24 de julio de 2022

Enigmas al interior de la Tierra (8 de 12)

David Pratt
Mayo 2001, última revisión abril 2016


Continuación Parte C:

03. ¿Un "encubrimiento" de la tierra polar?
-Tierra de Crocker
-Tierra de Bradley
-¿Una "mega-conspiración"?


03. ¿Un "encubrimiento" de la tierra polar?

Los primeros exploradores árticos informaron haber visto aves y animales moverse hacia el norte y no al sur mientras llegaba el invierno, sospechando que se dirigían a una tierra cálida boreal. Peary atestiguó una densa caída de polvo negro en Groenlandia y pensaba que podría ser material volcánico de regiones norteñas inexploradas. En 1904 R.A. Harris, del Servicio Geodésico Nacional de EE.UU., publicó un artículo aclarando las razones de su creencia en una gran extensión de tierra sin descubrir o aguas someras en la cuenca polar al noroeste de Groenlandia, aduciendo que las corrientes predominantes parecían indicar su desviación por una masa térrea sin identificar y situada en esta área aproximativa; añadió que la tradición esquimal en las franjas septentrionales del Ártico hablaba sobre un terreno boreal, y la interrupción de mareas al norte de Alaska indicaría un efecto moderador explicable por la intervención de aquel sector (1).

El mapa de Harris (1904) que muestra un terreno hipotético cercano al polo (2).

Incluso muchos navegantes señalaron ver tierra a la distancia, aunque debe recalcarse que la visibilidad puede ser muy baja y los espejismos son bastante comunes. En 1811 Jakov Sannikov informó sobre un amplio territorio al noroeste de las Nuevas Islas Siberianas y fue bautizado como Tierra de Sannikov. E. Moll dijo haberlo detectado en 1886 y 1893, y de igual modo aparecía en los mapas; Nansen tampoco halló dicha zona durante su expedición ni ningún otro viaje posterior, y ahora se piensa que pudo tratarse de una isla de hielo. Los esquimales de Alaska aluden en ocasiones a una tierra montañosa al norte en días luminosos y claros de primavera. En estas proximidades el capitán John Keenan y su equipo observaron tierra en el decenio de 1870 (3), pero hasta hoy no se ha descubierto dicha comarca.


Tierra de Crocker

Otra región desaparecida y famosa es la de Crocker, "descubierta" por Peary, quien la divisó por primera vez el 24 de junio de 1906 desde una cima de 600 mts. situada tras el cabo Colgate en el norte de Groenlandia. Escribió: "El norte prolongó la conocida y desigual superficie de la banquisa, y al noroeste generaba una emoción tal que mis anteojos revelaron las débiles cumbres blancas de una tierra lejana, que mis esquimales afirmaban haber visto a medida que veníamos desde la última vez que acampamos". El 28 de junio Peary se hallaba en el cabo Thomas Hubbard al extremo norte de la isla Axel Heiberg. Era un día despejado, y desde una colina con 490 mts. dijo que a través de sus binoculares pudo "distinguir en apariencia y un poco más claramente, los picachos nevados de la lejana comarca al noroeste, por encima del horizonte gélido", y en ambos lugares Peary construyó montículos de piedras en donde dejó un breve registro.

Peary estimó que la Tierra de Crocker se encontraba a 190 kms. de la costa norte de Axel Heiberg. En 1914 el capitán Donald B. MacMillan -y amigo de Robert- dirigió una expedición para encontrarlo; el 16 de abril abandonó Thomas Hubbard con el alférez Fitzhugh Green y los esquimales Pewahto y Etukishuk, y caminaron hacia el mar polar congelado, evitando muchas derivaciones de agua libre de hielo. Hacia el atardecer del 21 estaban a casi 160 kms. de la costa, pero no observaron nada en el horizonte, aunque la niebla se había disipado. A la mañana siguiente, MacMillan permanecía dentro de su iglú cuando oyó a Green gritar con júbilo que la Tierra de Crocker estaba a la vista, y en su diario apuntó:

"Todos nos precipitamos y subimos a la cima de un témpano. ¡Sin duda alguna, allí estaba tan nítida como el día: colinas, valles y casquete de hielo, una tierra enorme que se extiende por 150 grados en el horizonte! Incluso habíamos escogido el punto al cual dirigirnos para cuando Pewahto dijo que podía tratarse de niebla (...) semejante a tierra. A medida que la miramos más estrechamente, por instantes su aspecto cambiaba con lentitud, y entonces nos vimos obligados a concluir que era un espejismo del hielo marino. Este fenómeno ha engañado a muchos hombres honestos" (1).

