Pam al cabo de 10 minutos.

No había manera de que Jaytee supiera por medios sensoriales y comunes que su ama regresaba, y considerando su respuesta antes que ella subiera al vehículo, parecía haber respondido a sus intenciones. En otras palabras, la respuesta del can pareció ser telepática.

Luego de recibir un subsidio por la Fundación Lifebridge (Nueva York), Sheldrake comenzó sus testeos grabados con Jaytee en mayo de 1995. Desde esa fecha hasta julio de 1996 se realizaron 30 videos de sus conductas normales mientras Pam permanecía fuera. A los padres no se les dijo cuándo regresaría, y por lo común la hija no estaba segura. Los resultados indican que Jaytee esperó mucho más si ella venía en camino que en el caso contrario, lo cual fue estadísticamente significativo (p < 0,000001).

Pronto los investigadores notaron que Jaytee respondía incluso cuando Pam salía en momentos seleccionados al azar. Este fue un descubrimiento relevante, ya que descartaba una explicación basada en "rutinas" o "expectativas" según el comportamiento de los padres. En consecuencia, se registraron doce experimentos más donde la mujer volvía en horas fortuitas, determinadas por lanzamiento de dados tras abandonar el domicilio.

Figura 8.1. Resultantes por Sheldrake (regresos aleatorios), obtenidas en doce controles videograbados. El gráfico muestra con claridad que Jaytee aguardó mucho más tiempo cuando Pam viajaba de vuelta, que durante el período principal de su ausencia (55% vs. 4%). La desemejanza es muy significativa en términos estadísticos, con un valor p de 0,0001, lo que implica probabilidades contra el azar de más de 10.000 a 1.

El patrón general de la respuesta canina puede apreciarse en la figura 8.2, que sintetiza los resultados promedio de ausencias largas, medianas y breves. El eje horizontal muestra las series de diez minutos (p1, p2, etc.) desde que Pam salía hasta su retorno, y el último indica los primeros diez minutos de la trayectoria de vuelta. Esto señala que Jaytee pasó más tiempo en la ventana durante el regreso, y comenzó a esperar poco antes que ella lo iniciara, pues estaba pensando en ir a casa. Tras el experimento difundido por la ORF, aparecieron varios reportes en televisión y periódicos británicos/europeos.

Los periodistas buscaron a Wiseman para analizar las repercusiones, quien sugirió posibles factores como "tiempos habituales de regreso" o "memoria selectiva" que Sheldrake probó y descartó. Sin embargo y en lugar de debatir, éste simplemente invitó a Richard a elaborar pruebas por su cuenta, en tanto que Pam y su familia accedieron gentilmente a colaborar.



Figura 8.2. Serie temporal de esperas por Jaytee en la ventana durante ausencias largas, medias y cortas. Los gráficos representan promedios de once experimentos continuos, siete medianos y seis breves (Sheldrake, Dogs That Know When Their Owners Are Coming Home, p. 61).

En sus cuatro ensayos, Wiseman grabó a Jaytee mientras su asistente Matthew Smith salió con Pam y registraba todo en cámara. Permanecieron en bares u otros sitios a una distancia entre 8 y 20 kms. y regresaban en momentos escogidos al azar por Smith; éste los conocía de antemano, pero no avisaba a Pam hasta cumplirse la hora.

De vuelta en la casa, Wiseman tampoco sabía el instante del retorno. Además, ellos viajaban en taxi o el automóvil de Smith, para eliminar la posibilidad de que Jaytee reconociera el motor de un vehículo familiar. Se realizaron tres experimentos en el domicilio de los padres de Pam, similares a los conducidos por Sheldrake (ver figura 8.3). El cuarto fue practicado donde vivía la hermana de aquélla, pero Jaytee enfermó en el transcurso.

Al igual que en las instancias generadas por Sheldrake, el perro estaba mucho más tiempo en la ventana cuando Pam venía de regreso que durante la fase principal de ausencia (78% vs. 4%). Con sólo tres ensayos, el tamaño de la muestra era pequeño, pero los resultados aún eran estadísticamente significativos, con un valor p de 0,03. En otras palabras, Wiseman había replicado el producto de su contendor.

