28 de enero de 2022

Teosofía y política


(N. del administrador: parte del contenido corresponde a un mensaje privado vía Facebook en diciembre de 2018, por una "persona" INCAPAZ de ser CONSECUENTE con lo que profesa).


La Teosofía y el Movimiento Teosófico son apartidistas, y esto no quiere decir que los teósofos no deban tener ninguna relación con la política; por el contrario, los estudiantes de la Sabiduría Atemporal quizás están mejor posicionados con tal de hacer la diferencia necesaria en la escena gubernamental de este tiempo. No obstante, ésta es una actividad para individuos y no grupos, sociedades u organizaciones teosóficos. Muchos estudiantes de Teosofía tienen opiniones y persuasiones políticas diferentes, pero se entiende que éstas se mantienen mejor para la discusión privada o al menos destinadas a su debate fuera del ámbito público de la Teosofía.

La gente siempre estará en desacuerdo en cuestiones políticas. Por lo tanto, la inserción de ideologías gubernamentales en la promulgación teosófica inevitablemente tendrá un efecto negativo en algunos, engañándolos potencial y temporalmente acerca de qué es realmente la Doctrina y de qué trata el Movimiento Teosófico o, lo que es peor, alejarlos de ellos de por vida.

Helena Blavatsky escribió: "Somos amigos de todos quienes luchan contra el libertinaje, la crueldad hacia los animales, la injusticia hacia las mujeres y se oponen a la corrupción en sociedad o en el gobierno, aunque no nos involucramos en política. Simpatizamos con quienes ejercitan la caridad práctica y buscan aligerar un poco el tremendo peso de la miseria que aplasta a los pobres. Pero en nuestra calidad de teósofos, no podemos participar en ninguna de estas grandes obras en particular. Como individuos sí podemos hacerlo, pero como teósofos tenemos un trabajo más grande, importante y mucho más difícil de realizar” ("Five Messages from H.P. Blavatsky to the American Theosophists", p. 8, énfasis añadido).

"Tanto el evangelio de Buda como el de Jesús fueron predicados con el mismo fin en perspectiva. Ambos reformadores fueron ardientes filántropos y altruistas prácticos, predicando sin la menor duda el socialismo más noble y elevado, el auto-sacrificio hasta el final. El primero de Aquéllos exclama: 'Que los pecados del mundo recaigan sobre mí para que pueda aliviar la miseria y el sufrimiento humanos'; 'no dejaré que llore ni uno de quienes puedo salvar', decía el príncipe pordiosero y andrajoso. 'Vengan a mí todos ustedes que trabajan duro y son oprimidos y les daré descanso', es el grito que el 'Hombre de los Dolores' -que no tenía dónde recostar su cabeza- hace resonar para los pobres y desheredados. Las enseñanzas de ambos son un amor ilimitado para la humanidad, la caridad, el perdón de las injurias, la abnegación de sí mismo y la misericordia para las masas engañadas. Los dos muestran su desdén por la riqueza y no hacen ninguna diferencia entre lo mío y lo tuyo" (Helena Blavatsky, "La Clave de la Teosofía", p. 79, edición en español).

En otro escrito titulado "What Are The Theosophists?", H.P.B. critica sin rodeos la degradación de dicho "socialismo" cuando sostiene: "Despreocupada por la política; hostil a los sueños desquiciados del socialismo y el comunismo, a los que aborrece -ya que ambos son conspiraciones disfrazadas para la fuerza brutal y torpeza contra el trabajo honesto-, la Sociedad [Teosófica] se preocupa muy poco por la gestión humana externa del mundo material. La totalidad de sus aspiraciones se dirigen hacia las verdades ocultas de los mundos visible e invisible. Ya sea que el hombre físico esté bajo el mandato de un imperio o una república, concierne únicamente al hombre de la materia. Su cuerpo puede ser esclavizado, y en cuanto a su alma tiene el derecho de dar a sus gobernantes la orgullosa respuesta de Sócrates a sus jueces, pues éstos no tienen dominio sobre el hombre interior”.