El equipo creyó que observaría dicha zona otra vez en la mañana del 23, pero se desvaneció la tarde en que el Sol se situaba al suroeste. Aunque avanzaron un total de casi 240 kms., no encontraron tierra firme y MacMillan concluyó: "Mi sueño de cinco años ha terminado".

Tras regresar a la costa, el grupo encontró uno de los montículos de Peary y recobró su mensaje. Si bien aquél dijo avistar la zona de Crocker desde ese emplazamiento, el registro sólo decía "Peary, 28 de julio de 1906". MacMillan miró hacia el mar y pensó que también podría contemplar el sector, creyendo que si hubiera estado allí en lugar de Robert, él mismo habría declarado el descubrimiento. Más tarde dieron con la segunda pila, cuyo parte señalaba que cuando Peary encontró Crocker por primera vez tenía "una visión clara del horizonte boreal", pero de nuevo no se mencionó esta zona.

Wally Herbert subraya que las entradas en el diario de Peary para ambos días tampoco refieren a su descubrimiento de nuevas tierras al noroeste, ni tampoco los telegramas enviados en su viaje a casa informando a los patrocinadores de sus logros. Sólo en su libro Nearest to the Pole -publicado en 1907- aludió a "Crocker Land", llamándola así en honor a uno de sus benefactores financieros. Herbert piensa que dicho territorio y la muy dudosa pretensión por Robert de haber establecido un nuevo "extremo norte" en el mismo viaje, pudieron ser artimañas urdidas por él en su desesperación para tener una última oportunidad de alcanzar el polo (2).


Tierra de Bradley

Frederick Cook aseguró que durante su viaje al polo en 1908 buscó la zona de Crocker, pero no encontró nada en el lugar designado por Peary. Sin embargo, dijo avizorar un área montañosa, cubierta de hielo un poco más lejos de la costa, y que llamó Tierra de Bradley. La detectó al oeste de su línea de marcha hacia el norte a través de la banquisa el 30 de marzo de 1908 y de nuevo el 31. Se extendía de 83° 20' N a 85° 11' N y se localizaba a unos 102° O de longitud; parecía consistir en dos islas y tenía una elevación cercana a los 550 mts. en sus puntos más altos (1).

Las odiseas posteriores no hallaron tierra alguna en esa locación, pero a fines de la década 1940 el reconocimiento aéreo develó una serie de grandes "islas de hielo" -fragmentos de la antigua plataforma análoga- que se desplazan lentamente en sentido horario, en la cuenca ártica al norte de la isla Ellesmere. Varios investigadores sugieren que Cook puede haber confundido uno de esos trozos con tierra firme; no obstante, las islas de hielo son mucho más pequeñas que las características descritas por Frederick, y sólo se elevan unos ocho metros sobre el nivel del mar. Algunos de sus partidarios afirman que la isla observada no se situó a 60 kms. de distancia como él creía, sino a sólo tres, pero esto no convence pues Cook dijo ver la Tierra de Bradley bajo condiciones climáticas favorables.

Un detalle sí es cierto: la fotografía de este sector que Cook incluyó en My Attainment of the Pole (1911) no muestra una isla de hielo, sino suelo firme recubierto por capas gélidas. Sus adherentes propenden a estar de acuerdo, pero dicen que, como sucede con algunas fotos del Monte McKinley, Cook pudo utilizar la imagen de una masa terrena parecida a lo que había visto como un "sustituto" de la toma real, y probablemente con mala resolución. Otros pesquisantes como Wally Herbert consideran esta foto como evidencia de que Frederick falsificó su viaje al polo (2). Se dice que los compañeros esquimales de Cook declararon que éste no detectó la Tierra de Bradley, y que la ilustración de su libro corresponde a la costa noroeste de Axel Heiberg.