Figura 8.3. Resultados por Wiseman.

Sin embargo y para asombro de Sheldrake, en el verano de 1996 Richard participó en conferencias sosteniendo "haber rebatido" el fenómeno de la "mascota psíquica", y continuó en TV menospreciando las habilidades de Jaytee. ¿Y cómo justificó sus deducciones? Usó un criterio arbitrario para el éxito del experimento que le permitió ignorar la mayoría de datos reunidos. Si Jaytee iba a la ventana "sin motivo aparente" en cualquier momento de la prueba, Wiseman descartaba el resto de información juzgando la instancia como un "fracaso". Estos “errores” aparecieron durante el 4% del tiempo que el can permaneció en la cristalera mientras Pam se hallaba al exterior. Luego prescindió de otros datos, a pesar de que el animal mostró dicha conducta el 78% del tiempo cuando la mujer emprendía el regreso.

Sheldrake se reunió con Wiseman en septiembre de 1996 y le señaló que sus datos exhibían el mismo patrón que los recopilados previamente. El biólogo dejó en claro que, lejos de cuestionar sus conclusiones, el trabajo de Richard las confirmó, e incluso le otorgó copias de gráficos sobre sus experimentos (la figura 8.4 resume los derivados conseguidos por Wiseman en casa de los padres de Pam).

Según los estándares de Richard, sólo el cuarto test -casa de la hermana- fue un éxito parcial, porque Jaytee miraba a través del vidrio "sin razón aparente" y por primera vez durante la fase en que Pamela volvía (la cinta mostró que su acercamiento al ventanal coincidió exactamente con el retorno). Sin embargo, Wiseman no lo consideró satisfactorio pues el animal no se quedó allí por al menos dos minutos, sino que "se alejó del lugar y vomitó".

Durante los siguientes dos años, Wiseman anunció repetidamente en los medios que había "desacreditado" la facultad del terrier para pronosticar el regreso de su dueña. Por ejemplo, en el programa británico Strange but True aseveró: “En uno de cuatro experimentos respondió en el instante correcto; no fue una tasa de aciertos muy impresionante y podría ser sólo coincidencia" (19; ver ilustración siguiente).



Figura 8.4. Resultados de Wiseman para tres controles en el hogar de Pam. Las flechas indican períodos tras los cuales el psicólogo excluyó datos. Los puntos finales de cada gráfico representan los primeros diez minutos del viaje de regreso, señalados por un círculo negro.

Wiseman subestimó el análisis gráfico de sus datos por Sheldrake, llamándolo "post-hoc" e implicando de alguna manera que "no es científico" evaluar la información obtenida por otra persona. Sin embargo, es importante recordar que Rupert aplicó exactamente el mismo parámetro a su indagatoria, dos meses antes que Richard se entrometiera y durante los dos años siguientes.

(...) El criterio sesgado de Wiseman puede explicarse con una analogía. Supongamos que él quisiera probar la afirmación de que "un tratamiento nuevo y radical para una forma de cáncer es más prometedor que los métodos convencionales"; encuentra que un sujeto en el grupo de control exhibe una mejoría “sin razón aparente” en cualquier fase del experimento, y en consecuencia lo declara "fallido". A la vez, ignora buena parte de sus datos y anuncia a la prensa que, mediante sus "averiguaciones", la nueva terapia no posee un mayor índice de éxitos a pesar de la evidencia a largo plazo que sostiene lo contrario.

Sheldrake hizo dos declaraciones basadas en sus datos: (a) el perro permanecía más tiempo en la cristalera cuando su propietaria venía de vuelta que en el caso opuesto, y (b) la diferencia era estadísticamente representativa. Los resultados de Wiseman muestran igual patrón, y debería ser obvio que si el terrier iba o no a la ventana en algún momento “sin razón ostensible”, no tiene importancia con respecto a la verdad o falsedad de dichos corolarios.

