6 de febrero de 2022

Las diferencias entre Krishnamurti y la Teosofía


En la mente de muchas personas, el nombre de Jiddu Krishnamurti (1895-1986) se ha vinculado con la Teosofía y el movimiento que representa.

Esto es comprensible en parte, ya que fue C.W. Leadbeater -figura prominente en la Sociedad Teosófica de Adyar- quien anunció en 1909 que este pobre y desprevenido muchacho indio iba a ser "el vehículo elegido" a través del cual el “Señor Cristo-Maitreya” o "Maestro del mundo" haría su inminente Segunda Venida y éste supuestamente vivía en los Himalayas aunque sin intenciones de volver en persona.

Tras una preparación de veinte años para este papel por Leadbeater y Annie Besant (presidenta de esa Sociedad) y que en gran parte consistió en ser adoctrinado con la versión “teosófica” de ambos personajes, Krishnamurti declaró públicamente y para consternación de miles de personas que él no era el vehículo para la Segunda Venida, que no existía un ser como el supuesto Cristo-Maitreya descrito por sus “padrinos” y que inmediatamente dejaría de estar conectado con la Sociedad Teosófica y la Doctrina.

Por esa decisión Krishmanurti sólo puede ser aplaudido, ya que los propios Leadbeater/Besant y sus enseñanzas, planes y la organización que presidían se oponían diametralmente a la Teosofía de H.P. Blavatsky y los Maestros genuinos que eran sus Instructores, los cuales habían sido ignorados o relegados a un segundo plano de forma deliberada y recibiendo críticas y desprecio, siendo suplidos por la versión totalmente nueva y contraria de "teosofía" que se derivó en gran medida de los autoproclamados "descubrimientos clarividentes" de Leadbeater. Esto ha sido suficientemente analizado y demostrado en numerosos artículos del sitio que se agrupan bajo el subtítulo “Pseudoteosofía y controversias relacionadas” en la página “Artículos por categoría”.

Aunque luego de este hecho Krishnamurti sostuvo de forma constante que las enseñanzas que presentó no eran Teosofía, muchos miembros de la Sociedad Adyar no estaban dispuestos a renunciar a su conexión con él tan rápidamente, por lo que dentro de esa organización todavía existe mucha reverencia por Krishnamurti y sus ideas.

Esto parece extraño cuando se considera que trató específicamente de distanciarse de la Teosofía, incluso hasta el punto de ridiculizarla en sus charlas; pero al parecer ciertos miembros de Adyar se dedican tan profundamente a Besant y Leadbeater que no están dispuestos a aceptar que pudieron haber cometido errores en un asunto tan importante. Algunos de ellos piensan que la "Segunda Venida" (una creencia que es completamente negada en la enseñanza original de H.P.B. y los Maestros) sí sucedió de alguna forma a través de Krishnamurti, pero de una "manera diferente" a la que se esperaba en un comienzo.

Jiddu una vez dijo: “La Sociedad Teosófica y yo estamos aparte. A usted podría gustarle que estemos relacionados, pero ese es un asunto muy diferente".

Lo que sí es importante para los investigadores a tener en cuenta es que la participación de Krishnamurti en este adoctrinamiento "teosófico" (si se puede llamar así) fue con un conglomerado que es sólo una cuarta parte del Movimiento que difunde esa Doctrina.

Existen cuatro “ramas” o “corrientes” principales e independientes del Movimiento Teosófico moderno con presencia internacional, y tres de ellas -la Logia Unida de Teósofos y las Sociedades Teosóficas de Pasadena y Point Loma- nunca han tenido la menor relación con Krishnamurti, Leadbeater, Besant, etc., ni hay ninguna razón por la que deban hacerlo.

Después que Krishnamurti abandonara el rol que se le había impuesto desde la infancia y al separarse de todo lo relacionado con la Teosofía, dejó de ser un tema de preocupación o importancia para el ambiente teosófico general.

Sin embargo, puede ser útil para los estudiantes de Teosofía estar conscientes de las formas en que las enseñanzas o sistema “post-teosóficos” de Krishnamurti (aunque éste no llamó "filosofía" a su mensaje) difieren de los contenidos reales en la Doctrina.

