19 de marzo de 2022

Sobre la autoría del "Glosario Teosófico"


Durante las últimas décadas, en varias oportunidades se ha planteado un problema en algunas partes del mundo teosófico con respecto a si el libro titulado “Theosophical Glossary” debe considerarse como el trabajo de H.P. Blavatsky.

Es bien sabido que H.P.B. estuvo trabajando en dicho Glosario hasta el momento de su muerte en mayo de 1891 y que falleció antes que la obra se completara o publicara.

En enero de 1892, el teósofo inglés G.R.S. Mead publicó la obra que lleva las palabras "Theosophical Glossary by H.P. Blavatsky" en la portada, y escribió en el prefacio: "El Glosario Teosófico labora bajo la desventaja de ser una obra casi totalmente póstuma, de la cual su autora sólo vio las primeras treinta y dos páginas como prueba. Esto es tanto más lamentable, ya que H.P.B. -como era su costumbre- estaba aumentando considerablemente su copia original, y sin duda habría ampliado el volumen mucho más allá de sus límites actuales, y por tanto ha arrojado luz sobre muchos términos oscuros que no están incluidos en el presente Glosario”.

Aparentemente, la primera oración ha sido mal entendida/interpretada por una serie de teósofos, algunos de los cuales han elegido leerlo como: "El Glosario Teosófico fue escrito casi en su totalidad por otros luego del fallecimiento de Blavatsky y ella misma sólo escribió las primeras treinta y dos páginas".

Pero obviamente esto no es lo que Mead trataba de señalar. La razón por la que fue "un trabajo póstumo casi en su totalidad" se debió a que sólo una pequeña parte de su contenido se había publicado mientras H.P.B. estaba viva, como en el Glosario de sesenta páginas que ella incluyó al final de la segunda edición para "La Clave de la Teosofía ", y en cuya última sección escribió: “Los lectores que requieran información más completa sobre cualquier término en particular deben consultar el GLOSARIO TEOSÓFICO ahora en preparación".

Y el aserto de que H.P.B. "únicamente vio las primeras treinta y dos páginas en prueba" no es lo mismo a decir que ella alguna vez sólo viera las primeras treinta y dos planas de un libro que tiene 389. Simplemente esto implica que nunca tuvo la oportunidad de volver a verificar todo lo escrito para confirmar que estaba listo para su publicación, y mucho menos completar el volumen en la medida en que originalmente lo había pensado.

Por lo tanto, el "Glosario Teosófico" no es en absoluto completo ni exhaustivo, aunque sí contiene muchas entradas para cada letra (desde la A hasta la Z) ni todas las definiciones son necesariamente exactas como habrían sido si H.P.B. hubiera vivido más tiempo y supervisado personalmente la publicación del trabajo, y éstos son hechos que ningún teósofo ha negado jamás.

Sin embargo, lo que sí negamos es la afirmación ridícula e infundada -hecha de buena fe, pero mediante mutilación de los hechos anteriores- que el libro "no debe tener el nombre de H.P. Blavatsky como su autor", "Helena Blavatsky no es su autora", "la autoría se atribuye erróneamente a Helena P. Blavatsky", que “su editor, G.R.S. Mead, utilizó incorrectamente el nombre de Helena P. Blavatsky" y la posterior referencia a la obra como "Glosario de Mead". Todas estas declaraciones aparecen en un nuevo artículo en línea de un teósofo que respetamos mucho para mencionarlo, cuyo trabajo y esfuerzos han sido implacables por la causa teosófica, y así esperamos que esto no sea malinterpretado como una crítica personal, o peor aún como un "ataque".

Hay una serie de teósofos que han adoptado este punto de vista u otros similares durante varios años, pero no hay una lógica clara detrás de esto. Dar a entender que "Mead fue el mismo responsable por la mayoría de las entradas del Glosario" es dar un salto gigantesco y absurdo a una conclusión evidentemente errónea a partir de las declaraciones y los hechos comprobados.

Un estudio cuidadoso y completo sobre los contenidos íntegros del "Glosario Teosófico" mostrará que muchas entradas se derivan de libros y artículos escritos y publicados por H.P.B. durante su vida y aquí se recopilan de forma tópica y alfabética para facilitar la referencia del estudiante; otras se reproducen en el Glosario incluido al final de "La Clave de la Teosofía", mientras que muchas otras definiciones no se pueden encontrar en la literatura teosófica, pero se profundiza tanto en temas esotéricos -y en el estilo y lenguaje tradicionales de H.P.B.- que su valor y autoría no pueden ser legítimamente cuestionados.

Por ejemplo, tomemos a este respecto las entradas para Triratna, Trisharana, Materializaciones, Manodhatu, Trailokya, Trikaya, Trimurti, Mesmer, Kamadhatu, Kamaloka, Kamarupa, Aryasangha, Yogacharya, Avalokiteswara y Aura. Hay ciertas afirmaciones, oraciones y "pistas" en esas entradas y muchas otras que son de gran valor para los estudiantes de H.P. Blavatsky; además, están dispersos por todo el volumen muchos puntos de vista intrigantes y medio ocultos sobre la naturaleza y las enseñanzas de la escuela esotérica Yogacharya de "Budismo puro" (ver el artículo “Alaya, el Alma Universal").