Posteriormente, Blackmore trató de salvar a Richard en un artículo periodístico, asegurando que había un "equívoco fatal" en el trabajo de Sheldrake. Éste último llevó a cabo 12 experimentos donde llamó a Pam en momentos aleatorios para pedirle que regresara. Seguramente Jaytee no podría estar desplegando poderes normales, ¿verdad? Pero hay otro problema simple: cuando ella se va por primera vez, el perro se sienta y no camina hacia el ventanal. Cuanto más tiempo aquélla está fuera, su amigo cuadrúpedo va a observar con más frecuencia (20).

El punto de Blackmore es que Jaytee pasa cada vez más rato junto a la ventana cuanto más tiempo su ama está fuera, y lo mismo mientras ella viaja de regreso, pero "no porque tenga alguna habilidad telepática". Al ver los datos reales acreditamos fácilmente que el comentario de Susan no es cierto. Por ejemplo, la figura 8.2 expone que durante las ausencias cortas, el can pasa la mayor parte del tiempo "en vigilancia" cuando Pamela retorna al domicilio, pero no hay un aumento comparable en el tiempo tomado por aquél en este mismo período durante las ausencias medias y prolongadas. De igual manera, en el periodo n° 11 de ausencias largas no aparece el máximum de tiempo que el perro invierte en dicho sector cuando la mujer vuelve durante las ausencias medias.

Sheldrake también elaboró múltiples videos en las jornadas que Pam no llegaba a casa hasta muy tarde, o se quedaba fuera toda la noche (figura 8.5). Este material sirve como control y expone que Jaytee no iba con más asiduidad a la ventana cuanto más tiempo aquélla permaneció fuera. Nuevamente, un examen minucioso de las pruebas muestra la necesidad de tratar con escepticismo las afirmaciones de estos pretendidos "escépticos".

Figura 8.5. Tiempo que Jaytee estuvo cerca de la cristalera, en las tardes cuando Pam no regresaba a casa durante el experimento, en períodos de diez minutos (promedios de diez noches).

En conferencias públicas y programas televisivos, Wiseman declaró una y otra vez haber opugnado los dones de Jaytee. En abril de 2004 aún exponía dicha "conclusión" en su sitio de internet, pero como señala Sheldrake, "sus presentaciones son deliberadamente engañosas (...) No menciona que el animal espera mucho más en la ventana cuando Pam va de camino a casa, ni tampoco refiere a mis ensayos. Quiere hacernos creer que mis pruebas se fundamentan en una experiencia filmada por una compañía de televisión, en lugar de más de doscientos controles, e insinúa que él ha realizado los 'únicos' testeos científicos y rigurosos sobre las aptitudes del perro. Confieso que estoy asombrado por su persistente malicia" (21).

A pesar de demostrarse que su crítica de los estudios Ganzfeld es claramente errónea, y que sus investigaciones con Jaytee validaron los resultados de Sheldrake, Wiseman todavía dice alegremente a los medios que "nunca se ha encontrado con un experimento paranormal que se pueda replicar” (22).


James Randi: la mitomanía disfrazada de ignorancia

Por lo menos, Blackmore admite que los resultados de experimentaciones destacadas le producen confusión. Pero otro célebre "crítico" simplemente pasó por alto los estudios Ganzfeld; de hecho, su "trabajo" fue tan mediocre para el escudriñamiento serio que, en su mayor parte, los parapsicólogos no le prestaban atención. En su artículo sobre [pseudo] escepticismo, Honorton le dedica sólo un párrafo:

"La contribución de Randi es puramente polémica y no aborda de manera sustancial los temas científicos que subyacen a la controversia psi. Sus comentarios despectivos sobre el metanálisis sugieren que no lo comprende, y desconoce su empleo generalizado en la medicina y las ciencias del comportamiento. La habilidad de Randi como mago es bien conocida, pero a pesar de las afirmaciones muy publicitadas de 'experiencia metodológica', su capacidad para diseñar experimentos psíquicos científicamente adecuados no es del todo evidente al analizar sus esfuerzos públicos. Por ejemplo, ocurren graves debilidades técnicas y errores estadísticos en su libro sobre constancias de percepción extrasensorial, y sus pruebas televisadas de psíquicos" (23).