Veamos también esta serie de extractos:

-"Durante todo el periodo de cuatro años que vivimos en India, ni la Sociedad Teosófica, ni sus fundadores, ni nuestra revista tuvieron nada que ver con política. Muchos imperios pueden haberse derrumbado y vuelto a surgir, pero aún así, nuestra revista y nosotros mismos no nos hubiéramos dado cuenta de la catástrofe, ya que toda nuestra íntegra atención estaba dirigida a las Verdades Ocultas y a problemas metafísicos afines” (The Theosophist, vol. IV, n° 8, mayo de 1883).

-“Sintiendo un horror innato y bendito por todo lo que se conecte con ella [política], hemos evitado el tema de la manera más enérgica” (The Theosophist, vol. IV, n° 8, mayo de 1883).

-“La política no entra en el programa de la actividad de nuestra revista” (Lucifer, vol. II, n° 12, agosto de 1888).

-“Nunca he escrito en toda mi vida sobre política, de lo cual yo no sé nada. No tengo interés en las intrigas afines, y las considero como algo de lo más fastidioso y aburrido, el más falso de todos los sistemas en el código de la ética. Sinceramente, me dan pena esos diplomáticos que, siendo personas honorables, sin embargo están obligados a engañar durante toda su vida y deambular personificando una MENTIRA viviente” (Pall Mall Gazette, London, vol. XLIX, enero de 1889).

"Pregunta: ¿Cuándo considera que lo que se debe a la humanidad no es otorgado? 
Teósofo: Cuando se transgrede el derecho ajeno, aún mínimamente, a pesar de que el otro sea un individuo o una nación. Cuando no se muestra la misma justicia, bondad, consideración o piedad que queremos para nosotros. El sistema político presente se ha construido olvidándose de tales derechos y en la aserción más violenta del egoísmo nacional. Los franceses dicen 'como es el maestro, así es el hombre', y deberían agregar 'como es la política nacional, así es el ciudadano'". 

P.: ¿Toma alguna parte en política? 
T.: Como Sociedad Teosófica la evitamos con cuidado, porque tratar de concretar reformas políticas antes de haber efectuado una reforma en la naturaleza humana, es como poner vino nuevo en odres viejos. Cuando los seres humanos reconozcan en su fuero interior cuál es su deber real hacia todos sus semejantes, desaparecerá todo abuso de poder, toda ley injusta en la política nacional, basada en el egoísmo humano, social o político. Estúpido es el jardinero que trata de eliminar las plantas venenosas de su zacate, cortándolas sólo en la superficie, en lugar de arrancarlas de raíz. Nunca se podrá alcanzar una reforma política duradera si una nación es gobernada por los mismos individuos egoístas como acontecía en el pasado" ("La Clave de la Teosofía", p. 231, edición española).

-"Pregunta: (...) Cada reformador social tiene su panacea, y cada uno cree que la suya es la única capaz de mejorar y salvar a la humanidad. 

Teósofo: Exactamente, y esta es la razón por la cual se ha realizado un trabajo social tan poco satisfactorio. La mayoría de estas panaceas carecen realmente de principios guía y, ciertamente, no hay un sólo principio que las conecte todas. Así se desperdicia tiempo y energía valiosos, ya que los seres humanos, en lugar de cooperar, hacen todo para crear fricción mutua [saludos a los "inteligentes" odiosos en RR.SS.] y, a menudo, tememos que es por fama y recompensa, más que para la 'gran causa' que profesan tener en su corazón y que debiera ser suprema en sus vidas.


P.: Entonces, ¿cómo deberían aplicarse los principios teosóficos a fin de promover la cooperación, y llevando a cabo esfuerzos reales con tal de mejorar la sociedad? 

T.: Déjeme recordarle, brevemente, cuáles son estos principios: 1. Unidad y Causalidad universales. 2. Solidaridad Humana. 3. Ley de Karma. 4. Reencarnación. Estos son los cuatro eslabones de la cadena dorada que debiera enlazar a la humanidad en una familia o Hermandad universal. 

