8 de febrero de 2022

¿Quién escribió "La Doctrina Secreta"?


"La Doctrina Secreta" es la obra maestra de H.P. Blavatsky, y que representa EL libro de Teosofía. También puede ser útil el texto “Evolución humana en 'La Doctrina Secreta'", junto con otros de temática similar en este sitio.

El propósito de esta entrega es simplemente presentar una serie de declaraciones importantes de los Mahatmas -Maestros de Sabiduría- relacionadas con la verdadera autoría de ese libro que no fue meramente escrito por la propia H.P.B., ni tampoco inspirado o dictado por un chela del Maestro Koot-Hoomi conocido como Djwhal Khul, como han afirmado falsamente algunos individuos.

Djwhal Khul o D.K. era sólo un discípulo "de primer grado" según declararon Blavatsky y Damodar K. Mavalankar; por tanto, no fue un mahatma y ni siquiera tomó su primera iniciación hasta la década de 1880 (ver "Damodar and the Pioneers of the Theosophical Movement", p. 202 y "Cartas de H.P. Blavatsky a A.P. Sinnett", p. 12). No dictó ningún libro o escrito de H.P.B. ni de nadie más, lo cual sólo es una de las tantas mentiras de Alice Bailey, quien afirmó que “La Doctrina Secreta” había sido dictada a Blavatsky por aquél -y según Bailey también fue su propio inspirador- para luego poder “corregir” y “revisar” (o mejor dicho distorsionar, mutilar y suprimir) las enseñanzas de "La Doctrina Secreta" en sus propios libros, supuestamente bajo la autoridad del mismo Maestro.

El Mahatma K.H. certificó que "La Doctrina Secreta" fue compuesta por él y el Maestro Morya, junto con Blavatsky a quien denominaron "Agente Directo", "Hermano” y también "Upasika", concepto budista que significa “discípula", y como él dijo constituyó una "triple producción".

H.P. Blavatsky escribiendo "La Doctrina Secreta" en Londres.

Existen tres Cartas Mahatma relacionadas con la autoría de la obra que nos compete en esta ocasión y también una cuarta misiva, aunque en gran parte desconocida en la que se menciona brevemente.

Lo que citamos en primer lugar es de una correspondencia por el Maestro K.H. al coronel Henry Olcott, la cual repentinamente se materializó en el habitáculo de éste último mientras se hallaba a bordo de un barco que se dirigía a Londres durante el período en que se componía "La Doctrina Secreta". Esta importante carta se cita con mayor extensión al comienzo del artículo “La deslealtad de Olcott hacia H.P. Blavatsky", y tras mencionar una serie de aspectos sobre H.P.B., el Maestro dice:

“También he notado sus pensamientos sobre la 'Doctrina Secreta'. Puede estar seguro que lo que ella no anotó de trabajos científicos y otros, se lo hemos otorgado o sugerido. Cada noción errónea, corregida y explicada por ella a partir de las obras de otros teósofos, fue corregida por mí o bajo mis instrucciones. Es un trabajo más valioso que su predecesor, un epítome de verdades ocultas que lo convertirá en una fuente de información e instrucción para el estudiante serio durante los próximos años" ("Cartas de los Maestros de Sabiduría", primera serie, n° 19, p. 51).

Luego el teósofo alemán Hubbe Schleiden -quien se mostró escéptico de que “La Doctrina Secreta” estaba escrita o inspirada por los mismos Maestros- recibió una misiva de K.H. que incluía una acotación por M. en el otro lado de la página:

"Me pregunto si esta nota mía es digna de ocupar un lugar selecto con los documentos reproducidos, pues ¿a cuál de las peculiaridades en el estilo de escritura 'blavatskiano' se encontrará más parecida? La presente es simplemente para satisfacer al doctor [Schleiden] que 'cuanto más pruebas se dan, menos se cree'. Deje que siga mi consejo y no haga públicos estos dos documentos. Es por su propia satisfacción que el suscrito está feliz de asegurarle que cuando esté lista La Doctrina Secreta será la triple producción de M., Upasika y el servidor más humilde del doctor.- K.H.”