Obviamente no hay razón para que estén de acuerdo; nuestro simple punto es que cuando un teósofo entra en contacto con un admirador de Krishnamurti no basta con decir que "las ideas de aquél no son armónicas con la Teosofía" y de esta manera quien la estudia tiene que saber cómo y por qué ambas perspectivas no son compatibles.

Eso es bastante sencillo de resumir, pues Krishnamurti sostenía que:

01. No hay Divinidad o Absoluto.
02. No existe Atman ni Ser Superior.
03. No hay alma.
04. La reencarnación es una "teoría inventada" o "producida por el miedo" y que no hay otra transmigración que no sea la de "nacer" en la vida cada día cuando nos despertamos.

05. La causa y el efecto existen, pero no en el sentido de la Ley de Karma que él llama “invención de la ignorancia”.

06. Los Maestros "no tienen importancia" y son sólo "proyecciones de la creencia humana".

07. El Ideal del Bodhisattva es un "invento irrelevante".
08. Para alcanzar la Verdad "no hay Sendero que seguir", ni autodisciplina ni autodominio que aplicar.

09. El pensar y el pensamiento son "fundamentalmente perjudiciales" para los seres humanos y que "la mente es producida por el cerebro".

10. Descarta a todos los antiguos maestros espirituales, filósofos y escrituras, tanto de Oriente como Occidente, y señalaba que sólo "las personas temerosas leen libros y estudian filosofías o esoterismo".

11. La muerte es un proceso profundo, misterioso y creativo, pero critica a las personas que desean saber qué sucede luego del fallecimiento.

12. Lo más importante son el amor y la compasión, que son sentidos igualmente por todos.

Es sobre este último punto que la Teosofía original de H.P. Blavatsky y su colega William Q. Judge está en total acuerdo con Krishnamurti, pero para que esto no sea considerado un elogio hacia éste último, recordemos que virtualmente toda religión y tradición espiritual conocida por la historia ha mantenido exactamente lo mismo. "La Voz del Silencio", traducida por H.P.B. del “Libro de los Preceptos Dorados”, lo expresa así:

“La compasión no es atributo. Es la LEY de las LEYES, Armonía eterna, el SER de Alaya; una esencia universal sin riberas, la luz del Derecho eterno y la condición física de todas las cosas, la ley del amor eterno” (p. 70, edición original de 1889, publicada en 2017 por Theosophy Company Ltd., Londres).

Las enseñanzas de Krishnamurti tal vez podrían definirse mejor como una forma profundamente anti-intelectual y extrema del Zen. No lo describió como esa disciplina, pero cualquiera que conozca las formas más “anti-mente” de esta práctica puede apreciar un claro paralelo.

En "La Voz del Silencio" tenemos este pasaje:

“Pues la mente es como un espejo; acumula polvo mientras refleja y necesita las suaves brisas del Alma-Sabiduría para remover la polvareda de nuestras ilusiones. Busca, oh Principiante, mezclar tu Mente y Alma” (p. 26, edición original de 1889).

Las formas tempranas de budismo zen tenían una visión similar y promovían la práctica diaria de lo que llamaban "meditación para limpiar el espejo". Las escuelas zen posteriores enseñaron que la mente no debe "expurgarse" o "limpiarse", sino ignorarse por completo, y el hecho de prestar atención a la mente de alguna manera "obstaculizaba la iluminación".

En la lista anterior no es difícil reconocer que la mayoría de las ideas de Krishnamurti fueron una rebelión mental no sorprendente y una reacción a todo lo relacionado en forma remota con la Teosofía. Por esto, no se le puede culpar demasiado ya que casi cualquiera haría lo mismo luego de verse influido por la pseudo-Teosofía durante dos décadas y se le privara de su independencia y libertad personales.