P.: ¿Cómo? 
T.: En el estado presente de la sociedad, especialmente los países 'civilizados', encaramos constantemente el hecho de que un copioso número de personas sufre a causa de miseria, pobreza y enfermedad. Sus condiciones físicas son desoladoras y, a menudo, sus facultades mentales y espirituales están casi dormidas. De otro lado, muchos individuos que se encuentran en el extremo opuesto de la escala social viven con indiferencia desconsiderada, lujo material y complacencia egoísta. Ninguna de estas formas de existencia se debe a la pura casualidad; ambas son efectos de las condiciones que circundan a quienes están sujetos a ellas. Y el descuido del deber social por un lado tiene un nexo muy cercano con el desarrollo atrofiado y detenido por otro. En sociología, como en las demás ramas de toda ciencia verdadera, la ley de causalidad universal sigue vigente. Sin embargo, dicha causalidad implica -como resultado lógico- esa solidaridad humana sobre la cual la Teosofía insiste tan enfáticamente. Si la acción de una persona repercute sobre las vidas de todos -y esta es la verdadera idea científica-, entonces sólo cuando todos los individuos se hayan hermanado y practicando a diario la hermandad genuina, podremos alcanzar una verdadera solidaridad que yace en la raíz de la elevación de nuestra especie. Esta acción e interacción (...) en la cual cada uno vive para todos y todos para uno, es uno de los principios teosóficos fundamentales, y cada teósofo debería comprometerse no sólo a enseñarlo, sino a llevarlo a la práctica en su vida personal" ("La Clave de la Teosofía", p. 233-234).

-"Como teósofos, no creemos en dar dinero (si lo tuviéramos) por medio de manos ajenas u organizaciones. Creemos en dar al dinero un poder y una eficacia centuplicados por medio de nuestro contacto y simpatía personales para quienes lo necesiten (...) ¿Dónde está la gratitud que vuestros 'millones de libras esterlinas' debieran haber suscitado (...)? ¿Acaso se muestra en el odio que el pobre (...) siente por los ricos? ¿En el crecimiento de la anarquía y el desorden? ¿O por estos millares de jovencitas desafortunadas que trabajan en un sistema que las explota sin pagarles, induciéndolas cada día a irse a la calle para sobrevivir? ¿Acaso los ancianos y las ancianas desamparados quedan agradecidos a las fábricas, o los pobres a las habitaciones venenosas e insalubres donde pueden concebir nuevas generaciones de niños enfermos, escrofulosos y raquíticos, sólo para engordar el bolsillo de los dueños de las habitaciones, los Shylocks insaciables? Por lo tanto, cada moneda de todos estos 'millones' contribuidos por personas buenas y que quisieran ser caritativas cae como una calamidad ardiente, en lugar de una bendición, sobre los pobres a los cuales debiera aliviar. Nosotros lo llamamos engendrar Karma nacional, y sus resultados serán terribles cuando haya que rendir cuentas" ("La Clave de la Teosofía", p. 243-245).

-"¿Cuál es el real objetivo de la educación moderna? ¿Es el cultivo y el desarrollo de la mente en una dirección justa? ¿Enseñar a los pobres y desheredados a llevar con fuerza la carga de la vida (que el Karma les proporciona), fortificando su voluntad? ¿Inculcarles el amor al prójimo y el sentimiento de interdependencia y hermandad mutuas, disciplinando y formando así el carácter para la vida práctica? Ni un poco de todo esto. Sin embargo, estos son, innegablemente, los objetivos de toda educación verdadera. Nadie lo niega; todos sus instructores educativos lo admiten, hablando muy enfáticamente al respecto. ¿Cuál es el resultado práctico de su acción? Todo joven, o más aún, cada uno de la generación más joven de maestros escolares le contestarán 'el objetivo de la educación moderna consiste en pasar los exámenes', un sistema que no induce a desarrollar una justa emulación, sino que engendra y alimenta celos, envidia y casi el odio mutuo entre los jóvenes, entrenándoles para una vida de egoísmo feroz y lucha por honores y ganancias en lugar de sentimientos bondadosos" ("La Clave de la Teosofía", p. 265-266).


