26 de febrero de 2022

India, cuna de la civilización (2 de 6)

David Pratt 
Enero de 2015


Contenidos:

04. ¿Védico o no védico?
05. Los arios


04. ¿Védico o no védico?

Al determinarse que los "arios invasores" habían establecido la cultura védica, se asumió apresuradamente que la civilización anterior de Indo-Sarasvati era pre-védica, pero tanto los Vedas como la evidencia arqueológica muestran que los arios védicos vivieron en India mucho tiempo antes de su hipotético arribo, y que no eran simples "hordas de vagabundos" sino habitantes de ciudades y entusiastas marineros y mercantes.

Generalmente se creía que el centro de la civilización védica era Punjab, que literalmente significa "cinco ríos". Sin embargo, en la literatura védica se cuenta que el área noroccidental de India -que formaba el territorio central de la antigua civilización índica- era conocida como "Tierra de los Siete Ríos", de los que el principal era el Sarasvati. Como muestran las imágenes satelitales, este río (una extensión del actual río Ghaggar o Hakra) atravesaba en otras épocas el vasto Thar o Gran Desierto Indio, que en el pasado fue una fértil región.

De esta manera, la tierra védica no estaba confinada sólo a Punjab y su río central era el Sarasvati, no el Indo. El primero de ellos se secó alrededor del 1900 a. de C., esto es, el periodo en que la cultura del Valle del Indo llegó a su fin. El río Drishadvati, también mencionado en la literatura védica, se secó en torno al 2600 a. de C. Algunos textos indios describen al Sarasvati desembocando en el océano, y esto probablemente terminó hace al menos unos 8000 o quizá 12.000 años (1).

Existe una asombrosa continuidad cultural entre la civilización Indo-Sarasvati y las subsiguientes sociedad y cultura hindúes, lo que se puede apreciar en las ideas religiosas, artes, manualidades, arquitectura, estilo de escritura y en el sistema de pesos y medidas. Muchos sitios de Harappa han revelado la existencia de altares de culto al fuego y construidos en la misma forma que aquéllos que tenían los pueblos védicos, junto con implementos sacrificiales correspondientes a los usados en la "ceremonia del soma", central para la religión védica. El yoga ya se practicaba hace 4700 años, e incluso en Mehrgarh hay evidencia del uso de cobre, cultivo de cebada y crianza de ganado en una época muy temprana, todos características de la cultura védica, aunque se creía en un tiempo que la ganadería fue introducida en India por los "arios invasores".

También existe una asombrosa continuidad racial, pues las excavaciones hechas en Harappa han descubierto esqueletos pertenecientes a miembros de varios grupos raciales, los cuales todavía hoy están presentes en India. Los textos hindúes señalan que las ciudades eran parte integral de la cultura védica, y que aparentemente eran centros cosmopolitas donde convivían diferentes grupos étnicos en relativa paz o convocados por intereses comerciales (2).

La escritura del Indo, encontrada en numerosos sellos, ya estaba completamente desarrollada cuando -según se afirma- apareció alrededor del 3500 a. de C. y muestra fuertes vínculos con la posterior escritura Brahmi, la que dio origen al sistema Devanagari en la que hoy se registra el sánscrito (hay también similitudes entre la escritura del Indo y algunos de los signos usados en la escritura rongorongo de Isla de Pascua (3)). La escritura del Indo aún no ha sido descifrada de manera convincente, porque ninguna de las inscripciones son lo suficientemente largas, pero sí hay indicios de que podría ser una lengua indoaria, y si esto se confirmara, cuestionaría seriamente dos siglos de especulación acerca de las lenguas indoeuropeas (4).


Fig. 4.1. Sellos característicos de la cultura Harappa (arthistoryworlds.com).

Una de las razones por las que se catalogó como "no védica" a la cultura Indo-Sarasvati fue la "ausencia de caballos y carros", los que se mencionan ampliamente en los Vedas. Sin embargo, se han encontrado pruebas de la utilización de equinos en varios sitios Harappa y pre-Harappa, junto a juguetes con ruedas, lo que sugiere el empleo de vehículos rodantes. En el Rig-Veda se dice que los enemigos de las gentes védicas también tenían dichos animales; más aún, los carros no son vehículos de pueblos nómades, y es difícil imaginar a alguien usándolos para cruzar los pasos rocosos de Afganistán (5).

Muchos expertos traducen el término védico ayas como "hierro", y ya que este metal no fue encontrado inicialmente en los sitios del Valle del Indo, se infirió que fueron los arios védicos quienes introdujeron su uso en India. Otros especialistas sugieren que ayas significa "bronce" o "cobre". En cualquier caso, y debido a que también se describe en los Vedas a los Dasyus como enemigos del grupo ario y poseedores de "ayas" y que lo empleaban para construir sus ciudades, esto no sostiene la idea de una guerra armada entre pueblos védicos que usaban hierro y los pueblos del Valle del Indo que no lo conocían (6). La evidencia sobre el empleo de éste último en India es cada vez más antigua: la fecha más anterior hasta ahora es el 1800 a. de C. (7). 