"Si esto puede ser de alguna utilidad o ayuda para el doctor Hubbe Schleiden, aunque lo dudo, el humilde faquir que suscribe más abajo certifica que la 'Doctrina Secreta' está dictada a Upasika en parte por mí y en parte por mi Hermano K.H.-M.” ("Cartas de los Maestros de Sabiduría", segunda serie, n° 69, p. 126-127).

En su artículo "Autorship of The Secret Doctrine", escrito y publicado en 1893 -dos años posteriores al fallecimiento de H.P.B.- William Q. Judge citó el mensaje anterior a Schleiden y escribió: 

“Un año posterior a esto y como surgieron ciertas dudas en las mentes de algunos, se envió otra carta por uno de los firmantes de lo anterior y señala lo que a continuación se transcribe. A medida que la profecía en ella se ha hecho realidad, ahora es el momento de publicarla para beneficio de aquéllos que saben algo de cómo tomar y entender tales cartas, pero para el lego todo será una tontería".


Esta "otra carta" a la que refería le fue enviada directamente y en el artículo citó la parte de K.H., pero evitó publicar lo que M. había escrito al final de la misiva en relación con Schleiden y quien en ese momento aún vivía. Parte de esta carta se muestra en la foto superior y el texto completo es el siguiente:

“El certificado expedido el año pasado aseverando que la Doctrina Secreta sería la producción triple de Upasika, M. y yo cuando terminara, era y es correcto, aunque algunos han dudado no sólo de los hechos comprobados en él, sino también de la autenticidad del mensaje que contenía. Copie esto y también guarde la réplica del certificado que mencionamos, pues los encontrará de utilidad el día que desee -como sucederá sin su solicitud- recibir el certificado original por parte de la misma persona a quien se entregó el documento con el fin de usted pueda copiarlo; y luego puede verificar actualmente la corrección de esta copia enviada por anticipado. Y puede ser conveniente indicar a quienes desean saber qué partes de la Doctrina Secreta fueron copiadas por la pluma de Upasika en sus páginas, aunque sin comillas, a partir de mi propio manuscrito y quizás de M., aunque éste es más difícil por la rareza de su conocida caligrafía y la mayor ignorancia sobre su estilo. Todo esto y más será necesario a medida que pase el tiempo, aunque respecto de ello usted está bien calificado para esperar-K.H.”

“El doctor estará en la misma rutina por muchos años. Prosiga y no tema nada, pues estoy a vuestro lado cuando menos lo espera. No, éste no es mi estilo personal, y que está en un idioma que no se puede comprender y sí, toda la era transcurre. No se especifican los detalles- M."

Esta otra fotografía es de un mensaje enviado por el Maestro M. a William Judge en 1892 o principios de 1893, e incluye la frase “como dije en la Doctrina Secreta...”, nuevamente indicando su papel directo en la creación de ese libro. Esta carta es posterior a la muerte de Blavatsky (1891), pero no existe información o registro disponibles de cómo Judge recibió ese documento, es decir, si llegó a través del correo postal, se materializó en su habitación o fue transmitido mediante otra persona.


El individuo llamado "Heliodore" y referido en la carta es un nombre que se otorgó a Annie Besant, quien en ese periodo todavía se encontraba en el camino correcto. De hecho, Besant terminó viajando a India por primera vez en 1893 como predijo este mensaje, y cayó bajo la influencia de los brahmanes ortodoxos que siempre se habían opuesto a H.P.B. y al Movimiento Teosófico aprovechando su orgullo y vanidad innatos, particularmente a través de G.N. Chakravarti. No es necesario que tratemos ese tema aquí, pues se aborda más detalladamente en otros artículos como “La deslealtad de Olcott a Blavatsky", "William Q. Judge sobre la 'nueva era' del ocultismo occidental” y “La última Carta Mahatma”.