Esta era la opinión de Randi sobre la libertad académica, extraída del libro Flim Flam!: "La audiencia ha sido mal atendida por científicos que se apoyan en su considerable reputación en otros campos para dar peso a sus declaraciones sobre parapsicología. He visto que poseer una licencia de conducir permite manejar sólo si no se abusa del privilegio, y tal vez los doctorados debieran ser igualmente retractables en ciencias" (24).

Randi, quien no era científico, pensó que cualquier especialista contrario al fundamentalismo del CSICOP debería ser excomulgado por el delito de herejía. Uno de ellos seguramente sería Rupert Sheldrake, quien obtuvo su Ph.D. en bioquímica en la Universidad de Cambridge, y escribe lo siguiente:

"Un ejemplar de la revista Dog World (enero de 2000) incluía un artículo sobre el posible sexto sentido en perros, que analizaba parte de mi investigación. Allí citan a Randi sobre la ESP canina: 'En la JREF [fundación creada por éste] probamos esas declaratorias y no son verdaderas'. No se incluían pormenores de aquéllo, y envié un correo electrónico a Randi para pedírselos. Jamás respondió, y asimismo ignoró un segundo mensaje.

Luego insté a los miembros del Consejo Científico de la JREF que me ayudaran a saber más sobre esta declaración; de hecho, colaboraron aconsejando a James que respondiera. En un e-mail del 6 de febrero de 2000 dijo que las pruebas aludidas no se realizaban en la JREF, sino que databan de 'hace años' y eran 'informales'. Se remitían a dos canes pertenecientes a un amigo suyo, que observó durante dos semanas. Todos los registros se habían perdido, y escribió: 'Exageré mi caso por dudar de la realidad atañente a la percepción extrasensorial en perros, en función de la reducida cantidad de datos que obtuve. Fue insensato e impropio de mi parte'.

Randi también afirmaba desacreditar uno de mis experimentos con Jaytee, parte del cual se mostró en televisión. El perro se acercó a la ventana para esperar a su dueña cuando comenzaba el regreso a casa, y no antes de partir. En Dog World, James declaró: 'Al ver la cinta completa, se aprecia que el animal responde a cada automóvil y persona que transitaba', lo cual simplemente no es verdad, y ahora él reconoce que nunca ha revisado el material" (25).

Randi publicitaba un "desafío" a los psíquicos, en el cual recompensaría con un millón de dólares por cualquier demostración convincente de capacidad análoga, y en circunstancias controladas. El problema es que el propio Randi actuaba como "policía" y "juez", y por sus innumerables comentarios despectivos e insultantes sobre la parapsicología -amén de su participación financiera en esa campaña hostil-, difícilmente se le podía considerar un "observador imparcial". También él decidía quién iba a ser evaluado, y se negó explícitamente a probar al menos un individuo, el homeópata John Benneth. Randi también escapó de un reto lanzado por la doctora Jule Eisenbud, quien apostó US$10.000 a que James no podía duplicar la “fotografía de pensamiento” por Ted Serios, incluso con ayuda de un accesorio en que se escondería un dispositivo truculento (26). Más típicamente, ignoró otras proposiciones como testear al psíquico inglés Chris Robinson por televisión en vivo.

Ocasionalmente, Randi parecía estar de acuerdo con una prueba seria. Dick Bierman, psicólogo por la Universidad de Amsterdam y Ph.D. en física experimental, lleva más de 25 años publicando ampliamente en sus campos de estudio, y aceptó el reto del ilusionista para un control que mostrara una forma de precognición conocida como presentimiento, a lo que Randi contestaba: "Gracias por su respuesta. Entregué el mensaje a mi colega, Andrew Harter, para consideración previa, y eventualmente pasará a varios colaboradores que me darán sus sabias opiniones. Eso no debería tomar mucho tiempo (...) Me mantendré en contacto con usted mientras consideramos su solicitud". Bierman después comentó: "Básicamente, esto fue seguido por otros intercambios irrelevantes entre él y yo, y nunca más volví a escuchar algo sobre mi propuesta" (27).

