24 de septiembre de 2022

"Azar" e incertidumbre


("The Theosophical Movement", mayo de 2012).

Algunas personas creen en leyes fijas que gobiernan el Universo, pero impuestas y enmarcadas por un "Dios personal". Hay muchos eventos en el curso de la existencia que no podemos explicar y luego les atribuimos la "suerte" como su "causa". No pocos cristianos dan cuenta de ese "carácter fortuito" como el ejercicio consciente de la "voluntad de Dios" para "el bien de sus criaturas", y suelen emplear una instancia para apoyar esta tesis. Cierto individuo duerme en una habitación, y como siempre mantiene una linterna y un palo a su alcance inmediato. Se despierta en medio de la noche, enciende la linterna y salta de su cama empuñando el bastón, y ve una serpiente justo sobre la litera; en ese momento, el reptil cae al suelo y el sujeto lo aísla con el palo. De este modo, la historia se considera un "fenómeno extraordinario" que indica "la mano protectora de Dios", y la persona que narra este incidente cuestiona la veracidad sobre leyes fijas de la naturaleza o de tipo universal, pero estas brechas llamadas "accidentes" deben superarse antes que aceptemos la teoría de un "Dios impersonal".

Helena Blavatsky comenta que, si bien la historia previa ocurrió en India -un país plagado de serpientes- y entendiendo que hay quienes despiertan inconscientemente y al menor ruido, no hay nada inusual en ese contexto y es absurdo decir que fue "resultado de la voluntad del Dios" cristiano. En vez de actuar como "guardaespaldas" para todo hombre, mujer o niño, ella argumenta que este Dios podría haber mantenido alejada a la serpiente por un simple ejercicio de su voluntad, ¡o mejor aún no haber creado ofidios en absoluto!

Del mismo modo, en la edición de febrero de 1884 para The Theosophist el doctor C.W. Rohner contribuyó con algunos datos interesantes y buscando explicaciones sobre casos de personas que resultaron ilesas al caer de trenes en movimiento rápido, o experimentaron otros escapes "milagrosos" de peligros inminentes. H.P.B. menciona que algunos pueden considerar estos eventos como "casualidades" o "milagros", al tiempo que otros los achacan a la injerencia de "espíritus protectores" o simplemente como "Divina Providencia". ¿Debemos creer entonces que los particulares así rescatados eran "unidades importantes de la humanidad", y los miles que mueren en desastres naturales o antropogénicos fueron "inútiles", sin ninguna "mano espiritual" que los amparase?

Blavatsky narra otras dos instancias de evasiones "casuales" o "portentosas". Dos perros que se perseguían locamente cayeron desde la terraza de un domicilio a casi 20 metros de altura, y resultaron ilesos a excepción de su rigidez en las extremidades. También una cría de ardilla salió de su escondite y un cuervo voraz se abalanzó sobre ella atrapándola por pocos segundos; entonces y como si se le hubiera ocurrido un pensamiento, el ave la liberó volando perezosamente, dando a la ardilla madre el tiempo suficiente para rescatar a su pequeño. Blavatsky pregunta: "¿Tenían estos perros y ardillas también 'espíritus guardianes' para defenderlos, o era debido a mera casualidad?" En consecuencia, sólo las Leyes de Karma pueden explicar tales acontecimientos.

La Mensajera de los Mahtamas sostuvo que indudablemente la "suerte" es imposible. No existe "casualidad" en la Naturaleza, donde todo está coordinado y relacionado matemática y mutuamente en sus unidades. "Coleridge dice que 'el azar no es más que el seudónimo de Dios (o Naturaleza) para aquellos casos particulares que Él no elige suscribir abiertamente con Su manual de señales'. Sustitúyase la palabra 'Dios' por 'Karma' y se convertirá en un axioma oriental" (D.S., I, 653). En otras palabras, podríamos decir que todo sucede bajo esta Ley, pero intentamos aclarar como "azarosos" ciertos eventos por los cuales no podemos descubrir alguna causa obvia. Por ejemplo, ¿por qué algunos niños nacen ciegos, cojos o padecen enfermedades congénitas? ¿Por qué sufre un buen ciudadano aún cuando se esfuerza por hacer el bien, como si su bondad le estuviera dando malos resultados? ¿Es verdaderamente casualidad? La respuesta, en todos esos contextos, es que experimentan repercusiones por causas originadas en una o más vidas pretéritas.