“Los soldados valientes no necesitan órdenes ni ánimo constante. Sigue las líneas establecidas hace mucho tiempo y 'buscaremos los resultados'. Como dije en la Doctrina Secreta, Atma es Karma, por lo que si te hallas desapegado todas las resultantes que surjan de un trabajo sincero serán correctos. He hablado con Heliodore en Occidente y ella puede ir a India en el '93. Sé sabio y prudente, y no esperes nada porque esta es una época de oscuridad. Tú, Hijo mío, no puedes ser demasiado cuidadoso y debes estar precavido con la 'regla de hierro'. Debes plantar semillas; presta toda tu atención a eso y no fuerces el crecimiento. Sé siempre amable con los discípulos rebeldes a tu cuidado como nosotros lo somos contigo. Bendiciones, M."

Cuando H.P.B. comenzó a escribir "La Doctrina Secreta", vivía recluida en Europa y asistida en su mala salud por su amiga la condesa Wachtmeister. En su obra "Reminiscences of H.P. Blavatsky and The Secret Doctrine", Wachtmeister relata muchos fenómenos fascinantes y sorprendentes, además de los sucesos que ocurrieron a través de y en torno a H.P.B. durante esa etapa. Vale la pena leer el libro completo, pero citamos aquí algunos extractos:

“Hubo un suceso que me impresionó fuertemente con la convicción de que estaba siendo vigilada y atendida por guardianes invisibles y se repitió continuamente durante un largo período. Desde la primera noche que pasé en su habitación y hasta la víspera de nuestra partida de Wurzburg, escuché una serie de golpes intermitentes en la mesa junto a su cama; comenzaban a las diez cada noche y continuaban hasta las seis de la mañana a intervalos de diez minutos. Eran golpes agudos y claros, como nunca había escuchado en ningún otro momento. A veces sostenía un reloj en mi mano durante una hora y de un tirón, y siempre a intervalos de diez minutos el golpeteo se reanudaba con la mayor regularidad. Ya sea que H.P.B. estuviera despierta o dormida, no importaba en absoluto la ocurrencia del fenómeno ni su uniformidad.

Cuando pedí una explicación para estos golpes, me dijeron que eran un efecto del telégrafo psíquico que la vinculaba en comunicación con sus Maestros, y que los chelas podían observar su cuerpo mientras su astral lo dejaba (...)”. 

“Una noche, esta lámpara se encontraba encendida luego que el reloj hubiera marcado la una. No podía dormir y, como juzgué por la respiración regular de H.P.B. que estaba dormida, me levanté, caminé suavemente hacia la lámpara y la apagué (…) Extinguí el fuego y me devolvía, cuando se encendió de nuevo y la habitación se iluminó brillantemente. Pensé para mis adentros '¡qué lámpara tan extraña, supongo que el resorte no funciona!', así que puse mi mano de nuevo en él y observé hasta que se consumiera todo vestigio de fuego, e incluso entonces sostuve el resorte durante un minuto. Luego lo solté y me quedé mirando otro momento, cuando para mi sorpresa la llama reapareció y la lámpara ardía como nunca.

Esto me desconcertó considerablemente y decidí quedarme allí junto a esa lámpara y apagarla toda la noche si fuera necesario, hasta que descubriera el por qué de sus excentricidades. Por tercera vez presioné el resorte y lo apagué hasta que la lámpara estuvo bastante sofocada, y luego la solté mirando ansiosamente para ver qué sucedería. Y por tercera vez, la lámpara se encendió y entonces vi una mano marrón que giraba lenta y suavemente la perilla del instrumento. Como estaba familiarizada con la acción de fuerzas astrales y las entidades homólogas en el plano físico, no tuve ninguna dificultad en llegar a la conclusión de que era la mano de un chela y, suponiendo que había alguna razón por la que la lámpara debía permanecer encendida, volví a mi sillón. Pero un espíritu de malicia y curiosidad habitaba dentro de mí esa noche. Quería saber más, así que grité: '¡Madame Blavatsky!'; luego más fuerte, '¡Madame Blavatsky!' y otra vez '¡Madame Blavatsky!' De repente escuché un grito de respuesta: '¡Oh, mi corazón! ¡Mi corazón! ¡Condesa, casi me mata!' y de nuevo '¡mi corazón!, ¡mi corazón!', por cuanto volé a la cabecera de H.P.B. 'Estaba con el Maestro', murmuró, '¿por qué me trajo de vuelta?' Yo estaba completamente alarmada, porque su corazón revoloteaba en la palma de mi mano con una palpitación salvaje.