-"Ahora bien, vuestros sistemas modernos, desde el primero al último, se basan en las llamadas revelaciones científicas, 'la lucha por la existencia y la supervivencia del más apto' [darwinismo social]. A todo ser humano, desde su infancia, se le inculca esto valiéndose de ejemplo y experiencia prácticos y también de enseñanza directa hasta que es imposible erradicar de su mente la idea de que este 'ser' inferior, personal y animal es la 'quintaesencia de la vida'. He aquí la gran fuente de sufrimiento, el crimen y el egoísmo cruel que tanto usted como yo admitimos. El egoísmo, como hemos repetido muchas veces, es la maldición de la humanidad y el padre prolífico de todos los males y los crímenes en esta vida. Y vuestras escuelas son el semillero de tal egoísmo" ("La Clave de la Teosofía", p. 266-267).

-"El objeto de esta rama de educación es el dinero, lo máximo del siglo (...) Por lo tanto, las energías producidas por las moléculas cerebrales de sus adherentes se concentran todas en un punto y, hasta cierto grado, son un un ejército organizado de intelectos educados y especulativos de la minoría de los hombres, entrenados en contra de las masas ignorantes y sencillas, cuyo destino es que sus hermanos intelectualmente más fuertes las vampiricen, exploten y sacrifiquen. Tal educación no sólo es antiteosófica, sino simplemente ANTICRISTIANA. Entonces, el resultado directo de esta rama educativa es una inundación del mercado de máquinas para hacer dinero, con hombres crueles, animales y egoístas, cuyo entrenamiento específico es el de rapiñar a sus compañeros, tomando ventaja de la ignorancia de sus hermanos más débiles" ("La Clave de la Teosofía", p. 267-268). 


De la revista "Theosophical Movement", octubre de 2012

Pregunta: ¿La Teosofía apoya el socialismo?
Respuesta: Podríamos responder con otra pregunta: "¿Qué tipo de socialismo?" Ha habido muchas variedades de ese sistema, desde el bolchevismo en Rusia hasta la propuesta de Gandhi. El socialismo, como se entiende generalmente, es un sistema económico caracterizado por la propiedad social de los medios de producción y la gestión cooperativa en la economía, y al mismo tiempo una filosofía política que defiende tal sistema. G.D. Cole, famoso socialista durante los años '30, escribió "The Inner Life of Socialism" y lo definió como "no un sistema" sino "más bien una forma de vivir en relación con otros, sin los cuales y al menos como ideal, me resultaría imposible estar en paz conmigo mismo”. 

La Teosofía no sostiene que todas las personas nacen iguales, ni que todas ellas aquí y ahora puedan ser iguales por un estatuto legal. La Sabiduría Perenne enseña que cada alma humana debe esforzarse para mejorar las condiciones circundantes, y así la Teosofía bien puede definirse como “filosofía del esfuerzo”, ya que su doctrina fundamental es que cada alma humana progresa por su empeño autoinducido y por lo tanto todas ellas deben seguir la religión de la autosuficiencia y responsabilidad. También la Teosofía sostiene que el hombre es más que su cuerpo; es un alma o Inteligencia consciente de sí mismo, y tiene una mente y un cuerpo.

El artículo publicado en la revista Theosophy para noviembre de 1922, titulado "The Higher Socialism", nos hace conscientes de que el socialismo superior no sólo se interesa por la distribución equitativa de la riqueza, sino que se basa en leyes morales y espirituales en lugar de normas económicas y políticas. No se esfuerza por nivelar todo al derribar a aquéllos que están en los peldaños superiores de la escalera del progreso, sino que se centra por elevar a todos a un nivel de sociedad tan alto como el más encumbrado entre nosotros. El socialismo superior se basa en la ley de fraternidad universal; no podemos hacer que todas las personas sean iguales en mente y cuerpo, pero sí que todos los individuos sean iguales al darles la oportunidad de progresar como almas. Creemos en una especie de Socialismo Espiritual que respeta la ley fundamental del amor contra el odio, y que no funciona de acuerdo con los principios de derechos humanos, sino sobre la base de los deberes. Creemos en el internacionalismo que traerá paz y armonía a las diversas clases en todos los países del mundo, brindando oportunidades para todos. El artículo continúa explicando que el socialismo superior se ocupa de la pobreza en muchas clases y está a favor de eliminar la marginalidad no sólo del dinero, sino también de la mente y la moral. La máxima del socialista que señala "desde cada quien según su capacidad y para todos según sus necesidades" no se aplica únicamente a los que trabajan con sus manos, sino también a los que laboran con la cabeza y el corazón, porque el hombre no vive sólamente de pan.