El hallazgo de una veintena de esqueletos en Mohenjo-Daro fue presentado como prueba de una "masacre" por "conquistadores arios", pero todos los occisos provenían del pueblo y ninguno de la citadela (sede del gobierno), y los individuos habían muerto en fechas muy diferentes. El arqueólogo B.B. Lal escribe: "Ningún sitio de la civilización Harappa ha desentrañado alguna evidencia de destrucción violenta, mucho menos de una invasión" (8). Las guerras mencionadas en el Rig-Veda parecen ser principalmente conflictos intertribales entre diferentes pueblos védicos y reinos, implicando un quiebre entre los mentalmente espiritualizados y los más mundanos. Como escriben Feuerstein et al.: "Los enemigos eran 'arios caídos' (desviados de los valores védicos, quizá temporalmente), o bien grupos no arios (tribus no hablantes de la lengua indoeuropea o que no compartían los valores morales de las gentes védicas)" (9).

En lugar de la hipótesis que apunta a la destrucción de ciudades Harappa por invasiones arias, parece ser que fueron abandonadas principalmente por cambios geológicos y climáticos importantes. Alrededor del 1900 a. de C. una serie de trastornos tectónicos causaron que varios ríos cambiaran sus cursos, conduciendo a inundaciones devastadoras y a la sequedad del Sarasvati. Como resultado, la civilización índica se eclipsó temporalmente y su centro se trasladó hacia el este, a los valles del Ganges y del Yamuna, lo que queda en evidencia por el registro arqueológico, y también reflejado en la literatura védica posterior tales como los Brahmanas y Puranas.

Fig. 4.2. Traslado de la civilización índica desde los ríos Indo y Sarasvati al Ganges después del 1900 a. de C.

Ciertamente los pueblos védicos no eran una "comunidad primitiva nómada", pues la astronomía y las matemáticas eran ciencias muy desarrolladas, y el Rig-Veda señala un avanzado nivel de sofisticación cultural y filosófica, dando testimonio de una gran cultura. Como se mostrará en la sección 8, las referencias astronómicas en la literatura védica sugieren que los astrónomos ya observaban los cielos hace más de 20.000 años.


Referencias

1. Feuerstein et al., In Search of the Cradle of Civilization, p. 158; Graham Hancock, Underworld: The mysterious origins of civilization, New York: Three Rivers Press, 2002, p. 165.

2. In Search of the Cradle of Civilization, p. 157-8.
3. "Los secretos latentes en Isla de Pascua y el Pacífico", sección 7.
4. In Search of the Cradle of Civilization, p. 135-9; Edwin F. Bryant y Laurie L. Patton (editores), The Indo-Aryan Controversy: Evidence and inference in Indian history, New York: Routledge, 2005, p. 492.

5. In Search of the Cradle of Civilization, p. 157; David Frawley, Gods, Sages and Kings: Vedic secrets of ancient civilization, Salt Lake City, UT: Passage Press, 1991, p. 252; The Indo-Aryan Controversy, p. 69-71.

6. Gods, Sages and Kings, p. 252-3.
7. Rakesh Tewari, "The origins of iron-working in India: new evidence from the Central Ganga Plain and the Eastern Vindhyas", Archaeology Online, 2003, archaeologyonline.net.

8. The Indo-Aryan Controversy, p. 52-3.
9. In Search of the Cradle of Civilization, p. 110.
10. Ibídem, p. 97.


05. Los arios

A mediados del siglo XIX surgió la teoría de una "raza aria" que hablaba una lengua indoeuropea arcaica y que en tiempos prehistóricos se estableció en la antigua Irán y el norte del subcontinente indio. Esta idea permaneció hasta bien entrado el siglo XX, pero desde entonces un número creciente de investigadores occidentales ha rechazado la hipótesis de la invasión aria y el uso del término "ario" como designación racial, y sin referirse más a las lenguas indoeuropeas o indoiranias como "arias", sino que usaron el término "indoario" para aludir a las lenguas del norte de India y sus hablantes (1).

En la centuria decimonónica algunos escritores sostuvieron que la tierra original de los "arios" o hablantes indoeuropeos fue el norte de Europa. También se creyó que los pueblos nórdicos o germánicos, con su cabello rubio y ojos azules, eran los miembros más puros de la raza "aria" blanca y por ende superiores a "semitas", "amarillos" y "negros". A principios del siglo XX los nazis abrazaron esta teoría, argumentado que los arios eran la "raza maestra" destinada a gobernar el mundo sobre las "inferiores", y como ya se sabe, dicha idea culminó con los horrores del holocausto. 

La ideología nazi racista representa una completa corrupción del significado original de "ario". La palabra es el anglicismo de la expresión sánscrita arya que significa "noble" o "cultivado". Feuerstein et al. señalan:

"La gente que transmitió la herencia sagrada de los Vedas se describió a sí misma en una forma muy especial, pues originalmente la palabra sánscrita arya no designaba una raza particular o lengua, sino una cualidad moral o disposición mental, aquélla de la 'nobleza' (...) Se dice en los textos védicos que Manu, el mítico progenitor de la humanidad en el presente ciclo mundial, dio el nombre de 'arya-varta' (que significa 'casa de la noble tradición') al área entre los Himalayas y las montañas Vindhya" (2).