Previo a su intento en el polo, Cook expresó la creencia común de que se encontraría tierra en el Océano Ártico, añadiendo que era razonable encontrar algunos islotes rocosos al norte de Groenlandia, tal vez extendiéndose hasta el paralelo 85, y que cualquier masa firme tendría una elevación de al menos 300 metros. Quizás su confianza en el documento por Harris en 1904 sobre la probabilidad de un continente polar se reforzó por los asertos de Peary sobre su observación de Crocker. Parece ser que Cook hizo una apuesta calculada alegando haber percibido el territorio Bradley y marcando la ubicación en su mapa. Durante el viaje de regreso, supuestamente llegó a los 18 kms. de dicha zona y dijo no haberla visto, aunque sus esquimales sí lo hicieron mientras dormía, pero Frederick no hizo ningún esfuerzo por alcanzarla y confirmar su existencia (3).

A modo de prueba sobre cómo evolucionó la historia de Cook, se aprecia que en contraste con su posterior libro sobre la travesía, afirmó en uno de sus cuadernos que en efecto vio la Tierra de Crocker el 30 de marzo de 1908, e incluso otorga una reseña pormenorizada. También afirmó ubicar por primera vez la región Bradley el 4 de abril, en lugar del 30 de marzo, ¡y que a su retorno observó ambas! (4).

Cook aseguró encontrar una isla de hielo terrestre viejo y glacial entre los 87° y 88° N, a sólo 190 kms. del polo, y viajó sobre ella en tramos de dos días, sorprendiéndose por descubrir esta ínsula tan lejana de la costa. Si bien hoy sabemos que existen islas de hielo glacial y antiguo a la deriva en el Ártico superior, la fotografía análoga de Cook ha sido considerada fraudulenta. Wally Herbert descubrió que Frederick no imprime toda la placa en su libro, y en la Colección Cook de la Biblioteca del Congreso Estadounidense encontró una diapositiva no recortada, que muestra un enorme trozo de roca en el sector derecho del hielo. En otras palabras: el glaciar está visiblemente apoyado en tierra firme de magnitud desconocida, pero Cook jamás lo mencionó (5).

Puesto que no existe un territorio conocido próximo al Polo Norte, Herbert y otros consideran dicha foto como una prueba más de que Cook mintió. La diapositiva incriminatoria fue hallada originalmente en 1913 por Evelyn Briggs Baldwin y le llevó a renunciar a su creencia en Cook (6), mientras sus seguidores repiten el mantra familiar de que utilizó una fotografía sucedánea para "propósitos ilustrativos". En su libro, Cook expresó incertidumbre en cuanto a si la referida isla era hielo flotante o descansaba en tierra bajo el nivel del mar. Esto pudo servir como evasiva respecto a que se descubrirían algunas de dichas características, pues esta parte de su ruta cruzaba la zona que según Harris podría incluir un continente desconocido.


¿Una "mega-conspiración"?

Jan Lamprecht adopta un enfoque distinto al de Cook y Peary y la controversia en torno a ellos. Pese a toda la evidencia incriminadora, él cree que ambos fueron totalmente honestos, si bien admite que es inexcusable la ratificación por Peary de una campaña difamatoria contra su rival. Jan cree que los dos arribaron al Polo Norte, que sus avistamientos de las tierras de Crocker y Bradley eran auténticos, y que es verdadera la foto de ésta última obtenida por Cook. Para salvar su reputación, sin embargo, debe invocar un complot de proporciones increíbles, sosteniendo que una o más zonas polares en el sector boreal de hecho sí se descubrieron, pero no donde Peary y Cook creyeron que se situaban, sino al norte de Alaska, a unos 5° por debajo del Polo Norte, y emplazadas cerca o justo dentro de una abertura con 160-320 o más kilómetros en magnitud. Afirma que las autoridades castrenses y gubernamentales de Rusia, Estados Unidos, Canadá y posiblemente otras naciones perpetraron un encubrimiento sin precedentes para ocultar estos hallazgos revolucionarios (1).