Durante ese periodo Leadbeater y Besant deliberadamente mantuvieron alejados de él los libros y las enseñanzas de H.P.B. y lo expusieron a su propia obra y contenidos, muchos de los cuales terminaron adquiriendo un sabor muy cristiano y católico. Por esta razón, cuando en Auckland para marzo de 1934 un teósofo le preguntó "¿cuál es su actitud ante las enseñanzas tempranas de la Teosofía o del tipo Blavatsky?; ¿considera que nos hemos deteriorado o avanzado?”, la respuesta de Krishnamurti fue:

"Me temo que no lo sé, porque no conozco cuáles son las enseñanzas de Madame Blavatsky. ¿Por qué debería hacerlo? ¿Por qué debería usted saber las enseñanzas de alguien más? (…) Ahora que usted ha estudiado a la señora Blavatsky y la Teosofía reciente, o lo que sea, ¿por qué quiere ser estudiante de libros en lugar de estudiar la vida? (…) ¿Por qué quiere filosofías? Porque la vida es una cosa fea y espera huir de ella mediante la filosofía. La vida es tan vacía, aburrida, estúpida, ignominiosa y quiere algo que traiga el romanticismo a su mundo, algo de esperanza, algún sentimiento persistente e inquietante".

Krishnamurti siempre rechazó constantemente el concepto de que la filosofía puede ayudarnos a entender y tener sentido de la vida. Para él todos los grandes pensadores a lo largo de todas las edades eran "ignorantes". ¿Y por qué? Precisamente por el hecho de que eran pensadores.

Jiddu decía a menudo que “el pensamiento nunca es libre, porque siempre está condicionado por experiencias y conocimientos pasados (…) el pensamiento es siempre viejo, nunca nuevo y así nunca se libera (…) Porque como dije, el pensamiento es siempre del pasado, nunca puede ser libre y siempre se halla limitado” (charla en París, 16 de abril de 1967).

Algunos teósofos familiarizados con la enseñanza de que la mente humana es dual -Manas Superior e Inferior, Nous y Psique- podrían aducir que cuando Krishnamurti declaraba esto se refería sólo al Manas Inferior y no a su contraparte. Si ese fuera el caso, se podría decir que tales afirmaciones están en línea con la Teosofía, pero este no es el contexto ya que la noción de una mente superior y su opuesto era algo que ridiculizaba y descartaba repetidamente cada vez que surgía en las preguntas de su público.

En respuesta a una consulta en Nueva Delhi (diciembre de 1970) sobre si existe una mente superior y otra inferior, él respondió: 

“¡Oh, señor! ¿Cómo puede la mente inferior encontrar a la superior? Aparentemente, al final de una hora y cuarto seguimos hablando de lo más elevado y lo más bajo. Hemos hablado de división, de fragmentación (…) Hemos estado conversando casi una hora, y aún usted se levanta y dice: '¿Qué es la mente superior y qué es la mente inferior?' (…) desperdicia su energía repitiendo palabras que no tienen ningún significado, excepto para aquéllos que las han inventado".

En otra ocasión, esta vez en Madrás (diciembre de 1953) sostuvo: “Nuestra mente es la experiencia. Ahora, con esa mente nos acercamos a todos los problemas de la vida, y espero que esto sea claro. Porque ésa es la única mente que tenemos usted y yo, no una mente superior u otra inferior. La mente superior sigue siendo un proceso de pensamiento, y ese tipo de mente ha sido inventado por el pensamiento".

Y como mencionamos brevemente hace un momento en el punto 09, señaló:

La mente es resultado del cerebro y éste la produce. Sin el cerebro no hay mente, pero ésta se encuentra separada del cerebro. Es 'hija' de ese órgano. Si el cerebro está limitado o dañado, la mente también se ve afectada. El cerebro, que registra cada sensación o instancia de placer o dolor, con todos sus tejidos, todas sus respuestas, crea así lo que llamamos mente, aunque ésta es independiente del cerebro" (conversación en Nueva Delhi, 15 de febrero de 1959).

Eso es materialismo puro, y cuando uno examina sus charlas, diálogos y respuestas se hace evidente que las enseñanzas de Krishnamurti no representan contenido espiritual ni hay nada directa o explícitamente místico en ellos. Con excepción del amor y la compasión, que aunque en realidad son aspectos profundamente espirituales y pueden ser sentidos y practicados por cualquiera -incluso los ateos más endurecidos-, cada principio, concepto e idea proveniente de toda forma de espiritualidad, religión y metafísica son negados por él, catalogados como "invención" e "ignorancia".