Así, los arios fueron aquéllos de "mente y corazón nobles" que honraban la tradición sagrada atemporal de sus ancestros. El sentido de la palabra está presente inclusive en el budismo, pues Buda llamó a su enseñanza "arya dharma" o "vía de los arios", mientras que el nombre del Maestro es Gautama o "descendiente de Gotama", uno de los siete sabios védicos. Los jainistas también se llaman a sí mismos "arios", como hacían los antiguos persas.

N.S. Rajaram dice que "la idea de los arios como extranjeros que invadieron India y destruyeron la existente civilización de Harappa es una invención europea moderna" y "no tiene respaldo alguno de los registros indios, sean éstos literarios o arqueológicos". La palabra arya "denotaba ciertos valores espirituales y humanistas que definían a su civilización" (3).


Fig. 5.1. Arriba: una esvástica dibujada en la cabeza afeitada de un niño brahmán antes de la ceremonia sagrada del cordón (Upavita). Debajo: estatua de Buda con una esvástica en el pecho, conocida como "el sello del corazón".

La esvástica, derivada del sánscrito svasti (bienestar), es un antiguo símbolo sagrado que se encuentra en todo el mundo; por ejemplo, era conocido por harappas, asirios, caldeos, persas, egipcios, griegos, romanos, celtas, pueblos nórdicos, indígenas de América, paganos europeos y los primeros cristianos, y todavía se usa comúnmente por hindúes, jainistas y budistas. La evidencia conocida más remota de la esvástica es una figurilla de marfil descubierta en Mezine, Ucrania, y se piensa que tiene una antigüedad de 12.000 años (4).

Helena P. Blavatsky afirma que la esvástica "tuvo su origen en las concepciones místicas de los primeros arios". Las líneas verticales y horizontales representan el espíritu y la materia respectivamente, mientras que los brazos inclinados indican el movimiento. Entre otras cosas, el símbolo representa las fuerzas dinámicas de la evolución cósmica, "el giro perpetuo de la rueda de la vida" (5). Mientras que todavía permanece como símbolo de vida y buena fortuna en oriente, en occidente es visto como símbolo de "muerte y odio racial", debido a su empleo indiscriminado por nazis y racistas blancos modernos. En la década 2000 hubo iniciativas para prohibir todo uso público de este símbolo en la Unión Europea, los que finalmente fueron desechados por la vigorosa oposición de hindúes y otros grupos religiosos (6).

Los drávidas, quienes supuestamente fueron desplazados hacia el sur por los arios invasores, en realidad creen que su cultura se originó a partir de arios védicos que migraron del norte de India, y datan su cultura en tiempos del gran sabio Agastya, mencionado en el Rig-Veda. Los drávidas se convirtieron en una fuerte nación marítima y extendieron la cultura aria al sudeste de Asia y quizá también más al este y al oeste. Los arios y drávidas pertenecen a la misma rama mediterránea de la raza caucásica; los últimos probablemente tengan la piel más oscura por una adaptación al clima más tórrido en el cual viven (7). Sin embargo, es posible que los drávidas entraran en India durante una época migratoria mucho anterior.

Las lenguas dravídicas, como el telugu y el tamil, dominan el extremo sur del subcontinente indio, mientras que las indoeuropeas prevalecen en el sector norte. Los variados dialectos dravídicos son aglutinantes, es decir, sus palabras invariables y partículas se juntan para formar frases con significados cada vez más complejos. En contraste, las lenguas indoeuropeas son inflexionales, esto es, se agregan diferentes terminaciones a las palabras raíces para expresar funciones gramaticales como tiempo, persona, número, género y caso. Las lenguas aglutinantes "tienen mucho en común con varias lenguas europeas [no indoeuropeas] y del norte de Asia incluyendo el finés, húngaro, el antiguo búlgaro, turco, y quizá incluso el japonés, todos los cuales pertenecen a las ramas de lenguas ugrofinesas y uralo-altaicas" (8). La historia dravidiana atribuye a Agastya la creación del tamil, su lengua más antigua. Por otra parte, algunos especialistas especulan que las lenguas semíticas, indoeuropeas y dravídicas pueden pertenecer a una familia más amplia de idiomas nostráticos.


Referencias

1. britannica.com/EBchecked/topic/37468/Aryan.
2. Feuerstein et al., In Search of the Cradle of Civilization, p. 46.
3. N.S. Rajaram, "Aryan invasion-history or politics?", archaeologyonline.net/artifacts/aryan-invasionhistory.html.

4. ancient-origins.net.
5. Ver H.P. Blavatsky, La Doctrina Secreta, Pasadena, CA: Theosophical University Press (TUP), 1977 (1888), 2: 99-101, 586-7.

6. reclaimtheswastika.com/news.
7. In Search of the Cradle of Civilization, p. 140.
8. Ibídem.