La superación personal mediante la disciplina de muchos individuos en una sóla comunidad puede engendrar un Orden Social que apunta a erradicar la avaricia y el espíritu de competencia [inherentes al materialismo ideológico que permea de cinismo, imbecilidad, sentimentalismo y manipulación a la (extrema) izquierda/(extrema) derecha]; también el cultivo del amor y el espíritu de servicio. Tal tendencia buscaría crear tal riqueza que alegraría las mentes y el carácter de otros, y además semejante Orden entre los componentes de una sóla comunidad o país se expandiría y rodearía otras razas y tierras.

Por último, la Hermandad de las Almas atrae nuestra atención a la igualdad en la característica esencial humana que subyace en las diferencias de la naturaleza manifestada. En el ámbito de la diferenciación comprobamos que en el mundo económico todos los hombres nunca pueden ser iguales: siempre habrá unos ricos y otros pobres; algunos sabios y otros menos; unos buenos y otros malos; algunos que nacen genios creativos y otros con discapacidad congénita. "Pero cuando adoptamos una visión completa sobre el mundo de la manifestación en que saltan a la vista innumerables diferencias, y cuando apreciamos estas distinciones a la luz de la Sabiduría Espiritual, encontramos que existe igualdad porque todos los hombres son ricos y pobres al mismo tiempo, puesto que algunos son prósperos en alguna parte de su universo mientras que son menesterosos en otros. El Socialismo Superior intenta manifestar el poder de esta Hermandad Espiritual donde cada hombre aparentemente es diferente del otro y, sin embargo ambos son idénticamente iguales a todos” (Theosophy, noviembre de 1922).

[N. del T.: Para demostrar la causa metafísica en los avances del alma humana, dejo estos enlaces de noticias sobre niños/as prodigio:


¿Se deben sus genialidades sólo al estrato social donde nacieron? ¿Es siempre un obstáculo si algunos provienen de familias humildes? ¿Existen vínculos "inamovibles" entre el subdesarrollo educacional de un país y estos casos excepcionales? Ahí queda la tarea para los ateos/nihilistas de mala cepa y cretinos fóbicos a la ética].     

La opinión de Gandhi sobre la igualdad socialista es: “Socialismo es una palabra hermosa (!) y, por lo que sé, en éste todos los miembros de la sociedad son iguales, nadie por debajo y nadie por encima. En el cuerpo individual, la cabeza no es más alta sólo por ser la parte superior del cuerpo, ni las plantas de los pies son menos importantes por tocar el suelo. Incluso cuando los miembros del cuerpo individual son iguales, también lo son los miembros de la sociedad, y esto es el socialismo. En él, príncipe y campesino, ricos y pobres, empleadores y trabajadores están todos en el mismo nivel. En términos de religión no existe dualidad en el socialismo, siendo así toda la unidad; pero al mirar a la sociedad en todo el mundo, no existe más que dualidad o pluralidad. La cohesión brilla por su ausencia. En mi concepción hay perfecta unidad en la pluralidad de diseños”.

[(!) Nota del traductor/administrador: tomando en cuenta el "respetable ideario en boga" y las reacciones vulgares de muchísima gente politizada, la elección del concepto "socialismo" fue pésima para este caso y sería más exacto, PRUDENTE y NEUTRAL hablar de fraternalismo meritocrático, pues aunque el primero de ellos se describe aquí desde la visión teosófica, inmediata y tácitamente rememora tanto el sistema homónimo como sus opuestos en la derecha, ambos caracterizados por la inmoralidad, el utilitarismo de valores éticos y la negación arlequinesca de nociones espirituales. Como se aclara en otros artículos de este blog, dependerá de cada lector/a en qué manera asimila esta información y cómo se las arregla con su consciencia... una palabra ignorada por MILLONES.