Randi también insistía en una "prueba preliminar" antes de la comprobación real, y jamás permitió que alguien la superara. Esto implica que el “desafío” no era más que un truco publicitario. Incluso el psicólogo Ray Hyman, miembro del CSI/CSICOP, sostuvo que este “premio” no puede tomarse en serio: “Los científicos no resuelven incógnitas con una sóla pesquisa; e incluso si alguien ganara un premio suculento, esto no va a convencer a nadie. La prueba en ciencia ocurre a través de la replicación, no por experimentos individuales" (28).

Con respecto a su "desafío", se mencionaba a Randi espetando "siempre tengo una salida" (29); sin embargo, fue objeto de varios juicios costosos por sus persistentes difamaciones, y en mayo de 1991 renunció al CSICOP para evitar que fuera imputado en demandas posteriores.

¿Dónde estamos ahora en relación a este conflicto entre semi-incredulidad y los hechos metapsíquicos? El ex miembro del CSICOP Marcello Truzzi resumía así la historia de la parapsicología en laboratorio:

"A medida que los defensores de anomalías generan evidencias más duras, los críticos han ampliado el marco de la portería (...) Para convencer a los científicos de lo que simplemente había sido respaldado por pruebas anecdóticas y generalizadas, aunque débiles, los parapsicólogos trasladaron la investigación psíquica al laboratorio. Cuando se presentaron resultados experimentales, despreciaban los diseños, y al mejorar los protocolos se exigió una 'prueba de fraude' o un 'experimento crítico'. Cuando éstos se mostraron, hubo exigencia de replicaciones, y no contentos con ello los oponentes argumentaban que podrían generarse por 'nuevas formas de error' (como aquél del "cajón de archivos" que podía resultar de estudios negativos no publicados). Luego se recurrió al metanálisis para contrarrestar ese problema, siendo descartado por pseudoescépticos como 'controvertido', y la P.E.S. se redujo a 'un equívoco en algún lugar' actual e impreciso, en la forma de lo que Ray Hyman llamó 'argumento del tubo de ensayo sucio' (es decir, alegar 'contaminación' en el instrumento, haciendo que los fenómenos psi quedaran como meros artefactos). Y en un caso, cuando los burlones no hallaron contraexplicaciones, describían el resultado como 'simple anomalía fútil', proscribiéndolo a un juego de rompecabezas. Ahora los postes del arco se han movido a una zona donde algunos críticos tienen posiciones infalsificables" (30).

Susan Blackmore pareció esconderse en esta trinchera, al menos como señalaba en 1995: "Soy escéptica porque creer en el psi no me lleva a ninguna parte (...) No estoy aguardando por evidencia aún más fuerte (...) [sino a que] la hipótesis psi alcance el punto en que haga más trabajo científico que generar rechazo. No creo que se haya logrado dicho nivel, y en consecuencia estoy conforme con llamarme escéptica" (31).

En otras palabras, Blackmore puede autoproclamarse "incrédula" sin importar las pruebas ofrecidas por investigadores, pues en respuesta siempre afirmará que "creer en ello no me conduce a ningún lado". Esta trivialización de la realidad psi es sorprendente, considerando que proviene de alguien que decía haber pasado treinta años buscando hechos sólidos (...).