Y nuestro Universo, ¿también apareció por pura "suerte"? Esta palabra implica además "aleatoriedad" y "ausencia de plan, diseño o patrón". La teoría contemporánea del "Diseño Inteligente" es el resurgimiento de un concepto elaborado por el filósofo británico William Paley en 1802: a diferencia de la piedra, un reloj aparece hecho a propósito y no funcionaría sin su combinación precisa de partes; por ende, se concluye que "el reloj debe tener un fabricante". Paley también defendió que, en líneas similares, la complejidad de ciertas estructuras biológicas implica un diseño. La respuesta de Darwin a la idea del párroco era que la selección natural podría crear una "apariencia de diseño" y postuló la existencia de una serie de fuerzas naturales trabajando a ciegas, sin objetivo ni plan previos. En su artículo "What is Vague, Theosophy or Science?", William Judge describe esto como una teoría descabellada y fantasiosa, pues no hay una sóla prueba en la vida presente -y en ninguno de los reinos inferiores- relacionada a "fuerzas ciegas" que laboran sin finalidad y terminan produciendo un diseño hermoso, incluso visible en la forma más diminuta. Si hemos de hacer caso al darwinismo, entonces podríamos asegurar que si dejamos a un grupo de simios con una máquina de escribir, en un tiempo suficientemente largo producirían una novela comparable a la obra de Shakespeare. Por contraste, el panorama evolutivo presentado por la Teosofía admite tanto inteligencia como diseño. Todo el Kosmos se guía, controla y anima por una interminable serie jerárquica de seres conscientes o Poderes Divinos que actúan como mediadores de las Leyes Kármicas y Cósmicas, representando así "entidades inteligentes que calibran y rigen la evolución".

Todo en el Universo está gobernado por Karma y observamos su despliegue en cada sector de la naturaleza. En el plano físico, se comprueba que cuando sembramos maíz aparece el mismo tipo vegetal, y no fresas ni mangos. Si comemos alimentos en mal estado sufrimos indigestión, y en el ámbito psíquico ver películas obscenas o consumir libros-basura deja impresiones en nuestra mente, que reaparecen cuando no estamos vigilantes y perdemos equilibrio. ¿Por qué entonces no debería haber normas supremas o cíclicas que gobiernan todo el Kosmos y lo que éste contiene? El término "ciclo" significa el retorno de lo que antes fue, y por esto se le denomina "reloj del Karma". Un universo nace y desaparece periódicamente, y dentro de él hay etapas mayores o menores como las estaciones anuales, las siete Yugas, nacimiento-muerte, etc.

Otras alternativas al "azar" son la "elección" o el "libre albedrío". Según el concepto teológico del determinismo, todo en el Universo sucede de una manera particular, al ser la creación de un "Dios" todopoderoso y omnisciente. Las variantes modernas de esa idea apuntan a que las acciones humanas están circunscritas por el entorno social, económico o familiar de los individuos, pero si pensamos en alguien que roba por hambre, ¿en realidad debe hacerlo? Sabemos que no toda persona delinque por hallarse en esa condición, y tal vez comete robo porque le han enseñado que es permisible. Y por esa educación incorrecta, ¿está obligada a hurtar cada vez que siente hambre? La elección es siempre nuestra.

El concepto de "incertidumbre" está muy relacionado con el "azar". La mayoría de la gente vive de manera programada, esperando seguir la misma rutina diaria y que ojalá sea "inmutable"; sin embargo, nos despertamos bruscamente cuando la incertidumbre existencial sacude nuestros supuestos en un momento u otro. Por ejemplo, sobre la repentina muerte de alguien se suele decir “le conocí sólo ayer, estaba sano y salvo, y no esperé que jamás le volvería a ver". Tras estar felizmente casados por 10 ó 20 años, muchos matrimonios -e incluso hijos- sufren el inesperado trauma del divorcio. Sabemos igualmente que sólo con un terremoto u otra catástrofe la vida de ricos y famosos puede reducirse a la indigencia absoluta y mayores dificultades. Un joven inteligente y prometedor consume alcohol y drogas y termina convirtiéndose en criminal. Y así podríamos seguir mencionando otras formas de incertidumbre, que no se deben a "pura casualidad". Cuando hay reveses fulminantes de riqueza o cambios para mejor -ya sea en circunstancias o carácter- pueden comprenderse sobre la base del Karma, demostrando que la persona ha llegado a un punto donde se agotan todas las causas previas, y comienza a precipitarse karma "nuevo" o que permanece "almacenado".