Le di una dosis de digitalina y me senté a su lado hasta que los síntomas de ella se calmaran. Luego me contó cómo el coronel Olcott una vez casi la mató de la misma manera al llamarla de vuelta repentinamente cuando su forma astral estaba ausente de su cuerpo. Me hizo prometer que nunca volvería a intentar experimentos con ella, lo que por supuesto le juré enérgicamente fuera de la plenitud de mi dolor y arrepentimiento por haberle causado tanto sufrimiento” (p. 33-35).

Luego durante un período en que H.P.B. estaba muy enferma y al borde de la muerte, Waichtmeister relata:

“Cuando abrí los ojos, estaba entrando la luz de la madrugada y me invadió una horrenda aprehensión de haberme quedado dormida y que tal vez H.P.B. murió durante mi sueño y mientras no fui fiel a mi vigilia. Me volví hacia la cama con horror y allí vi a Blavatsky mirándome tranquilamente con sus claros ojos grises mientras decía: 'Condesa, venga' y corrí a su lado. '¿Qué pasó, Madame? Usted se ve muy diferente respecto de anoche...'

Ella respondió: 'Sí, el Maestro estuvo aquí; Él me dio la opción de que yo pudiera morir y liberarme si así lo hago, o podría vivir y terminar La Doctrina Secreta. Me dijo lo grande que serían mis sufrimientos y el periodo terrible que habría para mí en Inglaterra (porque debo ir allí); pero acepté el sacrificio cuando pensé en aquéllos estudiantes a quienes se me permitiría enseñar algunas cosas, y en la Sociedad Teosófica en general, a la que ya he dado la sangre de mi corazón” (p. 62).

El siguiente es un extracto del capítulo "About The Secret Doctrine" y fue escrito por William Judge para el libro de la condesa Wachtmeister:

“El día en que se terminó fue cálido y agradable, y de pronto, en medio de la tarde, ella se quedó absorta una vez más. El aire de la habitación al mismo tiempo estaba por debajo del punto de congelamiento -a juzgar por la sensación- y observé el hecho. No fue un cambio de clima en absoluto, sino que parecía estallar de H.P.B. como si fuera la puerta abierta de un enorme habitáculo de refrigeración. Volví a llamar su atención y dije: 'Se siente como si una puerta estuviera abierta en las montañas del Himalaya y soplara aire frío en esta habitación'. A esto ella respondió: 'Quizás sea así' y sonrió (...)”. 

"Hablando a quienes saben y creen que H.P.B. estuvo todo el tiempo en comunicación con los Maestros durante sus retiros en algún lugar del mundo, puedo decir que se realizó una serie de consultas entre ellos sobre lo que debería incluirse en La Doctrina Secreta, y se dijo claramente que el libro se elaborara de tal forma que obligara al estudiante serio a desenterrar muchas verdades profundas que en un texto moderno serían anunciadas específicamente e incluidas en el curso regular. También se señaló de la misma fuente que esta época, siendo una transición en todos los aspectos, las revelaciones completas no eran para esta generación, pero que se otorgaría lo suficiente de la manera descrita y de forma clara para hacerla sustancialmente una revelación. Entonces, todos los estudiantes empeñosos harán bien en no pasar descuidadamente las páginas en cualquier parte del libro.

Eso es todo lo que puedo decir sobre el tema de la escritura para este maravilloso texto. Sólo desearía que fuera más, y únicamente puedo culparme a mí mismo por no haber estado presente en un momento en que, como sé ahora, se ofreció una oportunidad mayor que en cualquier otro período para el conocimiento interno de los escritores visibles e invisibles de La Doctrina Secreta".

Sin embargo, a pesar del conocimiento sobre la existencia de estas diversas cartas y relatos, el recordatorio de Blavatsky en "La Clave de la Teosofía" (p. 300) sigue siendo importante: "Todos los libros teosóficos deben aceptarse según sus méritos, y no de acuerdo con cualquier reclamo de autoridad que puedan presentar". De esta forma, "La Doctrina Secreta" debe mantenerse o caer por la existencia o merma de su propia valía y legitimidad, si los lectores lo perciben de esa manera.