Observaciones finales

Esta no es la primera vez que los estudiosos finalmente semejan presentar casos sólidos para la realidad psi. En 1955 el doctor George Price, entonces investigador asociado del Departamento de Medicina en la Universidad de Minnesota, publicó un artículo en la prestigiosa revista Science, manifestando: "Los creyentes en fenómenos psíquicos (...) parecen haber obtenido una victoria decisiva y virtualmente silenciado a la oposición (...) como consecuencia de una experimentación cuidadosa y argumentaciones inteligentes. Docenas de buscadores lograron resultantes positivas en controles de P.E.S., y los procedimientos matemáticos han sido aprobados por estadísticos de renombre (...) Contra toda esa evidencia, casi la única defensa que le queda al [pseudo] escéptico es la ignorancia" (32).

No obstante, Price luego decía que "la P.E.S. es incompatible con la teoría científica actual (...) Si la parapsicología y la ciencia moderna son divergentes, ¿por qué no rechazar a aquélla? (...) La elección está entre creer en algo 'verdaderamente revolucionario' y 'radicalmente contradictorio con el pensamiento contemporáneo', o dar crédito a la ocurrencia de fraudes y autoengaño. ¿Cuál es más razonable?" (33).

Más de cuarenta años después, el archiescéptico Ray Hyman se quedó sin contrargumentos para las resultantes de los últimos ensayos automatizados, pero no se desanima. Al comentar sobre el informe de Jessica Utts, escribe: "Si la conclusión [de ella] es correcta, entonces deben revisarse dramáticamente los principios fundamentales que han guiado con tanto éxito el progreso de la ciencia, desde los días de Galileo y Newton hasta el presente. Ni la teoría de relatividad, ni la mecánica cuántica en sus versiones actuales, pueden hacer frente a un mundo que alberga los fenómenos psíquicos tan audazmente proclamados por Utts y sus colegas parapsicólogos" (34).


Referencias y notas

1. Honorton, “Rhetoric over Substance”, p. 194.
2. Gardner, The Whys of a Philosophical Scrivener, p. 60.
3. Blackmore, “Reply to ‘Do You Believe in Psychic Phenomena?’”
4. Blackmore, “The Elusive Open Mind.”
5. Berger, “Discussion,” p. 140.
6. Ibídem, p. 137.
7. Ibídem.
8. Blackmore, “Confessions of a Parapsychologist”, p. 71.
9. Berger, “Discussion.”
10. Berger, “Reply to Blackmore’s ‘A Critical Response to Rick Berger’”.
11. Blackmore, “A Critical Response to Rick Berger”, p. 145.
12. Berger, “Discussion”, p. 140.
13. Blackmore, “A Critical Response to Rick Berger”, p. 152.
14. Blackmore, “The Elusive Open Mind”.
15. Blackmore, “Confessions of a Parapsychologist”, p. 74.
16. Blackmore, “Reply to ‘Do You Believe in Psychic Phenomena?’”
17. Blackmore, In Search of the Light, p. 163, 187.
18. Blackmore, “Into the Unknown”.
19. Programa televisivo Strange but True, 01-11-1996.
20. Blackmore, “If the Truth Is Out There, We’ve Not Found It Yet”, p. 18.
21. www.sheldrake.org.
22. Crace, “Richard Wiseman: Fortune Teller”. La cita completa es: "He encontrado una plétora de evidencia en aproximaciones no-científicas a los datos, pero jamás un experimento paranormal que pueda replicarse".

23. Honorton, “Rhetoric over Substance”, p. 210.
24. Randi, Flim Flam! Psychics, ESP, Unicorns, and other Delusions, p. 211.
25. www.sheldrake.org/D&C/controversies/wiseman.html (visitado el 10-09-2011).
26. Eisenbud, The Psi Researcher.
27. Correspondencia personal, 27-09-2002.
28. www.skepticalinvestigations.org/Organskeptics/index.html (visitado el 20-11-2010).

29. Rawlins, “Starbaby”, p. 89.
30. Truzzi, “On Some Unfair Practices towards Claims of the Paranormal”.
31. Blackmore, “Which Skeptical Position?”
32. Price, “Science and the Supernatural”, p. 359.
33. Ibídem, p. 367.
34. Hyman, “Evaluation of Program on Anomalous Mental Phenomena”, p. 24.