El famoso ingeniero De Lesseps se mantuvo en la gloria durante muchos años luego de planificar y construir el Canal de Suez, pero súbitamente se vio en desprestigio y vergüenza por el escándalo relativo al Canal de Panamá; asimismo Napoleón I llegó al pináculo de la fama y terminó en exilio y desgracia. Cuando finaliza un tipo de karma, comienza a operar otra "carga por resolver", y mediante las incertidumbres vitales adquirimos paulatinamente la sabiduría de vivir un día a la vez, sin dar por sentado a personas o circunstancias y haciéndonos conscientes sobre la impermanencia de las cosas. Se sabe de una niña que inesperadamente perdió a su abuelo, y estaba tan conmocionada que se obsesionó con que todo se desarrollara según sus planes. Cuando su madre dormía, la joven llegaba al extremo de poner una mano cerca del rostro para asegurarse de que respiraba. Pronto se percató de la inutilidad de controlar tantos aspectos en su vida, abandonando sus miedos para dejar espacio a lo imprevisible y no siguió aferrándose a una "apariencia de certeza". De igual modo, los padres que han perdido hijos a una edad temprana tienden a ser extremadamente protectores con la descendencia que sobrevive.

Es posible que no se ejecuten nuestros mejores planes, e incluso si son viables no obtengamos los frutos deseados; por ello, William Judge escribió: "Un ocultista nunca abraza un proyecto efímero en particular. Entonces, no fijéis vuestra mente en ningún plan concreto. Sólo esperad. Todo le llega a quien aguarda de la manera correcta". Buda, el psicólogo más grande de todos los tiempos, comentó: "Es una necedad pensar para sí: 'Aquí pasaré el monzón; allí habitaré en invierno y verano'. Quien así cavila no pondera los obstáculos de la existencia”. Los monjes budistas sobreviven de acuerdo con la comida que otros depositan en sus recipientes y mendigando por un número fijo de casas, alimentándose sólo con lo disponible y sin preocuparse por el sabor. El día que no reciben donaciones se preparan para continuar su rutina sin comer. Por otro lado, un individuo común puede adoptar medidas para asegurar su futuro hasta cierto punto e invirtiendo correctamente en oro, acciones, bonos o propiedades.

Judge explicó que bajo la ley kármica de funcionamiento infalible, impersonal e imparcial, "el océano de la vida nos moja los pies y vuelve a retraerse, con todo aquello que nos cuesta perder y es desagradable recibir; sin embargo, todo eso pertenece a la vida y proviene del Ser Superior". En lugar de mantener a raya la incertidumbre por completo, a través de planificación y maniobras reflexivas podemos cultivar "apego desinteresado" y si nos disponemos a "sufrir o disfrutar lo que el Ser Superior tiene reservado para cada quien, por medio de disciplina y experiencia"; así, es inútil preguntarse "¿cómo puedo estar seguro de esto?" en alguna situación. La mitología hindú relata que Hiranyakashipu, padre de Prahalada, era un rey daitya y la bendición que obtuvo de Brahma -como resultado de grandes austeridades- fue que no moriría por obra de animales u hombres comunes; tampoco de día ni durante la noche, ni con armas, o estando dentro o fuera de casa, etc. Así, pensaba que se había hecho invulnerable, pero Vishnu, en apariencia de mitad hombre y mitad león, emergió de una columnata para tomar al rey por los muslos con sus dientes, y le partió por la mitad cuando estaba en el umbral de la puerta al momento del crepúsculo.

Abrazar la incertidumbre es tener plena esperanza en la Ley. Significa entregarse por completo a lo que depara, sabiendo que es necesario para nuestro crecimiento o experiencia, y por lo tanto implica aspectos que Manas (Ego Superior reencarnante) desea y exige. En su libro A New Earth, Eckhart Tolle sostiene: “Si la incertidumbre es inaceptable para usted, se convierte en miedo; pero si se torna perfectamente aceptable, puede adquirirse mayor vitalidad, estado de alerta y capacidad creativa".