Si es el caso que existiera una serie de "errores" en el "Glosario Teosófico", la propia Blavatsky no puede ser culpada justificadamente por esto, ya que el prefacio de Mead deja perfectamente claro que falleció sin tener la oportunidad para revisar y -si fuera necesario- comprobar todo lo que ella escribió con tal de que estuviera preparado para su publicación. Sin embargo, siempre se debe tener en cuenta que a lo largo de los años varios teósofos y casi con alegría han "encontrado equívocos" en los escritos de H.P.B., sólo para que luego se descubriera que esos “inspectores de fallas” fueron también culpables de lo mismo y que Blavatsky estuvo en lo correcto todo el tiempo.

Una de esas personas fue Boris de Zirkoff, quien ciertamente fue uno de los primeros en dar a entender que la autoría del "Glosario Teosófico" no debe atribuirse a H.P.B.

El fallecido teósofo holandés Henk Spierenburg develó y declaró de forma impresa que Zirkoff había sido demasiado presuroso en algunas de sus "correcciones" y anotaciones sobre los escritos de Blavatsky en la serie "Collected Writings". Desafortunadamente, en el caso anterior el propio Spierenburg no sólo atribuyó errores a H.P.B. de manera prejuiciada, sino también a T. Subba Row, particularmente sobre el uso de ciertos términos sánscritos en los que el holandés parece haberse considerado de forma equivocada como "experto".

En consecuencia, sostenemos que es perfectamente correcto y exacto atribuir la autoría del "Glosario Teosófico" a H.P. Blavatsky, siempre que el lector tenga en cuenta que se publicó póstumamente y que Theosophy Company (rama de publicación en la Logia Unida de Teósofos) no sólo está dentro de sus derechos para imprimirlo y comercializarlo como tal, sino que también otorga un gran servicio a todos los estudiantes teosóficos.

Mead agrega en su Prefacio al volumen que “el Glosario Teosófico tiene como objetivo proporcionar información sobre las principales palabras en sánscrito, pahlaví, tibetano, pali, caldeo, persa, escandinavo, hebreo, griego, latín, el lenguaje cabalístico y gnóstico, y en general se utilizan términos ocultos en la literatura teosófica que se hallan principalmente en Isis Develada, Budismo Esotérico, La Doctrina Secreta, La Clave de la Teosofía, etc., y en las revistas mensuales The Theosophist, Lucifer y The Path, etc., junto con otras publicaciones de la Sociedad Teosófica”.

Sin duda la obra refiere a dichas fuentes y, a pesar de su incompletitud claramente señalada y errores leves ocasionales publicados sin haber pasado por revisión, sigue siendo de gran valor para todos los estudiantes de Teosofía y es muchísimo más confiable que muchas de las entradas contenidas en compendios publicados o preparados por G. de Purucker, como su "Occult Glossary", en el que una gran cantidad de términos se definen de acuerdo con su interpretación de las enseñanzas teosóficas, la que difiere en numerosos aspectos de la Doctrina que fue presentada al mundo por H.P. BlavatskyRespecto a dicho personaje, recomendamos el artículo ¿Conviene estudiar a G. de Purucker?"

Tristemente, el Movimiento Teosófico parece tener más que su justa proporción de pseudoeruditos y autoproclamados "expertos" e "historiadores", muchos de los cuales parecen considerar el ismo como un animal muerto para ser disecado, categorizado o clasificado de manera fría, analítica, académica e intelectual, si no cortado en pedazos. Si tomamos en cuenta que H.P.B. declaró no mucho antes de su muerte que la proclama incesante de su corazón era "ser teósofos y trabajar para la Teosofía", entonces es dudoso que esa actitud arrogante ya descrita sea lo que ella tenía en mente.

Es imposible estimar cuántos buscadores espirituales sinceros y aspirantes a teósofos se han alejado para siempre de la Doctrina luego de encontrarse con muchos foros en línea donde personas como las descritas pasan año tras otro repitiendo eternamente las mismas discusiones inútiles (como por ejemplo este "tema" del Glosario Teosófico), y por lo general tampoco de una manera particularmente educada o respetuosa.

A pesar de que la investigación académica e histórica sin duda tienen su lugar, quizá haríamos bien en recordar de qué tratan realmente la Teosofía y el Movimiento Teosófico y así se perderá menos tiempo y energía en cuestiones a la postre irrelevantes y se invertirá mejor en ayuda y servicio reales a la humanidad sufriente.

Lo que H.P.B. escribió en la Introducción a "La Doctrina Secreta" se puede aplicar a su trabajo en general, en el sentido de que "está escrito para la instrucción de los estudiantes de Ocultismo, y no para beneficio de los filólogos”.