En consecuencia, no sería irracional describir su sistema (porque es un sistema, por mucho que lo haya descrito de otra manera) como una forma de psicología atea práctica con un ligero sabor semi-místico.

Esto no quiere decir que sea “malo”; al contrario, puede representar lo que algunas personas necesitan y sin duda hay quienes se sintieron capaces de volver a encauzar sus vidas de varias formas tras conocer sus discursos; pero hay un misterio en la pregunta de cómo alguien puede pensar o decir incluso que su visión es compatible remotamente con la Teosofía. Quizás quienes lo hacen son individuos que hasta ahora sólo han encontrado algunas de sus enseñanzas y filtraron las palabras de Jiddu a través de las nociones teosóficas existentes en dichos buscadores, y por tanto aplicaron a sus declaraciones un significado y una inferencia que él mismo nunca hubiera deseado.

En contraste con los doce puntos enumerados anteriormente, alentamos a todos los interesados que también lean el artículo “Doce enseñanzas teosóficas fundamentales” que proporciona una visión general concisa y explicación sobre algunos de los principales contenidos de la Doctrina, es decir, la Teosofía auténtica de H.P. Blavatsky y sus Adeptos/Profesores orientales.

Es posible que Krishnamurti en forma personal o privada haya creído en aspectos que no enseñó ni promovió. Por ejemplo, puede haber sustentado la reencarnación, pero podría haber sentido que impartir este principio no beneficiaba realmente a la gente de manera práctica o en el plano psicológico. Sin embargo, no lo sabemos en ninguno de esos casos, por lo que es simplemente una especulación para decir que "sólo porque su sistema es ateísmo, en esencia no significa que él mismo fuera verdaderamente ateo". Se sabe que en ocasiones sugirió o insinuó a amigos y colegas que se sometió a experiencias trascendentales de "realidad incondicionada”, en cuyo caso sería injusto y engañoso decir que él fue "incrédulo" en la esfera privada.

Cuando aquí decimos "ateísmo" en relación con su sistema y el mensaje que presentó en público, no estamos hablando simplemente de una incredulidad en "Dios", sino que nos referimos a su negación casi nihilista de todo lo espiritual y divino, tanto en el ser humano como en el cosmos. La Teosofía no es atea, pero al igual que el budismo y el jainismo es no teísta y en esto existe una gran diferencia. El Maestro o Mahatma K.H. escribió:

Ni nuestra filosofía ni nosotros mismos creemos en un Dios, y menos en uno cuyo pronombre requiera una E mayúscula (…) Nuestra doctrina no conoce compromisos. Afirma o niega, porque nunca enseña sino aquello que sabe que es la verdad y por tanto negamos a Dios (…) sabemos que en nuestro sistema no existe tal cosa como Dios, ni personal ni impersonal. Parabrahm no es un dios, sino una ley absoluta e inmutable (…) estamos en condiciones de afirmar que no hay Dios (…) La idea de Dios no es una noción innata sino adquirida, y tenemos un punto en común con las teologías pues ambos revelamos el infinito".

Aunque el resultado final es marcadamente distinto, Krishnamurti comparte con la Teosofía la creencia en el rechazo de todas las autoridades externas sobre la mente del ser humano:

“Nuestro deber es mantener vivas en el hombre sus intuiciones espirituales, y después de la debida investigación y prueba de su naturaleza irracional, oponerse y contrarrestar el fanatismo en todas sus formas ya sea religioso, científico o social, y sobre todo la hipocresía, ya sea como sectarismo religioso o creencia en milagros o cualquier aspecto sobrenatural. Lo que debemos hacer es obtener conocimiento de todas las leyes en la naturaleza y difundirlas; alentar el estudio de aquellas normas menos entendidas por la gente moderna, las llamadas Ciencias Ocultas, basadas en el verdadero conocimiento de la naturaleza, en lugar de creencias supersticiosas basadas en la fe y autoridad ciegas como sucede en la actualidad" (H.P. Blavatsky, “La Clave de la Teosofía”, p. 48).