Lamprecht escribe que la "tierra" observada por MacMillan y sus hombres en 1914 con picos nevados, cumbres blancas y paisaje ondulante no era un espejismo de hielo marino, sino una ilusión "telescópica" de una enorme zona polar en medio del Ártico, ubicada entre 400-560 kms. de donde fue atisbada. También sostiene que las vislumbres del territorio Crocker por Peary constituyeron el mismo fenómeno para esa área, desechando así la evidencia de que Robert inventó la historia. En raras ocasiones, la atmósfera puede comportarse como un telescopio; por ejemplo, en 1939 un capitán de goleta y su tripulación vieron señales de Islandia, como si estuviera a una distancia de 25-30 millas náuticas en lugar de las reales 335-350 millas terrestres (2).

Los espejismos son muy comunes en el Ártico, y con frecuencia involucran múltiples imágenes que se encuentran por encima del objeto que produce dicha eventualidad. Estas apariencias suelen verse distorsionadas y al revés, pero en ocasiones la figura superior es la posición correcta, aunque puede hallarse comprimida verticalmente; sin embargo, ni Peary ni MacMillan vieron alguna imagen inversa. Lamprecht plantea que la tierra en cuestión puede localizarse en la superficie hacia el interior curvado de un orificio polar, y que a partir del punto de visión para Peary o Macmillan la imagen inferior (invertida) se vio bloqueada por la curvatura aguda, pese a que se observó desde lejanías superiores a los 160 kilómetros. Para explicar la enorme anchura lateral de los espejismos que presenció MacMillan (aunque al parecer no fue el caso de Peary), Lamprecht especula que la tierra había sido ampliada horizontalmente; sin embargo, para que esta ilusión óptica se extienda por un tercio o más del horizonte, y sin ninguna degradación notable en el brillo, la tierra en sí tendría que ser enorme.

Lamprecht cree que la foto por Cook del sector Bradley también puede ser un espejismo telescópico, probablemente la extensión oriental del territorio Crocker, y que según él se ubica en la superficie exterior del planeta, pero está "siendo ocultado" por los rusos al hallarse muy próximo al agujero polar. Jan piensa que la Tierra de Keenan también se trataría del mismo fenómeno para igual continente gigantesco (¡visto desde un trecho superior a los 1500 kms.!), pero que probablemente este no es el caso de la comarca Sannikov dada la dirección en que fue avistada. El autor añade que ésta última puede ubicarse más lejos de lo supuesto originalmente, aunque esto es difícil de entender según su mapa, reproducido a continuación (3).


¿Cuán aceptables son estas versiones de una "amplia conspiración internacional" y "perfectamente hermética" para ocultar la existencia de una zona/abertura polares y la Tierra hueca? Considerando la extendida creencia en un gran continente análogo durante el siglo XX, y si cualquier tierra en realidad fue avistada, ¿por qué entonces lo silenciarían? Después de todo, si cubriera a medias una gran abertura polar, este hecho inesperado no sería obvio en el momento y es difícil ver por qué los militares impondrían inmediatamente el secreto total.

Nunca ha tenido lugar la más mínima filtración, pese al gran número de militares y personeros gubernamentales en diversos países, que a lo largo de los años deberían estar implicados en la perpetuación del supuesto "encubrimiento" o exploraban las presuntas tierras y aperturas polares, o tal vez incluso el interior planetario. Y también dicho complot semeja poco probable a pesar de que algunos países involucrados eran enemigos durante la Guerra Fría, no han existido disputas territoriales aparentes entre ellos ni guerras por los recursos del mundo interior.

Lamprecht sostiene que la tierra y el agujero polares pudieron ser descubiertos en 1926 cuando Amundsen, Ellsworth y Nobile realizaron su vuelo transpolar de Spitzbergen hacia Alaska, pero en vez de publicitar sus hallazgos supuestamente acudieron a los militares y se les obligó a guardar el secreto. Incluso cuando estalló una amarga polémica entre Amundsen y Nobile sobre los créditos para el viaje, ninguno de ellos rompió su silencio sobre la hipotética localización de una oquedad en el polo.