Es una VERGÜENZA MUNDIAL que haya bipolares crónicos y llenos de inquina disimulada en el ámbito espiritual que se dedican a la necrofilia ideológica, tratando de "rescatar" o incluso "renovar" la fachada de mentulosofías rancias y apestosas, a las cuales hacen pasar por "aceptables", y haciendo el papel de hazmerreír para quienes en su HONRADEZ son capaces de ver más allá de imposiciones duopolistas, y despreciar a sus matones infranormales autoproclamados "anarquistas"].

[Actualización/abril 2024: en 1922 el teósofo Bahman Wadia planteó otra interesante perspectiva política -aunque de muy largo plazo- que rompería por completo con las divisiones modernas, y que puede conocerse más en este vínculo].


De la revista "Theosophical Movement", junio 2009

En una reciente elección del Lok Sabha en India, la indiferencia de la población fue evidente ya que muy pocas personas se presentaron para votar. Quienes viven en países democráticos deben darse cuenta de que votar es un derecho y también un deber; de hecho, es una responsabilidad espiritual. El motivo por el cual la mayoría de las personas que son elegibles para votar se abstiene de hacerlo es porque piensa que expresar su opinión emitiendo un sufragio no hará ninguna diferencia en absoluto. 

Narayani Ganesh escribe que hemos adquirido esta actitud derrotista debido al sistema político corrupto, pero cada voto que emitimos es un símbolo de fe y esperanza que depositamos en un candidato, que creemos podría marcar una diferencia positiva en la sociedad. Por su parte, Corinne McLaughlin, del Centro de Liderazgo Visionario en EE.UU., observa que el derecho y la responsabilidad de votar son importantes si usted se preocupa por la vida de otros seres humanos. Ella dice que vuestro voto podría ayudar a decidir la política sobre terrorismo, guerra, salud, educación, cambio climático y muchos otros temas que afectan la vida de otros. Abstenerse voluntariamente de emitir votos no debe interpretarse como "adoptar un alejamiento de la política (sucia)", sino significa que está permitiendo que el proceso político tenga lugar sin su participación, ya que se restringe de ejercer su elección.

En una democracia, el proceso electoral debe tener provisión para que las personas expresen su descontento con ninguno de los candidatos que disputan frente a sus electores, y así el votante debe tener la facultad de rechazar a todos los pretendientes al elegir la opción "ninguna de las anteriores". Esta forma de voto negativo es una acción positiva que puede obligar a los partidos políticos a despertar y mejorar la calidad de los postulantes que compiten en la elección. Si no actuamos de manera informada y desapegada, podríamos alterar el equilibrio e inclinarlo hacia la anarquía total. "La indecisión -o lo que es peor, la indiferencia- va en contra de los principios de todas las enseñanzas espirituales que abogan por la acción individual y colectiva para el bien común (…) Una persona espiritual encontrará una manera de enraizarse en la espiritualidad y cumplir sus responsabilidades mundanas sin que una interfiera con las otras” (Narayani Ganesh, Sunday Times of India, 3 de mayo de 2009).

Si rastreamos la historia, encontramos que especialmente en los países occidentales y durante mucho tiempo la Iglesia y el Estado se consideraban como dos grandes autoridades. Entre ambas, la Iglesia tenía dominio supremo porque el monarca no gobernaba como él quería, sino que era controlado por el clero. Pero luego la autoridad eclesiástica y los sacerdotes fueron desafiados por la pretensión de libertad de conciencia, y el individuo fue reconocido como la verdadera base de un imperio. Así, luego de una larga lucha surgió la forma democrática de dirigencia. La democracia se define como el "gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo", y de esta forma la votación es una herramienta poderosa a través de la cual se puede lograr el cambio requerido, incluida la lucha contra la corrupción en el sistema político y electoral. 