"No existen autoridades en Teosofía, excepto las que cada uno decide aceptar por sí mismo" (William Q. Judge, "Letters That Have Helped Me", p. 167).

"Rechazamos toda autoridad, a excepción de nuestras percepciones espirituales en expansión" (Robert Crosbie, "The Friendly Philosopher", p. 56).

Krishnamurti dio la razón principal por la que rechazó todos los conceptos enumerados anteriormente y fue que, en su opinión, todo lo que puede ser pensado o hablado sobre algo no puede ser verdaderamente real, pues lo verdadero debe ser incapaz de cualquier tipo de expresión o formulación. Para dar sólo un ejemplo, veamos cómo trata el tema del alma:

“A través de nuestro deseo de inmortalidad, hemos creado la idea del alma (…) Este concepto se basa fundamentalmente en la continuidad egoísta (…) A medida que la mente crea ilusión, se divide en lo permanente -a lo que llama el alma- y lo impermanente, la existencia transitoria. Esta división simplemente crea más ilusión (…) ¿Qué está implícito en el alma? Hay algo permanente y continuo que está más allá del pensamiento, algo no creado por el pensamiento. ¿Correcto? Eso es generalmente lo que llamamos el atma, el alma y así sucesivamente, algo que no está incluido en el tiempo y el pensamiento; pero si éste puede reflexionar en ello, está en el campo del pensamiento y por lo tanto no es permanente. ¿De acuerdo, señores?” (charlas en Nueva Delhi, 22 de diciembre de 1966, y Buenos Aires, 19 de julio de 1935).

"Equivocado, señor", responde la Teosofía. Lo que es verdaderamente real y espiritual es, de hecho, incapaz de ser adecuada y correctamente descrito en pensamientos y palabras humanas, pero eso no significa que aquellos aspectos que necesariamente son representados de manera imperfecta por la mente humana no tengan una existencia real y trascendente por encima y más allá de nuestra mente, y sería difícil discutir esto desde un punto de vista filosófico y lógico. Cuando hubo quienes se esforzaron por discutir con Krishnamurti o señalar algunas de las fallas en su sistema, su respuesta fue usualmente la de todos los anti-intelectuales pseudoespirituales: acusar a la persona de "estar atrapada en un condicionamiento mental" y encarcelada por esta “cosa terrible llamada intelecto”.

Tras liberarse de la pseudoteosofía (que por cierto fue un término acuñado por Blavatsky en su artículo "On Pseudo-Theosophy"), Krishnamurti insistió durante el resto de su vida que no era un maestro y no tenía una filosofía, que nadie debía ser considerado como autoridad y tampoco deseaba que nadie aceptara lo dicho por otros.

Sin embargo, sí impartió y tuvo una filosofía específica, y es obvio por sus charlas, diálogos y contestaciones a la audiencia que expuso sus puntos de vista con un aire de autoridad y quiso que sus oyentes los aceptaran definitivamente, sin desafiarlos ni criticarlos. De hecho, al demonizar el pensamiento y tachar a quienes cuestionaron sus ideas como "prisioneros del intelecto", asumió una autoridad mucho mayor y más controladora que la mayoría de los filósofos y maestros espirituales. El hombre que sentenció "la verdad es una tierra sin caminos" había trazado un cuasi-sendero para sus audiencias, una alternativa que no se debía poner en duda. El mismo hombre que menospreciaba la lectura de ciertas obras hizo que sus charlas se transcribieran en forma de texto para que fueran comprados y leídos; de esta manera algunos ven en ello "una paradoja mística que va más allá del pensamiento" y probablemente la mayoría de la gente lo considera en una modalidad mucho más pragmática.