Es interesante consignar que la Expedición Transártica de Reino Unido dirigida por Wally Herbert (febrero de 1968-abril de 1969) que partió desde Point Barrow (Alaska) rumbo a Spitzberg, pasó muy cerca del lugar donde Lamprecht sitúa su agujero. Este autor sugiere que la velocidad lenta de Herbert pudo deberse no a la necesidad de efectuar desvíos alrededor de crestas de presión, sino por verse obligado a hacerlo en torno a una "entrada polar"; añade incluso que Herbert está comprometido en una campaña de "embaucamiento sofisticado" para ocultar su existencia, y que la "crítica feroz y desagradable" de aquél contra Cook y Peary está dirigida a desacreditar las evidencias sobre las regiones de Crocker y Bradley. Huelga decir que Lamprecht no ofrece ninguna prueba concreta para fundamentar esta acusación descabellada.

Si existe cualquier terreno o alguna abertura en la región del Polo Norte, seguramente interferiría con la deriva de la banquisa. En este sentido, Herbert hace una observación llamativa acerca de su experiencia en el viaje transártico:

"Empezamos a sospechar que debía existir alguna obstrucción a lo largo de la línea imaginaria que describe un círculo alrededor del polo, en un radio de 420 kms.; tal vez un bulto sobre el cual no podía pasar el hielo a la deriva hacia el norte. Nos habíamos desplazado hacia los 86° N no menos de cuatro veces desde fines de octubre [1968], sucediendo en una ocasión que, durante un recorrido de una hora sobre ese obstáculo imaginario, bajamos de nuevo a 85° 30' N, en la latitud que trasladamos nuestra choza tras la rotura del primer témpano invernal. Esperábamos establecer nuestros cuarteles de invierno en los 88° N, y ser transportados por la corriente de deriva transpolar a través del polo. Si hubiéramos concretado ese plan, nos habría dejado con menos de 900 kms. en trineo para llegar a tierra en Spitzbergen, pero no conseguimos alcanzar más de 85° antes de volver a nuestro témpano estival. Y la deriva de invierno, que habíamos esperado para llevarnos hasta la latitud 87° N, longitud 140° O para el 1 de marzo de 1969, nos alejó en cambio a 200 kms. con curso hacia el este.

Nansen había enfrentado un problema similar durante su travesía épica en el Fram. Tras los primeros dieciocho meses, se hizo evidente que la dotación de trece hombres no se acercaría al polo más de 480 kms. si no abandonaban el calor y la seguridad de la nave y seguían a pie" (4).

Aunque a menudo se dice que el Océano Ártico y el suelo marino se han explorado en profundidad, debemos subrayar que esta masa hídrica equivale a una y media veces el tamaño de EE.UU. En lo que se refiere a la posibilidad de una pequeña abertura o isla con túneles por descubrir, cabe consignar que de acuerdo con algunas tradiciones místicas y esotéricas, ciertas áreas sagradas de la Tierra están protegidas por aplicaciones de energía oculta (ver Parte D, sección 2).


Referencias

1. Robert M. Bryce, Cook & Peary: The polar controversy, resolved, Mechanicsburg, PA: Stackpole Books, 1997, p. 266-7.

2. Ibídem, p. 885.
3. Jan Lamprecht, Hollow Planets: A feasibility study of possible hollow worlds, Austin, TX: World Wide Publishing, 1998, p. 417, 429.


Tierra de Crocker

1. Cook & Peary, p. 570.
2. Wally Herbert, The Noose of Laurels: The discovery of the north pole, London: Hodder & Stoughton, 1989, p. 197.


Tierra de Bradley

1. Cook & Peary, p. 407-8.
2. The Noose of Laurels, p. 317-9.
3. Cook & Peary, p. 884-5, 1105; Robert M. Bryce, "Cook and Peary, up to date", septiembre 2015, humbug.polarhist.com.

4. Ibídem, p. 893-4.
5. The Noose of Laurels, p. 319-20; DIO, v. 9, n° 2, diciembre 1999, p. 78-9, dioi.org.

6. Cook & Peary, p. 886.


¿Una "mega-conspiración"?

1. Hollow Planets, p. 434-42, 485-95, 499-500.
2. William H. Hobbs, "A remarkable example of polar mirage", Science, v. 90, 1939, p. 513-4; W.R. Corliss (comp.), Rare Halos, Mirages, Anomalous Rainbows and Related Electromagnetic Phenomena, Glen Arm, MD: Sourcebook Project, 1984, p. 143-5.

3. Hollow Planets, p. 493.
4. Wally Herbert, Across the Top of the World: The British trans-arctic expedition, London: Longmans, 1969, p. 152.