Cuando nos abstenemos de sufragar, estamos diciendo que cualquier tipo de gobierno es aceptable para nosotros y entonces no tenemos derecho a criticar y culpar a la corrupción en la política. El profesor C. Lewis señala en su libro “Studies in Words” que la palabra “franquicia” era sinónimo de “ciudadanía”, pero luego implicaba "poder de voto", algo que es esencial para que una persona se convierta en un ciudadano con pleno derecho. Cuando encontramos algo malo, no tenemos que esperar a que otros solucionen el error, y Henry Thoreau en su ensayo "Desobediencia Civil" expresa que "votar" sólo significa que estamos expresando débilmente el deseo de que prevalezca el derecho, mientras que la democracia representa la fuerza de la gente para expresar su voluntad en acción. ¿Cómo puede una persona estar satisfecha simplemente con una opinión? Thoreau argumenta que si tu vecino te engaña con un dólar, tomarías medidas para recuperar la cantidad total y velar por que nunca más te engañen, y de esta forma un buen ciudadano no debe tener obediencia pasiva. Cuando nos abstenemos de votar, es un acto de omisión.


"Adeptos y política" (https://blavatskytheosophy.com/adepts-and-politics/)-Extracto del escrito homónimo por H.P. Blavatsky

"En este sentido, ni los Mahatmas tibetanos ni los Maestros hindúes modernos jamás se inmiscuyen en política, aunque pueden ejercer su influencia sobre más de una cuestión trascendental en la historia de una nación, especialmente su país natal. Si algún Adepto incidió en Washington o provocó la gran Revolución Americana, en cualquier caso no fueron Mahatmas tibetanos porque éstos nunca han mostrado mucha simpatía con los Phelings de cualquier raza occidental, excepto como parte de la Humanidad en general. Sin embargo, es tan cierto (…) que varios y así llamados 'hermanos rosacruces' jugaron un rol prominente en la lucha estadounidense por la independencia, como también en la Revolución Francesa durante todo el siglo pasado. Tenemos documentos a tal efecto y las pruebas de ello están en nuestro poder; pero estos rosacruces eran europeos y colonos estadounidenses que actuaron de manera bastante independiente de los iniciados indios o tibetanos (...)”. 

“Sin embargo, es nuestra firme convicción basada en evidencia histórica e inferencias directas de muchas de las Mémoires de aquellos días que la Revolución Francesa se debe a un Adepto. El Conde St. Germain es ese misterioso individuo, ahora convenientemente clasificado con otros 'charlatanes históricos' (es decir, grandes hombres cuyos conocimientos y poderes ocultos influenciaban sobre la mayoría ignorante) quien provocó el estallido justo entre los pobres y puso fin a la tiranía egoísta de los Reyes franceses, los 'elegidos y ungidos del Señor'. Y también sabemos que entre los carbonari -precursores y pioneros de Garibaldi- hubo más de un masón versado en ciencias ocultas y rosacrucismo”.

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“El teósofo no puede ver ninguna posibilidad de cambio en los abusos existentes, la política o las relaciones sociales, a menos que el plan de reforma sea uno que surja de una religión verdadera, y no cree que cualquiera de las religiones predominantes en Occidente sea verdadera o adecuada. No van a la raíz del mal que causa el dolor y la tristeza que exigen reforma o alivio. Y en su opinión, la Teosofía -esencia o virtud concentrada de toda religión- es lo único que tiene poder para ofrecer y efectuar la cura.

Ninguno de los intentos actuales de reforma tendrá éxito mientras estén desprovistos de la verdadera doctrina en cuanto al individuo, su naturaleza y destino, y respetando el Universo, su origen y curso futuro. Cada uno de esos intentos deja al ser humano donde se encuentra, descuidando las lecciones que se extraen de los ciclos en su revolución incesante. Mientras se hagan esfuerzos para mejorar su mera condición física, el motor real -hombre interior- se queda sin guía, y por lo tanto es seguro producir los mismos males que están diseñados para ser destruidos, no importa cuán bueno sea el sistema.

A cada cambio, una vez más el ser humano procede a viciar el efecto de cualquier nuevo régimen por los mismos defectos de la naturaleza humana que no pueden ser alcanzados por la legislación, los credos dogmáticos y los infiernos imposibles, porque están más allá del alcance de todo, excepto el poder de su propio pensamiento. Ya sea que se trate del nacionalismo, socialismo, liberalismo, conservadurismo, comunismo o anarquismo, todos y cada uno de ellos son ineficaces al final" (William Judge, "Religion and Reform From a Theosophical Viewpoint", Theosophical Articles, vol. 1, p. 68).