Cerramos este artículo yuxtaponiendo sobre un mismo tema declaraciones de  Krishnamurti y William Judge:

“¿Es posible liberar la mente a través del proceso de pensar? (…) Ahora bien, ¿es que el pensamiento libera a la mente? ¿Qué es el pensamiento? (…) obviamente el pensamiento es resultado de la memoria, y este efecto ha producido el caos, la miseria, la lucha que existe dentro y fuera. La mente es el producto del tiempo y de muchas influencias, de la llamada cultura y educación; entonces, ¿cómo puede tal mente liberarse de sus propias actividades destructivas?” (J. Krishnamurti, conferencia en Sydney, Australia, 12 de noviembre de 1955).

“El hombre, hecho de pensamiento y que sólo ocupa muchos cuerpos de vez en cuando, se halla pensando eternamente. Sus cadenas están en el pensamiento, y su liberación no se debe a nada más” (William Q. Judge, “Notes on the Bhagavad Gita”, p. 141).

Según la Teosofía, el pensamiento es lo único que nos ata y al mismo tiempo es la sóla vía que libera. Existe una máxima teosófica que señala "el pensamiento es el verdadero plano de acción", porque el tipo incorrecto de reflexión -o mal uso de la mente- nos encadena, mientras que nuestra liberación es el empleo justo de este principio o la dirección conveniente de nuestra conciencia. Algunos señalan que la mente es la única barrera que se interpone entre el hombre mundano y el Ser Superior, pero la Teosofía, por otro lado, sostiene que ella es el único enlace entre ambos.

"La mente es el único vínculo y medio entre el humano terrenal y el Ser Superior" (H.P. Blavatsky, "Occultism versus the Occult Arts").

En este contexto nos referimos a la Mente Superior en lugar de la “inferior" o personal del día a día. Esto se explica en otros artículos de este sitio como “Antahkarana, el enlace oculto”, “La palabra 'ego' no es negativa”, “Manas, el misterio de la mente”, “Atman, el Ser Superior”, “¿Qué ocurre cuando morimos?” y “Para entender correctamente la reencarnación”, entre otros. Como dijo Krishna de forma muy distinta hace cinco mil años, cuando instruía a su discípulo Arjuna en el campo de batalla de la vida:

“Eleva el ser mediante el Ser; no permitas que sea rebajado, porque el Ser es amigo de sí mismo y, de igual manera el yo es su propio enemigo".


Referencias

Quienes deseen verificar por sí mismos si los doce puntos enumerados al comienzo representan con precisión lo que Krishnamurti realmente enseñó pueden consultar las siguientes transcripciones de conferencias (en línea): 

-Conversación con Swami Venkatesananda, Saanen, julio de 1969.
-Nueva Delhi, 12 de diciembre de 1970.
-Bombay, 5 de marzo de 1950.
-Bombay, 6 de febrero de 1982.
-Reunión de seminario en Brockwood Park, septiembre de 1978.
-Respuestas a preguntas en Adyar, 3 de enero de 1934.
-Nueva Delhi, 18 de noviembre de 1965.
-Madrás, 9 de enero de 1982.
-Buenos Aires, 19 de julio de 1935.
-Nueva Delhi, 22 de diciembre de 1966.
-Nueva Delhi, 15 de febrero de 1959.
-Nueva Delhi, 13 de diciembre de 1970.
-Madrás, 27 de diciembre de 1953.
-Nueva York, abril de 1974.
-Sydney, 12 de noviembre de 1955.
-París, 16 de abril de 1967.
-Universidad de Puerto Rico, 17 de septiembre de 1968.
-Ojai, California, 24 de julio de 1949.
-Bombay, 31 de enero de 1979.
-Madrás, 18 de diciembre de 1949.
-Bombay, 17 de febrero de 1954.
-Brockwood Park, 9 de septiembre de 1975.
-Stresa, 8 de julio de 1933.
-Conversación con el doctor Allan W. Anderson, San Diego, febrero de 1974.

"Cada ser humano tiene su Manodhatu o plano de pensamiento proporcional al grado de su intelecto y sus facultades mentales, más allá de los cuales sólo puede ir al estudiar y desarrollar sus facultades espirituales superiores en una de las esferas superiores del pensamiento” 
(H.P. Blavatsky, “The Theosophical Glossary”, p. 205).